Soren me sostuvo la mirada durante un segundo eterno, disfrutando del rubor que me ardía en las mejillas. Luego, sin presionarme más, dio media vuelta hacia su habitación para cambiarse la ropa destrozada y encargarse de los prisioneros.Me quedé sola en el corredor, con el corazón latiéndome a mil por hora. Me llevé la mano al pecho y apreté el medallón bajo la ropa. Mi loba arañaba por dentro, exigiendo estar cerca de Soren, pero mi mente se negaba a ceder tan fácil.—Esa joya no pertenece a Colmillo Gris.La voz seca de Darius me hizo dar un salto.Estaba parado al final del pasillo, apoyado contra la columna de madera. Ya no traía la mirada agresiva del principio, sino una fijeza helada, analítica y cargada de una sospecha que le tensaba los hombros.—No sé de qué hablas —dije, tratando de sonar indiferente mientras daba un paso atrás.Darius avanzó despacio, sin quitarme los ojos de encima. Su porte de Beta era imponente, pero en sus ojos amarillentos había un brillo de conmoción
Última actualización : 2026-08-18 Leer más