Home / Hombre lobo / Rechazada por el alfa, destinada al Rey Lycan / Capítulo 72: El rostro de la sombra

Share

Capítulo 72: El rostro de la sombra

Author: Sofia Lodeiro
last update publish date: 2026-09-19 03:13:43

Soren no esperó mi respuesta. Comenzó a vestirse con mucha rapidez en mitad de la penumbra, colocándose los pantalones y una chaqueta sin quitar la vista de la ventana. Su silueta transmitía una letalidad absoluta, la promesa helada de un rey que se disponía a ejecutar a un intruso sin dar espacio para el juicio o la palabra.

Salí de la cama de un salto, ignorando el dolor punzante en mis muslos y el cansancio que aún pesaba en mi cuerpo tras el encuentro apasionado con Soren. Busqué mi ropa a
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • Rechazada por el alfa, destinada al Rey Lycan   Capítulo 75: La mente del depredador

    La madera de la puerta no solo crujió por los golpes, sino por la vibración del peso de Fausto apoyado del otro lado. Esta vez no había explicaciones ni súplicas de Maeve; la guardia había dejado de lado las advertencias médicas para pasar a la acción.—¡Soren, se acabó el tiempo! —la voz de Fausto retumbó con la frialdad dura de un comandante de frontera—. Los guardias del perímetro reportan movimiento en la línea este. La loba está usando la barrera como distracción mientras tú estás encerrado. Si no abres la puerta en diez segundos, Bastian y yo vamos a derribarla con la ayuda de los guardias.En la cama, Soren ni siquiera parpadeó. Su cuerpo desnudo se tensó sobre el mío con una rigidez felina y letal. Un rugido sordo, desgarrador nació desde lo más profundo de su tórax, un sonido tan brutal que hizo temblar el polvo del techo.

  • Rechazada por el alfa, destinada al Rey Lycan   Capítulo 74: El ciclo del celo sin fin

    Traté de mover la pierna izquierda, pero el peso de la pierna de Soren sobre mi cadera me lo impidió. Estaba aplastada contra las sábanas revueltas, con la piel irritada por el roce constante y el cuello latiendo con una punzada caliente en el punto exacto donde sus colmillos habían vuelto a renovar mi marca.Giré la cabeza con lentitud para mirarlo. La toxina la parecer no se estaba consumiendo en su sangre; estaba alimentándose de su propia energía, quemándolo por dentro mientras mantenía su mente atrapada en esa fijación irracional.En la garganta me quemaba la sed. Necesitaba agua. Necesitaba ponerme de pie aunque fueran dos minutos, pisar la madera fría del suelo y asegurarme de que mis piernas todavía me sostenían.Con un cuidado extremo, apoyé las manos sobre el colchón. Deslicé las caderas un centímetro haci

  • Rechazada por el alfa, destinada al Rey Lycan   Capítulo 73: El veneno del instinto

    Tras la huida de la loba en el claro, el pinar sur del Valle Gris se había transformado en un terreno minado de sombras y tensión reprimida. A mi lado, Soren avanzaba con pasos largos y decididos, con la mandíbula apretada y una rigidez mortal en los hombros que delataba la tormenta de furia que rugía bajo su piel.Fausto se mantenía unos metros a la derecha, rastreando la maleza con la linterna y la daga desenvainada, mientras que Bastian cubría el flanco opuesto. Nadie hablaba. La humillación de haber dejado escapar a la intrusa flotaba en el aire.—Se fue por la vaguada del río —murmuró Fausto, deteniéndose junto a un matorral aplastado—. El humo denso que usó para cegarnos anuló los rastros olfativos en un radio de cincuenta metros, pero el peso de sus pisadas indica que huye hacia la frontera este.—No va a salir del valle —sentenció Soren. Su voz era un gruñido grave, una orden ejecutiva que no admitía réplicas—. Esta cacería termina esta noche. No voy a permitir que esa demente

  • Rechazada por el alfa, destinada al Rey Lycan   Capítulo 72: El rostro de la sombra

    Soren no esperó mi respuesta. Comenzó a vestirse con mucha rapidez en mitad de la penumbra, colocándose los pantalones y una chaqueta sin quitar la vista de la ventana. Su silueta transmitía una letalidad absoluta, la promesa helada de un rey que se disponía a ejecutar a un intruso sin dar espacio para el juicio o la palabra.Salí de la cama de un salto, ignorando el dolor punzante en mis muslos y el cansancio que aún pesaba en mi cuerpo tras el encuentro apasionado con Soren. Busqué mi ropa a ciegas sobre el sillón, colocándome el pantalón y poniéndome las botas con dedos apresurados.—No me voy a quedar aquí encerrada, Soren —sentencié con voz firme, encarándolo mientras me pasaba el suéter por la cabeza—. Yo fui la primera que sintió ese aroma en el porche de la mansión. Sé perfectamente cómo se siente esa presencia y no voy a esperar en una cama a que vuelvas con las manos manchadas de sangre sin saber quién nos está cazando.Soren se giró despacio. Sus ojos azules brillaban con u

  • Rechazada por el alfa, destinada al Rey Lycan   Capítulo 71: Sombras en el Valle

    Cuando salimos del despacho, me acomodé la ropa con dedos temblorosos mientras intentaba recuperar el ritmo normal de mi respiración. Soren caminaba a mi lado con esa postura implacable y serena, como si no acabara de tenerme acorralada contra la puerta reclamando mi cuerpo con una furia posesiva.En el comedor, la mesa ya estaba limpia. Mi mamá había llevado a Leo a dormir a uno de los cuartos de la planta alta y mi papá conversaba en voz baja con Bastian y Fausto sobre las rondas de vigilancia nocturna. Nos despedimos con brevedad; el viaje y las emociones del día nos tenían exhaustos a todos.Subimos hacia la habitación principal del primer piso. Soren cerró la puerta con llave y se quitó la camisa, dejándola caer sobre un sillón antes de volverse hacia mí.Intenté quitarme las botas, pero la inquietud me carcomía por dentro. La sombra del porche, ese perfume dulce mezclado con hojas secas que el viento había traído antes de salir de la mansión, me seguía pesando en el pecho.—Sore

  • Rechazada por el alfa, destinada al Rey Lycan   Capítulo 70: La sombra y el instinto

    Soren no soltó el agarre de mi pelo. En lugar de eso, me giró de un tirón brusco para ponerme de frente, obligándome a mirarlo mientras me acorralaba de lleno contra la baranda del balcón. Sin darme tiempo a reaccionar ni a tomar aire, levantó una de mis piernas y se hundió en mí de una sola estocada profunda, sacándome un gemido ahogado que se perdió en la inmensidad del bosque.—No me pongas a prueba, Freya —murmuró, con su voz ronca como una amenaza directa—. No vamos a dar un solo paso a la cena hasta que me digas qué mierda estás buscando con la mirada en ese bosque.Tragué saliva con dificultad, sintiendo el vacío de la altura a mis espaldas y el choque violento de su posesión. La mano que tenía metida por debajo de mi ropa subió por mi abdomen con una presión firme, casi dolorosa, reclamando cada centímetro de mi piel con ese instinto territorial que lo caracterizaba.—Siento que alguien nos estuvo siguiendo —solté al fin en un susurro agitado, mirándolo directamente a los ojos

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status