FAZER LOGIN—No me estás escuchando —musitó Jenna con una sonrisa divertida.
Dan regresó a la realidad. Estaba pensando en Skylar… Otra vez. Se había cansado de repetirse de que debía dejado de hacerlo, pero parecía que su cerebro ya no obedecía sus órdenes.
—La verdad es que no. Lo siento —se disculpó.
Jenna no merecía que la tratara con tanta indiferencia.
—Está bien, no te preocupes. —Ella le dio una sonrisa de comprensión—. ¿Qué te sucede?
Dan no quería hablar sobre él porque, aunque ella parecía tener buenas intenciones, no estaba de humor. Además, si Jenna no se sorprendía porque había pensado en establecerse con alguien por primera vez, seguro lo haría cuando le contará el resto.
—Solo han pasado demasiadas cosas estos días. Como sea ¿por qué me llamaste?
—Solo quería pasar la noche con un amigo. Es mi última noche en la ciudad, estaré fuera por una semana desfilando en París.
—Eso suena estupendo, me alegro de que te esté yendo bien —dijo con cortesía.
El resto de la cena Jenna habló sobre su trabajo y le contó algunas anécdotas, apenas escuchó la mitad de sus palabras, pero se aseguró de decir algo de vez en cuando para disimular que otra vez estaba su mente estaba lejos de allí.
Jenna no tenía culpa de que fuera una mala compañía, simplemente no estaba de humor.
Tal vez no debería haber aceptado su invitación, pero había querido que Skylar sintiera lo que él había sentido al ver la m*****a foto.
—Sabes que puedes confiar en mí ¿verdad? —preguntó ella más tarde colocando una mano sobre la suya y dándole un apretón—. Para lo que sea.
Nunca hubiera considerado a Jenna como alguien que se preocupara por los demás, pero para ese momento ya debería saber que al parecer no era tan bueno dándose cuenta la clase de persona que eran los demás. Después de todo, había creído que Skylar era honesta.
Asintió con la cabeza y luego llamó al camarero para pagar la cuenta. No tenía sentido prolongar la noche cuando no podía darle ni un poco de atención a su acompañante.
Llevó a Jenna hasta su condominio. Ella vivía en una de las mejores zonas de la ciudad y Dan había estado en su departamento unas cuantas veces. Si él fuera el mismo hombre del pasado, esa noche su destino habría sido ese. Pero, incluso cuando se dijo que tal vez lo que necesitaba para sacarla de su mente era acostarse con alguien más, no creía poder ser capaz de hacerlo. Su cuerpo solo deseaba a alguien. Alguien a quien no podría tener nunca más.
—¿No quieres entrar?
—Jenna…
—Tranquilo, no estoy invitándote a mi cama —dijo ella con franqueza—. Estoy preocupada por ti, no te ves como el usual tú. Quizás una taza de café te ayude.
—No creo que haya nada que pueda arreglarlo. Gracias de todas formas.
—Está bien. Recuerda que puedes llamarme en cualquier momento si quieres alguien con quien hablar. Para eso son los amigos.
—Gracias, lo tendré en cuenta.
Jenna sonrió, luego se puso de puntillas y le dio un beso en la mejilla.
—Descansa.
—Igual.
Esperó que ella comenzara a caminar hacia su edificio antes de darse la vuelta y regresar a su auto. Lo encendió con la firme idea de ir directo a su departamento, pero terminó frente al edifico en el que vivía James. Ni siquiera estaba seguro de en qué momento se había desviado hacia allí.
Estacionó el auto a un lado de la acerca y miró hacia arriba, se quedó allí por mucho tiempo sintiendo que la ira crecía en su interior. Cuando bajó de su vehículo ya no era del todo dueño de sus acciones.
El guardia lo saludó y lo dejó sin pasar sin ningún problema. Después de todo lo conocía muy bien. Le dejó claro que no le avisara nada a James. Él no se sorprendió para nada, en el pasado había hecho lo mismo cada vez que su primo se desaparecía.
El ascensor necesitaba de una tarjeta de acceso que solo los que vivían allí tenía, pero dan se había asegurado de conseguir una el mismo día que su primo había comprado su departamento.
James no estaba a la vista cuando las puertas del ascensor se abrieron en su piso, pero no tardó en aparecer. En su rostro no había sorpresa, era como si estuviera esperando que apareciera en algún momento.
—Dan, escucha…
En unos cuantos pasos estuvo frente a él, levantó el brazo y le dio un puñetazo. Él no estaba preparado para el impacto y trastabilló hacia atrás.
Sintió tanta satisfacción cuando vio su labio sangrar.
Era la primera vez que lo golpeaba. Incluso después de todas sus estupideces siempre había optado por hablar.
—Maldita sea eso dolió —dijo James pasando su pulgar por su labio para limpiarse la sangre—. Supongo que me lo merezco. Pero es solo mi culpa, no tiene por qué desahogarte con Skylar. Ella estuvo…
Le dio un puñetazo en la boca del estómago y él jadeó mientras se doblaba hacia adelante y se sujetaba el vientre.
No quería escucharlo hablar sobre Skylar y sobre lo que sea que hubiera entre ellos. Probablemente le iba a decir cuánto se amaban y que no había querido que las cosas surgieran así. O alguna otra idiotez que solo empeoraría las cosas.
Lo miró y sintió una opresión en el pecho. James siempre había sido más que un primo para él. Había estado allí para él siempre que se metía en un problema y había tratado de ayudarlo a salir adelante.
Quería golpearlo una y otra vez hasta cansarse, pero todavía quería al imbécil.
Se dio la vuelta y se marchó más furioso de lo que había llegado.
***
Skylar esperó que su padre dijera algo. Él había estado en completo silencio por los últimos minutos. No tenía idea de que estaba pasando por su mente, pero no presionó.
Acababa de confesarle que estaba embarazada. Había decidido que no podía ocultárselo más, no solo porque él se iba a dar cuenta dentro de un tiempo, sino también porque necesitaba que le dijera que todo estaría bien.
—Embarazada —musitó su padre—. ¿Cómo sucedió? No, olvida que pregunté eso. No estoy interesada en la vida sexual de mi hija. Yo… yo…
Su padre guardó silencio otra vez.
—¿De cuánto tiempo estás?
—Dos meses.
Su padre abrió los ojos como platos.
—¿Desde cuándo lo sabes?
—Hace un poco más de dos semanas.
Su padre siguió lanzando preguntas una tras otra y ella respondió. Entendía porque lo hacía. Su padre era un hombre bastante práctico y siempre necesitaba la mayor información sobre algo para poder procesarlo.
—¿Quién es el padre? —preguntó después de un tiempo él.
Esa era la pregunta que seguro había querido hacer desde el principio y que ella había temido.
—Él está fuera de cuadro.
—¿Pero le dijiste que estás embarazada? Tiene que hacerse responsable.
—Papá, no quiero discutir sobre eso. Tomé una decisión. Voy a tener este bebé y su padre no será parte de su vida. Entiendo que, después de haberme quedado embarazada por accidente, no confíes en mi criterio, pero no voy a cambiar de opinión.
—Al menos me dirás quién es.
Negó con la cabeza. No podía decírselo, si lo hacía su padre era capaz de ir a confrontar a Dan y podría perder su empleo en el intento.
Su padre soltó un suspiro.
—Siempre tan obstinada, pero confió en ti y siempre lo haré. —Él pasó su brazo por sus hombros y la abrazó—. Felicidades, cariño. Estoy seguro de que serás una madre estupenda.
Dejó que él la confortara mientras las lágrimas rodaban por su mejilla. Había querido tanto compartir con alguien esa noticia y escuchar palabras positivas. Lástima que ese alguien no había sido Dan.
Sacudió la cabeza, no iba a dejar que él le arruine un momento más en su vida.
—¿Qué es lo quieres hacer ahora? Sé que te gusta ser independiente, pero quizás deberías tomártelo con calma hasta que tengas a tu hijo. Tienes bastante con la universidad. Seguro que con mi actual sueldo no habrá ningún problema para mantenernos a flote. —Su padre frotó su espalda con suavidad.
Era bueno saber que su padre estaba con ella. Skylar ya había tomado la decisión de renunciar, aunque no precisamente por los mismos motivos que su padre. No pensaba seguir trabajando para Dan, nada aseguraba que no terminaría matándolo un día de esos. Además, no iba a soportar verlo salir con una y otra mujer. Se preciaba lo suficiente como para someterse a algo como eso.
Se hizo un poco hacia atrás y se limpió las mejillas con el dorso de la mano.
—Dejaré mi trabajo —anunció—, pero no parezcas muy contento —añadió cuándo su padre sonrió de oreja a oreja—. Sin embargo, terminaré mis estudios.
—Nunca creí lo contrario.
Los dos se quedaron mirándose en silencio por unos segundos.
—Seré abuelo —dijo su papá como si estuviera asegurándose de que era cierto—. ¡Voy a ser abuelo! —gritó esta vez.
—¿Skylar va a tener un bebé? —preguntó Emma entrando a la sala.
Los dos se giraron hacia ella.
—¿Qué haces aquí? —preguntó.
—No podía dormir con el ruido y vine a averiguar lo que sucedía. ¿Tendrás un bebé?
Asintió sabiendo que su hermana iba a seguir insistiendo hasta obtener una respuesta.
Emma corrió hasta ella y la abrazó con fuerza.
—¿Puedo ser su niñera? —preguntó ella emocionada.
Podía no tener a Dan, pero tenía a una familia que la quería y la apoyaba.
—Falta mucho para que nazca.
—El tiempo pasará volando —acotó su padre—. Deberías pensar en todo lo que necesitarás y comenzar a conseguirlo. Te lo digo con experiencia, un día estaba en el vientre de tu madre y al otro te tenía en mis brazos. Pequeña y frágil. Y ahora mi hija tendrá su propio bebé. —La voz de su papá estaba llena de orgullo.
—Iremos de compras —celebró Emma.
—Lo haremos, el fin de semana. Ahora ve a tu habitación a dormir que mañana tienes clases.
—Está bien —aceptó ella, la abrazó una vez más y luego se fue.
Dan se iba a arrepentir algún día por no haber confiado en ella y no sería ella quien le haría pagar. No creía en venganzas. La vida podía ser una perra y él lo aprendería en algún momento.
En lo que a ella respectaba después de la mañana siguiente Dan estaría muerto para ella.
Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md
—¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s
Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se
—Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve
Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de
—¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal







