INICIAR SESIÓNAnabella vio que John caminó abrazando el hombro de su madre y lo dejó ir, ella está tan emocionada que incluso se alegra, necesita tiempo y se muere de ganas de hablar con su mejor amiga, Lizzie fue con su grupo de amigas, todas estaban dispuestas a resistir hasta la cuenta regresiva, así que necesitaban entretenerse para que el sueño no las venciera.
— ¿Dónde estabas Viviana?, ha pasado de todo —dijo Anabella con apremio.
—Jeremy me enseñaba la casa —Viviana sonrió con picardía y vio a su compañero, ya Anabella podía interpretar en qué andaban, sin embargo, Viviana la miró de nuevo con seriedad—, pero ¿qué le pasó a Teresa?, una chica del servicio le dijo a Jeremy que le buscaron un médico.
—Por ahora está mejor, pero ella nos ocultó que aún tenía síntomas por la glaucoma, sabes cómo es, sabrá Dios desde cuando viene padeciendo —Anabella sonrió de nuevo—, pero la vio un oftalmólogo y hará lo necesario para operarla y la tasa de éxito ahora sí es prometedora, ella estará bien.
Viviana suspiró aliviada.
—Pero supongo que tu emoción tiene que ver con cierto abogado que conozco, por tu cara ilusionada.
Anabella mordió sus labios y miró a Jeremy.
—Bueno, igual Jeremy es de confianza, John se me declaró, me voy a casar.
Viviana la vio y arrugó las cejas.
—Noticia vieja, eso ya lo sabía y me sigue pareciendo mala idea.
— ¿Por qué? —Indagó Jeremy—, al final no he escuchado tus razones.
Anabella emocionada no la dejó responder.
—Es que ahora vamos en serio —Anabella se acercó al oído de Viviana, pero Jeremy también escuchaba porque estaba pegado a ella—, no será un matrimonio por compromiso, será real.
Viviana hizo de su boca un rictus y dio un suspiro cansado.
—Perdón Bella, pero ahora me parece peor idea, pero no te echaré la sal, te deseo toda la felicidad del mundo.
—Un momento Viviana —acotó Jeremy—, ¿por qué te parece que es peor idea?, tengo curiosidad por saber que hay en tu cabeza.
Viviana puso los ojos en blanco.
—Podría hacerte una lista, como por ejemplo que se acaban de conocer, que el sexo es genial y lo van a dañar con esos convencionalismos tontos…
—Mi primo es un hombre acostumbrado a tener la mujer que se le antoja, pero para él Anabella es la mujer que quiere para siempre, qué quiere de él y de nadie más.
—Sería muy lindo si para siempre existiera —argumentó Viviana.
—Él pensaba lo mismo y ahora el tiempo que tiene finito o no, quiere compartirlo con Anabella, en las buenas y las malas…
Jeremy obviamente emitía un discurso sentido que Viviana interrumpió.
—Marcarla como si fuera ganado, propiedad de John Campbell —espetó Viviana con mímica—, yo soy una protestante en contra del patriarcado, el matrimonio solo consolida que una mujer pertenece a un hombre.
—Y el hombre le pertenece a la mujer —insistió Jeremy sin ver el punto.
—Sí, y ¿por qué no es él quien toma el apellido de la mujer entonces?, ¿por qué no lo declaran como propiedad de la mujer como semental para la procreación?, ¿sabes por qué?
—Ilumíname —soltó Jeremy cruzando los brazos…
—Porque las mujeres tenemos una finita oportunidad reproductiva mientras que los hombres en dos minutos echan al mundo millones de espermatozoides, marcan a las mujeres como propiedad y si van y tienen hijos con otras pues son machos.
—Que poco original eres Viviana —espetó Jeremy.
—Lo lamento querido, pero es poco original desde que inventaron que Dios hizo primero al hombre y luego a la mujer para acompañarlo —Viviana resopló con un sonido bastante infantil.
—Perfecto, entendí —declaró Jeremy bastante decepcionado.
—No seas condescendiente conmigo Jeremy, después de todo no te entiendo, tú estás divorciado.
—Me casé muy joven con la mujer equivocada, ya no nos queríamos antes de casarnos, lo hicimos por nuestra hija, quisimos darle un hogar y fuimos amables, hasta que pudo más el resentimiento y la inmadurez y terminamos haciéndonos daño.
—Le fuiste infiel —declaró Viviana con sorna.
—No quiero hablar de eso —respondió Jeremy y dio la vuelta para alejarse.
—Claro que fue eso, por eso no quieres decirlo y darme la razón.
— ¡Ella me fue infiel a mí, estás contenta! —Jeremy las miró a ambas—, hoy en día está casada con ese hombre, ella lo conoció casada conmigo, lo amó y aún lo hace, aunque me tenía a mí yo no le basté; por años tuve resentimiento y pensaba que era una mujerzuela por serme infiel, luego entendí que yo no tenía ningún problema; ella se enamoró y no es una mujerzuela. Está aún con él, es feliz y tienen tres niños, simplemente no me amaba y yo tampoco la amaba.
—Lo siento Jeremy —dijo Anabella con pena.
—No te preocupes, también comprendí que para amar a una persona ella también debe hacerlo si no es el cóctel de un desastre —le contestó a Anabella pero miraba a Viviana—. Te deseo la mejor de las suertes Anabella, y si mi primo se enamoró de ti y tú de él tienen muchas posibilidades de tener un matrimonio exitoso.
Jeremy dio la vuelta de nuevo y las dejó solas.
—Y pues a este que bicho le picó —comentó Viviana—, no son ideas mías ¿cierto?, se veía ofendido.
—Acompáñame al baño, debemos acomodar nuestro maquillaje ya falta poco para medianoche —le pidió Anabella para cambiar el tema, para ella fue muy claro que Jeremy estaba enamorado de Viviana y le decepcionaron sus palabras, pero si Anabella le decía su teoría, Viviana no volvería a hablarle a Jeremy.
En el servicio ambas estaban retocando el pintalabios cuando entró Irina.
— ¡¿Cómo es posible que seas hija de Emiliano Díaz?!
Anabella la ignoró y le dijo a Viviana.
—Al parecer tenía que hacer un artículo de mi vida para que esta supiera hasta los pormenores —ahora volteó y enfrentó a Irina—, ¿también quieres saber mi talla de zapatos y tipo de sangre?, deja la obsesión conmigo, Total no creo que quieras tanto a Mark.
—Desde el inicio todo fue una m*****a trampa en la que caí, John y Margot Campbell lo planearon apenas mi padre hizo el acuerdo con Jack Nixon.
—Irina, las teorías de conspiración que te creas en la cabeza te matarán.
—No puedes ser inocente, tú tenías que saberlo y has estado jugando con Mark, él no lo puede creer, te cree una santa, pero obviamente se equivoca, ¿qué es lo que buscas tú?, venganza quizás.
—No sé de qué hablas —contestó Anabella y Viviana cruzó los brazos y permaneció en silencio.
—Mi padre acuerda mi matrimonio con Mark y John te contrata como secretaria, obviamente investigaron a Mark y dieron contigo, Emiliano Díaz es amigo de Margot.
—Yo busqué trabajo en Campbell Wells, es todo casualidad.
Irina rio con ironía.
—Casualidad dices, ¿sabes cuantas mujeres asisten al puesto de secretaria en el bufete cuando se abre una vacante? ¿No te pareció raro que te contrataran cuando no tenías experiencia?
—Si supieras cómo conocí a John te darías cuenta que nada tiene que ver, a él jamás le importó si tenía esposo o quien era.
—Anabella no puedo creerlo, ¿en verdad eres inocente?, en la fiesta de la empresa John te abrazaba y te acariciaba para volver loco de celos a Mark. Yo no lo entendía al principio, pensaba que eras una más para él, me sorprendió que me tomará para bailar conmigo, pensé que solo estaba furioso porque le había ganado, pero él planeó dejarte para que bailaras con Mark.
Anabella negó con la cabeza.
—Él no sabía que Mark era mi exesposo.
—Entonces es cierto, tu no estabas participando en eso, también te utilizaron —murmuró Irina—, Pues lamento informarte que no solo John te puso en los brazos de Mark, me distrajo lo suficiente, me aguijoneó lo suficiente para luego soltarme al ruedo, y no se equivocó, llegué justo a tiempo para escuchar cómo le pedías a Mark irse contigo, para verlo muerto de amor por ti —Irina negó con la cabeza—, ¿sabes en qué falló mi primo?, no contaba con que Mark es muy cobarde, porque en aquel momento lo que quiso fue que Mark se largara contigo y dejarme plantada y ganarme el ascenso en la recta final.
Anabella no lo podía creer, aquello era demasiado vil, demasiado calculado, estaba segura de que John no era así.
—John no quería que yo me fuera —Anabella calló al recordar la noche de navidad cuando les ofreció dinero a Mark para que se fuera solo, aunque antes dijo que si ella se iba igual él ganaba.
—Querida, te advertí que no conocías a mi primo, puede ser que disfrute mucho mientras te folla, pero en ese momento le convenía que te largaras con Mark para sacarlo de la ecuación, aunque estoy segura de que igual te hubiera buscado luego para que fueras su amante; yo lo hubiera hecho, por eso no caí en su trampa e igual me comprometí con Mark.
—No te creo nada —gritó Anabella y agarró a Viviana del brazo y la sacó del baño.
Al salir no siguieron la dirección del pasillo hacia la fiesta.
— ¿Bella a dónde me llevas?
—Necesito hablar con John, busquemos un lugar solo y lo llamo, esta casa es enorme.
— ¿Crees que lo que dijo esa mujer sea cierto? —inquirió Viviana.
—Claro que no, ella es la malévola, John no es así.
—Ojalá, porque estratégicamente eres la anti motín, la criptonita de su superman, la manera de acabar con Mark y con ella de un solo tiro…
—Ya entendí Viviana, pero no puedo creerlo.
Anabella vio que en un balcón estaba John viendo hacia afuera y Jeremy estaba recostado con la cabeza gacha y John hablaba.
—Mi motivo va más allá, Jeremy, cuando la puse en la mira de Irina jamás pensé que la niña iba a ser discordia, pero agradezco que Mark no haya querido irse con ella…
John rio y negó con la cabeza y Anabella está con la boca abierta, en cuanto va a gritarle Viviana le aprieta la mano y le pide silencio y se la lleva de allí cruzando de inmediato en la esquina cercana, más allá ambas apuran el paso y se alejan, Anabella siente el nudo en el pecho y le duele literalmente.
—Mark tenía razón, soy solo un títere en la guerra de John e Irina…
Meses más tarde Anabella estaba en Central Park sirviendo la comida para toda su familia, era costumbre que asistieran a estos días de campo en familia, el pequeño William y las trillizas de Viviana caminaban ya y Lizzie y la sobrina de Jeremy los cuidaban. Anabella orgullosa y sonriente iba mirándolos y pensando que era un buen momento de felicidad para todos; John estaba acostado en las piernas de su mamá como si fuera una almohada, no solo la había perdonado, prefirió olvidarlo y demostrarle lo mucho que la ama, porque aunque fuera una mujer malvada que no lo era, por ser su madre y pilar fundamental de su vida no quería perder tiempo en peleas ni por un segundo. Margot ahora disfrutaba de estar en casa dedicándose a su esposo y nietos, renunció y salió por la puerta grande sin mancha, pero no quería ser de nuevo abogada, aunque de vez en cuando daba consejos a John que empezó en un pequeño bufete. Todos los empleados de Campbell Wells consiguieron trabajo en distintos bufete
Anabella estaba con Teresa y Emiliano en el cementerio, era el sepelio de Mark, al principio Anabella no quería que Lizzie fuera, pero por súplica de los padres de Mark y su propia madre que le dijo que Lizzie tenía derecho a despedirse de su padre y que si algo le pasaba ellos estarían para ella mostrándole que no estaba sola, finalmente la convencieron. Emiliano cargaba a Lizzie, Anabella no podía evitar concentrarse en la fotografía de Mark sonriente junto a la urna a punto de bajarla, sus padres lloraban por su hijo, la hermana de Mark que estaba en el espectro autista como siempre estaba en su propio mundo. Su corazón dolía, recordaba a Mark sonriendo, contándole emocionado lo que para él era importante, de alguna manera su mente también vivía en un mundo propio, uno que no le permitió ser un adulto, y ahora tampoco envejecerá, en su mente trataría siempre de recordarlo así como en la fotografía, como un hombre alegre, al que nunca le faltaba una sonrisa, pero sí propósit
John fue a la oficina de su madre entonces y citó a su tío. Debía informarle su decisión. —Quería que Irina estuviera presente, pero no he podido localizarla, y nadie me da razones de ella. —Y la duendecilla que se pinta el cabello de colores de muñeca ni siquiera se presenta a trabajar, hace tiempo que debimos despedirla y mi estómago no se revolviera cada vez que tengo que verla, ella es mala para mi hija. —Melanie está embarazada, Harry y bien sabemos que ella e Irina tienen una relación, al menos ten el tacto de no ofenderla. —Y tú ten el tacto de meterme en mis asuntos Margot —replicó Harry. —Hubiera sido buenísimo que mi madre hubiera tenido el tacto, pero sabemos que no puede evitar querer arreglar todo lo que está mal y usted tío acumula una gran montaña de casas mal hechas en su vida. —Si esta es una inquisición me voy, no permitiré que un niño como John me recrimine nada. —Tengo el derecho a renegar de ambos, pero no es por eso que los cité. Vine a deci
Mark llevó a Lizzie con Anabella muy temprano, la niña quería estar con su madre, estaba preocupada por John y Mark furioso por el cariño que le tiene su hija a su enemigo prefirió alejarse de su hija. —Papi —lo llamó Lizzie porque se iba sin darle un beso como de costumbre, Mark se puso de cuclillas para igualar la estatura de Lizzie—. Sé que tú y John no son amigos, pero quizás si lo conversan, mi maestra dice que debemos decir lo que nos molesta y hacer un esfuerzo por recordar lo que les molesta a otros para evitar las peleas. —Son cosas de adultos Lizzie. La niña bajó la cara. —Es que yo quiero mucho a John, él es mi mejor amigo en el mundo. — ¡Yo soy tu mejor amigo en el mundo, no él! —exclamó Mark en voz alta y Anabella como una fiera protectora lo encaró. — ¡Mejor vas perdiendo esa costumbre de estar gritando! Me cansé de eso, Lizzie te está hablando con el corazón en la mano, ella no sabe de odios… Mark suspiró y vio que Lizzie apretaba sus manitos y su b
Por su parte Irina no estaba nada contenta con la denuncia de Mark, sabía que John no era capaz de encubrir un delito de esa magnitud, ni siquiera por un cliente importante de la firma, mientras Mark se bañaba, ella llamó a su padre, quería saber los pormenores de Bennett Almenar, marido de Laila, ella sabía que su padre era quien se encargaba de esta cuenta. A Harry Wells no le sorprendió en lo absoluto que la joven Laila fuera capaz de planear la muerte de su marido, los hijos de Bennett no confiaban en la nueva esposa de su padre, que a solo dos meses de casados enfermó y se degeneró muy rápido hasta morir. —Papá, pero el imbécil de Mark acusó a John de saber del delito y ayudar a la viuda a esconder el crimen e intentar comprarlo y sabemos que John no sería capaz de hacer nada de eso. —Irina, por amor de Dios, debes hacer que Mark deje ese asunto, una cosa es denunciar a su examante y lograr que la hundan en la cárcel y otra cosa es involucrar a John, eso no nos conviene a
Anabella estaba deseosa de ir al distrito y saber de John, pero Margot enfáticamente le pidió no ir. Emiliano puso a Lizzie en su antigua habitación y regresó a la sala de la pequeña vivienda, Anabella hablaba con Teresa. —Margot me dice que no vaya, pero siento que abandoné a John en un momento que me necesita. —Margot sabe lo que hace, si ella te dice que no vayas es porque es lo mejor —la consoló Emiliano. —Debería ir allá, averiguar qué está pasando para que llame a Anabella y le informe —sugirió Teresa con mala cara a Emiliano. —No me moveré de aquí, Anabella está muy nerviosa, Lizzie también podría tener un ataque de asma, mi trabajo es encargarme de ellas. Teresa chasqueó la lengua. —Uy sí, pero que dedicado… —murmuró con ironía. —Mamá, podrías ya olvidar todo eso, por Lizzie, si ella despierta verá tu actitud y ya ha tenido suficiente con John y Mark. — ¿Yo soy culpable?, ¿tu papito no?, claro, él ni estaba para tener actitud ninguna. —Solo estás







