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Capítulo 76. Trompadas

last update Fecha de publicación: 2023-02-25 07:12:47

  Algunos pocos días después, John llegó al bufete como siempre muy temprano y encuentra a Laila esperándolo en el lobby y le pide por favor conversar con él.

   John la escolta a la oficina y ella se sienta frente a él con cara preocupada.

  —Usted me dirá señora Almenar.

   —La verdad escuchar decir mi apellido de casada me recuerda a mi difunto esposo, podría decirme solo Laila —musitó con un pañuelo en el borde de los ojos, John no dudaba que con las largas uñas estuviera lastimando los lagrimales para llorar con verdaderas lágrimas.

   John sonrió apenas sin poderlo evitar, Laila era una muy buena actriz y en otro tiempo hubiera pasado un rato con ella, pero ahora no le interesa y aún se sorprende de lo mucho que Anabella cambió su vida.

   —Señora, está aquí antes de las ocho de la mañana, mejor olvidemos la charla intrascendente y dígame que necesita.

   —Tiene razón, usted no tiene tiempo para mi dolor —Laila respiró profundo—, me gusta tu manera John, vas al grano sin más. Así que sin preámbulos te lo diré, como ya sabes conozco al exmarido de tu esposa, él quiere chantajearme con papeles y tonterías sin fundamento.

   —Si no tiene fundamento, entonces puede demandarlo por daños y perjuicios.

   —Él tiene un punto, pero ese no es el caso, la cosa es que se ha dedicado a investigarme y al ver que no podía hacerme daño ahora va por algo grande, acabo de enterarme y por eso vine corriendo a decirte, pronto es posible que necesite que hagas gala de tu talento, creo que viene una demanda contra mí y mis empresas.

   — ¿Qué es lo que está pasando?, debes explicarme para poder hacer mi trabajo.

   —Mark Nixon encontró a una mucama molesta porque la despedí y esta le dijo que yo estoy detrás de la muerte de mi esposo.

   John se puso más cómodo en su asiento y su expresión no cambió.

   — ¿Ella tiene pruebas?

   —Digamos que se ve mal que yo me acostara con el enfermero de Bennett .

   John la miró a los ojos.

   — ¿Está usted detrás de la muerte de su esposo?

   — ¡No! y usted es mi abogado, debe defenderme sin que eso le importe...

   John rio por lo bajo.

   — ¿Existe quién demande una investigación a la muerte de su esposo?

   — ¡Claro que sí! —exclamó Laila—, sus hijos se mueren por dejarme en la calle y si Mark hace que esa mujer hable les encantará quitarme todo mi dinero y yo me lo gané, mi Bennett decidió dejarme todo a mí, ellos tienen dinero y no necesitan de más, yo cuidaba de su padre, Bennett consumía todo mi tiempo.

   —Menos cuando se acostaba con su enfermero.

   —John, ¿acaso compartir a diario con alguien bien parecido no despierta tu lado seductor? —Laila saboreó sus labios—. El enfermero tenía un cuerpo bien definido y fuerte, casi tanto como se ve que estás debajo de ese traje.

   —Si se abre la investigación me abocaré a respaldar lo que sea mejor para usted —acotó John levantándose de la silla y caminando a la puerta para finalizar la reunión.

   Laila se levantó y se acercó a él para darle un beso en la mejilla.

   —Gracias, eres mi héroe John Campbell.

   Laila se fue con su usual caminar de pasarela y John no quiso ni imaginar que Anabella la vea coquetear, sabía que le arrancaría la cabeza, no prestó atención más a ese asunto.

   Para el día sábado Mark estaba desesperado porque no localizaba a Melanie y sospechaba que algo había ocurrido, Irina evadía el tema de Melanie y al bebé ni lo nombraba.

   A Mark le tocaba buscar a Lizzie y fue por ella en automático, su preocupación por Melanie y su hijo en su vientre era ahora lo más importante para él.

   Anabella abrió la puerta y él la saludó como siempre cordial, el problema de Mark era cuando se sentía dueño de alguien, de lo contrario era un hombre ameno y muy imprudente.

   —Anabella, dejame decirte que te ves hermosa, el embarazo te sienta como siempre muy bien.

   John sintió la bilis en su boca desde el sofá, detestaba a Mark Nixon y lo soportaba porque era el padre de Lizzie, pero cada fin de semana verle la cara era una verdadera molestia.

   —Gracias Mark —contestó Anabella educada y desvió la mirada,  Lizzie aún no venía —. Apresúrate Lizzie, tu papá está esperando —Anabella ve a Mark y él la va mordiendo su labio inferior con lujuria, solo para provocar la ira de John y arruinar la tarde a Anabella.

   Ella no quiere problemas entre él y John así que se le ocurre desviar su atención.

   —Mark, ¿cómo está Melanie?, no ha ido al trabajo y la vi tan afectada que quisiera saber de ella.

   — ¿Cómo es eso que la viste muy afectada? —preguntó Mark en voz alta y con mala actitud, John de inmediato suelta el teléfono y camina a la entrada junto a Anabella.

   —La vi a principio de semana en una tienda —murmuró Anabella.

   — ¿Y qué le dijiste? Yo te conozco, te pones de indiscreta a dar opiniones cuando nadie te las ha pedido.

   —Haz el favor de bajar la voz, te dije que a Anabella nunca más tratarías así —exigió John furioso.

   —Tú cállate que no es tu maldito problema, esto es entre Anabella y yo, te advierto Anabella que si le dijiste algo.

    —Estás loco, yo no sé qué te traes con ella, ni imaginaba que estaban juntos si tú estás felizmente casado con Irina.

   Anabella abraza a John aparentando que no es para sostenerlo, pero él se deshace de su abrazo y la pone detrás de él.

   —Melanie no me contesta llamadas y justamente luego de hablar contigo Anabella, ¡¿qué le dijiste?! —exigió muy molesto.

   —Yo no le dije nada —repitió Anabella—, pero ya veo porque está tan triste.

   Anabella no resistió decirle, pero de inmediato se arrepintió de echar más leña al fuego.

   — ¡Melanie es mi mujer, no permitiré que le metas cosas en la cabeza, dime dónde está!…

   Mark dio un paso hacia Anabella y John le dio un golpe a la cara y casi lo hace caer con el impacto, salió al pasillo porque ha pérdido ya la paciencia.

   Mark le lanzó otro golpe de vuelta, ambos se dieron y Lizzie al ver lo que ocurre grita y llora, para Anabella es angustiante y ve a Lizzie pálida y asustada y grita:

   — ¡John por favor ya!

   Vecinos llaman a la policía y es que ambos hombres no se despegan y ya tienen la cara ensangrentada.

   Anabella se lleva a la niña a su habitación para calmarla, no quería dejarlos solos, pero debe ver por su hija que está muy nerviosa y ya es demasiado para ella.

   Entonces escucha la voz de policías que llegan y los escucha decir que se los llevarán detenidos a ambos.

   “Hay alguien más en la casa, ¿hay menores involucrados?”

   Anabella toma su teléfono celular y marca a su suegra.

   —Margot, es John, se entró a trompadas con Mark, llegó la policia, pero Lizzie está muy angustiada y temo que si la policía la ve llorando.

   —Estás hablando en voz baja, ¿estás escondida?

   —Estoy con Lizzie en mi habitación.

   —Procura que los policías no las vean o será peor, si te ven, dices que preferiste no meterte, calma a Lizzie.

   —Mami ¿se llevarán a mi papi y a John a la cárcel?

   —Por favor Lizzie, haz silencio mi amor.

   —Yo no quiero que se los lleven mami.

   Anabella está muerta de miedo y cuando ya no escucha nada se atreve a salir, no hay nadie, la policía se llevó a ambos detenidos.

   —Margot, no están, se los llevaron detenidos.

   —Quedate tranquila, voy saliendo ya mismo al distrito de policía, Emiliano va para el departamento

   —Mami se los llevaron a la cárcel —chilló Lizzie desconsolada y muy preocupada.

   De inmediato le cuesta respirar y comienza a  hacerlo de forma entrecortada, está por darle un ataque de pánico y Anabella no sabe cómo demostrar entereza delante de su hija, está a punto de también tener una crisis, pero por su hija demuestra fortaleza.

   —Todo saldrá bien mi amor, ya lo verás, necesito que te calmes, tu papá y John tuvieron un inconveniente, a veces los hombres pelean.

   En ese momento Anabella ve que llega al pasillo su padre y las ve a ambas.

   —Estaba con Margot, vine a buscarlas.

   Anabella no puede estar más agradecida y sin pensarlo solo dice:

   —Gracias papá…

   Emiliano entró al departamento y abrazó a su hija y se arrodilló junto a Lizzie.

   —Hola Lizzie, recuerdas a tu amiga Margot, ella va ayudar a tu papá y a John, no te preocupes, ellos están bien, ¿qué te parece si las llevo con tu abuela Teresa?

   —Sí, quiero a mi abuelita —suplicó la niña.

   —Necesito ir al distrito —le suplicó Anabella a Emiliano.

   —Margot me dijo que no es prudente, vamos con tu madre, Margot nos mantendrá informados.

  Emiliano llevó a Anabella y a Lizzie, en casa de Teresa, Anabella abre con su llave y Teresa está en el sofá compartiendo un vaso de limonada y galletas con Joseph, su amigo y doctor.

   —Anabella ¿qué pasa?, ¿por qué traes esa cara?

   Teresa ve a Emiliano cargando a Lizzie y esta vez no puede correrlo, viene con su nieta dormida en brazos.

   —Mamá es horrible, Mark siempre está complicando mi vida.

   —Joseph, lo lamento, pero… —objetó Teresa de inmediato

   —No te preocupes Teresa, te llamo más tarde…

   — ¿Dónde puedo acostar a la niña? —preguntó Emiliano dentro de la casa y feliz por qué Joseph tiene que irse y él no, ya que aunque Teresa se queje y lo insulte él es familia.

   

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