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Capítulo 4

作者: Gi Dominguez
last update 公開日: 2024-12-18 04:05:58

Tenía una mordedura horrible en la pantorrilla. Gemí asustada, cubriendo mi rostro. Pero de igual forma, me impulsé para seguir corriendo. Mis pasos se detuvieron al escuchar un alarido de dolor. Al girarme, contemplé que el lobo dorado, había podido con todos y se retiraron. Sin embargo, él, quedó sobre el suelo de nieve. 

Me giré dispuesta a retirarme, algo me detuvo en ese instante. Cerré los ojos y tragué saliva en seco. Estaba corriendo en la dirección de aquel lobo herido. Me cubrí la boca soprendida, estaba desangrándose. Dos mordeduras se encontraban en su cuello.

Me hinqué de rodillas frente a él. Acaricié su pelaje, hasta llegar sobre su cabeza. 

—Estarás bien –comenté temblorosa sin saber que hacer ¿Cómo podría cargar un lobo tan pesado? Mis pensamientos me invadieron, hasta que con las pocas fuerzas que tenía, se puso de pie.

Comenzó a caminar, la tormenta se intensificaba sobre nuestras cabezas. 

“Vamos ¿quieres congelarte humana?”, preguntó otra vez y asentí sin entender en verdad que estaba pasando. 

Deduje que el frío estaba enloqueciéndome. Comenzamos a caminar, de vez en cuando lo abrazaba para ayudarle a caminar, debido a su debilidad. Pero ¿qué otra cosa podía hacer? Si me iba corriendo, de igual forma no podría con la culpa y quizás, el camino estaría cerrado por la nieve.

Avanzamos por el campo blanco, hasta que frente a nuestros ojos apareció una preciosa cabaña. Lo seguí e ingresamos, yo abrí la puerta. Por dentro, había leña esperando ser encendida y fue lo primero que hice.

Siempre llevaba un encendedor en mi bolso, no me pregunten porque. Comencé a encender y el lobo, se tiró sobre la alfombra emitiendo un gruñido de dolor. Suspiré, pero corrí hacia el baño por suerte había un botiquín.

Me senté frente a él, mis ojos se encontraron con los suyos. Eran de un azul muy profundo. Unté una gasa con alcohol, y la acerqué a su herida, me gruñó mostrando sus dientes.

—No te haré daño –susurré y emitió un resoplo. Comenzó a gruñir cuando el liquido hizo contacto con su piel lastimada. Mordí mis labios sin saber que hacer para detenerlo, se lastimaría más.

Lo abracé.

De un momento al otro, se detuvo. Su respiración comenzó a calmarse, y me sentí… tan extraña. Era como estar en casa, sin estarlo. Mis ojos observaron sus parpados cerrados y suspiré de alivio.

Seguí curándolo, y aunque se removía en sueños, me dejaba. Pronto, lo envolví en vendaje y ya estaba mejor, al menos así se veía. Me senté junto a él, debido al calor que emanaba y algo más que extrañamente, me unía.

Cerré los ojos y me quedé dormida, bajo el calor de las llamas. 

Horas mas tarde, me desperté sobresaltada. Confundida, me percaté que frente a mí, sentía piel. Asombrada, me giré despacio. Algo tibio, estaba en contra de mi espalda. 

—Mierda –susurré aterrada. Era él, el rey. Estaba dormido pacíficamente, y…

Desnudo.

Completamente desnudo.

Era hermoso. Su rostro salpicado de pecas, y su cabello algo colorado mas que rubio, le daba un aspecto angelical. Tenía un brazo detrás de su nuca, y mostraba su pecho fornido, con algunos vellos. Estiré la mano, tenía tanto apetito en ese instante.

Gemí, y abrí los ojos sorprendida. Solamente con verlo, había tenido un orgasmo. Sin poder evitarlo, mis manos recorrieron mis pantalones hasta entrar. Volví a gemir, cuando mis dedos alcanzaron mi zona intima.

Estaba completamente atrapada en el cuerpo del hombre lobo. Mi corazón latía con fuerza, pero no podía detenerme. Mis  dedos se deslizaron con lentitud, explorando el calor de la carne..

¿Cómo podía sentir así algo tan prohibido?

Me tensé, abrí los labios en un silbido silencioso. Mis dedos continuaron recorriendo mis erectos senos, en busca de más.

—¡Oh, Dios mío! —susurré en silencio mientras cerraba los ojos y me dejaba llevar.

Nunca me había tocado, mucho menos al lado de un hombre tan precioso.  Sin saber por qué, sentí  una inmensa pasión por este hombre lobo misterioso. ¡Era tan poderoso y tan fuerte, pero también tan indefenso! Le besé  la nuca, y los gemidos fueron más intensos. 

Comencé a recorrer con ansias aquel cuerpo de piel blanca, en algunas partes estaba cubierto por pecas. Sus axilas, eran sensuales incluso. Sus brazos, estaban llenos de venas y musculos. Gemí sintiéndome perdida al tocarlo, era tan calido.

Él abrió los ojos, tomó mis muñecas y sus ojos me observaron. El calor del hombre lobo aumentaba y se esparcía por todo mi cuerpo, mientras me movía con lentitud y precisión. Pude sentir los latidos de su corazón, estaban iguales a los míos. Mis gemidos eran ahora algo más que sordos murmullos.

Nos estiramos adelante, nuestros  labios se encontraron en un beso apasionado y carnal. Fue como si algo latía en mi interior, llevándonos hacia un destino incomprensible. Pude notar  percibir un cambio en su comportamiento; era como si cada beso que compartía, se intensificara.

—No puedo dejar de desearte —murmuró el hombre lobo. Y esas palabras me prendieron más.

—Tú no sabes nada de mí —le enfrenté. —¿Por qué me deseas tanto?

El hombre lobo se mostró poco comprensible. —Porque tú lo deseas también. Tu corazón tarde por mí.

—¡No es verdad! —protesté, intentando despegarme de él.

Los ojos de Zane, me observaron con una intensidad que logró erizar mi piel.

—Si no quieres aceptarlo, no quiero saber nada más. ¡Quizás deberías seguir tu propio camino! —resopló.

Lo observé y tuve un sentimiento desconocido ¿Qué era esto? ¿Qué estaba haciendo en su cuerpo? 

— ¿Qué estás haciendo? —pregunté. — ¿Estás tratando de controlarme? ¡Eres un hombre lobo, eso es lo que hacéis!

—No, te estoy mostrando qué significa ser una loba —gruñó el hombre lobo. — ¿No sientes un impulso dentro de ti? ¿No sientes una fuerza que te empuja hacia mí?

Traté de ignorarlo, pero era cierto. Había algo dentro de mí, que no podía ser controlado. Algo que me llevaba a querer entregarme a él. Estaba tan excitada, aún mi vagina estaba mojada y deseaba sus dedos en mi piel.

—Tú estás haciendo esto. ¡Es parte de tu magia de hombre lobo! —Le exclamé enojada, cubrí mis pechos que delataban la excitación.

Él comenzó a dar vueltas alrededor.

— ¿Tú crees que esto es mágico? —preguntó el hombre lobo, el dorso de su mano rozó mi mejilla.

—Por supuesto que es mágico —respondí—¡Esto no es normal!

—¡Todo lo normal se desmorona en mi presencia! ¿Quién sabe lo que podría suceder?

—¡No te acerques a mí! —grité retrocediendo. —¡Estoy asustada! ¡No sé qué está ocurriendo!

—¡Entonces, déjate llevar! —rugió el hombre lobo, recorriendo el suelo hasta mi.

—¡No! —grité.

Por dentro quería que me desnudara y me hiciera todo.

Me giré aterrada de todas las sensaciones, y eché a correr hacia la puerta. El hombre lobo siguió mis pasos, rascando y agarrando el suelo con sus garras. Pude ver de reojo, sus ojos ardiendo de deseo ardiente.

Pude llegar hasta la puerta y la abrí ¿Adónde iría? ¿Qué podría hacer?

Supe que debía volver hasta el hospital,  pero el hombre lobo me persiguió. Sus pies eran más rápidos que los míos, y pudo capturarme antes de que llegara a la salida.

—¡No me ataques! —grité empujándolo hacia atrás.

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  • Papá traje una humana   Final

    ———————————Iría a la mañana siguiente. En esa noche, estábamos en una casa cercana a la de mis padres. Estábamos mirando la televisión, cuando de pronto una pequeña cajita color azul apareció frente a mis ojos.—¿Y esto…? –pregunté sorprendida y mis ojos se encontraron con Zane.­—¿Quieres ser mi esposa? Pero… no porque seas mi mate. Porque me enamoré de ti por ser tú… te amo inmensamente –comentó y mis ojos se cubrieron de lágrimas –Oh… ¿fue muy rápido…?—No es eso… yo… me siento tan feliz –comenté y lo abracé. Me colocó el anillo y sonreí enormemente. Sin embargo, al día siguiente cuando eran las cinco de la mañana, ya estaba por marcharme.Llegué a la entrada de la habitación, y observé de reojo a mi futuro esposo. Lo dejé, y me subí a su auto para marcharme. Quería respuestas de Yes, y las obtendría. El camino, fue un viaje largo y tedioso. Para ser sincera, tenía algo de miedo.Quizás Yes, nunca me quiso y simplemente quería vengarse de mí. Miles de preguntas inundaron mi mente,

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