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Capítulo 24: Un artículo

Autor: Joana Guzman
last update Data de publicação: 2022-03-04 10:20:29

Skylar se miró en el espejo asegurándose de que todo estuviera en su sitio. Pasó sus manos por su cabello por lo que debía ser la tercera o cuarta vez. Estaba ansiosa y el motivo tenía nombre y apellido. ¿Quién podía decir que una semana podía parecer una eternidad? Pero así se había sentido cada día que Dan había estado lejos. Lo había extrañado bastante, aunque no era algo que tendría el valor de admitir en voz alta.

La oficina se había sentido aburrida sin él. No se había dado cuenta hasta ese momento de cuanto disfrutaba de aquellos momentos en los que se reunían para discutir sobre algún tema o cuando él la acorralaba para robarle un beso. O simplemente sentir sus ojos atentos sobre ella. 

Como siempre fue la primera en llegar. Dejó sus cosas en su escritorio y fue por el café de su jefe. Estaba regresando con la bebida en mano cuando escuchó la voz de Dan. 

—Señorita Rogers, buenos días —saludó él.

Fue una suerte que no soltara un grito. Había estado tan perdida en sus pensamientos que no lo había escuchado acercarse.

—Señor Harris —respondió haciéndose a un lado para dejarlo parar.

Él le dio un asentimiento y tomó la taza de café que extendió en su dirección, bebió un sorbo con la mirada fija en ella.

Su atención se fue a sus labios por un segundo, el suficiente para que un brillo travieso apareciera en la mirada de Dan. Era como si él estuviera al tanto de sus pensamientos.  

—Delicioso —dijo él antes de continuar caminando.

—Respira —se ordenó en un susurro.

—¿Dijiste algo? —Dan la miró sobre el hombro y arqueó una ceja.

—No, señor. —Se las arregló para sonreír al terminar de hablar.

Los dos se dirigieron al despacho de Dan, Skylar aprovechó para coger su agenda y algunos archivos al pasar por su escritorio.

—Cierre la puerta, por favor —dijo Dan de espaldas a ella. Se acercó a su sillón de oficina y colocó su saco en el espaldar.

Obedeció y luego se acercó al escritorio para dejar las cosas de sus brazos encima de él.

Dan se acercó a ella a paso lento y con las manos en los bolsillos. Mientras la distancia entre ellos se reducía, el golpeteo de su corazón se hacía más audible bloqueando cualquier otro ruido externo.

Dan se detuvo frente a ella y la miró directamente a los ojos. Sus profundos ojos brillando en deseo y algo más que no pudo identificar. Él subió sus manos, la tomó del rostro y la besó. Tan pronto sus labios entraron en contacto, se sintió arrastrada hacia un mundo en el que solo los dos existían. Debería preocuparle la facilidad con la que él la transportaba fuera de la realidad, pero no quería resistirse.

Cerró los ojos y se concentró en todo lo que él le hacía sentir. La pasión creciendo entre ellos y el calor propagándose. Se aferró a sus cabellos y enredó sus dedos en ellos.

Estaba tan asustada de todo lo que él le podía hacer sentir con un beso. La conexión que compartían era innegable y, aun cuando había tratado de luchar contra ella, había sido en vano. Era algo deliciosamente adictivo, pero peligroso.  

Pasaron segundos, quizás minutos, antes de que él la dejara ir.

—Hola —saludó él con una sonrisa de lado y si no se sentía perdida antes, lo estaba en ese momento.

Esos sentimientos que había esperado poder controlar mientras él estuviera lejos, solo se habían intensificado. Si su sentido común habría estado funcionando como era debido, habría terminado con todo en ese momento.

¿Qué que iba a quedar de ella cuando todo acabara?

—Te extrañé —soltó en un momento de debilidad y se arrepintió tan pronto las palabras abandonaron su boca.

Esperó que Dan diera un paso atrás o dijera algo para alejarla, necesitaba desesperadamente que él lo hiciera, pero solo volvió a besarla con mayor intensidad. Cuando se separaron su respiración estaba agitada y sus mejillas acaloradas.

—Deberíamos empezar con el trabajo. —Su voz apenas fue un susurro.

—Tienes razón —dijo Dan, pero no la dejó ir de inmediato.

Algunos minutos después los dos se sentaron separados por el escritorio. Había una tensión en el ambiente que Skylar se esforzó por ignorar y se concentró en los pendientes que tenían.

Empezaron a discutir sobre uno de los hoteles y sus últimos reportes. Tomó nota de la información más relevante aprovechó para hacerle algunas preguntas a Dan.

—Esta tarde tiene su reunión con el departamento de publicidad —dijo—. En su correo se encuentran las propuestas que tienen.

—Lo revisaré. ¿Eso es todo?

—Así es. —Se levantó—. Prepararé todo lo que me pidió.

Dan asintió, pero ya estaba mirando su computadora. Incluso nerviosa como se sentía, sonrió. Era bueno tenerlo de regreso.

—Hola, jefa. ¿Dan está de regreso? —le preguntó James cuando salió de la oficina.  

—Sí.

—Entraré a darle la bienvenida. —Su sonrisa era demasiado sospechosa, probablemente solo iba a entrar a fastidiarlo. James parecía tener una extraña fascinación por fastidiar a su primo.

—Podrás hacerlo más tarde, necesito que imprimas algunos documentos y que entregues esto.

James soltó un suspiro.

—El mal nunca descansa —musitó él y le dio un guiño antes de obedecerla.

Mientras lo veía alejarse, pensó en que era lo que le había pasado. Sabía que el joven carismático y gracioso era solo una manera de ocultar el dolor que un par de veces había logrado avistar en sus ojos.

—¿Viste las noticias? —preguntó Emma más tarde mientras almorzaban. Sonreía como si lo que fuera a decir fuera el chisme del siglo y tratándose de ella, no podía descartarlo. La mujer siempre estaba enterada de lo que pasaba dentro y fuera del edificio.

A veces se preguntaba cómo le quedaba tiempo para estar al tanto de todo, teniendo en cuenta todo el trabajo que tenía y que cumplía sin ningún fallo.

—Nuestro jefe al parecer tuvo algo de diversión en su viaje.

Skylar enderezó la espalda y una sensación desagradable se instaló en la boca de su estómago.

—No quiero escuchar sobre la vida de mi primo —dijo James.

—Entonces no escuches —respondió Emma enfocándose en ella—. Como sea, él salió a cenar con una mujer en su última noche en Australia y quién sabe lo que sucedió después. ¿De quién creen que se trata?

Intentó mantenerse tranquila y no sacar conclusiones precipitadas.

—Supongo que nos lo dirás de todas formas. —James no parecía interesado.

Emma rodó los ojos.

—De Jenna Anderson.

El nombre se le hizo familiar, pero no pudo recordar de dónde.

—La modelo. ¿Hablas de esa Jenna? —preguntó James más interesado que antes.

—Esa misma. Ella y él tuvieron algo en el pasado, incluso ella vino aquí e hizo todo un alboroto. Ahora que recuerdo Skylar también estuvo aquí ese día.

Entonces supo a quién se refería. Era difícil no recordar a la mujer con ropa diseñador y carácter arrogante.

—¿Cómo te enteraste de todo esto? —Intentó que su voz sonara indiferente, aunque una opresión se había instalado en su pecho.

—Una revista lo publicó. Ella tiene algunos paparazis que siempre la siguen.

Necesitaba ver esa revista y confirmar que tan cierto era.

Emma habló un poco más sobre eso, pero dejó de escucharla. Las suposiciones se formaron en su mente y una vez empezaron fue difícil ponerles un alto.

En cuanto regresó a su escritorio lo primero que hizo fue entrar a su ordenador y buscar el nombre de Jenna en la red. Entró en la primera página que la mencionaba a ella y a Dan.

El artículo hablaba sobre un romance en ciernes. Estaba acompañado de imágenes de ambos. Una de era ellos en un restaurante tomados de la mano, otra era en lo que parecía el vestíbulo del hotel mientras se daban un beso que, gracias al ángulo, era difícil deducir si era en la mejilla o los labios y en la última ambos estaban entrando al ascensor del hotel.

La ira se construyó dentro de ella como una bola de nieve rodando por una pendiente y se concentró en ella. Era mejor que el dolor que también quería tomar parte y consumirlo todo a su paso.

Si es que acaso necesitaba una prueba para conocer mejor el poder que tenía Dan sobre sus sentimientos, acababa de recibirla.  

Se esforzó por tranquilizarse, no iba a actuar como una loca yendo a exigir respuestas en ese momento. Estaba en sus horas de trabajo. No importaba como, pero se las iba a arreglar para aguantar hasta el final del día.  

El resto de la tarde mantuvo su completa atención en el trabajo fingiendo que todo estaba bien. Las dos únicas veces que Dan la llamó, mandó a James en su lugar. Estaba segura que en cuanto lo viera no podría disimular más.

Esperó a que el personal se retirara antes de ir a su oficina.

—¿Has estado muy ocupada hoy? —preguntó él con una sonrisa en cuanto la vio entrar.

Cerró la puerta y se quedó en el mismo lugar.

—Cuando empezamos dijiste claramente que no veríamos a nadie más. ¿Eso sigue en pie? Porque si no es así, me gustaría saberlo para dar por terminado esto.

Había tantas otras cosas que quería decir, la mayoría de ellas eran insultos, pero primero quería escucharlo. No quería perder las esperanzas de que todo se trataba de un error. Eso solo decía cuan idiota se estaba volviendo.

—Por supuesto que sí, nunca miento.

—Yo pensaba lo mismo, hasta que leí un artículo muy interesante sobre la señorita Anderson y tú.

—¿Así que lo viste?

Algo dentro de ella se quebró al escucharlo.

—Y al parecer tú también y aun así no me dijiste nada.  

Él se quedó en silencio.

—Entiendo que solo nos acostamos juntos. Pero incluso si solo se trata de sexo, debe haber respeto. Acabas de demostrarme que tú no me respetas.

Se dio la vuelta y empezó a caminar, cuando estaba abriendo la puerta, Dan se apoyó sobre ella con una mano y la volvió a cerrar.

—Hablemos sobre esto.

—No hay nada que hablar.

Él subió la otra mano a lo largo de su brazo, luego la tomó del mentón y le hizo girar la cabeza para besarla. Se perdió en él por unos segundos, pero la imagen de la revista volvió a aparecer en su mente. ¿Él también la había besado con la misma pasión? ¿Sus manos la habían acariciado tal y como lo hacía con ella?

Lo empujó del pecho para alejarlo.

No era el juguete de nadie y nunca lo iba a ser.

—Buenas noches —dijo. Abrió la puerta y se alejó.

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Comentários (2)
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Jessica Lopez
me encanta ...... Necesito otro capítulo ...
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Beltre Elizabeth
eso es lo más me gusta de tus novelas lo k es normal que los protagonistas siempre ocurre algo como esto van y encaran a la otra parte no se alejan así pq así con dudas...️ahora le hará la del hielo y dan sabrá tal vez lo que siente por ella
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