Share

Una llamada inesperada

Penulis: Danger Nigga
last update Tanggal publikasi: 2024-06-02 09:00:28

—¿Disculpe?

Alba se pierde en las palabras de su jefe. Él, exasperado por la lentitud de la chica, toma el brazo de ella y se la lleva a su oficina para tener privacidad con esta y hacerle una propuesta.

—¡Vamos, hablemos en privado!

—¿A dónde me lleva? —pregunta aturdida sin entender lo que ocurre.

—¡A mi oficina, joder!

Leandro la lleva a rastras hasta su oficina, abre la puerta, ella entra y luego él cierra la puerta, se desabotona la chaqueta, se dirige hasta su escritorio, se sienta y le pide a la asistente que tome asiento.

Ella nerviosa, se sienta y esconde la mirada.

—¿Estarías dispuesta a trabajar conmigo y a ganar cinco veces más del sueldo que recibes como asistente secundaria? —Ella levanta el rostro, realmente lo que deseaba era irse de aquel lugar. No seguir trabajando con él, sino desaparecer de esa empresa.

Al ver que ella no reaccionaba, Leandro decide explicarle lo que tiene planeado:

—Realmente lo que necesito es que seduzca a mi socio y puedas infiltrarte a su empresa.

—¿Me está pidiendo que me convierta en espía? —preguntó en tono hostil.

—¡No! Te estoy pidiendo que me ayudes a descubrir ciertas situaciones internas de la empresa que me sirvan para obligar a mi socio a venderme un terreno. Llevo años detrás de él, pero se niega a venderme la propiedad y sé que lo hace para joderme la vida.

—¿Pero cómo piensa que puedo “seducir” a su socio, si acaba de verme con asco, ¿Cómo yo podría conquistar a gente de su clase?”

—La seducción, Alba, va más allá de lo físico, es la estimulación mental. Aunque el físico es un complemento, eso podemos trabajarlo con calma.

—¡No!

—¿No qué?

—No pienso aceptar una propuesta como esa. ¿Piensa que puede venir a comprar mi dignidad? —Leandro frunce el entrecejo.— ¡Jamás me prestaría para engañar a alguien!

Leandro aprieta los puños con fuerza, no pensó que aquella chica tan simple, tuviese complejos de moralidad tan elevados.

—¿Quieres más dinero? ¿Es eso?

La verdad es que aquella cantidad que su jefe le ofrecía era muy tentadora, pero ella no podía aceptar ser parte de un engaño. Alba era una chica que fue criada por sus abuelos y ellos supieron enseñarle valores de honestidad y respeto por sobre todas las cosas.

—¿Usted cree que todo en la vida tiene un precio, verdad? Pues déjeme decirle que se equivoca conmigo.

Leandro se levanta rápido de la silla, el límite de su tolerancia comenzaba a agotarse. Apoya las manos sobre el escritorio y le lanza una mirada fulminante a la asistente.

—Bien señorita, puedo ofrecerle el doble de la cantidad anterior. Ahora retírese de mi oficina y piense sobre mi propuesta.

—¡No tengo nada que pensar, Sr Suárez! —se incorporó de la silla y dándole la espalda a su jefe, se encaminó hacia la puerta.

Alba salió de aquella oficina temblando de nervios. La presencia y aquella mirada de su jefe, la perturbaban en gran manera.

Regresó a su escritorio, se sentó en su silla y sintió enorme ganas de llorar. No entendía aquel sentimiento que la invadía. Tristeza, frustración, indignación y rabia; todo una mezcla de emociones que vibraban dentro de ella, haciéndola estremecer.

El intercomunicador sonó. Era nuevamente él, Leandro Suárez. ¿Qué rayos quería ahora? Se preguntó a sí misma. Respiró profundamente antes de responderle.

—¡Dígame señor!

—Puedes irte a tu casa y pensártelo con calma, ¿vale?

Aquella era la excusa perfecta para salir de allí. Por lo que se secó las lágrimas y contestó:

—Está bien, señor.

Alba terminó de recoger sus cosas y salió de aquella oficina. Caminó por el pasillo hasta llegar al elevador, luego se dirigió a la entrada principal. Estaba en modo avión, nada de lo que estaba a su alrededor parecía importarle. Nada, excepto las palabras de su compañera de oficina y la propuesta inmoral de su jefe.

¿Qué se pensaba él? ¿Qué se creían todos ellos como para humillar al resto de las personas sólo por su posición económica y apariencia física?

Subió al bus y durante el trayecto pensó en todo lo que había ocurrido ese día y en qué debía hacer. ¿Darse el lujo de renunciar? Ella más que nadie sabía lo difícil que fue obtener aquel puesto. Era una recién graduada sin experiencia. ¿Cómo podría encontrar otro cargo como ese?

Aún así, estaba decidida a no aceptar esa propuesta. Y seguramente al rechazarla, su jefe no dudaría en sacarla de su empresa. Si bien ya le parecía fea, el que no cumpliera con sus caprichos lo empeoraba todo aún más.

Alba llegó a su piso, entró, dejó las llaves y su bolsa sobre el mesón y se dejó caer sobre el pequeño sofá de dos puestos. Cubrió su rostro con ambas manos y justo en ese momento, su móvil comenzó a sonar.

Aunque quiso obviar aquella llamada, la insistencia la obligó a ponerse de pie y tomar su cartera, abrió y al ver en la pantalla aquella llamada desconocida, un presentimiento vino a su cabeza: ¡Su abuela!.

Rápidamente atendió la llamada:

—¡Hola!

—¿Alba? —la chica reconoció de inmediato aquella voz.

—¿Camilo? —preguntó angustiada.

Camilo era un ex de su adolescencia, quien vivía en Manresa, en una de las pequeñas haciendas campestres, cerca de la villa de sus abuelos.

—Sí, Alba soy yo.

—¿Dime, ha pasado algo con mi abuela?

El silencio se apoderó de Alba dejándola petrificada y atónita cuando escuchó del otro lado la respuesta a su pregunta:

—¡Qué la vieja, se ha visto mal y he tenido que llevarla al médico! Necesito que vengas.

—P-pero, ¿e-ella está bien? —preguntó con voz trémula y sintiendo un nudo en su garganta.

—La ha revisado el médico y la verdad es que deben operarla. El doctor me ha dicho que es un problema en el corazón, Alba. Que si no hacemos algo… —hizo una pausa— se nos muere.

Aquella noticia era devastadora para Alba, justo en el momento en que deseaba renunciar y sobreponer sus valores ante todo, un revés de la vida le hacía ver que en realidad, todos tenemos un precio y no necesariamente monetario.

Lanjutkan membaca buku ini secara gratis
Pindai kode untuk mengunduh Aplikasi

Bab terbaru

  • Me enamoré de mi fea secretaria    El reinicio del amor

    Un mes después de aquella conversación en el restaurante, Leandro decide dar el siguiente paso, tanto él como Alba merecían ser felices junto a su pequeña hija, Lucía.—Alba —la mira fijamente sosteniendo sus manos entre las suyas—¿Aceptarías ser mi esposa? —Le pregunta provocando en Alba una profunda emoción. Alba había dudado muchas veces que aquello ocurriera así como también muchas veces había soñado con aquel momento. Por ello, al escuchar la propuesta de matrimonio de sus propios labios se llenó de asombro. Estaba impresionada y no sabía que contestarle:—¿Es en serio? —cuestiona con duda.—Tan en serio como la propuesta que te hice aquella tarde en mi oficina—dice enlazándola por la cintura con sus brazos.—¿Puedo pensarlo? —bromea ella. —Puedes pero no tardes mucho —besa entonces sus labios de forma escueta y cuando se dispone a separarse, ella se lo impide sujetándolo sensualmente por el cuello de la camisa.—¡Acepto, Sr Suárez! —sonríe y sus labios se funden en el más inte

  • Me enamoré de mi fea secretaria    Te amo

    Leandro reacciona de aquel recuerdo gracias a una llamada, chequea el teléfono y ve que es Ester, da un suspiro pensando en como resolver su asunto con ella y luego contesta.—¿Si, Ester? ¿Necesitas algo? —¿Dónde estás?—En el auto, iba a casa a darme una ducha, pero si necesitas algo, puedo ir a buscártelo.—Solo quiero hablar contigo, es algo importante.—¿Muy importante? Es que quiero darme una ducha.—Está bien, puedo esperar, pero no lo olvides, ¿Vale? —Vale.Corta la llama y por más curiosidad que tenga, arranca el auto para irse a casa. En el transcurso, sigue pensando en como deshacerse del contrato que tuvo con Ester para ayudar a su madre. Estela no tiene conocimiento de aquel acuerdo, pero la forma en la que su hijo encontró prometida rápidamente, se vio sospechoso. Por otro lado, Leandro no le comento nada porque no quería que su madre se angustiara más de lo que ya estaba por estar presa y sabía que si le decía que a la empresa ya no le iba tan bien, podría sentirse cu

  • Me enamoré de mi fea secretaria    Difícil decisión

    —Leandro, espera. —Aquella petición retumba en el corazón del CEO, quien rápidamente se gira hacia ella.— Claro que creo en tu amor, pero no puedo tomar una decisión como esta a la ligera. —¿Me darás una oportunidad? —pregunta con un brillo en sus ojos. —No he dicho eso. —Leandro la mira confundido. —¿Entonces, ya no me amas?—Te amo, pero eso no cambia la realidad, sigues casado con Ester. —Pero no la amo, solo he amado a una mujer y es a ti, Alba.—¿De qué me sirve que me ames, si no podrás estar conmigo? ¿O sí? Nuevamente las palabras de Alba dejan desarmado y sin argumentos a Leandro. —Y-yo —tartamudea. —No digas nada, Leandro. Si piensas que por tener una hija voy a convertirme en tu amante, te equivocas. Además no creo que Marcos se merezca mi traición. —Tenemos una hija, Alba. No puedes negarme el derecho a verla. ¿Puedes por un minuto ponerte en mi lugar? No me casé con Ester porque la amaba. Es algo mucho más complicado de lo que parece. Sólo necesito que me des un po

  • Me enamoré de mi fea secretaria    El verdadero padre

    Aunque pasé el tiempo, Marcos siempre estará para ella, pero eso no implica que le sea infiel a Alba, él decidió estar con ella y así será. —Felicidades —se acerca lentamente y sonríe. —Gracias —le devuelve la sonrisa—, ¿Solo viniste a felicitarme? Algo dentro de ella tiene esperanzas de que él aún la siga queriendo. —Sí. —A tú esposa no le debe agradar nada que la hayas dejado el día de su inauguración para felicitarme. Ella se siente victoriosa. —De hecho, está a unas cuantas habitaciones de la tuya, nuestro bebé también nació hoy. Esa información la hace enojar, Leandro no le dijo nada, y claro, ¿Cómo le va a decir? Si él solo quería evitar discutir, más Ester estaba muy demandante. Gracias al irá que lleva dentro por escuchar eso, Ester no soporta la idea de que Marcos tenga una familia feliz con Alba, esa debería ser ella, estar con él formando su familia. —¿Su bebé? —pregunta en tono irónico. —No empieces —Marcos la conoce perfectamente. —Ese bebé no es tuyo Marcos, s

  • Me enamoré de mi fea secretaria    Parto doble...

    El silencio domina el ambiente por un rato, pero luego Estela responde.—Pues yo lo hice hijo y fue porque me enamoré, muchas veces, ese fue mi error, me dejé llevar por el enamoramiento, un sentimiento momentáneo que te llena de mucha adrenalina, es como drogarse.—¿Y si te digo que me siento así todo el tiempo pero también siento paz con una persona?—Diría que es el amor de tu vida … y supongo que esa persona no es Ester. Él niega con la cabeza.—Lo siento, no quise decepcionarte…Estela lleva su mano a la mejilla de Leandro y se la acaricia.—Ay cariño, tu no me decepcionas nada, ¿Vale? Yo siempre te apoyaré y te apoyé con Ester porque pensé que eso era lo que querías, pero ahora me doy cuenta de que no.—Necesito a Ester, más no la quiero madre.—Y ahora ella te necesita a ti, hijo.—Lo sé.Leandro suspira y vuelve a guardar su carta, tal parece que no tendrá el valor de dársela. Estela ha notado el movimiento y le causa intriga aquel papel. Él entra a la habitación y se propone

  • Me enamoré de mi fea secretaria    Hazte feliz antes de morir

    —Amor, respira —apoya Marcos.—¡¿Y que demonios crees que hago?! —le responde de mal humor por los dolores—. Lo siento amor, seguramente estás tan nervioso como yo.—Lo entiendo amor, tranquila.Marcos la comprende y posa su mano en su espalda para sobarla y ayudarla como han estado practicando. Ayuda a Alba a caminar, quien va despacio.Ellos salen del baño y caminan por el pasillo, no hay otra salida de la fundación que evite pasar por los invitados. En lo que van caminando juntos, son el centro de atención de la familia de Alba, inmediatamente Mario y Macarena se acercan a ellos.—¿Qué está sucediendo? —pregunta preocupado siguiéndolos.—Alba entró en labor, hay que llevarla a la clínica rápido —resume Marcos.—No puedo dejar a estos invitados —dice Alba aguantando el dolor.—Nosotros nos encargaremos hija, tu ocúpate de traer esa criatura al mundo —apoya Macarena.—Gracias mamá, los espero allá cuando todo acabe —concluye Alba antes de irse.Llegan a la salida y Marcos le pide al

Bab Lainnya
Jelajahi dan baca novel bagus secara gratis
Akses gratis ke berbagai novel bagus di aplikasi GoodNovel. Unduh buku yang kamu suka dan baca di mana saja & kapan saja.
Baca buku gratis di Aplikasi
Pindai kode untuk membaca di Aplikasi
DMCA.com Protection Status