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Capítulo 29: Una prueba

Autor: Joana Guzman
last update Data de publicação: 2022-03-08 10:51:23

Los primeros rayos del sol se filtraron a la habitación de Skylar y se despertó. Al mirar la hora sobre el buró se dio cuenta que apenas eran las siete de la mañana. Soltó un gemido de protesta y se cubrió el rostro tratando de conseguir algo más de sueño. Los fines de semana eran los únicos días que podía un poco más y tenía que haberse despertado temprano.

Estaba por volver a quedarse dormida cuando sintió una oleada de nauseas. Se puso de pie lo más rápido que pudo y corrió el baño. Apenas logró llegar antes de comenzar a vomitar. No había demasiado en su estómago, pero las arcadas no se detuvieron por un largo tiempo.

Agotada y con las rodillas adoloridas por la posición en la que estaba, se sentó en el frio suelo y esperó solo para asegurarse de que había pasado por completo. Mientras tanto intentó convencerse que solo se trataba de un virus estomacal. Es solo que era la segunda mañana consecutiva que vomitaba y su periodo llevaba cinco días de retraso. No necesitaba un título en medicina para saber lo que eso significa. La negación no iba a servirle demasiado ante la posibilidad de estar embarazada.

Las náuseas desaparecieron, pero todavía se sentía débil y no fue fácil levantarse. Sentía como si la habitación diera vueltas y se fuera a desmayar en cualquier momento.

Se apoyó en el lavabo y miró su pálido reflejo. Una hoja de papel seguro tenía más gracia que ella en aquel momento. Abrió el grifo y se mojó el rostro. Eso la ayudó a espabilarse y las cosas dejaron de moverse.  

Se cepilló los dientes para quitar el desagradable sabor de su boca, no quería que eso le provocara nauseas de nuevo. Cuando terminó dejó el cepillo a un lado y se quedó petrificada. No importa cuántas veces le ordenó a su cuerpo que se moviera, no encontraba la fuerza para hacerlo.

No había pasado ni un mes desde que Dan y ella habían decidido intentar algo más y ahora había la posibilidad de que estuviera embarazada de él.

Estaba aterrada.

Nunca había dejado que el miedo le impidiera hacer cosas. No había llegado tan lejos dejándose intimidar con facilidad. Pero un embarazo era diferente, las cosas iban a ser diferentes.  

­—Yo puedo —murmuró y luego regresó a su habitación para coger la prueba de embarazo que había conseguido la tarde anterior. Debería habérsela hecho ya, pero solo lo había prolongado.

Con la prueba en mano se volvió a encerrar en el baño y leyó las instrucciones, que, por supuesto, ya se sabía de memoria. Las había leído una y otra vez como si hubiera estado estudiando para un examen. Y de hecho, podía recitarlos de memoria a esas alturas.

 —Basta, eres una adulta —se regañó.

Era cierto, era una adulta y no podía huir de ello.

Sacó la prueba de su caja y se la realizó. Luego la colocó sobre el lavabo mientras se lavaba las manos.

En su celular programó una alarma para dentro de cinco minutos porque no quería quedarse pendiente observando los minutos pasar. Aprovechó el tiempo para arreglar su cama y luego se extendió sobre ella mirando el techo de su habitación como si fuera el descubrimiento del siglo.

La alarma sonó demasiado pronto, Skylar podía jurar que habían pasado segundos y no minutos. Giró la cabeza en dirección al baño, soltó un suspiró y se levantó.

Skylar sabía lo que significaban los palitos en la pantalla.

Estaba embarazada.

—Embarazada —susurró.

Decirlo en voz alta hizo que se sintiera más real. Se sentó sobre la tapa del inodoro y agachó la cabeza. Su mundo dejó de girar y por un instante sintió que una avalancha de emociones la cubrían. Venían de golpe y era difícil de identificarlas.

¿Era solo ella o la habitación se había hecho más pequeña de pronto?

Su visión se tornó borrosa y llevar oxígeno a sus pulmones sé volvió un esfuerzo enorme.

Cerró los ojos y se concentró en su respiración tratando de controlar el pánico.

Ser madre no formaba parte de sus planes. Acabar la universidad y buscar un buen empleo eran sus prioridades y ahora había un bebé en la ecuación.  

¿Qué iba a hacer ella con un bebé?

No se suponía que eso pasara. Tomaba sus píldoras todos los días a la misma hora.  

Algunas lágrimas rodaron por sus mejillas hasta caer en sus manos. No se había dado cuenta de que estaba llorando.

Se limpió el rostro con más fuerza de la necesaria. No era el momento para derrumbarse.  

Tenía tantas cosas que pensar, pero ese no era el momento. Necesitaba estar más calmada para eso.

Tomó una ducha rápida. El sonido del agua silenció el bullicio en su mente. Luego se vistió y fue a la cocina a preparar el desayuno. Su padre no tardaría en llegar del trabajo y su se despertaría de pronto.  

En cuanto comenzó a freír el tocino, el olor le abrió el apetito. Ni siquiera iba a tratar de entender como tenía ganas de comer a minutos después de haber vomitado.

—Eso huele delicioso —dijo Hailey acercándose y robando un tocino.

Hizo lo mismo antes de empezar a babear.

—Sí, definitivamente delicioso —dijo en medio de un gemido.

La puerta principal se abrió en ese momento y su papá apareció en la cocina poco después.

—Buenos días —saludó él.

—El desayuno está casi listo —informó.

—Iré a lavarme, vuelvo en un segundo.

El ambiente durante el desayuno fue divertido y tranquilo. Skylar se las arregló para aparentar que todo iba bien, aunque cada vez que se quedaban en silencio por más de un par de segundos su mente comenzaba a divagar.

—Gracias por el desayuno, cariño —dijo su padre cuando acabó y le dio una sonrisa.

Ese gesto la hizo sentir culpable. Su padre ni siquiera sabía que estaba en una relación y ahora tenía que buscar la manera de decirle que estaba embarazada. La había jodido en términos que ni siquiera podía describir.

—De nada —se las arregló para responder—. Saldré a dar una vuelta.

—Está bien. Yo tomaré una siesta y luego prepararé el almuerzo.

—Regresaré para ayudarte.

Su padre asintió y luego se marchó a su habitación.

—¿Quieres ir? —le preguntó a su hermana, aunque lo que menos quería era compañía.

—No puedo. Tengo algunos trabajos que aún me faltan acabar.

—Okey, ya vuelvo entonces —dijo sacudiéndole los cabellos.

Cogió sus llaves y su celular antes de marcharse. No tenía idea de a dónde ir, así que solo vago por allí hasta que llegó a un parque.

Se sentó en un banco de madera y observó a las personas que pasaban, pero pronto se vio sumergida en sus pensamientos.

Antes de pensar lo que hacía, se llevó la mano al vientre y lo acarició. Una sonrisa nostálgica se formó en su rostro.

No había planeado tener un bebé, pero estaba pasando y no había nada que ella fuera a hacer para cambiar las cosas. Sin importar como había sucedido, esa vida estaba creciendo dentro suyo y se iba a hacer responsable. No solo eso, se aseguraría de ser la mejor madre.  

Ese pensamiento hizo que el peso sobre sus hombros se sintiera más liviano. Seguro que aún había muchas cosas por delante, como hablar con Dan; pero ella enfrentaría a ello llegado el momento. Incluso si él no la apoyaba, se las ingeniaría para salir adelante. Ya no se trataba solo de ella.

Esta vez sonrió con más entusiasmo.

Todavía estaba aturdida, pero también feliz. Por un instante pensó en llamar a Lily para decirle lo que le sucedía, pero no se sentía lista para compartir la información ni siquiera con su mejor amiga.

—¿Te sucede algo? —le preguntó Dan al día siguiente mientras trabajaban. Él la estaba observando con curiosidad.

—No —respondió con una tranquilidad ensayada.

—¿Estás segura? Estás más callada de lo usual y pareces distraída.

A veces era como si la conociera mejor de lo que ella misma. Había estado tratando de actuar con normalidad durante todo el día y de todas formas él se había dado cuenta de que algo sucedía.  

—Lo siento, yo… No, es nada —dijo con una sonrisa que esperaba lo convenciera.

No se sentía bien no decirle sobre su embarazo, pero quería esperar. Tenía una cita con el doctor dentro de una semana para hacerse una prueba de sangre que le confirmara su embarazo. Después de eso se lo contaría.

Dan la miró como si no le creyera y Skylar estaba segura de que iba a insistir, así que decidió adelantarse y cambiar de tema.

—¿Cómo va la auditoría?

Los auditores habían corroborado todo lo que el equipo de Dan había encontrado, aunque habían empezado desde cero. Era cuestiones de protocolo, así que como indicó Dan habían facilitado cualquier cosa que ellos necesitaran.

La investigación estaba tomando su tiempo. Se necesitaban saber desde cuando había estado sucediendo el fraude, así como si los tres implicados descubiertos eran los únicos.

Los accionistas habían estado furiosos y apenas se había logrado contener a la prensa cuando se enteró de todo. Había sido una suerte que el valor de Industrias Hoteleras Harris no hubiera sufrido demasiado cuando se desveló lo sucedido.

Bill y el resto de involucrados habían sido apresados mientras las investigaciones seguían su curso. Hasta que alguien más se hiciera cargo de los puestos que quedaron libres, Dan estaba haciéndose responsable. La carga de trabajo había aumentado considerablemente para ambos, pero los dos hacían buen equipo.

—Ya casi han acabado. Y los abogados de la compañía están encargándose del aspecto legal. Está noche iré a hablar con tu padre en persona.

Lo último llamó su atención.

—¿Mi padre? —preguntó más nerviosa de lo que debería.

—Así es.

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Comentários (2)
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Maria Eugenia Fernandez Caullan
BEBE A BORDO
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Beltre Elizabeth
ay no un capítulo por dia queda en el diente...️... quiero k ella sea clara como siempre es y le diga lo k pasa a Dan y no se entere después... y pase algo k lo separé sin el saber nada
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