LOGINTodavía me dolía la cola por la tremenda paliza que me habían dado. Al principio creí que estaba en el país de los sueños, pero ¿cómo es posible sentir dolor cuando estás soñando? A lo mejor esto no es un sueño después de todo. ¿Acaso me morí cuando me golpeó esa cosa desconocida? Si es así, entonces este lugar debería ser el más allá, ¿no?
—¡Ay! —chillé con amargura mientras me sobaba las nalgas doloridas—. Duele muchísimo. El más allá duele demasiado.
—Hermana —llamó la suave voz de una niña desde el exterior—. ¿Puedo pasar?
—Eh... —Me quedé pasmada por la repentina interrupción antes de responder—: Claro, pasa.
La puerta de la habitación se abrió de par en par y entró una niña vestida con una túnica tradicional rosa. Tenía el rostro pequeño y redondo; se notaba que era la definición perfecta de lo tierno. ¿Cómo demonios podía alguien ser así de adorable? Se acercó a mí y se sentó en el cojín que estaba frente a mí.
—Toma. —Buscó dentro de sus mangas y sacó un frasquito—. Es una pomada. —Empujó el frasquito hacia mí—. Supe que mi padre te castigó esta tarde, así que te traje una pomada para que te la apliques en la herida. No dejes que mi madre la vea, la robé de su habitación. —La niña bajó la cabeza mientras pronunciaba despacio esta última frase. Por su expresión, se notaba que era la primera vez en su vida que cometía un acto semejante.
«Vaya...». Hasta se tomó la molestia de robarle a esa mujer malvada. Qué cosita tan linda.
—Gracias, hermanita. —Le sonreí antes de preguntarle—: ¿Cuántos años tienes?
—Tengo nueve años —respondió mientras parpadeaba.
—Ah... —asentí al comprender—. Con razón eres tan tierna. —No pude contener el impulso de inclinarme y pellizcarle los cachetes.
—¿Por qué me lo preguntas, hermana? Tú ya sabías mi edad desde antes. ¿O será que estás intentando darme un regalo sorpresa por mi cumpleaños? —Había un brillo de ilusión en los ojos de la niña mientras levantaba la cabeza para mirarme.
—Yo... —Me quedé sin palabras—. Tu hermana solo preguntaba para ver si todavía te acordabas de tu cumpleaños. —Solté una risa fingida para salir de la incómoda situación. Justo al apartar la mirada, me alcancé a ver en el espejo lateral y noté que había algo diferente en mi aspecto. Pero antes de que pudiera examinarme mejor, una voz suave me distrajó.
—Hermana, ¿sabes que mi padre está planeando casarte?
—¡¿Qué?! —Pensé que había oído mal, pero al ver a la niña asentir, me quedé aún más impactada.
—Escuché a mi padre y a mi madre hablar de eso hace unos días. Piensan casarte en un lugar muy lejano.
—¡Pero qué demonios! Si ni siquiera he terminado la preparatoria, ¡mucho menos tengo edad para andar casándome! —Casi me arranco los pulmones gritando esta última frase.
—¿Preparatoria? ¿Qué significa eso, hermana? —La niña me miró con desconcierto al escuchar aquellas palabras tan extrañas salir de mi boca.
—Es el lugar al que vas después de terminar la secundaria. —Ante mi explicación, la mirada de la pequeña se volvió aún más confusa. Entonces recordé que este lugar tal vez no era como la Tierra a la que yo estaba acostumbrada—. ¿Te puedo preguntar algo?
—Claro —asintió.
—¿Estoy muerta? —La pregunta que me había estado aguantando por tanto tiempo finalmente salió de mi boca—. O sea, ¿este lugar es el más allá? Digo, mi imaginación sobre el más allá siempre fue genial, pero esto... no estoy muy segura. Así que estaba pensando que tal vez me morí y terminé siendo tu hermana aquí en el más allá. ¿No es así?
—Mmm... —La niña parecía todavía más aturdida con mi pregunta—. No entiendo a qué te refieres, hermana.
—Olvídalo —dije haciendo un gesto con la mano para restarle importancia—. Me imagino que esto no es más que un sueño —murmuré entre dientes esto último.
—Zanillia —la voz de un hombre mayor resonó desde el otro lado de la pared exterior de la habitación—. ¿Estás dormida?
—Es mi padre —la niña se puso de pie a toda prisa—. Esconde la pomada que te di, hermana.
Hice de inmediato lo que me pidió. Sin embargo, ¿quién era esa tal Zanillia a la que el hombre estaba llamando desde afuera?
—¿Estás ahí, Zanillia? —preguntó el hombre una vez más.
—Hermana, nuestro padre te habla —me urgió la niña a responderle.
—¿A mí...? —Me apunté a mí misma con cara de sorpresa. Al verla asentir, alcé la voz y contesté—: No, no estoy dormida. Puede pasar.
Al escuchar mi invitación, el hombre entró a la habitación.
—Aquí estás —dijo al ver a la niña que estaba de pie a un lado, antes de girarse para mirarme a mí—. Quisiera hablar a solas con tu hermana. —Caminó hacia mí y se sentó en el cojín que estaba enfrente.
—Está bien, padre. —La niña hizo una leve reverencia antes de retirarse del cuarto.
Ahora me encontraba cara a cara con el hombre que me había rescatado de las manos de esa turba enfurecida o, mejor dicho, el hombre detrás de mi calvario actual.
Mi tono hacia él fue tajante cuando pregunté:
—¿Qué es lo que quiere de mí?
—Has cambiado mucho, Zanillia. —Al ver mi expresión hostil, sacudió la cabeza con desánimo—. Tu madre fue mi primer amor. Debido a su origen humilde, no pudo conservar el puesto de señora de la casa. Supe de todos los martirios por los que tu madrastra la hizo pasar, pero decidí ignorarlo ya que ella provenía de una familia poderosa.
Casi suelto un bostezo en su cara mientras lo escuchaba. ¿Acaso esto pretendía ser una historia conmovedora o qué? Lo único que yo veía aquí era a un desgraciado hambriento de poder al que no le importaba sacrificar a sus seres queridos con tal de conseguirlo. Y, por supuesto, sus siguientes palabras confirmaron sus verdaderas intenciones.
—Sé que me resientes por la muerte de tu madre y por haber pasado por alto los malos tratos de tu madrastra hacia ti. Sí, acepto mi culpa. Pero, hija, debes saber que tu padre tampoco tiene el poder para hacer nada. Tu madrastra desciende de una familia inmortal. Temo que si hago algo en su contra, me ganaré la ira de esa familia. Como resultado, he decidido enviarte a los siete reinos. Con suerte, tal vez termines casándote con el legendario señor, trayéndole un gran legado a nuestra familia. Ya puse tu nombre en la lista de candidatas. Tu padre espera que des lo mejor de ti en la competencia. Así que supongo que esto es un adiós para ambos.
Ja. Casi se me escapa una risita burlona ante sus palabras. ¿Cómo se atrevía a tener el descaro de decir semejante cosa? Sacrificó a la madre y ahora no pensaba dejar en paz a la hija que dejó atrás. Sentí una ola de coraje por dentro, pero como al fin y al cabo todo esto era un sueño o tal vez el más allá, decidí ignorarlo.
—Sí, supongo que sí —dije con actitud apática.
El hombre se me quedó viendo. Al notar que no me había tomado sus palabras a pecho, soltó un suspiro.
—Solo quiero que sepas que te amo y que siempre lo haré. —Dicho esto, se puso de pie y agregó—: Ya les dije a las sirvientas que preparen tu equipaje para tu viaje de mañana, así que ten una buena noche. —Terminado de decir eso, salió de la habitación.
—Uff... —Solté un gemido mientras me dejaba caer a lo largo sobre la mesa—. ¿Esto es un sueño o qué? —Parece que no lo sabré hasta que despierte a la mañana siguiente. Sin embargo, si esto no es un sueño, la cosa va a estar muy grave. ¿Cómo se supone que voy a vivir sin mi teléfono? Mi chat de I*******m, mi F******k, mi cuenta de Weibo... los voy a extrañar muchísimo a todos. Mi mamá debe estar preocupadísima por mí en este momento.
—Ay, no... —Las lágrimas se me vinieron encima al instante solo de imaginar la cara de pánico de mi mamá—. Quiero despertar de este sueño, por favor...
¡Ah, claro! Eso me recuerda algo. Al acordarme de un detalle, me arrastré a toda prisa hacia el espejo opaco que estaba colocado en un rincón de la habitación. En cuanto me miré en él, presencié lo que podría ser el momento más impactante de mi vida. Un rostro completamente diferente me devolvía la mirada desd
e el reflejo del espejo.
—¡¿Quién es esta?!
Un dulce aroma llenaba el aire. Observé cómo Xinger volteaba con destreza la carne chirriante sobre la sartén antes de pasarla a un plato blanco.Vaya, sí que es toda una profesional.Mirando hacia abajo a los ingredientes intactos frente a mí, una sonrisa desalentada apareció en mi rostro. Desde el episodio en la casa de Feiye, no he vuelto a ser la misma.Todas las enseñanzas de Xinger hasta ahora parecen haber entrado por un oído y salido por el otro.En fin, solo espero ser capaz de sobrevivir a la competición de hoy.Xinger giró la cabeza hacia un lado y miró los ingredientes sin tocar en mi mesa.—¿No deberías empezar a cocinar de una vez? No queda mucho tiempo antes de que termine la ronda de prueba.—Ah, eso. Todavía estoy pensando en qué preparar —le respondí con una sonrisa amable.—Oh, entonces...
El sol brillaba con fuerza sobre la superficie del suelo.Avancé lentamente, dirigiéndome hacia la residencia de Feiye. Aunque parecía vergonzoso visitar su casa después del último incidente, la casa de Feiye era actualmente el mejor lugar para esconderme en este momento.La sola idea de cruzarme con San dentro del palacio hacía que me doliera el corazón. De verdad no quería topármelo. Tenía miedo de que, si lo hacía, fuera incapaz de contener mis lágrimas.*Crujido.* La puerta de madera hizo un ruido fuerte al abrirse de par en par.—Vaya. Mira quién está aquí —Feiye levantó la cabeza y miró en dirección a la figura que entraba. Una sonrisa burlona se extendió al instante por sus labios mientras decía—: Es la mujer de San.—Ya cállate —Agité la mano con molestia mientras daba
—Tú... —Las lágrimas me llenaron los ojos ante su hermosa confesión.—No llores, querida —Sus dedos limpiaron las lágrimas en mis mejillas—. No quiero ver ninguna mancha en esos hermosos ojos tuyos.—Mmm —Asentí, conteniendo el llanto. Una sonrisa se extendió por mis labios—. A mí también me gustas.Al escuchar la confesión, el corazón de San se llenó de felicidad. Pero las siguientes palabras que salieron de mi boca hicieron que su corazón diera un vuelco.—Pero... —Podía ver el amor en los ojos de San. Sin embargo, mi situación actual provocaba una pequeña duda en mi corazón.—¿Pero qué, mi amor? —El tono de San era suave.Al escuchar su cariñoso «mi amor», mi rostro se encendió en un rubor. ¿Cómo es que no sabí
A la mañana siguiente, mis ojos estaban rojos e hinchados por la falta de sueño.Arrastré mi cuerpo cansado por la puerta del palacio inmortal como si fuera un cadáver viviente.Los guardias de la puerta dieron un brinco de susto al ver mi aspecto.—¡Madre mía, qué susto! ¿Qué joven dama es esa? Casi pienso que era un espíritu demoníaco.—¿A qué te refieres con espíritu demoníaco? Es la señorita Zanillia, una de las jóvenes traídas desde el reino mortal. Siempre ha sido una persona alegre, pero no sé qué clase de problema habrá tenido para terminar en ese estado —habló uno de los guardias que me reconoció.—¿Por qué camina así? ¿Acaso no tiene miedo de romperse un hueso?—¿Tú qué vas a saber? A lo mejor está pra
—¿Qué...? —Una palma caliente se presionó de repente contra mi boca, impidiéndome hablar.—Silencio. Hay alguien aquí —El cálido aliento de Feiye me rozó al hablar, haciendo que mi corazón temblara por la cercanía.Por suerte, giró la cabeza hacia un lado, lo que impidió que se diera cuenta de mi agitación.Con el silencio entre nosotros, el sonido fuera del patio se hizo más fuerte.—Hola. ¿Hay alguien en casa?La voz familiar hizo que mis ojos se abrieran de par en par por la sorpresa.—Es San —pronuncié en un susurro.—¿Qué hace él aquí? —El ceño de Feiye se frunció mientras giraba el rostro hacia mí—. ¿Tú lo invitaste?—No diría que lo invité. Pero sí le mencioné organizar un encuen
—Qué... —Una cálida palma se presionó de repente contra mi boca, impidiéndome hablar.—Silencio. Hay alguien aquí —El cálido aliento de Feiye me rozó al hablar, haciendo que mi corazón temblara por lo cerca que estábamos.Por suerte, giró la cabeza hacia un lado, lo que impidió que se diera cuenta de mi agitación.Con el silencio entre nosotros, el sonido fuera del patio se hizo más fuerte.—Hola. ¿Hay alguien en casa?La voz familiar hizo que mis ojos se abrieran de par en par por la sorpresa.—Es San —pronuncié en un susurro.—¿Qué hace él aquí? —El ceño de Feiye se frunció mientras giraba el rostro hacia mí—. ¿Tú lo invitaste?—No diría que lo invité. Pero sí le mencioné organizar un







