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Había sido una mañana tranquila, el señor Robert tenía en su escritorio su habitual taza de café, y los rayos del sol pegaban a través de su ventana. Quizás la única diferencia ahora era la pequeña figura de la pequeña ante él.
-¿así que se llama…?
-Emma, mi señor. -murmuro nerviosa la mujer - por cierto, se ve muy bien esta mañana- contesto la mujer de ojos brillantes, tan interesada en adularlo como muchos otros.
Robert suspiro agotado por esta situación -¿así que desea… abandonarla?
-Oh no mi señor, no abandonarla, solo dejarla a su cuidado, pagaríamos por todos los gastos que ella generara. Es solo que… estamos desesperados, tenemos mucho trabajo por hacer en el exterior, y no podemos cuidarla. Y hemos oído solo cosas buenas sobre su generosidad, y…- la mujer seguía parloteando sobre algo, ah decir verdad Robert ya había dejado de escuchar hace mucho.
Se concentro en el rostro de la pequeña, y cuando esta lo miro tan solo por unos pocos segundos noto el brillo en su mirada. Ese fue el momento en el que noto que ella era especial.
-De acuerdo- acepto. Y el trato, fue hecho.
La pequeña Emma jamás supo porque aquel hombre nunca puso objeciones, ni siquiera hizo muchas preguntas. Solo la miro y supo su respuesta.
Al principio ella no lo entendió, tenía solo 10 años, y todo dentro de esa gran mansión parecía más grande que ella. En sus inicios allí se solía sentir sola, paseando por los pasillos grandes, amplios y silenciosos. Con el tiempo se dio cuenta que dejarla allí fue lo mejor que pudieron hacer sus padres como un último acto de amor, porque las personas solo deben quedarse con quienes los cuiden, y sus padres no eran esas personas.
Ella recuerda la ocasión exacta en que empezó a verlo todo diferente. Había sido una noche de invierno mientras paseaba aburrida por la mansión y de modo habitual había entrado en la sala de estar, y noto el fugo chisporroteando en la chimenea.
El señor Robert estaba sentado en el gran sofá con su hijo en su regazo y estaba leyéndole, al parecer un libro de historias navideñas, algo normal que haría cualquier padre con su hijo. Pero no en el universo de Emma. No... Emma había nacido en un mundo donde la gente no sabía abrazar, o besar. Donde los padres no reconocían a sus hijos, donde los padres abandonaban a sus hijos.
Pero a juzgar por como miraba el señor Robert a su hijo podía darse cuenta de que lo veía como algo valioso, algo único e irremplazable. Ella no sabía que alguien pudiera mirar así...
Sabía que el señor Robert no veía a su hijo como una moneda de cambio. Casi como si el mismo Drew estuviera hecho de polvo de estrellas, como si fuera el significado de la palabra amor tomando forma humana. La estrella más brillante en el cielo, el centro del universo del señor Robert, eso era su hijo para él. Ella deseaba ser eso para alguien también... esperaba realmente algún dia serlo. Que la hicieran sentir como polvo de estrellas.
-¿Emma?
Esa había sido la voz del señor Robert. Ella había estado tan perdida en sus pensamientos que ni siquiera se había dado cuenta de que su presencia no era del todo invisible en la sala -perdón.- se disculpó la niña por estar espiando
-¿Qué haces allí?- pregunto en voz baja, había un toque de ternura y compasión en su voz – adelante, pasa. Toma asiento en la alfombra.
La pequeña le tomó la palabra adentrándose en la oscura y cálida habitación, tanto así que pareciera que esta también podría ser capaz de abrigarle el corazón.
Se sentó y sintió sobre ella los ojos fijos del pequeño. Unos ojos callados, escrutadores e imperturbables. Drew era el tipo de chico que no le rehuía a nada. Ella siempre se preguntó, ¿Qué se sentiría ser él? Tener más dinero del que podías gastar, y más amor del que todo el mundo podría soportar.
-¿Quiere oír también el cuento?
Emma asintió ilusionada. Nadie nunca antes se había ofrecido a leerle un cuento.
El hombre empezó a relatar de nuevo la historia del libro entre sus manos, Drew volvió a acomodarse en el regazo de su padre escuchando atentamente y también mirando hacia Emma.
Emma… aquella chica que había entrado en su casa como un tornado girando todo su mundo. Él no sabía que llegaría a obsesionarse tanto con ella, con su historia, con su pasado, y sus acciones. El pequeño Drew trataba de no involucrarse, pero su padre le enseño que sin importar que él debía ser amable, además, después de todo, Emma era uno de ellos.
Habían pasado seis meses desde todo lo ocurrido. Y otro dia más transcurría en la empresa Smith. El chico de ojos azules se encontraba firmando contratos como de costumbre cuando llamaron a la puerta-¿nos mando a llamar?- pegunto un joven de ojos verdes mientras sostenía un montón de diseños en la mano-¿los tienes?-le preguntoErick sonrió -Danny ha ayudado mucho -dijo mientras ambos pasaban a la oficina y tomaban asientoDrew asintió mientras los tomaba, y les daba el visto bueno -y como siempre, -les sonrió -un increíble trabajo. -el los miro con interés -¿y que hay de la boda?Danny se sonrojo -será en la noche-Habrá que viajar rápido-Siempre quise casarme frente al mar -soltó el chico. Ambos lucían bastante enamorados y eso era reconfortante para él.Aunque no los conocía del todo se habían ganado rápidamente su aprecio. Drew Smith estaba al tanto de todo. Absolutamente todo.Al inicio había sido difícil. Es decir, era como despertar de un sueño profundo y que la gente mas cerc
-¡¿Qué?!- ella se paro con ojos bien abiertos y mirada enloquecida -¡No! ¡no puedes hacer eso!-fue el trato, hermanita -la voz burlona de Danny se escuchaba desde el suelo -el trato se cumple o tu mueres. Es lo que involucra el pacto.Katherine titubea y retrocede -no puede estar pasando… ¡no! ¡yo era la reina! ¡yo mate a esos pequeños! ¡yo hice el trabajo! ¡no te puedes quedar con mi trono!-el tiempo avanza, y el conjuro ya se lanzó… decide. Morirás como reina. O vivirás como una princesa-…-…Pero entonces…-“Cedo el trono…-bajo la mirada – a Danny Witchrose"Tantos conjuros. Tantos hechizos. Tantos planes... Que Katherine había olvidado completamente lo sencillo que era perder el poder.La muerte aun era un concepto que a ella le daba miedo. Prefería vivir. Danny comprendía el sentimiento. Aun después de tantos milenios estando viva. Seguía temiendole.El poder de las eras antiguas abandonan a Katherine y una gran ráfaga de magia se cierne del cielo hacia abajo sobre Danny mient
Capitulo 71-No lo entiendo. -pregunto Anica sentada en medio de la sala -¿Cómo es que Katherine pudo coronarse reina?Danny aun recordaba todos los vítores que soltó el pueblo luego de verla salir -porque me engaño-¿Qué?-Esa noche en el parque. Cuando me enseño el cuerpo inerte de aquel pequeño me dijo que era el primero. Lo comprendo ahora… ese no era el primero. Era el doceavo. El ultimo pequeño que le faltaba. Había estado matándolos con sigilo y precaución. Seguramente escondiendo los cadáveres. -suspiro -hay que aceptarlo. El antiguo rey esta muerto.-…-…Emma lo piensa -y tu crees que… que… ¿Qué ella sea mejor como reina ahora que tiene el poder?Danny niega – no lo se. Antes me había ofrecido unirme a ella. Solo hasta ahora entiendo que se trataba de una prueba. Solo para saber si podía tener mi lealtad. Cosa que vio, que no funciono. No creería en mi palabra ahora. No podemos volver allí abajo nunca mas. No al menos sin un buen plan.-entonces… ¿Qué haremos?Danny lo piens
Dan se acababa de levantar, sentía su cuerpo pesado, la mente revuelta de pensamientos incoherentes, se había imaginado miles de escenarios diferente en su cabeza de como seria el dia de hoy y el que pasaría cuando viera a Erick.¿estaría molesto con ella? Que pregunta tan tonta. Claro que debía de estarlo.Salió de la cama y se sintió como un peso muerto mientras se acercaba al espejo del baño. Aun no entendía como los humanos no tenían un espejo justo arriba de sus cabezas mientras dormían. Pero en fin. Eso no importaba ya.Se ducho rápido y se vistió.Cuando ya estuvo lista se paro en la puerta del cuarto de salida y giro el perillo. No había nadie allí.Fue entonces cuando escucho las voces abajo. Seguramente todos ya debían de estar levantados. Quizás ella era la única que había tardado tanto.Bajo las escaleras con rapidez mientras pensaba en que seria lo primero que diría. Y sin embargo, cuando lo vio no tuvo que decir nada.Erick estaba sentado en la mesa con los brazos cruza
Minutos mas tarde todos se habían reunido en la sala-¿Y? ¿Qué esperan? Suéltenlo ya.-exigía la chica de rubios cabellos mientras estaba a lado de su primo, el cual seguía amarrado-Ya te lo dijimos. No podemos soltarlo -le explico Drew -trato de matar a Emma y a Danny-¡Eso no es cierto!- soltó con exasperación-Si. Si lo es-dijo LeoA Anica se le partía el corazón al ver a su primo en ese estado todo golpeado -no. No es cierto. No digas esos. Ellos son unos salvajes. Y te estan sugestionando. Mira cómo te han golpeado…-es verdad. Trate de matarla. Con un cuchillo y…. un arma.Sus ojos verdes se abren como platos -¿Qué?-ella no puede creerlo. -¿de que estas hablando?-Solo trataba de salvarle la vida a todos. Ellas son malvadas. No se puede confiar en ellas. -entonces Leo procedió a contar como había visto a Danny salir de la mansión de manera sospechosa. -además, pregunta por Erick ¡pregunta!-¿de qué hablas?- le inquirió su prima-algo le hizo a Erick.Danny enrojeció-¿Eso es ver
Kast subió con desesperación las escaleras mientras sentía que el corazón se le salía del pecho.Danny…Y en cuanto entro en la habitación lo supo. El leve mareo. La pesadez en el cuerpo. La falta de magia y sus poderes. Y claro…. Dan tirada en el suelo.-Danny. -entonces la tomo entre sus brazos. Trato de enfocar con sus ojos la gran mayoría de todo su cuerpo. Solo buscaba algún indicio de daño o herida. Pero parcia estar intacta, su cuerpo en perfecto estado. Luego la saco fuera de la habitación y bajo las escaleras hasta llegar a un mueble de la sala.-Danny… Danny despierta…-murmuraba suaveLa chica escuchaba la voz de su amigo en sus sueños. Un amigo que estaba muerto. Uno que guardaba unos ojos que añoraba y no creía que vería nunca mas en la vida.Pero entonces, sus ojos castaños se abrieron poco a poco al sentir la calidez de la cercanía de otro cuerpo… y no podía dar crédito a lo que estaba viendo-Kast… -murmuro su nombre con desbordante anhelo -kast… estas vivo…Entonces lo







