LOGINLos meses en el palacio habían pasado.
No había forma de escapar de aquel reino repleto de enemigos, aunque ella no tuviera intención de hacerlo, sabía que un mal movimiento, y su cabeza terminaría en la guillotina. Debía ser cuidadosa. Todas las noches dormía en una celda fría en medio del frio invierno, y con poca comida descansando en su plato. Al parecer la promesa del príncipe Elian había sido enserio. La odiaba. Y no iba a descansar hasta que fuera ella misma quien le pidiera su muerte.
¿Sería capaz de hacerlo? ¿Llegaría al punto de que no deseara vivir más?
No.
Ella era fuerte.
Aunque vivir asi no era estar vivo. Al menos no del todo.
Sin embargo, al parecer se había ganado la simpatía de los miembros del palacio. Quienes, a escondidas, solían ayudarla. Tirándole un pan. Una frazada. Todos sabían que ella representaba al enemigo. Al reino que tantas vidas había tomado del suyo. Sin embargo, cuando sus ojos se posaban en la pobre, débil y hermosa chica a manos del cruel príncipe, todos acudían a ayudarla. Guiados por su humanidad o su lastima, daba igual, mientras aquellas acciones le dieran un poco de esperanza de vida, ella pensaba tomarla.
La guerra había dejado al reino dañado por ambas partes, familias separadas, pero la esperanza seguía ahí latente, con el fuego abrasador de mil soles. Y mientras las esperanzas vivieran, significaba que nadie estaba derrotado aún.
Después de todo, su vida representaba la paz para ambos reinos. Ella era el símbolo de la redención. El símbolo de la libertad. Y el símbolo, de todo aquello que estaba mal.
El príncipe Elian no solía pasar en el reino. Siempre estaba en cruzadas por el bosque, y en misiones. Apenas y había convivido con ella en el trascurso de su tiempo de estadía aquí. Al inicio ella esperaba torturas, o algo peor. Pero al parecer él se había mantenido firme a su palabra. Su sola existencia le haría desear morir. Pero no le daría esa satisfacción. Eso no.
Ella empezó a cargar las cosas que tenían que transportar los esclavos. Muchos eran de otras naciones. Muchos conocían a la princesa. Y a pesar de haberla vestido de harapos, y cubierto de tierra, su belleza seguía resaltando. Su atractivo era algo que no se podía ocultar. Y eso enfurecía al príncipe.
Cuando ella resbalo por tercera vez en el dia con el enorme saco a sus espaldas, el chico de la guardia, parado a más allá se acercó a ayudarla. Para crispación de Elian muchos eran amables con ella.
¿Por qué?
Porque era una chica guapa. Y la gente atractiva, solía ganarse el favor de todo el mundo. La belleza era un concepto interesante y peligroso. Pero él lo vio aquel dia. Algo que no debió haber presenciado.
Para mala suerte de aquel guardia, el había llegado de una cabalgata y se había adentrado a la parte baja del castillo con la intención de dejar sus armas, entonces lo vio. Y se dio cuenta del porque ella aun no había muerto ya. Y el por qué aún seguía resistiendo. Gente de su mismo reino estaba mostrando su piedad y la estaban ayudando. Ya lo había estado sospechando, pero corroborarlo con sus propios ojos era otra cosa.
Asi que cuando su mano alejo el brazo del guardia evitando que tocara a su prisionera este al inicio se vio enojado y sorprendido, pero cuando sus ojos se dieron cuenta de que quien lo sujetaba era su soberano, este palideció
—S-su su majestad…— había pánico en su voz
Elian estaba custodiado por más hombres armados atrás de él siguiendo sus pasos
—¿Qué crees que estás haciendo?— su voz era gélida y atemorizante
—Y-Yo… Yo…
—¿La ayudabas a ponerse en pie?
—¡N-no su majestad… yo solo!
—¡¿Te atreves a mentirle a tu monarca?!— el odio en sus ojos se hizo visible de repente demostrando al hombre volátil que describían las historias
—No… quiero decir… solo la iba a poner en pie para que esta siguiera trabajando…— el hombre estaba jadeando con ojos desorbitados
El príncipe Elian lo soltó y el hombre cayó al suelo. Al parecer las mismas piernas temblorosas del guardia lo traicionaron haciéndolo resbalar
La escena había llamado la atención de más sirvientes del lugar que se habían acercado a mirar por los rincones del palacio.
—¿Su majestad?— hablo uno de sus guardias a su derecha
Con ojos llenos de desprecio el príncipe miro al hombre del suelo cuando dijo —ejecútenlo
¿Qué?
Los ojos ambarinos de la joven princesa en el suelo observaron anonadada al hombre que era su custodio.
No. No. No.
Los guardias del príncipe levantaron al hombre sujetándolo mientras este forcejeaba y rogaba por salvar su vida. Y otro de ellos desvainaba su espada colocándolo cerca del cuello.
—No lo mates…— pidió. Y su tenue voz había llenado la estancia de un tono melodioso y desesperado.
Unos ojos azules cual hielo se fijaron en ella, y rieron con satisfacción— no me digas, ¿estas rogando por la vida de un hombre del reino enemigo? ¿Por qué?— se agacho a la altura de sus ojos casi para burlarse de ella —¿se te ha movido algo?
—Fue mi culpa… no tiene que…
—Nadie me dice lo que tengo, o no que hacer —le aclara cortante con tono peligroso
Ella comprende que está caminando por una cuerda floja. Se encoge de hombros. Y lo delicada que se veía era ridículo. Elian podria destruirla ahora mismo si quisiera. Bastaría un solo golpe para quebrarla para siempre.
—Tu amabilidad fingida no engaña a nadie.—le dice Elian — Todos en el reino saben sobre el trato de tu gente hacia los nuestros.
—Pero no a los suyos propios —soltó.
El príncipe entrecerró los ojos hacia ella mirándolo expectante
—Si asi matas a los tuyos, sin una pizca de remordimiento. No me sorprende que tu reino este como este. Un verdadero monarca marca esperanza para su nación, y piedad a su pueblo
—Tú no eres de aquí. Y no tienes un trono. Y aunque regresaras ahora, jamás tendrás uno. No sabes cómo se debe gobernar.
Ella agacho la cabeza y sus dientes se apretaron con fuerza —si lo que quería era a una reina, ¿Por qué se conformó con la segunda heredera? Tan solo una princesa más que jamás heredaría el trono de Calimpo
El la observo sin siquiera pestañar, poco impresionado. Como si sus palabras jamás pudieran causar nada en el. Como si nada pudiera sacarlo de sus castillas. Las palabras no parecían afectarle en lo absoluto
—Una princesa viva, —menciono con peso — era mejor que una reina muerta
¿Que?
Entonces se levantó y con su propia espada en un movimiento rápido le corto el cuello al hombre
—¡No!— pero ya era demasiado tarde.
La sangre se corrió en el suelo, y el hombre se ahogó en su propia sangre mientras lo tiraban al piso.
Tratando de controlar su temperamento, ella se quedó pegada al suelo con manos hecha puños. Impotente. Pudo haber hecho algo. Pudo haberlo detenido. Podía haberlo hecho tan fácilmente.
—Aprendan algo,— menciono el príncipe. Luego miro hacia todos sus sirvientes —todos aprendan esta lección. —la señalo a la joven — todo aquel que se atreva a ayudarla. La más mínima pizca de piedad será castigada.
Muchos ojos asustados parecieron asentir. Y él sabía que pronto el rumor de lo ocurrido se esparciera por todo el palacio, e incluso el reino. Dando una muestra de todo lo que se dijo de él. El príncipe cruel Elian. Futuro monarca de Akira.
—Y en cuanto a ti, — se agacho nuevamente hacia ella, sus manos le tomaron con fuerza de la barbilla obligándola a verle, el primer contacto físico entre ambos —no dejes morir a más gente, tus manos ya tienen suficiente sangre— mirada azul penetrante como dando una advertencia — rechaza la ayuda que te dan los otros. O seré yo quien me encargue.— se acercó aún más — te hare la vida miserable —le prometió
—Tu... tu... tu no tenías que matarlo… ¿Por qué lo hiciste?
—El precio de tu vida, fue su muerte.
Y asi, el príncipe Elian la soltó, entonces al retirarse, ella miro hacia sus compañeros esclavos y sirvientes, pero ellos no se atrevieron a siquiera corresponderle la mirada. entonces lo comprendió.
Parpadeo sabiendo que estaba condenada.
Elian la había dejado completamente sola.
Cuando los pasos de alguien bajando por el calabozo se hace presente, el antiguo rey Magnus alza la vista hacia el recién llegado lleno de odio.—¿Qué haces aquí? ¿vienes a burlarte? Ya me has arrebatado todo cuanto tenia. La muerte de mi hijo es tu culpa.Elian no dice nada, solo camina hasta estar dentro de la celda con aquel hombre.—¿Dónde están tus guardias?— inquiere el mirando hacia atrás al notar que viene solo—Esta es una visita especial. —dice con una espada en manoSuelta un bufido— No me digas, ¿Vienes a matarme?Elian arrastro una silla y la puso justo frente a él sentándose. Mientras el rey estaba amarrado a unas esposas que lo fijaban al suelo. —no. Vengo a contarte una historia. Una verdad. Tengo algo que confesar—¿Me viste cara de sacerdote?—No puedes irte de este mundo sin saber la verdad —cuenta y hay algo extraño en el tono de su voz—¿Que? ¿Qué tendrías que decirme?Elian suspiro. —la reina Lucie fue una mujer calculadora a mas no poder. Y aun muerta, se asegur
Semanas más tarde luego de la toma del poder y la ascensión del nuevo rey, lo único que se escuchaban sobre lo que paso ese dia en el salón real eran solo rumores. De como todos pelearon valientemente. De como todo fue negociado y arreglado. Pero nunca mencionaban la magia. Nunca mencionaron la presencia de una bruja allí. Y jamás nadie lo sabría.—¿Ya has decidido que hacer? ¿Dónde te vas a quedar?Cordelia aprecio la vista desde lo alto del castillo —el bosque es un sitio seguro, y siempre habrá un lugar para mi allí. Pero… ¿tú qué quieres?Elian también miro hacia el exterior —mi deseo es egoísta y creo que ya lo sabes. Pero después de todo este tiempo he comprendido algoElla guardo silencio esperando que continúe—Un amor verdadero debe ser libre. Y por primera vez, quiero que seas tu quien me escoja. Si deseas marcharte, no te detendré. Cordelia, tú ya has sido liberada. Es solo tu elección.La muchacha miro al nuevo monarca, y ahora sabía que el seria digno del puesto —quiero q
Los tres individuos desfilaron por el castillo como invitados de honor. Elian tenia a Cordelia caminando a su izquierda para poder tener su mano derecha libre en el caso de que la necesitara. A pesar de que era una reunión sin armas, el ingreso con una de todas formas, además, nadie podria ordenarle nada al futuro rey ¿o sí?El rey Magnus observo curioso a su hijo — imaginaba que traerías compañía —entonces se fijó en las dos brujas custodiándolo de lado a lado — no sabía que necesitarías protección de mí, hijo míoElian lo miro poco impresionado — sabe lo que sucederá esta noche. Es el fin del juego. El fin de una guerra. Y Jamás fuiste mi padreLos ojos azules del tipo arriba en el trono eran filosos y cautelosos — te presento a mi verdadero sucesor— dijo presentándolo mientras estiraba un brazo a su derecha dándole la bienvenida.Un hombre nuevo entraba en la sala y Cordelia tuvo que contenerse para no ir hacia el envuelta en furiaKye se puso al lado de su padre, y tomo el asiento
El movimiento de la mañana había levantado a Cordelia. Y al vestirse y alistarse, y salir, noto a los guardias vigilando su carpa. Ni siquiera sabía que había alguien custodiando su tienda. Asumía que Elian los había puesto allí la noche anterior.—Que bueno que ya despertaste— y la presencia del príncipe se hizo presente. Este la miro —tenemos visitas« Visitas… » pensó ellaEntonces juntos caminaron hacia la parte principal del campamento, donde varias personas ya estaban allí en medio, mientras los guardias parecían alejarse de los recién llegados.Cordelia sonrió y corrió hacia ellos —Me alegro de verte — abrazo a Ariadne sin reparar en nadie —aunque aún creo que me debes una explicaciónAriadne se la saco de encima. No le gustaban los abrazos — sin tocar— le menciono, y Cordelia solo sonrió apenada —ya te dije que no te dejaríamos sola. Además, hemos aceptado estar rodeada de tantos humanos por ti. El príncipe Elian dijo que tenía un plan que debíamos escuchar también. Y la vida
Ella seguía desconcertada mirándolo sin poder verlo realmente—Aun momentáneamente cegada es capaz de reconocerme, que alago —dice mientras sostiene su muñeca haciendo que baje su espada —no tienes que temer, estas a salvoA salvo…—¿Cómo…?Entonces la ayudo a levantarse y a caminar mientras poco a poco recuperaba la vista. —¿Qué me echaste?—No esperaba que rompieras la bolsa. A decir verdad, es un polvo inofensivo, además es uno de los ataques más básicos que le hacen a las…—pero entonces se detuvo—Dilo. A las brujas— completo ella—Si. No importa —dice mientras la guía a través del asentamiento. Y pasan carpas tras carpas hasta llegar a una custodiada por guardias. Una gran lona blanca, la carpa mas grande del lugar. Era obvio que allí estaría elDespués de entrar, la hizo sentar en el sofá mientras regaba un frasco de leche sobre sus parpados cerrados—¿Cómo esto ayuda?—Ayudara— le contesta sin mucha explicaciónLuego de unos minutos mas, ella parecía haber recuperado por comple
—E-estas viva…—no podía creerlo—Dime algo que no sepa.—¿Cómo?—Esas son muchas preguntas. Tantas dudas y tan poco tiempo—suspira y se dirige a uno de sus hombres — recorre el lugar. Termina de aniquilar a los traidoresCordelia mira a su alrededor —¿Qué está pasando?—Bueno, no eres la única que ha estado planeando golpes de estado, hermana.Un chico se acerca con rapidez y ella lo reconoce—¿Joel?— no puede creerlo —¿has estado todo este tiempo con ella?—Apenas supe que estaba viva fui un buen espía dentro de palacio para ella— la ayuda a levantarse —pero ya no tienes de que preocuparte Cordelia, hemos recuperado el castillo—¿Qué?—Calimpo tiene de regreso a su reinaElla mira hacia Asusan, pero ella solo le responde —Cada quien hace su parte en esta guerra, hermanaAriadne se reúne con ellas agrupándose con sus compañeros —¿debo asumir que tú eres la chica la cual menciono Elian?¿Elian?Cordelia enarca una ceja mirándola, cada vez entendía menos.—Mi existencia fue un secreto.







