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Capítulo 4

Author: Fresjita
Cuando la lluvia se detuvo, volví a mi casa y saqué un libro del estante, tras lo cual, con un retumbo profundo, se reveló un pasadizo secreto en el piso, dejando al descubierto las escaleras hacia el sótano oculto bajo la cubierta.

Ese había sido, en otro tiempo, el lugar donde mi madre preparaba sus medicinas herbales.

En aquel entonces, ella había sido una de las sanadoras más talentosas de la manada. Después de que se fue, lo único que quedó fue el olor amargo del heno seco y de la medicina vieja.

Bajé al sótano y me dejé caer contra la pared helada, sentándome en el suelo.

Toda la calma y toda la aspereza que me había obligado a mostrar frente a Jason se me rompieron, pedazo a pedazo. El dolor que había aplastado en el pecho volvió a subir, y se me llenaron los ojos de lágrimas.

No era por ese baile, ni siquiera por Lilian o porque Jason me hubiera gritado sin averiguar qué había pasado en realidad.

Esas lágrimas eran por la joven que yo había sido, la que había entregado el corazón con las manos abiertas y se lo habían estrellado contra el suelo… y encima la habían culpado por estorbar.

Lloré tanto que casi no podía respirar, como si quisiera vaciar de una vez toda la pena y la asfixia acumuladas en mis dos vidas.

El alma de lobo dentro de mí soltó un quejido bajo, pero no intentó detenerme. Solo se quedó conmigo, compartiendo el peso en silencio.

No supe cuánto tiempo lloré. Al final, el dolor en el pecho empezó a drenarse, lento. Me impulsé para ponerme de pie, me limpié la cara con la manga sin delicadeza y caminé hasta el baúl de madera polvoriento en la esquina.

Adentro estaban las notas de mi madre como sanadora, algunas prendas viejas y sencillas, y una mochila pequeña y resistente.

Guardé una copia de respaldo de la carta cifrada de recomendación del señor Byrne, metí en la mochila mis manuales médicos más importantes y las notas de mi madre, y luego me cambié a un atuendo de viaje, oscuro y cómodo.

Tras esto, doblé con cuidado mi bata blanca de sanadora y la dejé al fondo del baúl, antes de quitarme el collar de diamantes que llevaba. Un símbolo de amor que Jason me había dado. Era hermoso y caro, pero nunca me había quedado del todo bien.

Salí del pasadizo secreto y dejé el collar sobre la mesa de mi tocador. La luz de la luna golpeó los diamantes y devolvió un brillo tenue, como si quisiera retenerme.

Sin embargo, no le presté demasiada atención, sino que me limité a colgarme la mochila al hombro, me di media vuelta, sin mirar atrás.

***

Unos días después…

Jason caminaba de un lado a otro por el balcón de un salón de banquetes, con una copa de vino en la mano. La confusión y los chismes por la lluvia del festival por fin se habían calmado, y Lilian volvía a sonreír.

Aun así, la inquietud que se había instalado en su pecho no se le iba.

No había noticias de Brenda desde hacía días. No había publicado nada en la intranet de la manada y cada mensaje que él le mandaba ni siquiera era leído.

Él la había estado ignorando a propósito, seguro de que ella haría lo de siempre: más tardar en dos días aparecería por su cuenta, con los ojos rojos, pidiendo solucionarlo todo.

Sin embargo, en esta ocasión, contra todo pronóstico, no lo hizo.

—Alfa, ¿sigues pensando en Brenda? —preguntó Lilian, con la voz dulce y suave, acercándose con una copa de vino, y se recargó en sus brazos—. No te preocupes, seguro solo está haciendo berrinche por ahí, esperando a que tú vayas. Ya sabes cómo es. Hace un escándalo, pero al final…

Un miembro de la manada que pasaba con un trago en la mano intervino con una sonrisa.

—Sí, Alfa. Brenda te ama demasiado como para enojarse contigo de verdad por mucho tiempo. Seguro está escondida en su casa llorando, esperando a que tú le calmes el orgullo herido.

Esas palabras sedaron a Jason, apaciguando su inquietud.

Claro. Brenda lo amaba tanto que podía renunciar a todo, al punto en el que casi no le quedaba orgullo. ¿Cómo iba a irse de verdad? Solo estaba haciendo un berrinche y esperando a que él fuera a calmarla.

La verdad… es que él había sido un poco duro. Ya era hora de ir a verla.

—Voy a salir un rato —dijo Jason, con aquel pensamiento en mente, mientras dejaba la copa en la mesa y tomaba su abrigo.

Lilian lo tomó del brazo y alzó la vista; sus ojos brillaban, casi centelleaban.

—¿Irás a verla otra vez? Después de cómo te contestó y de que te dejó en ridículo frente a todos, ¿todavía quieres ir con ella?

—Tenemos que aclarar las cosas —respondió Jason con firmeza, palmeándole la mano—. No te preocupes. Sé lo que hago.

Dicho esto, manejó hasta la casita donde Brenda vivía sola y tocó el timbre durante un buen rato. Pero nadie respondió.

A través de la ventana, Jason alcanzó a ver que el lugar estaba vacío, y que ni siquiera había restos en el bote de basura.

La inquietud en el pecho volvió, y, sin poder evitarlo, abrió la puerta, que estaba cerrada con llave, y entró.

Cuando encendió las luces, el corazón casi se le salió del pecho.

La casa estaba tan limpia que apenas parecía que alguien hubiera vivido allí; la mitad de la ropa del clóset había desaparecido, y todo lo que Brenda tenía sobre el escritorio había sido retirado. Sobre el tocador solo quedaba el collar de diamantes, símbolo de su unión, el cual brillaba da manera cruel, casi burlona.

Con el corazón hundido, Jason se dio la vuelta y corrió hacia el coche, tras lo cual condujo directo a la Asociación de Sanadores.

En cuanto se apeó del vehículo, casi choca con Byrne, quien justo iba de salida.

Jason se tragó el pánico que le apretaba el pecho y se le plantó frente al anciano, inquiriendo, sin preámbulos:

—Anciano, ¿sabe dónde está Brenda?

Byrne alzó los párpados y lo miró con calma.

—¿Brenda, dices? —soltó el viejo despacio—. No está aquí.

—¿Entonces dónde está? ¿Cuándo vuelve? —insistió Jason.

Byrne lo miró y, de pronto, sonrió… pero esa sonrisa parecía más un gesto de burla que algo genuino.

—¿Volver? Se fue a un programa de sanadores en las Tierras Neutrales. Entrenamiento cerrado. No volverá en por lo menos tres años. Así que… Alfa Jason, ¿necesitas algo de ella?
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