Share

¡Acepto!

Author: Danger Nigga
last update publish date: 2024-06-02 09:03:50

—Joder Camilo… ¿Cómo ha pasado esto?

—Ella ya tiene un tiempo malita, pero sabes lo terca que es, dice estar bien, pero ya para la última visita la encontré en el suelo Alba, que bueno que tenía llave o si no, no sé que hubiera pasado.

—Muchísimas gracias Camilo, de verdad.

—Es un placer Alba, sabes que ustedes son como mi familia.

Ella se calla por la incomodidad, no porque no sea cierto, sólo que al hablarle así, le hizo recordar su pasado con él.

—Gracias igual. —Esboza una sonrisa aunque sabe que no puede verla.

—¿Qué vamos a hacer?

—Bueno, pediré permiso en el trabajo para llegar mañana allá.

—De acuerdo, entonces me quedaré con ella hasta que llegues.

—Está bien… y nuevamente gracias Camilo, no sé cómo agradecerte.

—Preocúpate por pedir permiso y en llegar, luego vemos.

—De acuerdo.

—¿Y como has estado?

—No ha sido fácil, pero siempre recuerdo al abuelo con sus consejos positivos y me motivo.

—Era muy sabio, yo también lo extraño.

Hace unos meses que su abuelo ha fallecido, aunque Alba se enteró muy tarde, ya cuando el anciano estaba debajo de la tierra, ¿El por qué? Su abuela creía que así su nieta seguiría con los estudios porque sabía que su difunto no hubiera querido que su nieta detuviera sus estudios por ellos.

Cuando Alba se enteró se sintió muy destrozada, pero comprendió lo que quiso hacer su abuela, y ahora ya ha estado más al tanto, pero Lucía sigue ocultándole algunas cosas.

—Bueno Camilo, hablamos luego.

—Está bien, adiós.

Alba corta la llamada, se levanta del sofá y recoge su bolsa para salir de su piso. Ha decidido regresar a la empresa para hablar con su jefe. Al salir del edificio, toma el bus y este la deja cerca, camina unas cuantas cuadras a la empresa y se adentra en ella.

Sus pasos son firmes por su gran decisión, llega al ascensor, presiona el botón, sus puertas se abren y entra en él, pero antes de subir, alguien lo detiene.

—Disculpe —dice la conserje entrando un carrito exprimidor de mopas.

—No sé preocupe —responde Alba con una sonrisa.

La conserje le devuelve la sonrisa y ambas marcan su piso, finalmente las puertas del ascensor se cierran y ascienden por este.

—¿Eres la secretaria nueva, cierto? —la empleada saca un tema nuevo de conversación.

—Si, así es.

—Mmm me alegro… —el ascensor se detiene y la conserje se baja—. Que tenga mucha suerte.

Nuevamente las puertas del ascensor se cierran y cortan la pequeña conversación, la señora se veía que tenía mucho tiempo trabajando allí y por experiencia le ha dicho aquello a Alba.

Aunque eso la dejé desconcertada, no habrá nada que detenga a Alba. En cuanto el ascensor se detiene en su piso, ella camina directo a la oficina de su jefe y se encuentra con Martina.

—Creí que te habían despedido —su tono es algo burlón.

—No necesito acostarme con el jefe para mantener mi puesto como lo haces tú.

—Suenas dolida. —Se ríe.

—Para nada, ahora si me disculpas, iré hablar con nuestro jefe, ya tengo lo que me ha pedido, parece que mi cerebro es importante.

Entra a la oficina y deja a Martina con la palabra en la boca, Alba solo quería provocarla, esa chica la ha estado molestando.

—Señor Suárez… —Alba llama la atención del hombre leyendo un documento.

—Disculpe jefe, no debí dejarla entrar —dice Martina detrás.

—Déjenos solos, señorita Roso —habla sin mirar a la secretaria principal.

Martina le obedece no muy contenta y se retira, ya que su jefe ha vuelto a usar su apellido, eso significa que se acabó la confianza. En el momento que se quedan solos, Leandro habla.

—¿Y bien? ¿En qué puedo ayudarle? —pregunta, severo.

—¡Acepto!

No había nada que aclarar, ella sabía que entendería a lo que se refería. Leandro analiza a la joven, pero queda curioso.

—¿A qué se debe este cambio tan rápido?

—Es algo necesario y privado.

—De acuerdo, entonces comencemos mañana mismo.

—De hecho, no solo vine a aceptar su oferta, sino también a pedir un adelanto y comenzar después del fin de semana.

—¿Y eso por qué?

—Ya le dije que es privado y necesario.

—Si realmente quiere el dinero, deberá decirme que va a ser con él, a menos que no sea importante y no necesite mi dinero.

Alba respira profundo ante su jefe exigente, aunque tenía razón.

—Asuntos familiares.

—¿Qué tan familiares?

—Mi abuela no se ha sentido bien —suelta finalmente.

Leandro queda en silencio nuevamente, pensativo.

—La acompañaré a su viaje —regresa la vista a sus papeles.

Alba desorbita los ojos sin poder creerlo.

—¿Q-qué?

—Como escuchó, a menos que tenga un problema auditivo también.

—¿Cómo que también? —Él alza su vista, no dice nada y regresa a sus papeles—. No es necesario que me acompañe.

—Señorita Bermúdez, aunque lleve unas semanas trabajando aquí, no la conozco, no confío e iré para cuidar mi inversión.

—¿Acaso cree que voy a escapar con el dinero? —se ofende.

Leandro la ve de arriba abajo y ella se sienta juzgada por su mirar. Su silencio dice más y Alba suelta una risa irónica.

—Siente la confianza para proponerme tal cosa, pero no para dejarme ir con cierta cantidad de dinero.

—No es que confíe en usted, es por lo fácil.

—¿Fácil?

—Así es, todos tienen un precio y parece que usted ya encontró el suyo.

—Usted… es-es —siente furia, pero respira para calmarse.

—¿Increíble? Lo sé, ¿A qué hora pasó por usted mañana?

—¿No debería pedirme la dirección?

—He revisado su documento de contratación, no será necesario que me diga donde vive.

Leandro estaba confiado, todo indicaba a que ella haría todo lo que él quisiera, o eso cree…

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Me enamoré de mi fea secretaria    El reinicio del amor

    Un mes después de aquella conversación en el restaurante, Leandro decide dar el siguiente paso, tanto él como Alba merecían ser felices junto a su pequeña hija, Lucía.—Alba —la mira fijamente sosteniendo sus manos entre las suyas—¿Aceptarías ser mi esposa? —Le pregunta provocando en Alba una profunda emoción. Alba había dudado muchas veces que aquello ocurriera así como también muchas veces había soñado con aquel momento. Por ello, al escuchar la propuesta de matrimonio de sus propios labios se llenó de asombro. Estaba impresionada y no sabía que contestarle:—¿Es en serio? —cuestiona con duda.—Tan en serio como la propuesta que te hice aquella tarde en mi oficina—dice enlazándola por la cintura con sus brazos.—¿Puedo pensarlo? —bromea ella. —Puedes pero no tardes mucho —besa entonces sus labios de forma escueta y cuando se dispone a separarse, ella se lo impide sujetándolo sensualmente por el cuello de la camisa.—¡Acepto, Sr Suárez! —sonríe y sus labios se funden en el más inte

  • Me enamoré de mi fea secretaria    Te amo

    Leandro reacciona de aquel recuerdo gracias a una llamada, chequea el teléfono y ve que es Ester, da un suspiro pensando en como resolver su asunto con ella y luego contesta.—¿Si, Ester? ¿Necesitas algo? —¿Dónde estás?—En el auto, iba a casa a darme una ducha, pero si necesitas algo, puedo ir a buscártelo.—Solo quiero hablar contigo, es algo importante.—¿Muy importante? Es que quiero darme una ducha.—Está bien, puedo esperar, pero no lo olvides, ¿Vale? —Vale.Corta la llama y por más curiosidad que tenga, arranca el auto para irse a casa. En el transcurso, sigue pensando en como deshacerse del contrato que tuvo con Ester para ayudar a su madre. Estela no tiene conocimiento de aquel acuerdo, pero la forma en la que su hijo encontró prometida rápidamente, se vio sospechoso. Por otro lado, Leandro no le comento nada porque no quería que su madre se angustiara más de lo que ya estaba por estar presa y sabía que si le decía que a la empresa ya no le iba tan bien, podría sentirse cu

  • Me enamoré de mi fea secretaria    Difícil decisión

    —Leandro, espera. —Aquella petición retumba en el corazón del CEO, quien rápidamente se gira hacia ella.— Claro que creo en tu amor, pero no puedo tomar una decisión como esta a la ligera. —¿Me darás una oportunidad? —pregunta con un brillo en sus ojos. —No he dicho eso. —Leandro la mira confundido. —¿Entonces, ya no me amas?—Te amo, pero eso no cambia la realidad, sigues casado con Ester. —Pero no la amo, solo he amado a una mujer y es a ti, Alba.—¿De qué me sirve que me ames, si no podrás estar conmigo? ¿O sí? Nuevamente las palabras de Alba dejan desarmado y sin argumentos a Leandro. —Y-yo —tartamudea. —No digas nada, Leandro. Si piensas que por tener una hija voy a convertirme en tu amante, te equivocas. Además no creo que Marcos se merezca mi traición. —Tenemos una hija, Alba. No puedes negarme el derecho a verla. ¿Puedes por un minuto ponerte en mi lugar? No me casé con Ester porque la amaba. Es algo mucho más complicado de lo que parece. Sólo necesito que me des un po

  • Me enamoré de mi fea secretaria    El verdadero padre

    Aunque pasé el tiempo, Marcos siempre estará para ella, pero eso no implica que le sea infiel a Alba, él decidió estar con ella y así será. —Felicidades —se acerca lentamente y sonríe. —Gracias —le devuelve la sonrisa—, ¿Solo viniste a felicitarme? Algo dentro de ella tiene esperanzas de que él aún la siga queriendo. —Sí. —A tú esposa no le debe agradar nada que la hayas dejado el día de su inauguración para felicitarme. Ella se siente victoriosa. —De hecho, está a unas cuantas habitaciones de la tuya, nuestro bebé también nació hoy. Esa información la hace enojar, Leandro no le dijo nada, y claro, ¿Cómo le va a decir? Si él solo quería evitar discutir, más Ester estaba muy demandante. Gracias al irá que lleva dentro por escuchar eso, Ester no soporta la idea de que Marcos tenga una familia feliz con Alba, esa debería ser ella, estar con él formando su familia. —¿Su bebé? —pregunta en tono irónico. —No empieces —Marcos la conoce perfectamente. —Ese bebé no es tuyo Marcos, s

  • Me enamoré de mi fea secretaria    Parto doble...

    El silencio domina el ambiente por un rato, pero luego Estela responde.—Pues yo lo hice hijo y fue porque me enamoré, muchas veces, ese fue mi error, me dejé llevar por el enamoramiento, un sentimiento momentáneo que te llena de mucha adrenalina, es como drogarse.—¿Y si te digo que me siento así todo el tiempo pero también siento paz con una persona?—Diría que es el amor de tu vida … y supongo que esa persona no es Ester. Él niega con la cabeza.—Lo siento, no quise decepcionarte…Estela lleva su mano a la mejilla de Leandro y se la acaricia.—Ay cariño, tu no me decepcionas nada, ¿Vale? Yo siempre te apoyaré y te apoyé con Ester porque pensé que eso era lo que querías, pero ahora me doy cuenta de que no.—Necesito a Ester, más no la quiero madre.—Y ahora ella te necesita a ti, hijo.—Lo sé.Leandro suspira y vuelve a guardar su carta, tal parece que no tendrá el valor de dársela. Estela ha notado el movimiento y le causa intriga aquel papel. Él entra a la habitación y se propone

  • Me enamoré de mi fea secretaria    Hazte feliz antes de morir

    —Amor, respira —apoya Marcos.—¡¿Y que demonios crees que hago?! —le responde de mal humor por los dolores—. Lo siento amor, seguramente estás tan nervioso como yo.—Lo entiendo amor, tranquila.Marcos la comprende y posa su mano en su espalda para sobarla y ayudarla como han estado practicando. Ayuda a Alba a caminar, quien va despacio.Ellos salen del baño y caminan por el pasillo, no hay otra salida de la fundación que evite pasar por los invitados. En lo que van caminando juntos, son el centro de atención de la familia de Alba, inmediatamente Mario y Macarena se acercan a ellos.—¿Qué está sucediendo? —pregunta preocupado siguiéndolos.—Alba entró en labor, hay que llevarla a la clínica rápido —resume Marcos.—No puedo dejar a estos invitados —dice Alba aguantando el dolor.—Nosotros nos encargaremos hija, tu ocúpate de traer esa criatura al mundo —apoya Macarena.—Gracias mamá, los espero allá cuando todo acabe —concluye Alba antes de irse.Llegan a la salida y Marcos le pide al

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status