Share

Capítulo 2

Auteur: Fresjita
Me bebí la Poción de Amor de un solo trago y me quedé donde estaba, conteniendo el aliento mientras esperaba que algo cambiara.

No pasó nada. Pero, aun así, no dudé de su efecto ni por un segundo.

En mi vida pasada, lo que la poción le había hecho a Jason estaba grabado a fuego en mi memoria. Había cambios que no ocurrían al instante.

El aire fresco de la noche se coló por mi escote y, por instinto, me abracé a mí misma. Solo entonces me di cuenta de que, desde que había abierto los ojos en esta nueva vida, no llevaba nada más que un camisón de seda delgadito.

Miré la hora. Aquella noche era el Festival de la Diosa Luna.

«¿Qué estaba haciendo yo en esta noche en mi vida pasada?», me pregunté, pensativa.

Hasta que por fin lo recordé.

Me había empezado a arreglar con cinco horas de anticipación para poder bailar con Jason en la apertura del festival. Era la primera vez que la futura Luna aparecería de manera formal frente a toda la manada.

Ingenua, creí que ese sería el inicio de la aceptación… y del reconocimiento.

Pero cuando llegué, vi que Jason le tendía la mano a Lilian para invitarla a bailar. La hoguera iluminaba su perfil, concentrado y suave.

Lilian llevaba un vestido precioso y una sonrisa más dulce que la miel.

En ese instante, todas las miradas de la plaza se giraron hacia mí, que me encontraba en la entrada.

Jason me vio y apenas frunció el ceño, pero no soltó la mano de ella.

—Brenda, ¿por qué llegaste tan tarde? ¿Ni siquiera entiendes lo básico de la puntualidad siendo la futura Luna?

Quise decirle que todavía faltaban tres minutos para que encendieran el Fuego Sagrado, que no estaba tarde; que me había tardado porque valoraba el festival. Pero Jason nunca me dio la oportunidad de explicarme, por lo que me quedé ahí, clavada en el suelo, viéndolos a él y a Lilian girar hacia el centro de la plaza.

Vi su falda abrirse como una flor, mientras la mano de él se posaba con ligereza en su cintura… Esa cintura debería ser la mía.

Y yo… lo único que pude hacer fue esperar a que terminaran cuántos bailes quisieran, para luego ir a rogarle a Jason que bailara conmigo.

Ahí fue cuando se sembró la idea de darle a Jason la Poción de Amor. No soportaba la sensación de ser ignorada por completo, olvidada, como si fuera invisible.

Ahora que lo pensaba… no había nada por lo que valiera la pena llorar.

«¿Por qué tendría que probar que existo a través de los ojos de otra persona? ¿Y mis propios ojos qué? Yo todavía me tengo a mí, ¿no?», pensé.

Con esto en mente, miré el vestido elaborado en mi armario, cubierto de perlas y diamantes, y lo único que sentí fue su peso.

Al final, mi mano se detuvo en una túnica blanca sencilla. Era una bata simple de sanadora, con apenas un motivo de luna bordado en silencio a lo largo del cinturón.

Después de cambiarme, me paré frente al espejo y me observé.

¡Lo sabía! Este estilo me quedaba mejor que nada.

***

La plaza del festival ya hervía de actividad, y la obertura tradicional del Festival de la Diosa Luna flotaba en el aire, solemne con una alegría contenida.

En mi vida pasada, yo había entrado con esa misma melodía, como princesa esperando su coronación… y terminé siendo la tonta más humillada de toda la plaza.

Me detuve en las sombras detrás de un pilar de piedra y, sin querer, escuché la voz suave y dulce de Lilian llegar desde el altar:

—Brenda todavía no llega. Alfa Jason, ya casi van a encender el Fuego Sagrado y todos están esperando el baile de apertura. ¿Qué le pasa?

—Siempre ha sido tan caprichosa —suspiró Jason—. No hay razón para esperarla. Lilian, baila conmigo primero.

La música siguió.

Entonces sí, di un paso al frente.

En el centro de la plaza, Jason giraba con Lilian entre los brazos. Su mirada pasó por encima del hombro de ella y chocó con la mía en el aire por un solo instante. Se equivocó de paso apenas, tan poco que casi parecía que no había pasado.

Yo mantuve la vista al frente y caminé de largo, directo hacia los asientos de los sanadores.

En mi vida pasada, ese era el lugar al que había renunciado por convertirme en Luna.

Varios sanadores mayores estaban ahí sentados, hablando en voz baja entre ellos.

En mi vida pasada, nunca les había prestado atención. Todo lo que yo pensaba giraba alrededor de Jason. Pero ahora era distinto.

—Buenas noches, señor Byrne.

Me detuve junto al anciano de cabello blanco y me incliné ante él como una aprendiz respetuosa. Era una reverencia estándar, aunque estaba un poco oxidada. Byrne alzó sus ojos nublados pero agudos y me estudió un momento.

—¿Con qué por fin apareces? —resopló—. Sí te acuerdas de que fui tu maestro, ¿verdad?

—Recuerdo todo lo que me enseñó —respondí, sin titubear.

Me senté en la silla vacía a su lado y le serví media taza de té herbal tibio.

—Su estómago es delicado. Debería tomar esto por la noche.

Byrne me miró de reojo; y pude ver cómo su el bigote temblaba cuando tomó la taza.

—No finjas. ¿Quién fue la que devolvió mi carta de recomendación diciendo que se quedaría en la manada por su Alfa?

Bajé la cabeza y deslicé la yema de mi dedo por el borde de la taza.

—En ese entonces no lo sabía. Pero ahora… quiero vivir para mí.

El aire entre el anciano y yo se paralizó quieto por un instante.

Luego una sombra cayó sobre la mesa, y la voz de Jason sonó tras de mí, apretada por una tensión que pocos notarían.

—Brenda, ¿por qué no hiciste nada cuando llegaste? Te estuve buscando para el baile de apertura.

Me giré y vi que la preocupación invadía apenas su rostro. Lilian estaba medio paso detrás de él, con la mano posada con ligereza en su brazo, y una mirada que parecía querer atravesarme.

En mi vida pasada, a estas alturas yo ya estaría temblando y llorando mientras intentaba explicarme.

Sin embargo, ahora, me limité a asentir hacia Byrne y los demás mayores.

—Con permiso —dije, poniéndome de pie, y caminé hacia el árbol cercano.

Lilian me siguió. Me barrió de arriba abajo con la mirada y soltó una sonrisa brillante, falsa.

—¡Ay, Brenda! ¿Y por qué viniste vestida así? Se supone que debes usar un vestido para el Festival de la Diosa Luna. El viento en la plaza está fuerte, deberías tener cuidado de no resfriarte.

—Como voy a observar el festival como sanadora, debo usar un atuendo que esté a la altura de mi profesión —respondí con calma.

—Brenda, ¿de qué estás hablando? —me reprendió Jason en voz baja, con un toque de impaciencia—. Estás aquí como la futura Luna de nuestra manada. No pasa nada con que te hayas perdido el baile de apertura. Lilian solo me estaba ayudando a mantener la ceremonia. Este es el Festival de la Diosa Luna, no un lugar para que te pongas celosa.

Lilian retrocedió apenas un poco y bajó la mirada.

—Luna Brenda, por favor no lo malinterprete… todo fue mi culpa…

—No estoy malinterpretando nada —la corté. Mi voz fue tan serena que me sorprendió incluso a mí—. El desarrollo de la ceremonia, por supuesto, es lo más importante. Y los dos bailaron muy bien.

Jason se quedó helado. No pudo soltar ni una sola de las palabras que ya traía preparadas. Incluso Lilian alzó la vista de golpe; la duda y la sorpresa le cruzaron los ojos.

—¿Algo más? —pregunté—. El señor Byrne me está esperando.
Continuez à lire ce livre gratuitement
Scanner le code pour télécharger l'application

Latest chapter

  • Poción de amor   Capítulo 9

    —¡Ahhh! ¡Mi cara, mi cara!El chillido de Lilian retumbó en todo el salón de banquetes. La toxina le devoraba la piel a una velocidad brutal; la herida chisporroteó y de ella salió humo blanco.Era exactamente la misma agonía que yo había sufrido en mi vida pasada, cuando ella me había matado.Jason se quedó ahí, paralizado. Miró a Lilian, desfigurada y gritando en el suelo, antes de desviar la vista hacia mí, de pie bajo las luces. No se atrevió a sostenerme la mirada de frente… por mi fuerza.Un arrepentimiento aplastante lo inundó, al por fin darse cuenta de que él mismo había arrojado al a basura el tesoro más precioso que la Diosa Luna le había entregado.Los guardias se llevaron a Lilian a rastras. Lo que la esperaba era cadena perpetua en confinamiento solitario, con el reflejo de su propio rostro —deforme como el de un demonio— mirándola día tras día en el espejo.Pero mi vida no se detuvo por esa farsa.Al contrario: Jason perdió la cabeza por completo. Empezó a aparecer a mi

  • Poción de amor   Capítulo 8

    Lilian me miró desde el escenario con una expresión engreída. La provocación en sus ojos era inconfundible. Pero se le había pasado por alto una cosa. Yo ya era una sanadora de alto rango.Avancé, le arrebaté el «medicamento» de las manos al mesero y lo sostuve bajo mi nariz.Eso no era ningún antídoto.Era, claramente, un sedante potente usado para suprimir la Niebla de Plata. Su efecto secundario era que, al cabo de tres días, el veneno se apoderaría del cuerpo a toda velocidad. Y cuando eso ocurriera… ¡su muerte sería todavía más miserable!—¡Alto!Justo cuando Lilian estaba por darle el fármaco a un anciano, corrí y le tiré el cuenco de la mano. El líquido se esparció por el suelo, siseando mientras se elevaba humo blanco.—¡¿Qué estás haciendo, Brenda?! —chilló Lilian, señalándome mientras escupía mi nombre como un insulto—. ¿Quieres que todos mueran? ¿O es que solo estás celosa de mí? ¿Celosa de que yo sea la que está salvando a la gente?Jason también se abrió paso entre la mult

  • Poción de amor   Capítulo 7

    Tres años después, la conferencia conjunta de múltiples manadas se celebró en Ciudad Central.Era un evento grandioso del más alto nivel dentro de toda la Alianza de Hombres Lobo. Asistí con el uniforme azul oscuro que solo podían usar las sanadoras de alto rango.El salón de banquetes estaba inundado de luces.Un Alfa alto se acercó con una copa de vino en la mano; su sonrisa era abierta, luminosa. Se llamaba Raymond. Era el hermano mayor de mi colega Roxy, quien también era sanadora parte del proyecto.—Brenda, Roxy te echó flores hasta el cielo en sus cartas. Ahora que por fin puedo verte hoy, tengo que decirlo: tu presencia de verdad destaca.Conversamos con naturalidad. Raymond no mostró ni el más mínimo rastro de arrogancia mientras hablábamos de la nieve y el viento del norte. Entre nosotros solo había una admiración sencilla, limpia, como la de dos amigos.Sin embargo, de pronto, sentí una mirada afilada clavándose en mi espalda.El aroma familiar a pino me reveló de quién se t

  • Poción de amor   Capítulo 6

    Ya muy entrada la noche, después de terminar mis tareas, pasé por el laboratorio principal, que seguía encendido con una luz intensa. A través del vidrio alcancé a ver los rostros cansados y serios de varios sanadores veteranos.De pronto, un recuerdo que casi había quedado enterrado me golpeó la mente.En las notas que había dejado mi madre, había una página donde había escrito sobre una visita, cuando era joven, a una manada pequeña. Ahí había oído a los locales mencionar un método de tratamiento para lidiar con la «absorción guiada».Era un método tosco, incluso peligroso, pero su idea central no consistía en dispersar o neutralizar la toxina a la fuerza, sino en usar una forma más suave de enlazarla y extraerla del cuerpo, para luego eliminarla poco a poco mediante un metabolismo específico.En aquel entonces, yo lo leí como si fuera un cuento, sin pensarlo demasiado. Ahora, con la amenaza de la toxina Eclipse encima, ese recuerdo regresó de golpe.Al abrir los ojos, corrí de regr

  • Poción de amor   Capítulo 5

    La mente de Jason zumbó, como si algo lo hubiera golpeado de frente.—¿Tres años? —Su voz sonó ronca, ajena—. Es imposible… Ella nunca me dijo…—¿Y por qué tendría que decírtelo? —inquirió Byrne, tras soltar una risa—. Se fue por días y ni siquiera lo notaste. Está claro que no te importa tanto. Escuché que ella siempre quiso que reconocieras tu relación con ella frente a toda la manada, pero tú siempre lo fuiste posponiendo. Ahora que se fue, ¿no es exactamente lo que querías?Jason abrió la boca, pero de ella no salió nada.Era cierto. Él y Brenda nunca habían hecho pública su relación. El Festival de la Diosa Luna habría sido el mejor momento para anunciarla como la futura Luna, y él mismo lo arruinó.Durante mucho tiempo, Jason había dado por sentado todo lo relacionado con Brenda: sus concesiones, su paciencia, su amor sin reservas. Nunca se le ocurrió que todo eso pudiera desvanecerse algún día.—Ahora tiene un objetivo nuevo en su vida. Déjala ir —dijo Byrne, apoyándose en su b

  • Poción de amor   Capítulo 4

    Cuando la lluvia se detuvo, volví a mi casa y saqué un libro del estante, tras lo cual, con un retumbo profundo, se reveló un pasadizo secreto en el piso, dejando al descubierto las escaleras hacia el sótano oculto bajo la cubierta.Ese había sido, en otro tiempo, el lugar donde mi madre preparaba sus medicinas herbales.En aquel entonces, ella había sido una de las sanadoras más talentosas de la manada. Después de que se fue, lo único que quedó fue el olor amargo del heno seco y de la medicina vieja.Bajé al sótano y me dejé caer contra la pared helada, sentándome en el suelo.Toda la calma y toda la aspereza que me había obligado a mostrar frente a Jason se me rompieron, pedazo a pedazo. El dolor que había aplastado en el pecho volvió a subir, y se me llenaron los ojos de lágrimas.No era por ese baile, ni siquiera por Lilian o porque Jason me hubiera gritado sin averiguar qué había pasado en realidad.Esas lágrimas eran por la joven que yo había sido, la que había entregado el coraz

Plus de chapitres
Découvrez et lisez de bons romans gratuitement
Accédez gratuitement à un grand nombre de bons romans sur GoodNovel. Téléchargez les livres que vous aimez et lisez où et quand vous voulez.
Lisez des livres gratuitement sur l'APP
Scanner le code pour lire sur l'application
DMCA.com Protection Status