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Capítulo 3

Penulis: Sea One
Cuando recuperé lentamente la conciencia, el asistente de Marcus llamó a la puerta y entró en mi habitación.

—Señorita Nerina, esta noche es la gala benéfica de la familia De Luca. El Don ha solicitado que usted interprete la pieza de apertura en el piano.

Levanté la vista y respondí sin vacilar:

—No voy a ir. Ese papel le corresponde a Vivian. Que lo haga ella.

Necesitaba aprovechar esta noche para infiltrarme en el mercado negro y conseguir otra arma.

El asistente dudó.

—Esto fue organizado personalmente por el Don. La pieza de apertura debe interpretarla la futura esposa del Don…

Lo interrumpí con frialdad.

—Entonces dile que jamás voy a ser su esposa.

Una voz baja e indiferente llegó de pronto desde la puerta.

—¿Que quién no lo será?

Giré la cabeza hacia Marcus.

Las seis balas que habían rozado mi cuero cabelludo me habían hecho ver quién era realmente ese hombre.

—Yo no lo seré. Marcus De Luca, jamás me voy a casar contigo. Y quien irá a Sicilia pasado mañana no será Vivian, seré…

Marcus giró la mano.

La pantalla de su teléfono se iluminó y el nombre de Vivian parpadeó en la pantalla.

Contestó casi sin dudar.

Después de colgar, me miró. Su tono no dejaba espacio para la discusión.

—Esta noche, todo New Estate tendrá los ojos puestos en ese piano. La única persona autorizada para sentarse allí es la futura señora de la familia De Luca.

Al segundo siguiente, sus hombres me llevaron directamente tras bastidores y me mantuvieron quieta frente al espejo para empezar a maquillarme.

Vivian estaba sentada a mi lado, ya perfectamente arreglada, observándome a través del reflejo.

Dije:

—Ya tienes a Marcus. Ni siquiera tendrás que ir a Sicilia. ¿Por qué no puedes dejarme en paz?

Ella retocó su labial y soltó una suave risita.

—No hay una razón en especial. Simplemente no te soporto. Mientras sigas viva, eres mi mayor amenaza.

Respondí con frialdad:

—Tengo cosas que hacer. No subiré al escenario.

De pronto dejó el labial sobre la mesa y se giró hacia mí.

—Si no quieres hacerlo, entonces no lo hagas.

Me quedé inmóvil.

Entonces curvó los labios en una sonrisa.

—Yo tocaré por ti.

Por un instante, realmente sentí alivio. Lo que no sabía era que ella ya había preparado su siguiente movimiento.

El telón se levantó.

Una ovación atronadora llenó el salón.

Vivian se sentó frente al piano, bañada por la luz del reflector que debía iluminar a la futura esposa del Don.

Abajo, Marcus frunció ligeramente el ceño. Claramente no esperaba verla a ella en el escenario.

Pero justo en ese momento, sobre el piano, se oyó el leve sonido de una cuerda tensándose y desgarrándose.

La mirada de Marcus se volvió afilada al instante.

Con una sola mirada suya, todos los guardias vestidos de negro apostados en el salón alzaron la cabeza al mismo tiempo. Como perros de caza, localizaron de inmediato el cable suelto sobre el escenario.

Al segundo siguiente, varios de ellos se lanzaron hacia adelante.

Vivian fue empujada violentamente al suelo y cubierta por los hombres de Marcus.

«¡Boom!».

La enorme lámpara de cristal se vino abajo con un estruendo, haciendo que los fragmentos de cristal explotaran por todo el escenario.

Acurrucada entre los brazos de Marcus, Vivian rompió a llorar aterrorizada.

—¡Fue Nerina! ¡Ella me obligó a ocupar su lugar tras bastidores! ¡Deseaba ese asiento más que nadie! ¡¿Cómo iba a renunciar a él tan fácilmente?! ¡Debió cortar la cuerda de la lámpara con anticipación y hacer que yo me sentara aquí!

Agitadamente, agregó:

—Don, si no fuera por tus hombres, habría muerto hace un momento…

En ese instante, todo tuvo sentido.

El objetivo de Vivian era destruirme por completo, solo así dejaría de ser una amenaza para ella. Estaba segura de que los guardias de Marcus la protegerían.

Marcus sostenía en la mano la cuerda cortada. Las marcas de una cuchilla eran evidentes en ella.

Lentamente, giró la cabeza hacia mí.

—Dos veces en un día, Nerina. Intentaste matar a Vivian dos veces.

Las lágrimas comenzaron a deslizarse por mi rostro.

—¡No fui yo! ¡Marcus, eres un idiota!

Marcus inclinó ligeramente la cabeza y habló con calma a su asistente.

—Castíguenla según las leyes de la familia.

Su brazo rodeó los hombros de Vivian mientras se alejaban. Lo único que me dejó fue la imagen de sus espaldas desapareciendo juntas.

—Te lo suplico… por favor, no me hagas esto…

La visión se me volvió borrosa.

El asistente permaneció allí, con la cabeza inclinada.

Los hombres de Marcus —sus guardaespaldas y asesinos— comenzaron a rodearme.

En el instante en que el dolor desgarrador me atravesó, escuché el crujido de mis propios huesos.

Luego todo se volvió negro.

***

Cuando desperté otra vez, el fuerte olor a antiséptico inundó mis fosas nasales.

Los cinco dedos de mi mano estaban entablillados e inmovilizados.

El médico bajó la voz.

—Don, es posible que la señorita Nerina nunca vuelva a tocar el piano.

Al oír eso, las lágrimas resbalaron silenciosamente por mis sienes y empaparon la almohada.

La voz de Marcus llegó desde el lado de la cama.

—Usen la mejor medicina. Ella es mi esposa, no necesita saber tocar el piano.

Giré lentamente la cabeza para mirarlo.

—Si algún día descubres que Vivian te mintió… ¿te arrepentirás de lo que me has hecho?

—Vivian jamás me mentiría.

Su respuesta fue absoluta.

—Y nunca me arrepentiré de nada.

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