Share

Capítulo 7

Author: Lucía Tormentas
—Dani, cada día te vuelves más irresistible. Tu cuerpo es una obra de arte.

El sujeto le susurraba estupideces sin parar, y Daniela respondía con risitas, cada vez más entusiasmada.

—Es que tengo un buen maestro. Mi esposo nunca me dice nada así.

Que de pronto me sacara a colación, y encima como mal ejemplo, se me ensombreció la mirada. Me hizo bufar.

Daniela, qué bien se te da tirarle mierda a tu familia.

—Te lo dije, él no es nadie, no te merece. —Esteban le besaba el cuello y secundaba el ins
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • Por Infidelidades del Destino   Capítulo 7

    —Dani, cada día te vuelves más irresistible. Tu cuerpo es una obra de arte.El sujeto le susurraba estupideces sin parar, y Daniela respondía con risitas, cada vez más entusiasmada.—Es que tengo un buen maestro. Mi esposo nunca me dice nada así.Que de pronto me sacara a colación, y encima como mal ejemplo, se me ensombreció la mirada. Me hizo bufar.Daniela, qué bien se te da tirarle mierda a tu familia.—Te lo dije, él no es nadie, no te merece. —Esteban le besaba el cuello y secundaba el insulto con rencor.—¿Y si me divorciara, te casarías conmigo? —dijo Daniela medio en broma.—Claro que sí.Volvieron a fundirse en besos y el ambiente empezó a calentarse.Así que Daniela también había pensado en el divorcio.Pero si ya tenía el corazón en otro, ¿por qué decidió casarse conmigo?Cuando me hacía esa pregunta, ella, como por telepatía, me la respondió en voz alta:—Tranquilo, en cuanto le saque hasta el último centavo, agarro el dinero y nos vamos.¡El dinero! ¡Era por el dinero!Es

  • Por Infidelidades del Destino   Capítulo 6

    Esperé el resto de su frase y, sin darme cuenta, apreté los puños.—Es nuestro maestro de ese entonces.En ese momento el teléfono sonó y me sacó del trance. Era el detective privado.Atendí aturdido y puse altavoz.—Jefe, ya tengo todo.Me enteré de cada detalle de ese sujeto por la llamada.Se llama Esteban Aguirre y está con Daniela en secreto desde la universidad. Para ser exactos, mientras trabajó en la universidad aprovechó el puesto para meterse con muchas alumnas, y de todas, su relación con Daniela fue la más larga.Durante todos estos años Daniela mantuvo el contacto con él. Cada mes se escapaba un fin de semana para meterse con ese desgraciado, y ni siquiera nuestra boda cambió eso.La verdad, sangrienta, se abrió delante de mí. Por más que ya estaba preparado para lo peor, en ese momento me dolió igual.Liliana lo negó y murmuró:—No imaginé que siguiera con Esteban...Me agarré la cabeza. Dentro tenía un revoltijo de pensamientos volando en todas direcciones que me dejaron

  • Por Infidelidades del Destino   Capítulo 5

    Las palabras de Daniela me resonaban en la cabeza y me reí. Me estacioné a varios cientos de metros, lo suficientemente lejos para que no se diera cuenta, pero cerca para no perderla de vista.El taxi enfiló por la autopista hacia las afueras desiertas y, después de varias vueltas, terminó deteniéndose frente a una cabaña.Y ahí, parado en la puerta, había un hombre.En cuanto el taxi se detuvo, el tipo se acercó y le abrió la puerta con una atención inusual.Repasé esa cara en mi memoria, pero no recordaba haberlo visto. No lo conocía.Con familiaridad, le abrió la puerta del taxi, ayudó a Daniela a bajar, hasta pagó por ella y, ya con eso resuelto, la rodeó por los hombros y caminaron juntos hacia la cabaña.Fui apretando los puños y la mirada se me fue endureciendo.Aunque no lo reconocía, cada uno de sus gestos me daba una sensación vagamente familiar.Sin pensarlo, saqué el celular, le tomé una foto a la cara y se la envié al detective privado.Me quedé en el auto esperando todo e

  • Por Infidelidades del Destino   Capítulo 4

    Tras esperar lo que pareció una eternidad, Daniela por fin volvió de su viaje de trabajo, pero la dinámica entre nosotros se volvió extraña.Cuando llegaba a casa por la noche, ella ya estaba dormida. Cuando me levantaba en la mañana, el lado de la cama estaba frío: mi mujer ya había salido a trabajar. Y cuando dormíamos, casi nunca dejaba que la tocara; con solo rozarla se apartaba.Las dudas se acumularon, y cada vez tenía más claro que me ocultaba algo.¿Habría pasado algo durante esos días de viaje? ¿O… se habría filtrado lo mío con Liliana?No, tenía que buscar la manera de preguntárselo yo, averiguar a qué se debía esa rareza de los últimos días.Ese día pedí permiso en el trabajo y volví a casa una hora antes a propósito, esperando atraparla.Apenas entró y vio la luz de la sala encendida, se paralizó, pero después se compuso, forzó una sonrisa que no le veía hacía tiempo y se metió entre mis brazos.—Mi amor, ¿y eso que regresaste tan temprano?La abracé por la cintura y respon

  • Por Infidelidades del Destino   Capítulo 3

    —Sí, así, así...Liliana echaba la cabeza hacia atrás y gemía fuerte como una zorra.—Sí, así, duro, cógeme…Después, la abracé en la cama mientras conversábamos.—Hay algo que llevo rato queriendo preguntarte —le dije.—Mmm.—Quiero saber si tu primera vez fue con tu esposo.Una vez, hablando con él, me dijo que la primera vez de Liliana había sido con él. Yo no le creí, porque mi esposa me contó que Liliana, ya había tenido un novio antes de él.—¿Cómo se te ocurre preguntar esas cosas? —contestó ella, un poco apenada.Pero esa duda suya ya bastaba para confirmar que Liliana ya no era virgen al casarse con él.Para mí eso era seguro. Le di una palmada en el trasero.—¡Habla!Ella, avergonzada, contestó:—¡No! ¡No me preguntes esas cosas!—¿Entonces con quién?—Fue con un maestro de la academia de danza…Al escucharla me quedé pasmado: eso significaba que su esposo había sido, por lo menos, su tercer hombre.—¿Cómo que con un maestro? —Seguí preguntando.—Porque para conseguir un pape

  • Por Infidelidades del Destino   Capítulo 2

    —Mmm... aah...Liliana gimió, estiró el cuello con jadeos repetidos, como si forcejeara y pero al mismo tiempo lo disfrutara.—Qué atrevido eres... suave... más suave...No le respondí. La otra mano siguió bajando, provocando todos los puntos sensibles de su cuerpo. Le toqué los tres puntos a la vez y, en pocos movimientos, encontré el ritmo y la dejé temblando todita.De no ser porque la estaba agarrando, ya se habría caído.Hasta ese momento confirmé que esa noche Liliana no se me iba a escapar.Cubrí con toda la palma ese culote grande y suave, y empecé a usarlo como mi juguetito, sin prisa.Liliana se aflojó.Pasó un buen medio minuto antes de que las piernas le temblaran un par de veces sin control y cuando se recuperó, me echó los brazos al cuello, con una mirada de seducción pura.—Qué rico... sabes cómo tratar a una mujer...—Esto no es nada... apenas vamos empezando...La levanté de la cintura, la cargué hasta la recámara de al lado y la arrojé sobre la cama. Le arranqué el ca

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status