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Capitulo 26

Author: Suni
last update publish date: 2026-08-13 14:20:34

—¡Sofía! ¿Qué crees que estás haciendo?

La voz furiosa de Alejandro atravesó la sala de estar, rompiendo el silencio de la casa.

Subió las escaleras casi corriendo y enseguida vio la puerta abierta de la habitación de los recuerdos, con la cerradura forzada colgando inútilmente del marco. Una vena palpitó visiblemente en su sien.

—¿Quién te dio permiso para entrar ahí? ¿Tienes idea de lo ilegal que es esto?

María, que por fin tenía apoyo para sentirse más valiente, se sujetó la muñeca dolorida
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  • No Más Su Esposa   Chapter 145

    —No puedes —continuó—. No desde fuera. No por sus palabras. Podría decirte ahora mismo que he cambiado. Podría decirlo muy bien. Se me dan bien las palabras. No tendrías forma de comprobarlo.—Entonces, ¿qué hago?—Observas —se inclinó hacia delante, con los codos sobre las rodillas—. Observas lo que hace cuando sería más fácil no hacerlo.Sofia se quedó muy quieta.—Cuando nadie mira —dijo Marco—. Cuando no hay recompensa. Cuando le cuesta algo y podría saltárselo, y nadie lo sabría jamás. Esa es la única prueba que hay. No el lo siento. No el discurso. La pequeña cosa que hace cuando tiene todas las razones para no hacerlo.Ella no se movió. Su mente volvió a aquella ocasión en el hospital en la que le había dicho a Dante que eran las seis y cuarto en lugar de las seis.Él se había quedado allí sentado durante más de una hora, en el frío, sin más motivo que el hecho de que podría habérsela perdido.Cerró los ojos.Era como sostener dos pesos, uno en cada mano. Podía sentir a ambos t

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    Sofia miró la pantalla. Zumbó de nuevo contra el suelo, traqueteando un poco, como algo que intenta salir.Ella no lo recogió.Se inclinó lentamente y puso el teléfono boca abajo sobre la alfombra. El zumbido continuó durante unos segundos más, ahora amortiguado. Luego se detuvo. La habitación volvió a estar en silencio, salvo por el suave tic-tac del hornillo enfriándose.Marco no dijo una palabra. Solo la miraba, con la cuchara aún en la mano.—Lo siento —dijo ella—. Eso fue grosero.—Es tu teléfono.—Es tu habitación.—Es una habitación de hotel. La alquilo por noches. —Dio una sonrisa pequeña y cansada—. No tienes que explicarte.Ella se recostó en el sillón. Su corazón latía demasiado deprisa. Se encogió de piernas y las rodeó con los brazos, como solía hacer de niña, cuando quería ocupar menos espacio. El vestido amarillo se subió un poco por encima de los tobillos. No se lo arregló.—Marco —dijo—. Ibas a contarme sobre ella. La de la que nunca bromeas.Él no respondió enseguida

  • No Más Su Esposa   Capitulo 143

    ¿Un tomate entero?" "Uno muy maduro. Me dio en la oreja. Nunca lo olvidé." Se tocó la oreja pensativo. "Buen tomate, sin embargo. Pude saberlo por el sonido." Sofia se llevó la mano a la boca. Sus hombros temblaban. "Número tres", dijo Marco, divirtiéndose ahora. "Elena. Dijo que amaba mi cocina más que a ella. Le dije que eso no era verdad, que amaba mi cocina exactamente la misma cantidad. No le pareció reconfortante." "Marco". "Lo sé. Lo sé. Era joven y estúpido". Se inclinó hacia adelante y bajó la voz. "Ahora el número cuatro. Este es el mejor. Siéntate muy quieta". Ella se sentó muy quieta. "Se llamaba Beatrice. Estuvimos juntos dos años. Una buena mujer, inteligente, muy hermosa. Pensé que nos casaríamos. Y luego, un invierno, me dijo que necesitaba hablar. Le hice té. Pensé, esto es todo, me dirá que me ama". Dejó que el silencio se alargara. "Me dijo que me dejaba por un hombre que vendía seguros". Sofia se quedó mirando. "Seguros", volvió a decir Marco, con enorme d

  • No Más Su Esposa   Capitulo 142

    El pasillo era largo y silencioso. Unas luces amarillas y suaves brillaban a lo largo del techo, y la alfombra amortiguaba cada paso.Sofia caminaba lentamente. No tenía ningún plan. Solo sabía que no podía volver a entrar en aquella habitación, así que siguió adelante, pasando puerta tras puerta.Al final del pasillo se detuvo junto a una ventana alta. Abajo, el jardín estaba oscuro, con unos cuantos farolillos meciéndose con el viento. Apoyó la frente contra el cristal. Estaba frío.Sacó el teléfono. Su pulgar se detuvo sobre el nombre de Ana.Había prometido llamar mañana. Ana llevaba media noche despierta ya, preocupada. Si llamaba ahora, Ana se quedaría al teléfono hasta el amanecer, y Sofia se oiría a sí misma repetir las mismas palabras tristes una y otra vez.Volvió a guardar el teléfono en el bolsillo.Dio media vuelta y caminó hacia el otro lado. Subió un piso. Luego volvió a bajar. Dos veces se detuvo frente al ascensor y no pulsó el botón.Entonces, en el tercer piso, vio

  • No Más Su Esposa   Capitulo 141

    Ella lo pensó. Pensó en lo que podría decir. Bien. De acuerdo. Haz lo que necesites. Cien pequeñas respuestas que lo librarían de culpa y la mantendrían a ella tranquila. Había escrito ese tipo de mensajes durante años.Sus dedos no se movieron.Dejó que la pantalla se quedara en negro.No sabía cuánto tiempo llevaba sentada. La luz de la ventana se había vuelto naranja y luego rosada. En algún lugar de la playa, sonó una campana y unas cuantas personas aplaudieron.Su teléfono se iluminó.Ana.Contestó al instante.—¿Alguna novedad? —la voz de Ana era rápida y baja—. Llevo una hora mirando el teléfono. ¿Has encontrado el vuelo?—Lo he encontrado.—¿Y?—Está retrasado. Va a un pueblo de pescadores más abajo en la costa. Es un sitio al que Dante solía ir de niño. —Sofia oyó lo plana que sonaba su propia voz—. Lo estaba mirando cuando él llamó. No contesté. Luego me mandó un mensaje.—¿Qué ha dicho?Sofia se lo leyó, palabra por palabra. Dijo «cariño» sin ninguna expresión, como si estu

  • No Más Su Esposa   Capitulo 140

    Sofia miró la pantalla y no se movió.Dante.El teléfono vibró en su mano, una, dos vez, un pequeño y duro escalofrío contra la palma. Sabía que podía pulsar el botón verde. Tardaría menos de un segundo. Podría decir hola, él diría algo, y entonces lo sabría.Su pulgar se quedó donde estaba.Tres. Cuatro. Vio el nombre latir en el cristal. Su corazón latía tan fuerte que podía oírlo en los oídos, y por debajo oyó el mar, yendo y viniendo como si no hubiera pasado nada.Contéstalo.No podía.La llamada se detuvo.El nombre se desvaneció lentamente de la pantalla, de la misma manera que la luz se apaga cuando alguien sale de una habitación. Luego solo quedó su propio rostro, oscuro y pequeño en el cristal negro.Dejó escapar un suspiro que no sabía que estaba reteniendo.El teléfono volvió a vibrar casi al instante. Esta vez no era una llamada. Un escalofrío corto y rápido.Un mensaje.Giró la pantalla hacia ella.Cariño, no esperaba que apareciera, pero tengo que ir a buscarla. No hay

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