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Capítulo 7

مؤلف: Verde
No quería aceptarlo.

Pero también sabía una cosa. Lo nuestro jamás podría salir a la luz. Esa noche daba vueltas en la cama sin lograr dormir.

Cuando escuché que se abría la puerta de la recámara de mamá, salté de la cama y corrí hasta mi puerta.

Miré por la rendija.

Me volví loca de alegría. Quien había salido era mi padrastro, a quien extrañaba con toda el alma.

¿Papá venía a buscarme?

Lo miré acercarse llena de esperanza; la emoción me desbordaba.

¡Así que era cierto! Me deseaba más a mí que
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  • Mi Papi También Saca Leche   Capítulo 10

    Era mi primer bebé y quería tenerlo. Pero él fue inflexible.—Tienes que abortar. No olvides que conseguí este trabajo gracias a los contactos de tu mamá. ¡Si nace ese bebé, perderé todo!Me sujetó del brazo y apretó con tanta fuerza que me hizo daño. Solo entonces entendí que yo no le importaba. Quizá solo me veía como un objeto que yo misma había puesto a su disposición para satisfacer sus deseos.Fuera de mí, me zafé de su mano. Le juré por lo más sagrado que tendría a ese bebé. Al verme tan alterada, recuperó cierta dulzura e intentó convencerme por las buenas.Insistió en que todavía era estudiante y debía terminar mis estudios.—Cuando me cogías y te venías adentro, ¿por qué no decías que todavía era estudiante?Le dije cosas muy hirientes. No respondió. Parecía cada vez más enfurecido. Era evidente que quería pegarme como cuando me castigaba años atrás.Pero no le tenía miedo.—¡Pégame! ¡No me importa!Como ya no tenía nada que perder, me dejé caer al suelo. Mi padrastro ya no s

  • Mi Papi También Saca Leche   Capítulo 9

    Mi padrastro volvió a empujarme la cabeza hacia abajo. Pero esta vez, frente a aquel miembro grueso e intimidante, no sentí deseo. Solo podía pensar en la imagen de aquel chico observándome a través de la ventanilla.También notó que estaba distraída. Sin embargo, no le dio importancia. Apenas volvimos a casa, me llevó al balcón y lo hicimos con intensidad hasta quedar satisfechos.—¿Qué te pasa? ¿Ya no te gusta papi?—No... No es eso...Mientras lo hacíamos, aprovechó para preguntarme qué me pasaba ese día.—Solo... me siento un poco mal...Gemí bajito e intenté convencerme de que aquel chico no había visto nada. Aunque hubiera visto algo, no podía hacerme nada. Después de todo, aunque corriera el rumor, nadie creería que mi padrastro atravesaba con ese miembro grueso a una chica tan bonita como yo...—¿Y ahora? ¿Ya te sientes bien?No sabía lo que había ocurrido y, como siempre, se limitó a disfrutar de mi cuerpo joven.—Sí, qué rico. Papi, eres increíble. Te quiero...Yo también me

  • Mi Papi También Saca Leche   Capítulo 8

    Mi padrastro entraba y salía de mí, fuera de control. Poco a poco, la emoción y la culpa me invadieron. Desde esa noche, nuestra relación se volvió más íntima.Pero hubo algo que no esperaba. A partir de ese día, se volvió mucho más estricto y me prohibió relacionarme con otros chicos; no me permitía ni conversar con ellos.Por supuesto, acepté.Me gustaba tanto su posesividad que nunca me cansaba de ella. Desde que mamá salió de viaje por trabajo, solo estábamos él y yo en casa. Todos los días esperaba con ansias que regresara.Quizá se debía a que era joven, estaba abierta a cosas nuevas y me gustaba probar algo distinto. Cada vez se encariñaba más conmigo.A menudo, apenas nos veíamos, nos entregábamos el uno al otro hasta quedar satisfechos.Todo por buscar emociones fuertes. Más de una vez dejamos huellas de nuestra pasión en el auto, en el centro comercial e incluso en la biblioteca universitaria. Esa vida me llenaba de energía todos los días.Hasta mis compañeros de clase notaro

  • Mi Papi También Saca Leche   Capítulo 7

    No quería aceptarlo.Pero también sabía una cosa. Lo nuestro jamás podría salir a la luz. Esa noche daba vueltas en la cama sin lograr dormir.Cuando escuché que se abría la puerta de la recámara de mamá, salté de la cama y corrí hasta mi puerta.Miré por la rendija.Me volví loca de alegría. Quien había salido era mi padrastro, a quien extrañaba con toda el alma.¿Papá venía a buscarme?Lo miré acercarse llena de esperanza; la emoción me desbordaba.¡Así que era cierto! Me deseaba más a mí que a mamá.Ya estaba lista para recibirlo, pero, para mi sorpresa, pasó frente a mi puerta sin detenerse. En cambio, entró al baño de al lado. Mis esperanzas se desplomaron.Al recordar los gemidos desesperados de mamá, sentí unos celos que no sabía explicar y que casi me volvieron loca.—Ángela... ¿Qué haces aquí?Cuando ya no pude soportarlo, fui al baño. Estaba a punto de subirse el pantalón y se asustó al verme.—Regresa. Si tu mamá se despierta, no nos la vamos a acabar.Aunque habló con aprem

  • Mi Papi También Saca Leche   Capítulo 6

    Mi padrastro me levantó el mentón y me acarició la cara. Su voz dulce y su trato delicado no me dejaron ningún motivo para negarme.—Sí, papi.Asentí dócil y abrí la boca sin protestar. Bajo su mirada, sostuve con ambas manos aquel enorme miembro y me lo llevé despacio a la boca...—Ñam...Era tan grande que, aunque intenté tragarlo con todas mis fuerzas, solo conseguí meterme la mitad. Aun así, entrecerró los ojos de placer.—Qué obediente...Me acarició la cabeza y suspiró satisfecho. Tenía las piernas muy tensas. Al escuchar su elogio, quise complacerlo más. Recordé cómo lo hacían en las películas y me esforcé por lamerlo.Debo decir que, como era la primera vez que hacía algo así, todavía era bastante torpe. Sin embargo, pareció encantarle y, al poco rato, se corrió dentro de mi boca.—Ooooh...Al sentir aquel torrente, intenté apartar su miembro para escupirlo. Pero entonces me sujetó la cabeza con fuerza y siguió hundiéndomelo en la boca.—Trágatelo. Eres una zorrita buena y obed

  • Mi Papi También Saca Leche   Capítulo 5

    El chorro de líquido salpicó el lavabo. Me quedé en blanco, pero mi cuerpo siguió temblando sin control.Pero mi padrastro no pensaba dejarme ir tan fácilmente. Cuando recuperé un poco las fuerzas, me ayudó a recostarme sobre el lavabo, me alzó las piernas y entró en mí con furia.—Estás demasiado adentro... Papi...No paraba de gemir bajito, con las mejillas encendidas. Se excitó aún más y sus caderas golpearon las mías con mayor fuerza. Su respiración se volvió pesada y agitada.—¡Zorra!No le bastó con sostener mis piernas largas y delicadas; también me levantó la ropa. Así dejó al descubierto mis pechos redondos.—¿Te gusta que papi te coja?—Sí... me gusta...Apoyé una mano en el lavabo y la otra sobre su pecho ancho y fuerte. Sentía los latidos de su corazón y cómo se hundía en mí. Incapaz de contenerme, me aferré a él.—Qué apretada... Ah...Después de entrar y salir decenas de veces, tensó todo el cuerpo.“¿Papi estaba... a punto de correrse?”Aturdida, percibí el cambio en su

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