ANMELDENBlake sostuvo a Sarah mientras se desplomaba, pero ella ya no pudo emitir sonido alguno. En sus últimos momentos, pareció que un rastro de arrepentimiento le cruzaba la mirada. Sin embargo, antes de que pudiera decir nada, su mano cayó sin fuerza y soltó su último suspiro. Blake echó la cabeza hacia atrás y lanzó un aullido largo y desgarrador.Con el Alfa de la manada Garra Roja muerto, los otros lobos rojos fueron sometidos rápidamente por la manada Colmillo Negro, que al fin logró abrirse paso y tomar el control. Seville se acercó a Blake y le puso una mano en el hombro con una palmada silenciosa.Fui al funeral de Sarah. Casi no fue nadie de la manada. Solo estaban Blake, con esa cara de piedra que no dejaba ver qué sentía, y mi padre, que estaba hecho un mar de lágrimas y apenas si se podía sostener en pie. Seville me sostenía con mucha ternura, rodeándome con el brazo a mí y a mi vientre, que ya estaba bien abultado por el cachorro.Empezó a caer una lluvia fina. Seville abrió
—Apuesto a que no viste venir esto, Blake —dijo Rhett mientras lo miraba desde arriba—. ¿Qué se siente que tu propia Luna te apuñale por la espalda?Blake no tenía fuerzas ni para hablar, pero por el odio que le ardía en los ojos. Era evidente que por dentro lo estaba maldiciendo con furia.Uno de los lobos de Rhett le acercó una silla. Rhett tomó a Sarah y se sentó con ella en el regazo. Luego, la agarró del mentón y la obligó a mirar a Blake mientras se besaban. Cuando al fin se separaron, un fino hilo de saliva unía todavía sus lenguas.Rhett pasó la mano lentamente por el vientre de Sarah y se burló de Blake:—Qué idiota. Sus garras afiladas trazaban líneas sobre el estómago de ella mientras la miraba con burla.—¿Y si te abro la panza —soltó de pronto— para ver si de veras traes un cachorro ahí adentro?Sarah soltó una risita coqueta y le dio un golpecito en el pecho con el puño. Él la prensó de la muñeca, la pegó más a su cuerpo y volvió a comerle la boca con otro beso.E
Rhett alzó una ceja y miró a Sarah con total desdén.—¿Tú?Sarah le hizo una señal para que se acercara y le susurró algo al oído. Rhett soltó una carcajada.—Vaya, vaya, mi pequeña gatita salvaje. Ese trato sí que vale la pena el riesgo.Se dio la vuelta y regresó al poco tiempo con un frasquito de cristal. Forzó a Sarah a tragarse el contenido de un solo golpe. El cuerpo de ella se arqueó violentamente por el dolor y, como estaba amarrada de pies y manos, no pudo más que desplomarse sobre el colchón.Sus quejidos parecieron encender a Rhett. Se bajó los pantalones, la tomó del cabello y la obligó a servirlo con la boca.—Me muero de la curiosidad, nena —se burló—. ¿Cómo sabías que tenía esta poción? Una que finge un embarazo tan real que ni las brujas ni los ancianos de la manada pueden notarlo.Sarah no podía ni respirar, mucho menos contestar. Tenía la boca ocupada. Sus ojos se pusieron en blanco, completamente ida. Rhett le restó importancia con un movimiento de mano.—Olv
Blake estalló de ira. Arrojó a Sarah al suelo y la inmovilizó para que no pudiera moverse. Forcejeando, ella intentó defenderse.—¡No pasó nada, te lo juro! No llegamos a nada. ¡Él me obligó! ¡No me lo podía quitar de encima!Blake la arrastró hasta la ventana rota, por donde Rhett acababa de saltar hacía apenas unos instantes. La empujó contra el marco, dejándola con medio cuerpo guindando al vacío. Su larga cabellera volaba con furia, sacudida por el viento.—¡Me traicionaste! —rugió él.Aterrorizada por la caída, Sarah se aferró desesperadamente al marco de la ventana. Los cristales rotos se le clavaron en las palmas, pero no tuvo más remedio que apretar con más fuerza para no caer. La sangre corría por sus brazos y el olor hizo que los ojos de Blake se enrojecieran.Sarah rompió a llorar y le suplicó:—No pasó nada, mi amor. Por favor, ten piedad, amo. Me resistí con todas mis fuerzas. Ese Rhett no tuvo tiempo de hacerme nada. Puedes checarlo tú mismo, amo, por favor.Blake
Toda la manada de Colmillo Negro estaba de fiesta. Su Alfa estaba a nada de alcanzar un poder fuera de este mundo. Sarah no cabía en sí de orgullo, pues recordaba perfectamente lo que había pasado en su otra vida.En aquel entonces, el linaje oculto de Blake despertó solo después de que yo quedara encinta de su cachorro. Por eso, Sarah estaba convencida de que, mientras lograra quedar embrazada, se convertiría en la loba más importante de todos. Al fin, el amor y la ternura de ese macho que tanto había deseado serían solo para ella.Pronto, nadie en Colmillo Negro le quitaba el ojo de encima al vientre de Sarah. Sin embargo, pasaron dos meses y seguía sin haber ni rastro de un cachorro.Mientras tanto, una mañana, Seville me trajo mi vaso de leche, como de costumbre. Normalmente me encantaba ese sabor dulce, pero ese día, por alguna razón, le sentí un olor insoportable que me revolvió las tripas. En cuanto el aroma me rozó la nariz, las náuseas me ganaron.Seville se puso serio al
Faltaba apenas un día para la boda cuando Seville me invitó a salir. Me llevó al Lago Luz de Luna, justo en el corazón del territorio de Viento de Plata.Frente al agua, susurró mi nombre. Esta vez su voz era suave, nada que ver con aquel aullido de agonía que le escuché justo antes de morir en mi otra vida. De pronto, se puso de rodillas. Tenía en la mano una cajita de terciopelo abierta y, dentro, un diamante que brillaba con fuerza bajo la luna.—Lily, aunque nuestro compromiso empezó como un trato político, creo que te mereces una pedida de mano como Dios manda —Seville me clavó la mirada, con una expresión solemne y cargada de verdad—. ¿Te casarías conmigo?Pestañeé un par de veces, le regalé una sonrisa de oreja a oreja y le tendí la mano.—Claro que sí.Mientras me ponía el anillo, sentí que le temblaban un poco los dedos. Le sostuve la mano antes de ponerme de puntillas y besarle apenas la comisura de los labios, algo que me sacudió el alma. Al Alfa de Viento de Plata le d