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Capítulo 23: Lejos

Autor: Joana Guzman
last update Fecha de publicación: 2022-03-02 12:35:34

Las palabras salían de la boca del gerente mientras le explicaba a Dan los avances y todo lo que aún estaba pendiente. O al menos esperaba que todavía estuvieran hablando de eso. Hace un buen rato había dejado de prestar atención y ahora solo asentía de vez en cuando.

No era de los hombres que se distraían en el trabajo con facilidad y mucho menos por estar pensando en una mujer. Sin embargo, lo único que tenía en mente justo en ese momento era una rubia de ojos verdes que estaba a kilómetros de distancia.

Se había tratado de convencer de que ese viaje le ayudaría a superar lo que sea que tuviera por ella. Era un hecho que no estaba yendo como había esperado. Jamás había sentido esa necesidad desesperante por estar junto a alguien. Todavía se negaba a aceptar que era algo más que deseo. Incluso con la cercanía que había compartido la última noche que pasaron juntos.

—¿Qué le parece?

«Y hablando de concentrase…»

—Veo que tienen todo bajo control, aunque hay algunas cosas que me gustaría preguntarle.

—Por supuesto.

Esta vez se aseguró de prestar atención a las respuestas que le daba el hombre para poder acabar cuanto antes.

—¿Ha habido algún contratiempo que nos impida celebrar la inauguración en la fecha programada?

—Ninguno, señor. Estaremos listos con tiempo.

—¿Qué hay sobre la fiesta? ¿Quién se está encargando?

—Contratamos a una organizadora de eventos reconocida. Ella se unirá a nosotros a las tres de la tarde para ponerlo al tanto de todo lo que tiene en mente.

—Me parece perfecto.

Discutieron algunos temas más hasta la hora del almuerzo, luego fueron a almorzar. Como el gerente había manifestado, la organizadora de eventos se unió a ellos durante la tarde.

La mujer tenía un reporte completo preparado que lo dejó satisfecho.

Todo parecía estar marchando a la perfección y no había nada más que hacer allí.

—Felicidades a todos. Es bueno saber que tienen todo bajo control. —Miró al gerente antes de continuar—.  No dude en ponerse en contacto con la oficina si es que algo llegara a suceder. Y eso va también para usted —dijo mirando a la organizadora.

—Está bien, señor —dijo él hombre y le tendió una mano.

—Envíele los apuntes de esta reunión a mi pasante, tiene el correo —indicó al hombre que había hecho de su asistente mientras estaba allí.

—Por supuesto.

—Si eso es todo, nos vemos en la inauguración.

En el auto miró su reloj y vio que pasaban de las cinco de la tarde, por lo tanto, en Nueva york debían de ver alrededor de las diez de la mañana. Sacó su celular y marcó el número de Skylar.

—Señor, buenos días —lo saludó ella en cuanto contestó.

Disfrutó de la dulzura de su voz como si hubiera pasado una eternidad desde que la había escuchado cuando en realidad habían tenido una videoconferencia el día anterior.   

—Hola, señorita Rogers. ¿Cómo va todo por allá?

—Todo bien. Los documentos que me pidió que redactara están en su correo al igual que algunos otros que su padre me pidió que le enviara para que los revisara.

—Siempre tan eficiente. Los revisaré en cuanto pueda.

La línea se quedó en silencio por unos segundos.

—¿Cómo has estado?

Eso fue mejor que decirle que la extrañaba. No quería confundirla, menos cuando él mismo no tenía nada claro.

Se escuchó unos pasos y luego una puerta cerrarse. Asumió que ella se cambió a un lugar más privado para que nadie escuchara su conversación.

—Bien, algo cansada por los trabajos de la universidad; pero nada que no pueda manejar.

—Seguro que no, eres la mejor. Pero si necesitas algo de tiempo puedes…

—No, tengo un trabajo que cumplir. —Su respuesta fue tajante.

—Skylar, haces más de lo que te corresponde y siempre con diligencia.

—Aunque agradezco tu preocupación, tienes que entender que cuando me haya graduado y comience a trabajar para alguna empresa, nadie será tan comprensivo. Tú mismo no lo serías si no fuera por…

—¿Por qué? ¿Por qué nos acostamos juntos? —A Dan no le gusto la dirección que estaba tomando su conversación.

—Exacto —dijo ella con su fiereza renovada.

—Tigresa, solo estaba siendo racional. Pero si crees que puedes manejarlo, es tú decisión.

—Puedo hacerlo.

—Está bien. —No iba a inmiscuirse más.

El coche se detuvo y poco después la puerta del pasajero se abrió.

—Te tengo que dejar. Cuídate.

—Tú también.

Terminó la llamada y soltó un suspiro.

—Muchas gracias —le dijo al conductor al bajar.

El hombre asintió y luego le informó que al día siguiente estaría allí para llevarlo al aeropuerto.

Acababa de entrar al hotel cuando vio un rostro demasiado conocido. Se preguntó qué tan factible era pasar sin que Jenna lo viera, pero en cuanto la mujer miró en su dirección supo que era tarde para escapar.

Esperaba que no armara ningún espectáculo como el de la última vez porque no estaba de humor. Su conversación con Skylar le había dejado un mal sabor de boca.

—Dan —lo saludó ella con una enorme sonrisa antes de inclinarse a besarlo en la mejilla.

Tenían demasiado público como para hacerle un desplante y llamar la atención.

—Jenna —saludó sin mostrar ninguna expresión.

Ella no dejó de sonreír y por un instante temió que estuviera tramando algo.

—¿También te estás quedando aquí?

—Así es.

—No me sorprende para nada que actúes con tanta cautela después de la manera en que me comporté la última vez ¿Qué te parece si me dejas invitarte a cenar para compensarte y de paso aclaramos las cosas?

—Yo no…

—No pensarás rechazarme ¿verdad? Vamos, Dan, somos un par de y seguro que podemos olvidar el pasado.

Asintió sin mucho entusiasmo.  

—Genial, entonces nos vemos dentro de un par de horas aquí mismo. Nos vemos más tarde —Ella lo besó y se alejó.

Dan subió a su habitación a tomar una ducha y cambiarse de atuendo. Cuando bajó Jenna todavía no había llegado, pero tardó mucho en aparecer.

—¿Y qué haces aquí? —preguntó Jenna después que ordenaron sus cenas.

—Estoy supervisando el avance de un proyecto. ¿Y a ti que te trae por aquí?

—Estamos en medio de una sesión fotográfica. Apenas hoy terminamos aquí y mañana saldremos para Francia. Pasará una semana antes de que pueda descansar por fin.

La siguiente hora los dos sostuvieron una conversación calmada sobre diversas cosas. Jenna parecía bastante diferente desde la última vez que la vio, pero él tenía sus reservas. Las personas no cambiaban significativamente en apenas unos meses, a no ser que algo realmente grave les sucediera.

—Dan —dijo ella estirando su mano para tomar la suya sobre la mesa—, realmente lamento mucho la forma en la que actué en tu oficina. Quería disculparme contigo en persona, pero después de que amenazaste con botarme a la calle si me aparecía de improvisto, decidí esperar a que todo se calmara. Me gustaría que podamos ser amigos.

—Está bien.

Con sutileza retiró su mano y se llevó el vaso de vino a la boca.

Después de la cena ella le ofreció ir al bar, pero Dan declinó la oferta y se dirigieron al vestíbulo para subir al ascensor.

—¿No quieres ir a mi habitación a tomar algo? —pregunto ella cuando el ascensor se abrió en su piso.

Quiera pensar que esa era una invitación solo para tomar una copa, pero nunca se sabía. Así que, no gracias. Ir a la habitación de una mujer que podía tergiversar las cosas y volver a armar un escándalo cuando no cediera a sus exigencias porque no le resultaba ni un poco tentador.

—Mi vuelo sale temprano, tengo que irme a descansar.

—Es una lástima, pero comprendo —dijo ella.

Dan tenía que haber entrado en otra dimensión. No había manera de que esa mujer fuera la misma que no aceptaba bien las negativas de ningún tipo y que le gustaba salirse con la suya.

Con ese pensamiento en mente llegó a su departamento.

Al igual que las noches anteriores, en cuanto se recostó en la cama, hizo todo menos dormir. Era como si esa fuera la hora preferida de su cerebro para pensar en Skylar. No es que no pensara en ella durante el día, pero en el silencio de su habitación las cosas se ponían más intensas.

Se quedó dormido en algún momento entre imaginar a Skylar recostada a su lado y recordar su tersa piel. Y, por supuesto, soñó con ella.

Dan aprovechó el viaje de regreso a Nueva York para leer los documentos que Skylar le había mandado y también para conseguir algo de sueño. E incluso así se sintió algo cansado cuando piso tierra. El cambio de horario era algo a lo que no creía poderse acostumbrar del todo.

Se fue directo a su departamento para lograr descansar algo antes de unirse a su familia a la hora del almuerzo. Tenía que compensar su falta del día anterior. A su madre podo o nada le importaba si estaba cerrando contratos millonarios o manteniendo en funcionamiento la empresa de la familia.

Era simple. Si no estabas en una de las cenas de los viernes debías compensarla o ella lo usaría de excusa para tenderle una trampa en el futuro.

La amaba y se sentía agradecido de tenerla en su vida. Skylar le había mostrado que no todos tenían la misma fortuna. Pero eso no impedía que todavía lo volviera loco con su deseo de verlo casado y con hijos.

Estaba seguro que, si ella se enteraba que tenía algo con Skylar, no tardaría en aparecer en la oficina para hablar con ella e intentar averiguar si era la mujer adecuada para hacerlo sentar cabeza. Era una suerte que su padre ya no trabajara todo el día porque de lo contrario ella ya habría ido y una vez allí no habría tardado en darse cuenta de que algo sucedía.

—¿Cómo fue todo? —preguntó su padre más tarde mientras comían.

—Todo marcha según lo previsto, las instalaciones están casi acabadas y…

—¿Qué les dije? —intervino su madre con censura.

—Nada de trabajo en la mesa —dijeron los dos a unísono como un par de niños regañados.

—Lo siento, cariño —dijo su padre tomando la mano de su madre y besándola.

Los dos compartieron una sonrisa y luego su madre se giró hacia él.

—Entonces, hijo ¿nos piensas compartir porque hay algo diferente contigo?

—No sé de lo que hablas mamá —dijo con su mejor cara de poker destinada a los negocios.

Estaba seguro de que no había nada de diferente en él.

—No me lo digas. Lo averiguaré de todas formas.

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Comentarios (1)
goodnovel comment avatar
Beltre Elizabeth
gracias por el capitulo será k podría regalarnos aunk sea dos por día . uno queda corto...️
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