Mag-log in
En cuanto Ivy pronunció aquellas palabras, un silencio helado se apoderó de la plaza.—No es una loba blanca —confirmó Ivy—. Tiene una condición congénita poco frecuente: albinismo.—¡Imposible! —Mi madre alzó la cabeza de golpe—. ¡Lila nació completamente blanca!—El color del pelaje no demuestra el linaje. —La voz de Ivy fue glacial—. El espíritu de una verdadera loba blanca jamás sería tan débil.Kael se interpuso frente a Lila.—¡Solo fue un fallo aislado! Lila no estaba en buenas condiciones. Por eso no pudo activar la barrera.—¡Exactamente! —intervino mi padre—. ¡Un simple error!No discutí. Solo apoyé la mano en el núcleo de la barrera de la Torre Lunar.Las runas inactivas se encendieron al instante.Los miembros de la manada alzaron la mirada hacia la barrera protectora y por fin lo comprendieron.Durante siete años, no había sido Lila quien había estado en aquel núcleo.Había sido yo.El Anciano principal subió al estrado. Su mirada pasó por mí y se posó en Lila,
De vuelta en Blackrock, en cuanto bajé del carruaje, la voz de mi padre restalló como un látigo.—Ve a la Torre Lunar. Activa la barrera. Ahora.No me moví.—Primero haz el anuncio.Entrecerró los ojos.—¿Qué anuncio?Giré la cabeza de golpe y le clavé la mirada.Mi padre sonrió y abrió los brazos de par en par.—Mara. ¿De verdad creíste que seguías en el Norte? Esto es Blackrock. Mi palabra es ley.Sentí un vacío en el estómago.El supuesto anuncio no había sido más que un señuelo para hacerme regresar.—Soy Mara, pero no solo Mara. No lo olvides. —Le sostuve la mirada y pronuncié cada palabra con claridad—. Soy Mara North. Ciudadana del Norte.La sonrisa desapareció de su rostro.—¡Mientras corra sangre Fenraven por tus venas, me obedecerás!Su poder de Alfa cayó sobre mí como un martillo.Me tambaleé, pero antes de que pudiera siquiera prepararme para resistirlo, los seis asistentes que estaban detrás de mí avanzaron al unísono.Echaron hacia atrás sus capas. Los emb
Kael no se fue del Norte.En cambio, toda la familia Fenraven se presentó allí.Cyrus me pidió mi opinión primero y luego los recibió conmigo en el salón de invierno del Consejo.El rostro de mi padre parecía tallado en piedra, pero aun así apretó los dientes y se inclinó ante Cyrus.Mi madre fue la primera en acercarse a mí. Me tendió la piedra lunar azul grisácea con ambas manos.—Mara, esto es tuyo. —Se le quebró la voz—. Lo recuperé para ti.Miré la piedra que tan bien conocía. Extendí la mano y la tomé.Cuando no la rechacé, un destello de esperanza apareció en sus ojos.—Mara, la aceptaste. ¿Eso significa que estás dispuesta a perdonarme?Cerré los dedos alrededor de la piedra lunar.—Siempre fue mía.La esperanza se congeló en su sonrisa.—Solo estoy recuperando lo que me pertenece. Eso no significa que te perdone.Su rostro palideció como si la hubiera atravesado con una puñalada.Bajó la mirada hacia sus propias manos y susurró:—¿Qué más quieres?—Nada.La mi
[Punto de vista de Mara]Cuando el asistente me informó que Kael solicitaba una audiencia, yo estaba junto a la mesa de runas, estudiando un grimorio.El asistente hizo una reverencia.—Dijo que es urgente.Alcé una ceja y decidí recibirlo. Lo tomaría como una forma de cerrar aquel capítulo de mi pasado.Kael estaba al final del pasillo, con una postura tan arrogante como siempre.—Mara. ¿Ya hiciste suficiente berrinche? —Me miró de arriba abajo—. Vuelve a Blackrock.Cerré el grimorio y lo miré sin expresión.—No estoy haciendo un berrinche. Y no escapé.Kael soltó una risa despectiva.—Te fuiste sin decir una palabra. ¿Cómo más lo llamarías?—Ese lugar no era mi hogar.La sonrisa burlona desapareció de su rostro.—Blackrock es donde naciste. Los Fenraven te criaron durante más de veinte años. ¿Y ahora dices que no es tu hogar?—Los lazos de sangre no bastan para hacer de un lugar un hogar.Le sostuve la mirada.—Me uní oficialmente al Norte. Ahora me llamo Mara North.
[Punto de vista de Lila]Para cuando regresaron de inspeccionar la manada Silver Fir, ya había anochecido por completo.Lila iba sentada en el carruaje, acariciando con las yemas de los dedos la piedra lunar que llevaba al cuello, con una sonrisa de satisfacción en los labios.La manada Silver Fir era más rica de lo que había imaginado: tenía dos minas de piedra lunar dentro de sus fronteras.Su padre le había dicho que, una vez que asumiera el puesto de Alfa, aquellas tierras pasarían oficialmente a su nombre.Un territorio así era lo que le correspondía a una noble loba blanca.De vuelta en la residencia, su madre ordenó a los sirvientes que prepararan la cena.Todos se sentaron a la mesa. Solo cuando el lugar de Mara quedó vacío, alguien finalmente se dio cuenta.—¿Dónde está Mara? —preguntó su madre.El sirviente mantuvo la cabeza gacha.—La señorita Mara se marchó esta mañana con su equipaje. No ha vuelto.Su madre mostró un instante de desconcierto. Se levantó y fue di
Cuando llegué al Norte, Cyrus me envió directamente al mejor centro de sanación de la ciudad.Normalmente, solo atendía a la nobleza del Norte.Doce guardias lobos vigilaban el exterior. Nadie podía acercarse sin autorización.Cyrus incluso hizo venir a su sanadora personal, Ivy, para tratar el espíritu de mi loba.Ivy apoyó la mano sobre mi corazón para examinar su estado desde el interior.Su expresión se ensombreció.—El espíritu de tu loba está peligrosamente debilitado. Las repercusiones de la barrera fueron graves. El momento óptimo para tratarte pasó hace mucho.Frunció el ceño.—Medio día más y quizá nunca habrías podido volver a transformarte.Me quedé mirando mis palmas.En la Torre Lunar de Blackrock, me había desmayado sola sobre aquel frío suelo de piedra. No había venido ningún sanador. Nadie me había llevado siquiera una poción para el dolor.Lila estaba demasiado ocupada disfrutando de los elogios de la manada. Mis padres y mi hermano estaban demasiado ocupad







