FAZER LOGINSkylar quería decir que después de dos meses ya no extrañaba a Dan y que por fin lo había superado, pero sería una completa mentira. Había descubierto que sacarse a alguien del corazón era incluso más difícil de lo que había creído. Pero todavía no se había muerto, por el contrario, era más fuerte que en el pasado.
Como se había prometido había continuado con su vida. No había perdido su objetivo de vista y cada día ponía se esforzaba al máximo. Sus estudios eran su prioridad e iba a salir adelante para darle una buena a su hijo o hija.
Durante el día ponía toda su atención en lograr su meta; pero, por las noches, no podía evitar pensar en los momentos compartidos con Dan y lo feliz que él la había hecho, aun cuando todo había terminado tan mal.
Soltó un bostezo y lo tomó como una de señal para dejar de estudiar. Su bebé exigía algo de descanso y quizás un poco de comida. Se levantó a prepararse un bocadillo. Si su papá hubiera estado allí, ya le habría alcanzado algo, pero él y su hermana habían salido a un campamento de fin de semana.
Estaba devorando su comida cuando la puerta sonó. No se sorprendió al abrir la puerta y encontrar a Lily del otro lado y tampoco le sorprendería saber que su padre la había mandado para que la vigilara.
Amaba a su papá, pero él se preocupaba demasiado.
—Pasa —le dijo después de saludarla.
Se dirigieron a la sala y Lily se acomodó en uno de los sofás.
—¿Quieres algo de beber?
Sin estar segura del motivo comenzó a sentirse inquiera.
—No, así estoy bien. —Lily soltó un suspiro—. Siéntate.
Dubitativa caminó hasta el sofá y se sentó a su lado.
—¿Cómo está mi sobrina? —preguntó ella con una sonrisa.
Skylar también sonrió, como siempre que su bebé era mencionado.
—Siempre con hambre y de sueño.
—Seguro que no estás hablando de ti.
Soltó una carcajada.
Otra vez vio algo en el rostro de Lily que la preocupó.
—¿Qué sucede, Lily?
—Tengo algo que mostrarte, pero no estoy segura de cómo lo tomaras. No quiero alterarte.
—Así de malo ¿eh?
—Sí. Pensé en no hacerlo, pero lo harás tarde o temprano.
Su amiga buscó en su cartera y sacó una revista. Se la entregó y al ver la portada su mundo dejó de girar.
“¿Jenna Anderson comprometida con Dan Harris?”, era el titular. Miró la fecha y la revista era del día anterior.
Skylar quería devolverle la revista a su amiga y olvidarse de que alguna vez la había visto, en su lugar, buscó la página y comenzó a leer el artículo. Sintió un deja vu se apoderaba de ella.
Según la revista Dan y Jenna habían pasado bastante tiempo juntos durante el último mes. Y dos noches atrás se les había visto cenando en un restaurant de lujo. Jenna había llevado puesto un anillo que lucía mucho como uno de compromiso. No había ninguna declaración por parte de ninguno, pero eso no lo hacía menos real.
Levantó la cabeza y miró a su amiga como si ella pudiera darle las respuestas a todas esas peguntas que se formaron en su cabeza.
Su vida estaba continuando, pero parecía que nunca iba a poder librarse de él. Deseaba tanto olvidarlo y seguir adelante.
Agradeció que esta vez ya no se echó a llorar. Había desarrollado una coraza para protegerse de él y su efecto en ella.
—Los dos hacen la pareja perfecta —comentó con dureza.
—Aun lo amas —afirmó su amiga.
Para su mala suerte, era así.
—Esto comprueba lo que ya sabía, nunca fui para él nada más que un pasatiempo —dijo devolviéndole la revista.
—¿Qué harás?
—¿Por qué tendría que hacer algo? Él ya no forma parte de mi vida.
—Pero no es tan simple como eso y lo sabes. Tendrás un hijo suyo. No me agrada ni un poco el tipo, pero debes decírselo.
Lo mismo había pensado a lo largo de las últimas semanas. En especial después de su ecografía. Esa había sido la mejor experiencia de su vida, había llorado viendo la imagen de su hijo y había deseado tanto que Dan también estuviera allí para presenciarlo. Incluso si no la amaba, sabía que él sería un buen padre.
Ella había crecido con ambos padres y quería lo mismo para su bebé, aun cuando Dan y ella nunca volvieran a estar juntos. Había estado dolida con él y eso la había motivado a rendirse pronto.
Había asumido que tenía tiempo antes de buscarlo. Después de todo faltaba algunos meses antes de que diera a luz. Ahora no tenía idea de que hacer.
—Cuando lo conocí, creí que fue un golpe de suerte. Si hubiera sabido en lo que me metía, habría corrido en la dirección contraria —musitó con una sonrisa melancólica.
—No es cierto —dijo su amiga.
A veces odiaba que la conociera tan bien.
—No, no lo es. —Porque la verdad es que no se arrepentía de nada. Arrepentirse significaría que también creía que su embarazo era un error y la verdad era que no podía estar más enamorada de alguien como lo estaba de su hijo no nacido.
Se acarició el vientre con ternura.
—Yo… no sé qué hacer.
—Seguro descubrirás que es lo correcto. ¿Qué te parece si salimos de compras? Eso te ayudara a pensar.
—Eso me parece bien.
Lily tenía que comprar algunas cosas por su departamento, pero, después de conseguirlas, terminaron en una tienda para bebé enamorándose de diferentes conjuntos. Compraron un par de enterizos y algunos juguetes.
Lily quería acompañarla hasta su casa, pero le aseguró que no había ningún problema.
Cuando se bajó del taxi, frente a su casa, vio un auto, bastante conocido, estacionado un poco más allá.
En cuanto se acercó, su conductor bajó y confirmó que se trataba de James. Esperó sentir resentimiento al verlo, pero él tiempo había pasado y se sentía más tranquila.
—Skylar —saludó él con cautela.
—Hola, James. ¿Qué haces aquí?
Por alguna razón no consideró una casualidad que él apareciera el mismo día que las noticias del compromiso de su primo aparecieron en las revistas.
—Solo quería hablar contigo.
—¿Por qué no entramos?
Él asintió, pero entonces su mirada se quedó clavada en un punto en específico.
Miró en la misma dirección y se dio cuenta que estaba observando la bolsa en su mano. Tenía el logo de una tienda para bebés y aunque nadie hubiera conocido el nombre, era difícil pasar desapercibido la imagen del biberón.
Esperó que él lo pasara por alto, pero cuando la miró al rostro, descartó esa posibilidad. James lo sabía, o al menos lo sospechaba.
—¿Por eso te pusiste mal? —preguntó—. ¿Fue por eso que renunciaste? ¿O por qué Dan decidió no hacerse responsable? —James parecía más molestó conforme hablaba.
Se podía imaginar las conclusiones a las que estaba llegando y decidió ponerle un alto a su imaginación.
—No. James, hablemos adentro antes de que llamemos la atención de alguien.
Él no parecía convencido, pero todavía asintió.
—¿Por qué viniste? —preguntó en cuanto estuvieron dentro. Estaba tratando de evitar el tema de su embarazo.
—Quería disculparme otra vez. Me tomó un tiempo animarme a venir. No sabía si me recibirías después de lo que hice. Pero decidí que no podía evitarlo para siempre. —Él frotó su nuca con una mano—. Skylar, en serio lamento mucho lo de aquella noche y me gustaría que volviéramos a ser amigos. Si me das una oportunidad te prometo que jamás haré algo como eso otra vez.
No estaba segura de que decir. Él le agradaba, pero una de sus acciones inmaduras había sido el detonante de muchos problemas; pero, por otro lado, ya no lo culpaba de nada.
—No te amo y nunca lo haré —dijo con franqueza.
—Lo sé y lo acepté.
—No puedo fingir que lo que hiciste nunca sucedió, pero creo que podemos empezar de nuevo.
Una sonrisa se extendió por el rostro de James.
—Gracias.
—Si vuelves a hacer algo parecido, será mejor que no intentes acercarte a mi otra vez.
—No lo haré —dijo el con honestidad.
Él se acercó a ella y la abrazó.
—Ahora cuéntame qué diablos sucedió. ¿Por qué renunciaste? He tratado de entender que más sucedió, pero Dan apenas y me dirige la mirada cuando me ve.
Skylar le hizo en resumen de lo que había pasado.
—Creo que la idiotez algo que viene en nuestros genes. ¡Maldición! Lo siento, Skylar, si lo hubiera sabido habría tratado de aclarar el lio que causé. ¿Le dijiste sobre tu embarazo?
—¿Por qué asumes que estoy embarazada?
—Ni siquiera intentes negarlo. Aunque gracias a eso puedo decir que no se lo has dicho.
—¿Es cierto que estás comprometido? —preguntó sin poder evitarlo. Necesitaba comprobarlo.
—No estoy seguro. Me tomó por sorpresa, al igual que a la mayoría. No sabía cómo te lo tomarías y quizás eso fue lo que terminó de animarme a venir. Jenna viene a la empresa con frecuencia y ellos…
Él debió ver algo en su rostro porque se quedó callado.
—Pero su humor es un desastre y todos evitamos cruzarnos con él para mantenernos con vida. —James sonrió—. No quiero meterme en tus asuntos, menos apenas a minutos que me diste una nueva oportunidad; pero deberías decírselo. Lo conozco y sé que haría lo correcto.
—Tienes razón… No deberías meterte en mis asuntos —bromeó.
—Es bueno haber hablado. Debería irme de una vez. Se está haciendo tarde.
—Está bien, hablamos luego.
Lo acompañó hasta la puerta.
—James —llamó deteniéndolo a medio camino—. No le digas a Dan sobre mi… —se agarró el vientre.
Él entendió el mensaje y asintió.
Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md
—¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s
Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se
—Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve
Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de
—¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal







