LOGINNarrador Omnisciente. Avery camina más rápido. Huyendo y con la idea de que si debe esconderse, lo hará. Pero está decidida a terminar lo que empezó, pese a las órdenes que ese sujeto puede estar dando cuando toma un teléfono hablando más bajo de lo normal mencionando a un General, antes de bajar el teléfono. Aunque él, sólo se dedica a verla partir con una risa ligera, mientras ella camina sobre las baldosas de piedra, desapareciendo con una actitud altanera que le causa gracia.Avery ni siquiera sabe cómo logra llegar al corredor, porque las punzadas en su centro son tan fuertes que las rodillas casi la dejan caer. —Amo— escucha la voz femenina a través del pasillo. —Adentro— Vael no cambia ese tono demandante y enseguida una puerta se cierra acabando con su conversación.Avery lanza la bolsa sobre la cama cuando escucha movimiento. Algo zumbando en el aire. Voces muy bajas y un sonido particular que la hace perder el apetito porque los sonidos son tan…reveladores que no requie
Narrador Omnisciente. Desde que unos ojos avellanados se entrometieron en la dirección de sus acciones, Vael ha tenido en la mente a esas deidades que maldicen la existencia de guerreros para poner a prueba su resiliencia. No es muy crédulo como Ark, pero cada cosa que hace esa pesadilla con pies y deslenguada, impide que olvide esas tonterías. El calor de su cuerpo le atraviesa la piel. La tela de la remera genera fricción sobre el tórax que se eleva en cada respiración, en tanto él suelta una risa breve.—La ponzoñosa le gusta creer que tiene privilegios conmigo —entierra más el cañón, casi llegando a los glúteos que son presionados por el filo metal que se detiene ahí.—No es un privilegio en sí —contrarresta Avery. —Te gusta probar que tienes razón. Y no te pido más que un minuto. Tú no haces nada. No me interrumpes, no me apartas y no decides por mí —presiona los labios cuando Vael hinca más el arma contra su carne. Contrae sus palabras, sus gestos y se sujeta más fuerte para
Narrador omnisciente.—¿Así de sencillo? —Avery no descuida su frente. Tener a ese sujeto tan cerca le enseña que lo más sensato es no perderlo de vista.—No recuerdo haberte prometido una ceremonia.Ella bufa y gira la mirada.—¿Y no vas a cambiar de opinión cuando llegue a la salida? —pregunta con desconfianza.—Si quisiera retenerte, no estaríamos teniendo esta conversación.El ruso no consigue leer lo que se esconde tras aquellos ojos amparados por la ironía y una viveza extrema que le impide adivinar qué está a punto de decidir.Avery suele ser fácil de interpretar. Suele.Siempre que él no tenga la atención fija en lugares donde no debería.Y ahora esa mujer tiene un problema serio encima sin comprender que cada gesto, cada desafío y cada una de esas preguntas que le dirige con aparente inocencia empeoran su situación.Avery baja la mirada hacia sus manos. Juega un momento con el borde de la camilla y después vuelve a observarlo.—¿Por qué?Vael guarda silencio.—Contigo siempre
Narrador Omnisciente. El camino hacia las camionetas obliga a Vael a atravesar una de las alas interiores del segundo piso del Monasterio.A esa hora, las instalaciones conservan una calma engañosa. Hay hombres desplazándose entre las habitaciones, voces que llegan desde los corredores y puertas que se abren para dejar pasar a quienes tienen tareas pendientes. Nadie parece dispuesto a detener al Creador, y quienes lo reconocen se apartan antes de que él tenga que pedirlo.Vael avanza sin prisa.El dolor de las costillas se ha asentado en una molestia persistente que empeora cuando respira demasiado hondo. Las píldoras empiezan a hacer efecto, aunque no lo suficiente para devolverle la comodidad de moverse sin sentir el recuerdo de cada golpe.No le importa.Ha sobrevivido a situaciones peores.Al doblar por un pasillo, sin embargo, encuentra algo que no esperaba.Avery Crown está sentada sobre una camilla.Tiene las piernas ligeramente separadas, los hombros encogidos y la cabeza inc
Narrador Omnisciente. En total silencio regresa Vael a la Fortaleza, cargando celosamente el maletín que no suelta hasta llegar a su despacho. Escucha todo lo que Timur le informa, pero no habla para disponer una retención menor para los hombres que todavía no abandonan territorio. El dolor en sus costillas y tórax cobra imagen cuando se planta frente al espejo, sólo con vaqueros, dejando expuesto el torso y su rostro. Un mapa con oscuros, cortes con sangre muy pequeños, pero que al ser hechos por golpes que reventaron su piel, se tornan más dolorosos que los acostumbrados. Pero su imagen no le importa; sonríe levemente al verse los nudillos. Aunque su cuerpo proteste por cada movimiento, se quita la sangre con la ducha, vistiendo unos vaqueros oscuros y una camisa blanca que acompaña con un abrigo del mismo color. Se ata el cabello y vuelve a recoger el maletín, llevando unas píldoras para el dolor que encuentra en uno de los cajones. Su gente se mueve con rapidez y Grock mencion
Narrador Omnisciente. Dmitry, no puede dejar de mirar hacia la pantalla que muestra una vez más, por qué provocar al Korol es una pésima idea. Y entre las filas que detallan una sombra humana que gime lamentos bajos, inhumanos, como si su voz ya no tuviera la fuerza de existir, parece que cada uno comprende la dimensión de lo que Dante está revelando.Si su captura se hacía pública, todos los que dependían de él modificarían sus movimientos, destruirían registros y abandonarían sus posiciones. Necesitaban mantenerlo oculto hasta que supieran qué información podían verificar y qué parte de su conocimiento estaba destinada a conducirlos hacia una trampa.—La llamada no solo nos permitió descubrir una transmisión manipulada —agrega el duelo de la Mafia rusa—. Nos permitió llegar hasta el hombre que la utilizaba para ocultarse. Nos permitió acercarnos a una estructura que llevaba años trabajando sin exponerse —confirma—. Y lo que encontramos después fue mucho más grande de lo que habíamo







