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Capítulo 2

Author: Maple
Tres días después de que enviara la carta, Cyrus, el Alfa del Norte, llegó a la manada Blackrock.

La manada del Norte era la más poderosa de todas. Cyrus también ocupaba un puesto de mando en el Consejo de Lobos.

Ante su llegada, mi padre reunió apresuradamente a los Ancianos en la Torre Lunar para recibirlo. Lila estaba al frente de todos con su capa de Guardiana y el Sello Lunar reluciente sobre el pecho. Su cabello blanco plateado captaba la luz de la mañana como si hubiera nacido para ocupar aquel lugar.

Yo estaba al final de la fila, casi oculta entre la multitud.

Cuando Cyrus entró en la Torre Lunar, su fresco aroma a cedro atravesó como una cuchilla el aura de poder de todos los lobos.

Mi padre fue el primero en inclinarse. Los Ancianos lo imitaron.

La mirada de Cyrus recorrió a la multitud, pero no se detuvo en Lila, que estaba al frente, sino que se posó en mí.

—Mara. Cuánto tiempo.

No esperaba que me hablara primero.

Tres años antes, había ido al Norte como maga de barreras invitada. Los vampiros habían lanzado un ataque en la tundra. Yo había trazado nuevas runas en la Torre Lunar del Norte en ese mismo momento y sellado la brecha por mi cuenta.

Aquel día, Cyrus lo había observado todo desde la torre.

Y ahora miraba la capa sobre los hombros de Lila. Frunció apenas el ceño. Luego volvió a mirarme a los ojos.

—Tú eres la mejor maga de barreras de Blackrock. Entonces, ¿por qué no tienes el título de Guardiana de la Luna?

Abrí la boca, pero mi padre intervino antes de que pudiera hablar.

—Señor Cyrus, Lila posee el linaje de la loba blanca, bendecido por la mismísima Diosa de la Luna. Está mucho más capacitada para proteger a la manada que una Omega.

Mi madre intervino enseguida.

—Lila se ha encargado de las barreras todos estos años. Mara solo ayuda de vez en cuando.

Kael sacó pecho.

—Lila es tan frágil porque ha estado agotando el espíritu de su loba para mantener las formaciones. Nunca se quejó ante la manada.

Los Ancianos intervinieron uno tras otro y colmaron de elogios el sacrificio de Lila.

Apreté los puños mientras los escuchaba tejer una mentira tras otra.

Lila sí era una de las escasas lobas blancas, pero había sido débil desde su nacimiento y el espíritu de su loba era prácticamente inútil. La primera vez que intentó trazar una runa, perdió el conocimiento durante un día entero. En siete años, nunca había puesto un pie dentro del recinto protegido del núcleo de la Torre Lunar.

Una verdadera loba blanca no habría sido tan incapaz.

Pero todos se limitaban a decir que su linaje aún no había despertado.

Si Cyrus le pedía que demostrara sus habilidades allí mismo, todas y cada una de sus mentiras se vendrían abajo.

Pero aquella era una reunión oficial de la manada.

Blackrock era mi hogar. Los Fenraven eran mi familia.

Mantuve la boca cerrada.

Cyrus estudió a Lila durante un largo momento. No dijo nada. Parecía haber descubierto todo el engaño, pero no lo denunció frente a los demás.

Atravesó la multitud y se detuvo frente a mí.

—Ahora voy a darte mi respuesta formal a la carta que recibí anoche.

Todos se volvieron hacia nosotros.

—En el Norte valoramos la fuerza por encima de todo. Juzgamos por la capacidad, no por el linaje.

Se inclinó hasta acercarse a mi oído.

El aroma a cedro ahogó todos los demás sonidos de la sala.

—No creo que las habilidades de Lila con las barreras superen las tuyas.

Su voz fue lo bastante baja como para que solo yo la oyera, pero tan firme que no dejó lugar a dudas.

—Las runas de la Torre Lunar de Blackrock son idénticas a las que dejaste en el Norte hace tres años. Mara, siempre tendrás un lugar con nosotros.

Sentí que las lágrimas estaban a punto de brotar por el ardor en mi nariz.

—Tómate tu tiempo para pensarlo —dijo Cyrus—. Confío en que tomarás la decisión correcta.

Hizo una pausa sin apartar la mirada de la mía.

—Quien no puede obedecerse a sí mismo será gobernado por otros.

Sus palabras fueron como chispas en la oscuridad que disiparon la niebla de mi pecho.

Allí siempre sería solo la hermana de Lila.

Pero quizá no tenía por qué seguir reducida a eso.

Cyrus se marchó al anochecer.

Lila por fin me devolvió el Sello Lunar.

Bajé la mirada. Habían grabado un nuevo nombre en el reverso del sello de plata.

«Lila Fenraven».

Recorrí lentamente el grabado con el pulgar hasta que el borde afilado se me clavó en la piel.

—¿Por qué grabaron su nombre?

Mi madre no quiso mirarme a los ojos. Habló como si intentara darme una explicación o justificar lo que habían hecho.

—El Anciano principal dijo que el Sello debía llevar el nombre de la Guardiana. Solo son unas letras de más. No afecta la manera en que lo usas.

Me volví hacia Lila.

—¿Crees que tu nombre merece estar en este Sello?

Sus ojos se enrojecieron al instante. Entonces tomó la daga de obsidiana de la mesa.

—Si tanto te molesta, hermana, lo rasparé hasta borrarlo.

Acercó la daga al Sello.

—Aunque arruine el símbolo de la Guardiana, no quiero que estés molesta.

La punta apenas había rozado el metal cuando mi madre se abalanzó hacia ella.

—¡No digas tonterías! El nombre de una Guardiana no se puede borrar una vez grabado. ¡Es la tradición!

Kael habló con dureza.

—Lila necesita este título para unir a la manada. Es por la familia. ¿Por qué siempre tienes que hacer que todo gire en torno a ti?

La familia. Otra vez.

Levanté la cabeza para mirar a mi padre.

—Entonces dame la manada Silver Fir, al este de la Torre Lunar. Se suponía que esas tierras le corresponderían a la Guardiana.

Lila se aferró instintivamente a su capa.

—No. Esa manada terminará incorporándose a la jurisdicción del Alfa.

Mi padre ni siquiera vaciló.

—Lila es la futura Alfa. Las tierras de los Fenraven se quedan con ella.

La promesa de darme esas tierras como compensación no había sido más que palabras vacías. Nunca habían tenido intención de cumplirla.

El último atisbo de esperanza al que me había aferrado murió aquella noche.

Le envié mi respuesta formal a Cyrus.

Breve. Precisa. Como el corte con el que por fin había decidido romper mis lazos.

«Ya tomé una decisión.

Me uniré al Norte».

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