INICIAR SESIÓNDan estaba revisando unos documentos, o al menos lo estaba intentando, cuando su padre entro a su oficina con una mirada inquisitiva. No necesito mucho más para saber el motivo. Él se había enterado sobre la renuncia de Skylar y era probable que estuviera allí para conseguir algunas respuestas.
—Me enteré que Skylar ya no trabaja con nosotros —dijo su padre mientras se sentaba.
Se preguntó quién era la persona que se lo había dicho. Quizás Emma que no había dejado de lanzarle dagas con la mirada. Parecía que no era más su persona favorita.
—Así es. Presentó su renuncia el día de ayer e insistió en marcharse.
—¿Cómo te sientes al respecto?
—Bien —dijo lo más convincente que pudo sonar. La verdad es que no tenía idea de cómo se sentía. Todavía se estaba convenciendo de que ese anhelo en el pecho desaparecería en cualquier momento.
Era una mujer. Había un montón de ellas afuera.
«Solo que ninguna era Skylar», le recordó su consciencia que parecía estar en su contra.
Su padre lo miró incrédulo, pero no vaciló.
—¿Y lo vuestro también acabó?
No estaba preparado para esa pregunta y no pudo ocultar su sorpresa, pero trató de recuperar la compostura lo más rápido que pudo.
—No sé de lo que hablas.
—Vamos, hijo, no soy ningún tonto. Me di cuenta de lo que pasaba entre ustedes hace un tiempo y tu madre también. Los dos preferimos no decir nada al respecto esperando que te animarás a compartirlo con nosotros.
—Bueno, ya no hay nada que compartir.
Él lo observó en silencio por un rato. Sabía lo que él estaba haciendo. Estaba tratando de ver más allá de sus palabras.
—Se la extrañará por aquí —dijo por fin su padre.
No podía negar eso. El mismo aun no podía hacerse a la idea de que ella ya no trabajaba allí.
Cuando ella le había entregado su carta de renuncia había sentido como si le hubiera propinado un golpe y apenas se las había arreglado para decir algo. Sin embargo, sabía que era mejor así, o eso es lo que se decía.
Su padre cambió de tema y por la siguiente hora hablaron solo de negocios. Ese era un tema en el que se sentía más seguro.
—Por cierto —dijo su padre mirándolo sobre el hombro antes de salir—, cuando Skylar se gradué trataré de convencerla para que vuelva con nosotros. No sé qué sucedió entre ustedes; pero, aunque te quiero, no voy a dejar que alguien con sus capacidades se escape de nuestras manos y trabaje para la competencia. Sabes que hay muy pocos como ella.
Debió suponerlo. Su padre le había cogido aprecio a Skylar y no solo porque tenía una manera de ganarse a las personas, sino también porque tenía una habilidad e inteligencia por encima de la media.
En cuanto su padre salió presionó el botón del intercomunicador para pedirle a Emma que venga a su oficina.
—Dígame, señor —dijo Emma cuando llegó.
—Necesito algunos archivos, dile a James que los busque. —No había hablado con James desde que lo golpeó.
Sabiamente él se había mantenido fuera de su camino.
—Está bien, señor —aunque la formalidad de Emma era la de siempre, había cierta acusación en su mirada y la manera en la que decía “señor” parecía más a un insulto—. Ah, recursos humanos llamó para saber si deberían buscar a alguien para ocupar el puesto que Skylar dejó.
Dan era consciente de que con todo el trabajo que tenía, era necesario; pero tampoco quería a nadie más.
—Que lo hagan. —Tenía que actuar como el hombre de negocios que era—. Yo me encargaré personalmente de las entrevistas.
Emma hizo una mueca.
—¿Algún problema?
—Ninguno, señor —dijo ella entre dientes. Su usual sonrisa había desparecido.
Estaba seguro que Skylar no le había comentado nada, pero podía decir que había deducido algo y ahora lo culpaba porque ella se hubiera marchado.
Emma desapareció y lo dejó en su sombría oficina. Era como si Skylar se hubiera llevado consigo la luz de la empresa.
Constantemente se encontraba pensando en ella y en el momento en que entraría por la puerta para traer algún documento. Se la imaginó sentada del otro lado de su mesa con una mirada asesina porque le había dado alguna orden con lo que ella llamaba una soberbia innata.
Su mirada se detuvo más de una vez en la puerta a la expectativa, pero luego se recordaba que ella no estaba más allí.
Las últimas palabras que le había dicho todavía se repetían en su mente una y otra vez. Aunque no había logrado entender una parte.
Le costó bastante esfuerzo concentrarse en su trabajo y avanzar con sus pendientes. Se quedó en la empresa mucho después de la hora de salida. No tenía ganas de llegar a su departamento y da vueltas en la cama hasta la madrugada. Al menos si se cansaba lo suficiente podría dormir pronto.
El resto de la semana transcurrió de la misma manera, con él llenando sus días de trabajo y las noches luchando para no dejarse llevar por las fantasías sobre ella. Cuando llegó el viernes por la noche su ánimo no había mejorado ni un poco. Sus empleados preferían evitarlo y ni él mismo podía soportarse.
Al llegar a la casa de su madre para su reunión semanal, vio el carro de James allí y estuvo cerca de acelerar. Había logrado no cruzarse con él y aun no estaba seguro de poder verlo sin volver a golpearlo.
—Hijo —saludó su madre cuando se reunió con su familia en la sala. Ella lo abrazó y le dio un beso en la mejilla—. ¿Qué te entretuvo tanto?
—Tenía que terminar algunas cosas. —No podía decirle que había estado sentado en su oficina pensando en una excusa para no ir.
Su tía también lo saludó con un beso y un abrazo.
Miró a James y asintió en su dirección. Era lo máximo que podría hacer solo para guardar las apariencias.
En la cena, se sentía como si no fuera parte de lo que sucedía a su alrededor. Las conversaciones se escuchaban como un eco lejano. En algún momento su mirada se topó con la de su madre. Era claro que ella estaba preocupada, pero no dijo nada entonces ni cuando terminaron de cenar.
Al terminar de comer se disculpó con todos y salió al jardín tomar un poco de aire. Se sentía asfixiado con James cerca para recordarle con su presencia lo que había sucedido.
Con las manos en los bolsillos se dedicó a observar hacia la noche preguntándose qué es lo que estaría haciendo Skylar.
—Dan —musitó James parándose a su lado.
Al parecer no iba a poder librarse de él.
No se molestó en mirarlo.
—Aún tengo ganas de matarte cada vez que te veo, así que, si tienes algo de sentido común, déjame solo.
—Tenemos que hablar en algún momento. Sé que lo que hice estuvo mal, que no tiene excusa y quiero…
—¿Lo sabías? —preguntó interrumpiéndolo—. ¿Sabías que ella estaba conmigo?
—Sí.
Su respuesta se sintió como un puñal. Quizás si él no lo hubiera sabido se habría sentido mejor. No solo ella lo había engañado, sino él también.
—Te cambiaré al departamento de finanzas —dijo con frialdad—. Es hora de que ejerzas tu carrera, a ver si puedes dejar de hacer estupideces.
Se dio la vuelta para alejarse de él.
—Entiendo porque estás molesto conmigo, lo que no entiendo es porque pareces estarlo con Skylar.
¿Y porque no lo estaría después de lo que había hecho? Su primo podía haber tenido gran culpa, pero Skylar tampoco había sido inocente.
Caminó hasta él y detuvo su rostro cerca del suyo con la amenaza implícita en los ojos.
—No vuelvas a mencionar su nombre cerca de mí —musitó entre dientes.
Sin más desapareció dentro de la casa, se despidió de todos y se marchó. Su madre no parecía contenta cuando le dijo que ya se iba a retira.
—Llámame si me necesitas —le dijo ella.
Asintió, aunque lo más probable es que eso no sucediera.
Condujo hasta un bar. El lugar donde las personas van en busca de olvido.
Ordenó una bebida y a esa le siguió otra y luego otra más. Nunca había bebido por una mujer, pero bien dicen que siempre hay una primera vez para todo. Tenía la esperanza que el alcohol saque de su cabeza a Skylar, pero incluso borracho no podía dejar de pensar en ella. Era como una maldición de la que no podía escapar.
Frustrado, salió del lugar. No estaba lo suficientemente borracho como para caminar, pero seguro que lo estaba para conducir, así que fue a conseguir un taxi.
—¿Dan? —preguntó una voz demasiado familiar.
Se giró en dirección de la voz y se encontró con Jenna.
—No esperaba encontrarte aquí —dijo ella extrañada—. ¿Bebiste?
—Eso parece —respondió con ironía.
—¿Dónde está tu auto? Dame las llaves, te llevaré a tu departamento.
—No es necesario, pensaba tomar un taxi.
—Vamos, así me sentiré más tranquila.
Buscó dentro de su chaqueta y le pasó sus llaves. Juntos fueron hasta donde estaba estacionado su auto.
—Creí que estarías fuera por una semana —comentó con los ojos cerrados y una mano en la frente.
—Sí, hubo un problema y tuve que regresar antes.
—¿Todo bien?
—Ahora sí.
El resto del viaje no volvieron a hablar y dan casi se quedó dormido. El alcohol comenzaba a adormecerlo.
En cuanto llegaron a su edificio, Jenna insistió en subir con él hasta su departamento. Ella se mantuvo pendiente de él en todo momento.
—¿Estás seguro que podrás arreglarte las solo? —preguntó ella cuando estuvieron dentro.
Asintió.
Ella levantó su mano y acarició su rostro con ternura.
—Todo estará bien.
Dan se obligó a permanecer quieto; pero cuando ella empezó a acercase, dio un paso hacia atrás. No quería a otra mujer, solo a Skylar.
—Lo siento.
—No, yo lo siento. No sé qué me pasó —dijo Jenna—. Nos vemos luego.
Esa noche mientras dormía soñó con Skylar... como todas las noche.
Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md
—¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s
Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se
—Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve
Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de
—¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal







