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Capítulo 34: Agotada

Autor: Joana Guzman
last update Fecha de publicación: 2022-03-11 11:17:45

Skylar se apoyó a la pared tan pronto cerró la puerta de la oficina de Dan. Necesitaba un segundo para recuperarse. Estar cerca de él era más difícil de lo que había supuesto y su frio trato solo hacía que se sintiera peor.

Tenía tantas ganas de agarrar sus cosas y salir de allí.

Esa mañana apenas había logrado convencerse de levantarse e ir al trabajo. Las náuseas matutinas no ayudaron demasiado a su estado de humor. Había terminado llorando mientras se daba una ducha, al parecer el embarazo la volvía más sensible de lo normal. Fue una suerte que eso no hubiera sucedido el día anterior, porque habría tenido que dar algunas explicaciones o mentir.

En el viaje hasta allí había creído ilusamente que Dan estaría más calmado y le dejaría explicarse. No porque quisiera seguir con él. Después de cómo le había hablado no había ninguna posibilidad de volver con él. Podía sentir muchas cosas por él, pero no iba a dejar que la usara como un felpudo.

Era por su hijo o hija que estaba allí dispuesta. Ese pequeño ser merecía que Dan supiera de su existencia, incluso después de haberse comportado como un idiota.

Un maldito nudo se hizo en su garganta y temió ponerse a llorar. Ya no era dueña de sus emociones. Respiró profundo y se dirigió hacia la cocina. Un poco de agua la ayudaría a calmarse.

Fingir era agotador y el día apenas había comenzado.

Estaba de espaldas a la puerta con la mirada más allá de la ventana y perdida en sus pensamientos cuando escuchó que alguien entraba.

—Skylar —dijo.

Sin darse la vuelta supo de quién se trataba.

«Lo que faltaba», pensó.

No quería hablar con James. Estaba furiosa con él y sentía tantas ganas de gritarle para desfogarse por todo lo que estaba sucediendo. Sin embargo, algo como eso llamaría la atención y no se sentía capaz de lidiar con nada más por el momento.

Soltó un suspiro y se dio la vuelta.

—¿Qué quieres? —preguntó. 

—Yo… Te llamé ayer.

—Lo sé.

Había silenciado su celular después de su primera llamada.

—Quería disculparme por lo de la fiesta.

—Está bien. ¿Eso es todo? Tengo cosas que hacer.

—Skylar, no estuvo bien como me comporté y lo siento tanto por eso. Estuvo fuera de lugar y…

—Ya dije que está bien. No esperes nada más. Dejé las cosas claras desde el inicio y aun así actuaste como si te debiera algo. Dan tiene razón, debes madurar. —Empezó a caminar hacia la puerta, pero se detuvo—. Por cierto, las fotos cumplieron su objetivo.

Esperó ver algún indicio que le indicara que él había sido el culpable, pero él parecía no saber de qué estaba hablando. O era muy bueno fingiendo, o en realidad no lo sabía.

Bueno, si no había sido él, solo quedaba otra opción. Jenna. No imaginaba a nadie más que estuviera interesado en que lo suyo con Dan terminara.

Dejó a James detrás de ella y regresó a su escritorio. Dan estaba allí, pero, al escuchar sus pasos, no fue a ella a quién miró sino detrás. Dedujo que James había salido también y por el brillo en los ojos de Dan era fácil saber lo que estaba pensando.

No intentó excusarse, solo rodeó su escritorio y tomó asiento antes de preguntarle lo que necesitaba. Él le pidió uno de los convenios y después de tomarlo se marchó.

Mantenerse tranquila durante el resto del día fue todo un reto, más de una vez sintió que estaba a punto de explotar. Por un lado, tenía a Dan, quién la llamó a su oficina solo cuando era estrictamente necesario y que la trató con la misma frialdad todo el día, y por el otro estaba James, a quién enviaba constantemente a diferentes lugares y con cualquier excusa para no tenerlo cerca.

Cerca de las seis de la noche y con todo el trabajo finalizado, se dijo que ya no podía prolongar su conversación con Dan. Se levantó y fue en su busca.

—Dan, tenemos que hablar —dijo con firmeza cuando entró a su oficina. Cerró la puerta para que nadie los escuchara.

Él levantó la cabeza.

—No, no tenemos.

—Solo te pido que me escuches. —Su voz casi sonó a una súplica cambios de humor embarazo en que mes aparecen—. Tengo algo importante que decirte.

Dan se levantó y luego caminó hacia a ella.

Se quedó en silencio esperando con el corazón latiendo con tanta fuerza que resonaba en sus oídos.  

Dan se detuvo frente a ella, sus cuerpos casi se tocaban. Él levantó una de sus manos y acunó su mejilla. Cuando sus miradas se encontraron creyó por un instante que estaba dispuesto a escucharla.

Él se inclinó y la besó. Le gustaría decir que era lo suficientemente fuerte como para resistirse, pero no pudo. Quizás estaba siendo igual que el resto de mujeres, pero no se puede superar sentimientos tan fuertes como los que tenía por él, en cuestión de horas o días.

—¿Sentiste lo mismo cuando él te besó? — musitó cerca de sus labios cuando dejó de besarla. Sus palabras venían cargadas de tanta ira—. ¿Te divertías jugando con los dos?

Le tomó unos segundos procesar lo que dijo y salió de la bruma en la que se había sumido. Tan pronto lo hizo lo empujó hacia atrás. La manera en la que le acababa de tratar la decepcionó

Si su corazón no se había roto antes, ahora lo estaba. Roto y sin remedio.

Se había arriesgado a darle más de lo que nunca debió y ahora él le pagaba lastimándola.

No lo necesitaba en su vida y mucho menos para criar a su hijo.

Nadie podía decir que no lo había intentado, pero no iba a humillarse más. 

—No me vuelvas a tocar nunca más —dijo con voz gélida que incluso a sus propios oídos sonó irreconocible.

—No pienso hacerlo.

«No vas a llorar», se dijo antes de marcharse.

Logró llegar a su asiento antes de derrumbarse. Inclinó la cabeza hacia adelante y cerró los ojos intentando tragarse las lágrimas que pugnaban por salir.

—¿Está Dan?

Esa voz la sacó de su de su estado. Levantó la cabeza esperando que no se tratara de quién creía, pero su suerte parecía haberse acabado el fin de semana.

—¿Tiene una cita? —preguntó tratando de sonar profesional.

—Él me espera —dijo Jenna.

Skylar quería borrarle la sonrisa presumida del rostro, pero aguantó.

—Le avisaré que está aquí.

—No es necesario, cariño. —Ella se aseguró de sonar condescendiente.

El solo verla allí bastó para que confirmara sus sospechas, ella estaba involucrada en lo de las fotos. No es como si tuviera importancia, de todas formas, Dan había decidido no creer en ella.

Skylar ni siquiera intentó detenerla, Dan podía lidiar con ella. Estaba cansada.

No había pasado ni cinco minutos cuando Dan salió de su oficina acompañado de Jenna. Ella estaba agarrada a su brazo como si dejara en claro que era de su propiedad. Le dio un guiño y sonrió victoriosa.

Había pensado que nada más podía lastimarla, pero Dan estaba encontrando nuevas formas

Él no había tardado en volver a ser quien. No había estado equivocada al pensar que las fotos eran una excusa porque estaba cansado de ella.

—Dejé unos documentos sobre mi escritorio para archivarlos —dijo él.

Asintió con la cabeza porque no creía que fuera capaz de decir algo.

En cuanto los vio desaparecer por el pasillo salió corriendo en dirección al baño. Apenas logró llegar antes de comenzar a vomitar. Las lágrimas se deslizaban por su rostro sin parar mientras vaciaba el contenido de su estómago.

Jaló de la cadena y fue hasta el lavabo. Sus piernas estaban débiles y le costaba mucho mantenerse de pie. Se apoyó en la superficie fría de mármol mientras se miraba al espejo. No pudo reconocerse. Su piel estaba pálida y sus ojos reflejaban la tristeza que la embargaba.

¿Dónde estaba la mujer que creía que podía contra todo en el mundo?

Solo había bastado de un hombre para que sus convicciones comenzaran a fallar.

Se mojó el rostro y se enjuagó la boca antes de ir a la puerta. Era probable que las personas ya hubieran comenzado a marcharse y no se encontrara con nadie en el camino.

Todavía se sentía débil, pero no podía quedarse allí dentro por siempre.

—¿Estás bien? —preguntó James tan pronto salió. Estaba apoyado a un lado de la puerta, pero se enderezó en cuanto la vio.

No, nada lo estaba. Su vida se había jodido en un instante y aunque quería culpar a los demás por ello. Nadie más que Dan y ella habían tenido la culpa. Él por ser un completo idiota que no había tenido reparos en lastimarla y ella por creer que algo entre ellos podía funcionar.

—Yo…

Su visión se volvió borrosa y sintió que perdía el control sobre su cuerpo. Luego todo fue oscuridad.  

—Skylar —llamó alguien, la voz parecía lejana. Un fuerte olor le llegó y se removió incómoda—. Vamos, despierta.

Al abrir los ojos se encontró a James, él estaba sujetando un algodón cerca de ella y la miraba con el ceño fruncido.

—Allí estás, me diste un susto.

Se incorporó hasta estar sentada y miró alrededor. Estaba sobre uno de los sofás en el área de descanso

—Con cuidado. No estás bien.

—¿Qué sucedió?

—Te vi correr al baño y estabas pálida, cuando tardaste fui a averiguar que sucedía, luego saliste y te desmayaste. Me diste un susto. Debería llevarte al hospital para que te revisen.

Alejó su mano.

—Estoy bien.

—Nadie se desmaya así de repente sin una causa.

—Tengo que irme —dijo.

—Déjame llevarte a tu casa.

—No es necesario —dijo con brusquedad.

James hizo una mueca.

—Puedes seguir odiándome después. Solo deja que me asegure que llegas a salvo.

Asintió.

En el viaje hasta su casa, él no dejó de mirarla de rato en rato; pero no dijo nada, lo cual fue lo mejor. No tenía más fuerzas por ese día. Estaba cansada de enfrentamientos y de fingir que estaba bien.

—Skylar… —comenzó a decir James cuando estacionó su coche delante de su casa.

—Gracias —interrumpió y se bajó de su auto.

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Comentarios (2)
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Rosa Valdes
porque estas, novelas de premian,demora tanto ,para subir , capitulos nuevos
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Beltre Elizabeth
que rabia con el dan ese y la maldita de Jenna pero Joanna no me decepciones pq tus novelas son únicas k no le dure mucho el gustazo a esa víbora k al creer k volverá con dan
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