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08

Author: Mildred
last update publish date: 2026-05-10 01:28:13

De acuerdo. —Gastón apenas pronunció esa palabra, dando por finalizada esa conversación.— Entonces quedamos en contacto hasta que tomes la decisión de darle liberación a ella.

—En el fondo sé que tienes total razón. Pero créeme que estoy esperando el momento correcto para hacerlo. —Natasha hizo una pausa y formó una sonrisa breve, dándole un par de toques en el hombro derecho.— Me has sido de mucha ayuda Gastón en todo este proceso.

—Ya le dije que estaré acá para apoyarte en lo que necesites,
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  • Nadando en peligro.    20

    —Las cosas han estado difíciles en la familia. —April hablaba con una gran madurez. Estaba acostada boca arriba sobre su cama, mirando al techo de su habitación.— Creo que estamos en un escenario difícil. Nuestra familia se está comenzando a dañar.—No. Nuestra familia no se está dañando. Solamente estamos atravesando una situación difícil producto del tema de Gemma. — Ethan estaba masticando de su goma de chicle.—Pero puedes notar que nuestra familia no parece que está feliz. Antes al menos nos reuníamos cada noche para ver películas o tardes de postres. —April suspiro, colocándose de pie.— Eso es lo que extraño de esta familia.—¿Crees tener ánimos para hacer esas actividades?—Con Gemma secuestrada y mi mamá en el hospital producto de un accidente no creo que sea el escenario correcto.Ethan parpadeó dos veces. Admiraba la capacidad de April de aceptar con madurez las situaciones. Se puso de pie, mirando a un grupo de personas con una grúa, sacando el auto estrellado contra la par

  • Nadando en peligro.    19

    —Yo necesito tiempo, Gastón. Al menos un par de días hasta que tengamos en mente que hacer cuando la liberemos. —Natasha sé que quizás me estoy conviertiendo en alguien insoportable por mi insistencia. Pero es ahora o nunca. Si la mantenemos encerrada por más tiempo las cosas se van a poner cada vez más difíciles. La situación había llegado a un punto extremo. Lo que había iniciado como un simple plan para garantizar el secreto de las cosas. Ahora parecía una bomba de tiempo. Natasha comprendía que sus acciones no habían sido las mejores y que tendría que afrontar las consecuencias. —¿Estás seguro que no podemos esperar algunos días? —Natasha libero un suspiro pesado y se le quedó mirando.— Al menos tres días. —El panorama no es el mismo que en un principio. Si no la liberamos lo más pronto posible...—Lo sé. Lo sé... —Ella se quedó pensativa.— ¿Hiciste lo que te pedí? —Sí. Aunque sigo sin entender ahora que estás tratando de hacer con eso.—Solamente nos queda tener paciencia y

  • Nadando en peligro.    18

    —Ethan... —La voz de Paula en plena llamada sonaba llena de atemorizaba.— ¿Dónde estás? —Paula, ¿Qué sucede? ¿Por qué estás hablando así? —Ethan al otro lado de la línea se mostraba interesado en el tema. —Alguien arrojo una piedra por la ventana con una amenaza en contra de April. —Ella exhaló de forma pesada.— Estábamos Angélica y yo en la cocina cuando de repente lanzaron esa piedra. —¿Lograron ver quién fue esa persona? —No. Apenas leímos la nota subimos rápidamente para ver cómo estaba April. —¿Está bien, April? —Esta dormida. Yo estoy acá en la habitación. Angélica está terminando de cocinar. —Contestó ella ahora sonando algo más calmada. —De acuerdo. De inmediato estoy saliendo para la mansión. Necesito que tengan a mano cualquier herramienta de defensa en caso de que alguien quiera entrar en la mansión. —Yo no creo que alguien sea capaz de entrar a la mansión y mucho menos en la que vive un detective de la policía. —No podemos descartar nada hasta ahora. Estamos en un

  • Nadando en peligro.    17

    Natasha abrió los ojos lentamente con un poco de dificultades y mostrando expresión de dolor. Miro su entorno por unos segundos y parpadeo dos veces y empezó a mover los labios.—¿Qué... Qué pasó? —Murmuró en voz baja.Ethan que estaba sentado en una silla a una distancia se puso de pie y fue hasta ella. Le dió un beso en la frente y suspiro con mucho alivio.—Natasha me alegra que hayas despertado y que las cosas no pasaron a mayores.—Me duele el cuerpo. —Dijo Natasha, parpadeando un poco.— Me duele la cabeza.—Es que el accidente fue fuerte. Es un milagro que hasta ahora estes fuera de peligro. —Ethan le estaba acariciando el cabello y miraba las heridas. El rostro de ella tenía algunos moretones producto del accidente.—¿Cómo fue ese accidente? ¿Cómo te estrellaste?—Es que todo paso demasiado rápido. Los frenos del auto fallaron y perdí el control. Además me estaba sintiendo mal. Solamente quería regresar a la mansión e irme a dormir.—Todos estábamos preocupados por tu ausencia.

  • Nadando en peligro.    16

    —¿Qué fue eso? —April se levantó. —Al parecer fue un choque cerca de la mansión. —Contestó Paula que se había levantado antes. —Quédate aquí mientras verifico que no sea nada peligroso. —No para nada. Yo tengo que ir a ver qué fue lo que pasó. —April fue la primera en ir a revisar que era lo que había pasado. Ethan salió prácticamente corriendo de la mansión. Su expresión era por primera nerviosa y miraba a su alrededor, en la búsqueda de la procedencia de aquel impacto fuerte. —¿Qué fue eso? —Al parecer un choque. —Contestó Paula, mirando en dirección adónde se había marchado April.— Vamos tenemos que ir a ver qué pasó. Llegaron hasta la parte lateral izquierda de la mansión. Un trozo de la cerca que rodeaba la misma, estaba rota y tirada sobre el sendero de grava. Justo en la pared de ese mismo lado, estaba el auto de Natasha impactado contra la misma y la parte delantera destruida.—¡Mamá! —April que recién acababa de llegar fue corriendo para ver el vehículo.—¡April, no! —E

  • Nadando en peligro.    15

    Gemma estaba tirada sobre el suelo. Las cadenas que la mantenían atada en esa habitación, hacían sonidos que se mezclaban con su llanto. Riccardo Moretti entro a la habitación con una bandeja de comida entre sus manos. Gemma lo miraba con un profundo resentimiento. —¡Eres un miserable! ¿Lo sabes verdad? —No me digas eso, Gemma. Sabes que en el fondo me da tristeza. —No puedo creer que estes haciendo esto. Miserable, poco hombre. —Gemma le hablaba entre dientes. Su rostro que en algún momento estuvo lleno de felicidad. Justo en ese momento estaba marcado por la tristeza. —Lo sé. Entiendo que estás molesta conmigo. Pero mira te he traído la comida. —Riccardo le mostró la bandeja que contenía comida y una rebanada de tarta de manzana.— ¿No tienes ganas de comer algo? —Yo no tengo hambre. Llévate tu comida de aquí. Solamente me quiero ir de esta cosa... Sácame de aquí.—Me temo que eso es imposible, Gemma. Tengo claras instrucciones de dejarte acá hasta que se decida todo.—¿Decidir

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