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Sofia Lodeiro
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Novelas de Sofia Lodeiro

Esposa mía, tu me perteneces

Esposa mía, tu me perteneces

Valentina nunca eligió a Dante Ferreira; su matrimonio fue un contrato y el divorcio, su primer acto de libertad, pero él no está dispuesto a dejarla ir. Esa misma noche la somete a un compuesto capaz de alterar la voluntad y convertir el deseo en necesidad, aunque lo que debía ser control se vuelve algo más peligroso cuando Valentina no solo se queda, sino que empieza a acercarse, provocarlo y derribar las barreras que él mismo construyó. Mientras el poder de Dante crece en el mundo criminal, también lo hace una amenaza invisible que lo observa desde las sombras, hasta que un ataque lo cambia todo: sin memoria, sin pasado, sin recordar a la mujer que ahora lleva a su hijo. Y Valentina, con la verdad en sus manos, no huye, decide quedarse, porque esta vez no será la droga la que la ate, sino algo mucho más irreversible.
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Chapter: Capítulo 164: Para siempre, en Milán
La boda fue en octubre, cuando el jardín de la mansión todavía tenía las últimas flores del verano y el aire ya empezaba a traer ese frío suave que anunciaba el otoño.Elena llegó caminando desde la casa, sin auto, porque había insistido en que quería sentir cada paso hasta llegar a donde Mateo la esperaba. Llevaba un vestido simple, sin nada exagerado, que había elegido ella misma después de descartar media docena de opciones que Valentina le había sugerido con demasiado entusiasmo.Su padre la acompañó hasta el altar improvisado bajo los árboles.—Estás hermosa —dijo Marco, con la voz un poco quebrada.—Gracias, papá.Mateo la esperaba con Dante a un lado, como padrino, y Sofía adelante con un vestido que efectivamente no era rosa, sino de un verde oscuro que había elegido ella misma con una seguridad que a sus doce años ya parecía definitiva.La ceremonia fue corta, como Elena había pedido. Dijeron los votos que habían escrito cada uno por separado, sin mostrarlos antes al otro, y c
Última actualización: 2026-07-31
Chapter: Capítulo 163: La propuesta
Mateo llegó al café a las seis, diez minutos antes de que Elena saliera del trabajo.Pidió la mesa del fondo, la misma donde se habían sentado la primera vez, y se quedó mirando la puerta hasta que la vio entrar con ese paso tranquilo que tenía para todo.—Llegaste temprano —dijo ella, sentándose frente a él.—Quería asegurarme la mesa.—¿Esta mesa en particular?—Esta mesa en particular.Elena lo miró un segundo, algo registrando en su cara, aunque todavía no dijera nada.El mozo se acercó, tomó el pedido, se fue. Hablaron de cosas simples al principio: el trabajo de ella, los mellizos, algo que había dicho Sofía esa semana que los hizo reír a los dos.Cuando el café llegó, Mateo lo dejó sin tocar.—¿Te acordás de la primera vez que nos sentamos acá? —preguntó.—Me acuerdo de todo de esa vez.—Yo también. —Mateo la miró—. Me acuerdo de que llegaste y me preguntaste por qué había tardado tanto en invitarte, y yo no supe qué contestar.Elena sonrió.—Contestaste bastante bien, en realid
Última actualización: 2026-07-31
Chapter: Capítulo 162: Lo que quedó resuelto
El lunes a la mañana, Marcos llegó al despacho con las carpetas antes de que Valentina bajara a desayunar.—Salió limpio —dijo, sin rodeos—. Ricci almorzó el jueves como siempre, tomó su vino de siempre, y no notó nada. El mozo que armamos hizo el trabajo sin levantar sospecha.—¿Y ahora? —preguntó Dante.—Reyes ya empezó el refuerzo. En diez días va a estar completamente alineado.Marcos se fue, y esa tarde Mateo pasó a buscar a Elena después del trabajo.—Mi padre recibió el informe esta mañana —dijo, apenas subió al auto—. Todo salió bien.Elena se quedó mirando el parabrisas un momento.—¿Y ahora?—En diez días va a estar completamente alineado. —Mateo la miró—. Va a seguir pareciendo la misma persona, pero sus decisiones ya no van a tener el mismo peso de antes.Elena asintió y no dijo nada más.Los días siguientes pasaron con calma. Mateo la llevaba todas las noches a cenar a la mansión, y Elena se fue integrando de a poco a algo que hasta hacía unas semanas le hubiera resultado
Última actualización: 2026-07-31
Chapter: Capítulo 161: Entre el lago y nosotros
Elena cerró la puerta.Antes de que pudiera darse cuenta, Mateo ya la estaba besando. No fue un beso suave ni de prueba: fue inmediato, profundo, con las manos ya en su cintura y la espalda de ella chocando contra la madera. El beso se volvió más intenso en segundos, sus bocas abriéndose, las lenguas encontrándose con una urgencia que llevaban guardando semanas.—¿Estás segura? —preguntó él, la voz baja y ronca, mientras sus dedos bajaban el cierre del vestido por la espalda.—Segura —respondió Elena, y le sacó la camisa por la cabeza de un solo movimiento—. Hace semanas que estoy segura.El vestido cayó al piso. Mateo la miró un segundo, el corpiño negro contrastando con su piel, y la besó de nuevo mientras la empujaba hacia la cama. Tropezaron contra el borde del colchón, se rieron un instante, y después volvieron a besarse como si no pudieran detenerse. Elena lo empujó hacia atrás hasta que él quedó sentado en el borde de la cama y se sentó a horcajadas sobre su regazo. Su pelo cayó
Última actualización: 2026-07-31
Chapter: Capítulo 160: Formalizar
El jueves, mientras Marco Ricci almorzaba solo en su restaurante de siempre sin saber que su vida estaba a punto de cambiar de una manera que nunca iba a poder nombrar del todo, Mateo estaba en Milán organizando algo completamente distinto.Llamó a Elena a media mañana.—¿Estás libre el sábado a la noche?—Depende. —Elena sonaba distraída, con ruido de oficina de fondo. —¿Para qué?—Para una cena. —Mateo lo dijo simple. —Vestite bien. Paso a buscarte a las ocho.—¿Eso es todo lo que me vas a decir?—Eso es todo lo que te voy a decir.Elena se quedó un segundo en silencio del otro lado.—Está bien. —Y Mateo pudo escuchar, aunque no la viera, que sonreía. —A las ocho.El sábado, Mateo llegó al departamento de Elena a las ocho en punto, como siempre. Elena abrió la puerta con un vestido verde oscuro que Mateo no le había visto antes, el pelo suelto, y esa manera de pararse en el umbral que tenía cuando sabía que estaba siendo mirada y no le molestaba.—¿Y bien? —preguntó ella.—Vale la pe
Última actualización: 2026-07-31
Chapter: Capítulo 159: Lo que Elena acepta
Mateo la llamó el martes a la mañana.Elena atendió al segundo tono, que era su costumbre cuando sabía que la llamada importaba, y acordaron verse esa tarde. No en el restaurante. En el departamento de Elena, que era la primera vez que Mateo iba a estar ahí y que Elena propuso sin elaborar demasiado la razón, aunque los dos sabían que algunas conversaciones necesitan un espacio donde ninguno de los dos pueda levantarse y irse sin que sea un gesto con peso.Mateo llegó a las seis.Elena abrió la puerta, lo dejó entrar, y no dijo nada hasta que los dos estaban sentados con el café sobre la mesa del salón.—Contame —dijo ella.Mateo apoyó los codos sobre las rodillas.—Nos reunimos con Sorokin. —Fue directo. —El refuerzo funcionó. Sorokin está completamente alineado con nuestra estructura y va a seguir estándolo.—¿Y mi padre?—Sorokin nos dio información sobre él. —Mateo la miró. —No porque se lo pidiéramos. Porque ya no tiene razón para guardársela.Elena tomó el café sin apurarse.—¿Qu
Última actualización: 2026-07-29
Rechazada por el alfa, destinada al Rey Lycan

Rechazada por el alfa, destinada al Rey Lycan

Humillada y rechazada públicamente por Caspian, el Alfa de Colmillo Gris, por ser considerada una loba «sin poder», Freya no tuvo más opción que huir al bosque para salvar su vida. Pero lo que su manada ignoraba era que su aparente debilidad solo escondía un antiguo sello mágico. Al romperse, Freya desata un poder ancestral que la transforma en algo mucho más peligroso y letal que un lobo común: una Lycan de sangre pura. Desorientada y herida tras su despertar, cae en los dominios del Rey Soren, el gobernante más temido del territorio de las Sombras. Aunque él debería ejecutar a cualquier intruso, el olor de Freya despierta un instinto feroz en su interior: ella es su pareja predestinada. Mientras Caspian intenta reclamarla por la fuerza inventando falsas acusaciones para encubrir su error antes de que los ancianos lo destituyan, Freya deberá sobrevivir en una casa llena de secretos, tensiones y un medallón plateado que podría revelar el origen de su verdadera familia. Un rey obsesionado con protegerla. Un Alfa desesperado por destruirla. Y una guerra que acaba de empezar.
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Chapter: Capítulo 54: La brecha en la mente y el nacimiento
Desde la camilla, escuchaba el impacto de los disparos contra el marco de hierro de la puerta principal de las celdas. Soren y Darius defendían la bajada de la escalera a corta distancia, impidiendo que el grupo de mercenarios entrara al pasillo inferior.Maeve estaba inclinada entre mis piernas, sujetando las compresas y guiando cada una de mis exhalaciones.—Falta muy poco, Freya —dijo Maeve en voz baja—. Ya estás dilatada por completo. En la próxima contracción vas a pujar con todo lo que tengas.Un grito de dolor se me escapó de la garganta cuando una contracción me apretó el vientre de nuevo. Hice la fuerza que Maeve me pedía, sintiendo una presión brutal.Todo mi cuerpo estaba concentrado en el nacimiento, agotado hasta el límite. En ese pico de esfuerzo, una pesadez helada me envolvió la cabeza por completo. No entendía qué pasaba, solo sentí una niebla espesa infiltrándose detrás de mis ojos, un tirón violento que empezó a borrar y alterar mis recuerdos a toda velocidad.En mi
Última actualización: 2026-09-01
Chapter: Capítulo 53: El ataque de las brujas
Tres semanas después, la mansión funcionaba bajo un régimen de confinamiento estricto. La cuarta semana del ciclo final de gestación trajo una pesadez constante en mi cuerpo. El vientre abultado y firme me impedía moverme con la agilidad de antes, y cada paso requería un esfuerzo consciente para mantener el equilibrio.Soren, Darius y Fausto habían trasladado la consola de mando operativa al subsuelo dos días atrás. Las ventanas del primer piso del edificio principal fueron blindadas con planchas de acero, y las patrullas del perímetro exterior se replegaron a los muros internos del patio.A las ocho de la mañana, la alarma de frecuencia corta de la consola inferior comenzó a emitir un tono intermitente.Fausto se colocó los auriculares, ajustó dos perillas del panel frontal y miró la pantalla táctil donde se desplegaban los sectores de la propiedad.—Rompieron la línea del arroyo —informó Fausto sin levantar la vista—. Los mercenarios del Valle del Norte están cruzando el cerco este
Última actualización: 2026-09-01
Chapter: Capítulo 52: La marca del ritual
Regresamos a la mansión a las once de la noche. Fausto nos esperaba en la sala de mando junto a Maeve, que había subido desde la enfermería al enterarse del intento de sabotaje en la torre.—Intentamos cortar la transmisión desde la consola de la mansión enviando un impulso de frecuencia inversa —dijo Fausto en cuanto entramos—. Pero el sello de la torre rechazó la sobrecarga.De pronto, un dolor punzante me atravesó la cabeza, desde la nuca hasta la frente. Me tomé la sien con la mano derecha y me apoyé contra el borde de la mesa para no perder el equilibrio.Soren me tomó del brazo al instante.—¿Qué sientes? —preguntó Soren con la voz tensa.—Una presión fuerte en la cabeza —respondí, cerrando los ojos hasta que la punzada bajó de intensidad—. Como un tirón constante.Maeve se acercó a mí, me tomó el pulso en la muñeca y me miró a los ojos.—La señal de la torre ya fijó tu marca biológica —dijo Maeve mirándome con seriedad—. Al no poder apagar el transmisor, la frecuencia está busca
Última actualización: 2026-08-31
Chapter: Capítulo 51: El rastro del transmisor
Llegamos a la mansión antes de las cinco de la tarde. Los camiones de abastecimiento descargaron los víveres en el sector norte bajo la supervisión de la guardia, mientras que los cinco mercenarios capturados en el desfiladero fueron trasladados directamente a las celdas del subsuelo.Soren, Darius y yo subimos a la sala de mando. Fausto nos esperaba con las planillas de los inventarios abiertas sobre la mesa.—¿El convoy llegó completo? —preguntó Fausto al vernos entrar.—Llegó completo —respondió Darius, dejando su chaleco de protección sobre una silla—. Interceptamos a los mercenarios en la curva del desfiladero. El convoy ya está descargando en el depósito principal.—Hay algo más —dije, acercándome a la consola de radio—. Uno de los prisioneros confesó antes de que lo bajáramos al subsuelo. Los mercenarios no estaban ahí solo por el dinero ni por los suministros. Las brujas de Caspian están preparando un ritual en el límite provincial para vincular la magia del altar a mi sangre.
Última actualización: 2026-08-31
Chapter: Capítulo 50: Emboscada
Pasaron tres días desde la detención del emisario en el subsuelo. Los tónicos concentrados que me preparó Maeve y el descanso obligatorio en la habitación me devolvieron la fuerza a las piernas. Las náuseas matutinas habían disminuido hasta convertirse en un malestar leve que controlaba tomando infusión de jengibre antes de levantarme de la cama.Físicamente me sentía bien. Mi pulso era firme y la debilidad en los hombros había desaparecido. Solo Soren, Maeve y Darius sabían la verdad sobre mi estado; para Fausto y el resto de la guardia, simplemente me había recuperado de los residuos del gas de las brujas.A las once de la mañana, la sala de mando estaba llena de mapas desplegados. Fausto terminaba de marcar las posiciones del desfiladero con lapicera azul, mientras Darius ajustaba los chalecos de protección del grupo de vanguardia en la mesa lateral.—Los camiones del convoy salen de la central de abastecimiento a las tres en punto —dijo Fausto, señalando el tramo angosto de la carr
Última actualización: 2026-08-31
Chapter: Capítulo 49: El enviado del consejo
Escuché los motores de los vehículos en la entrada de la mansión. Bajé las escaleras despacio, sujetándome de la barandilla para compensar el cansancio que sentía en la espalda.Fausto venía detrás de mí con la carpeta de los registros de radio que habíamos tomado durante la noche. En el vestíbulo principal, dos guardias abrieron las puertas dobles en el momento en que Soren cruzaba el umbral. Traía la chaqueta sucia y hollín en las manos. Darius entró justo detrás, indicándole a la guardia del pasillo que reforzara los puestos del perímetro.—El campamento de los graneros era un señuelo —dijo Soren, quitándose los guantes y tirándolos sobre la mesa de la entrada—. No había rastro de los altares. Solo mercenarios pagados para mantenernos ocupados en la frontera sur mientras movían el puesto principal.—¿Tuvimos bajas? —preguntó Fausto.—Ninguna —respondió Darius desde la puerta—. Tres guardias tienen heridas leves por esquirlas y uno se lesionó la pierna al saltar una cerca. Todos está
Última actualización: 2026-08-31
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