로그인Capítulo 40 Un nuevo comienzo Diana Cooper llegó al apartamento dos días después. Traía una carpeta y una expresión de preocupación genuina. Amanda la recibió en el salón, el bebé se había estado moviendo toda la mañana, como si también anticipara la visita.—Diana. No esperaba verte.—El presidente me ha pedido que sea el enlace y yo quería ver cómo estabas de verdad.Amanda asintió y le indicó que se sentara, Rosa preparó té y se retiró con la discreción de quien ha aprendido a no escuchar más de lo necesario. El salón, con sus ventanales amplios y sus muebles elegantes, parecía diseñado para transmitir control y confort al mismo tiempo. Amanda se sentó en el sofá, protegiendo el vientre con un gesto instintivo.—Dime la verdad. ¿Qué se dice de mí ahí afuera?—Oficialmente, fuiste rescatada de un secuestro. La prensa compra la historia por ahora. Extraoficialmente hay rumores sobre ti y el presidente, el embarazo y posibles vínculos, Kelly gestiona el control de daños con mano de
Capítulo 39 El apartamentoThomas no durmió aquella primera noche, permaneció en su despacho privado, revisando informes del hospital cada media hora. Edward había salido de quirófano estable pero crítico, la bala había dañado el bazo, los médicos hablaban de las próximas setenta y dos horas como determinantes, cada actualización le llegaba como un golpe contenido, signos vitales, niveles de hemoglobina, la posibilidad de una segunda intervención. Thomas firmaba documentos sin leerlos del todo, la mente dividida entre el gobernador herido y la mujer que ahora dormía, o intentaba dormir, tres pisos más arriba.Kelly Smith apareció al amanecer con café y una expresión de preocupación calibrada, la misma que usaba cuando presentaba crisis mediáticas.—Señor presidente, he preparado un resumen de la situación mediática, el relato oficial es que el gobernador Thomson fue herido durante un operativo de rescate de su hija. La prensa aún no tiene detalles sobre el embarazo.Thomas la miró
Capítulo 38 TrasladoEl helicóptero médico se elevó entre las montañas dejando atrás un claro manchado de rojo sobre la blanca nieve. Amanda no soltó la mano de su padre hasta que los paramédicos le ordenaron apartarse, Edwardestaba inconsciente, la bala le había atravesado el costado izquierdo. Thomas observaba en silencio desde el asiento opuesto con el rostro endurecido por rabia, alivio y algo que aún no se atrevía a nombrar, Amanda no miró a Thomas durante casi todo el trayecto, tenía los ojos fijos en el pecho de su padre, en el ritmo irregular de su respiración, en los pitidos demasiado cercanos al silencio. El bebé se movía dentro de ella con fuerza, se llevó una mano al vientre y permitió que el miedo se filtrara sin control.—Va a vivir —dijo de pronto—. Tiene que vivir.Thomas respondió con voz baja y controlada.—Los mejores cirujanos estarán esperando, ya he dado la orden.Amanda levantó la vista, los ojos marrones estaban enrojecidos, pero no había lágrimas, solo un
Capítulo 37La cabañaEdward escuchó el ruido de los motores mucho antes de ver las luces. Sacó a Amanda de la sala y la empujó hacia el rincón más protegido del refugio, le puso el rifle en las manos aunque ella no era una tiradora experta. Sus ojos verdes brillaban con una urgencia que Amanda nunca había visto.—Quédate aquí. No salgas pase lo que pase. Si entra alguien que no sea yo, no dudes, protege al niño. Yo me encargaré del resto.—Papá…—No hay tiempo, te quiero a ti y a ese niño recuérdalo, pase lo que pase después, recuérdalo.Salió antes de que ella pudiera responder, afuera, las luces de los focos ya llegaban a la cabaña también voces amplificadas ordenaban salir con las manos en alto, Edward levantó los brazos, pero no soltó del todo la pistola que llevaba en la cintura, una pistola sin balas, una última mentira protectora.Había planeado este momento durante semanas, esperando no tener que usarlo, ahora con los focos cegándolo y los agentes formándose a su alrededor,
Capítulo 36El descubrimientoLa confirmación llegó en una madrugada de marzo. Harris entró en el Despacho Oval con una tableta y una expresión que Thomas no había visto antes, no era triunfo, era cautela, en sus ojos la conciencia de que lo que estaba a punto de decir cambiaría todo. —Señor. Hemos localizado una cabaña en las Rocosas, sector noroeste de Colorado. Imágenes satelitales muestran actividad humana reciente. Huellas de dos personas. Una de ellas coincide con el patrón de movimiento que asociamos a Edward Thomson. La otra… es más pequeña. Mujer. Embarazada, según el análisis de la forma de caminar y el volumen corporal en las últimas capturas. El equipo de reconocimiento visual confirma que hay una mujer que coincide con la descripción de Amanda Miller y que está en avanzado estado de gestación. Thomas se quedó inmóvil. Embarazada. La palabra se expandió en su pecho como una explosión silenciosa, durante un segundo no pudo hablar. Solo procesó. Los cálculos mentales fuero
Capítulo 35El cerco se cierraLa primera señal de que el cerco se cerraba llegó en forma de un dron. Amanda lo vio al atardecer, un punto oscuro contra el cielo anaranjado, demasiado estable para ser un pájaro. Corrió hacia el interior de la cabaña y alertó a Edward, él apagó todas las luces, tomó los prismáticos y observó desde la ventana del desván. El silencio que siguió fue más elocuente que cualquier explicación. —No es de los nuestros —murmuró—. Demasiado sofisticado, es federal o privado de alto nivel. Alguien con recursos y con ganas de no dejar rastros evidentes. —¿Thomas? —O alguien que trabaja para él. O para la otra parte, en cualquier caso, ya no estamos invisibles, el tiempo de escondernos en este lugar se ha acabado. Pasaron la noche en vela, el dron no regresó, pero el mensaje era claro, alguien había empezado a peinar la zona, al amanecer, Edward tomó una decisión, su voz era firme, pero Amanda percibió el agotamiento debajo de cada palabra. —Nos movemos esta no







