LOGINDespués de decir eso, se dio la vuelta y salió de la habitación sin mirar atrás.Sharon permaneció paralizada durante un par de segundos antes de rodar repentinamente fuera de la cama y, llorando de forma histérica, se arrastró por el suelo detrás de él.—¡Me equivoqué! ¡De verdad reconozco mi error! ¡Por favor, por favor, déjame ir!Se desplomó en el suelo, sollozando con tanta fuerza que apenas podía respirar.Mientras tanto, mamá salió del hospital sumida en un profundo aturdimiento. Caminaba tambaleándose, como si hubiera perdido el alma, y ni siquiera ella podría haber explicado cómo consiguió regresar a la universidad.Entonces algo pareció romperse dentro de ella y, como una demente, irrumpió en el edificio académico y abrió de golpe la puerta de la sala de transmisiones.Los dos estudiantes que estaban de turno se sobresaltaron.—¿Señora Cole? ¿Qué ocurre? —preguntó uno de ellos. Sin embargo, ella los ignoró por completo y, después de empujarlos fuera de la sala, cerró la puer
Los tres se pusieron de pie al mismo tiempo, en el mismo instante en el que la puerta de la habitación del hospital se abrió de golpe.Sharon estaba acurrucada en la cama, con la manta hasta la barbilla,. En cuanto vio entrar a los dos policías y a mamá, se llevó las manos a la cabeza y puso una expresión de dolor.—Me duele muchísimo la cabeza. No recuerdo nada. ¡Váyanse todos!—¿Cuánta sangre le sacaste a Briana? —inquirió mi madre, arrancándole la manta. —No sé nada —respondió Sharon, negando frenéticamente con la cabeza, con los ojos cerrados—. Dejen de preguntarme.—Señorita Jones, necesitamos que coopere con la investigación —intervino uno de los policías.—¡No recuerdo nada! ¡Dejen de presionarme! ¡De verdad me duele mucho la cabeza! —repuso Sharon con la voz quebrada por el llanto. Papá se acercó a la cama con lentitud. Entonces, ante la mirada atónita de Sharon, tomó el florero de la mesita de noche y lo estrelló contra el suelo.El florero se hizo añicos al instante y los a
Ignorando por completo la cinta policial, se agachó para pasar por debajo de ella y finalmente vio el estado en el que me encontraba.El enorme charco de sangre bajo mi cuerpo se había vuelto de un rojo oscuro, y mis brazos estaban cubiertos de innumerables marcas de agujas y de moretones.Mi rostro estaba pálido y mi cuerpo… completamente helado a pesar del calor.Definitivamente, en mi cuerpo no quedaba ni el más mínimo rastro de vida.Mamá se quedó paralizada por un instante, antes de agarrarme del brazo e intentar levantarme.—Briana, deja de hacer tonterías. La policía ya está aquí. ¡Levántate!Sin embargo, por más que tiraba de mí, mi cuerpo inerte no hacía más que desplomarse una y otra vez.—Briana, ¿me oíste? —Su voz se volvió más aguda y autoritaria. El mismo tono que siempre usaba para dar órdenes—. ¡Te he dicho que te levantes!—Señora, por favor, cálmese —repuso alguien tras ella, extendiendo una mano en un intento de detenerla—. Aún se desconoce la causa de la muerte y de
La oficina quedó sumida en el silencio por un instante, hasta que Sharon rompió el silencio, hablando en voz baja:—Señora Cole, no les crea. Briana seguramente ha contratado a estas personas para montar este espectáculo. Solo intenta obligarla a ceder.Al oírla, mamá pareció recuperar la compostura y soltó una risa fría.—Briana, te has vuelto muy astuta, ¿verdad? ¿Contrataste a este par de personas para que se hicieran pasar por policías solo para engañarme?—Señora Cole, esta vez Briana fue demasiado lejos —se apresuró a intervenir Sharon—. Si esto llega a saberse, imagínese lo mal que quedará. —Hizo una pausa y mirando a los dos oficiales junto a la puerta, añadió—: Aunque debo admitir que parecen bastante convincentes. Me pregunto cuánto les habrá pagado. La expresión de mamá se ensombreció aún más y, con el ceño fruncido, observó a los oficiales de arriba abajo y preguntó con tono gélido:—¿Dónde se está escondiendo Briana? ¿Los envió para engañarme? ¿Acaso no saben que hacerse
Bajo el sol abrasador, la temperatura seguía aumentando, por lo que, poco a poco, los estudiantes se marcharon del campus, en dirección a sus dormitorios.El olor de la descomposición comenzó a emanar lentamente de mi cuerpo, atrayendo a varios gatos callejeros que merodeaban por la universidad.Yo permanecía allí completamente indefensa, incapaz de huir o de pedir ayuda. Lo único que podía hacer era observar cómo desgarraban mi carne con los dientes. Desesperada, mi alma se dirigió hacia la oficina de mi madre. Sin embargo, allí la encontré conversando alegremente con Sharon, quien hojeaba el cuaderno de mi madre con los ojos abiertos de par en par, por el asombro. Su rostro irradiaba la más pura envidia.—Vaya, señora Cole, ¿estas son todas las comidas nutritivas que preparó para Briana? Cada platillo incluye las instrucciones y los beneficios para su salud. Debe llevar años escribiendo todo esto. En cuanto vi el cuaderno entre sus manos, me ardieron los ojos.Mi madre había comenz
Al oírla, el decano intentó calmar a mi madre.—Señora Cole, la donación de sangre debe ser voluntaria. Si de verdad no quiere donar, será mejor dejarlo así.Dicho esto, se dio la vuelta y se marchó.Mamá bajó la cabeza y me observó con la ira ardiendo con mayor intensidad en sus ojos.—¿Todavía no vas a levantarte? Está bien. Entonces quédate en el suelo mientras te extraen la sangre. —Miró a la enfermera—. Sharon, hazlo así. Cuando termines, déjala ahí. Si quiere seguir fingiendo, que lo haga. Pero no permitas que retrase a los demás estudiantes. Tras decir eso, mamá se marchó sin mirar atrás.Sharon tomó la aguja y la bolsa de sangre. Luego me clavó la aguja con crueldad en la vena y no se detuvo hasta extraer los cuatrocientos mililitros.Cuando terminó, me empujó con la punta del pie, diciendo:—Ya puedes levantarte. Ya no tiene sentido que sigas fingiendo. Además, la señora Cole ya no está aquí. Nadie está viendo tu actuación.Al ver que no me movía, Sharon soltó una risa burlon