Início / Romance / Resistiendo al amor / Capítulo 40. Reencuentro

Compartilhar

Capítulo 40. Reencuentro

Autor: Joana Guzman
last update Data de publicação: 2022-03-14 08:12:42

—¿Qué te parece? —dijo mostrándole a Hailey el pequeño auto que se había encargado de pintar.

Estaban trabajando en el proyecto de ciencias de su hermana. Su hermana había decidido elaborar el prototipo de un coche que funcionara únicamente con energía solar. Skylar se había ofrecido a ayudarla, aunque básicamente su trabajo estaba limitado a pintar y adornar. Lo más probable es que terminara destrozando algo si ayudaba con algo más.

—No está mal.

Su hermana había querido que lo pintara de negro, pero había logrado convencerla de que le caería mejor un color más vivo. Sabía que una parte de la presentación la ganabas con la apariencia.

—Te dije que sabía lo que hacía. —Le guiñó un ojo.

—No tienes que sonar presumida.

Las dos compartieron una sonrisa. Le gustaba compartir momentos con su hermana, aunque como cualquier adolescente había momentos en los que podía sacarla de sus casillas.

—Tengo hambre —dijo poniéndose de pie.

Su hermana le dio una mirada divertida, pero luego, sin decir nada, agachó la cabeza y siguió con lo suyo.

—¿Qué sucede? —preguntó entrecerrando los ojos.

—Yo no dije nada.

—Sí, pero no es necesario. Eres bastante expresiva.

—Es solo que parece que últimamente parece que lo único que haces es comer.

Soltó una carcajada.

—Es lo mismo que pienso, espero que no terminé como un balón enorme.

—Incluso si lo haces, te verás hermosa. Te sienta bien estar embarazada.

—Gracias. ¿Quieres algo?

—No, estoy bien. 

Salió de la zona de guerra en la que se había convertido el espacio en el suelo en el que estaban trabajando y se alejó rumbo a la cocina. Estaba por llegar cuando alguien llamó a la puerta.

Fulminó con la mirada la puerta y a quien fuera que estuviera del otro lado por arruinar sus planes. No era el ser más agradable cuando estaba de hambre.

—La cocina seguirá en el mismo lugar —se burló su hermana sacándola de su debate interno.

—Muy graciosa —dijo antes de ir a averiguar quién llamaba—. Lo siento, cariño, tendremos que esperar un poco —murmuró acariciándose la barriga. Le gustaba hablar con su bebé.

Abrió sin molestarse en mirar por la mirilla. Una mala costumbre que después de ese día seguro la corregiría.

Jamás se le habría ocurrido pensar que Dan se parecería allí, mucho menos después de como la había tratado o después de que le dejó claro que no quería volverlo a ver. Tal vez estaba volviéndose loca y en realidad él no estaba allí.

Entonces su aroma llegó hasta ella y supo que era real. Su corazón se aceleró y se olvidó de como hablar. Sabía que debía decir que se largara, pero, en su lugar, solo se quedó mirándolo como una boba.

Sentía como si hubiera pasado una eternidad desde la última vez que lo había visto, pero a la misma vez como si hubiera sido apenas el día anterior. Él se veía igual que siempre y demostraba la misma seguridad de siempre.

—Skylar —dijo Dan.

Eso la hizo reaccionar. Obviamente no se trataba de una alucinación. Sin demora, cerró la puerta con rapidez justo en sus narices.

No era así como había esperado volver a ver a Dan. Se apoyó en la puerta y observó su atuendo. Estaba usando unos chándales y sus cómodas pantuflas.

Además, traía el cabello sujeto en una cola de la que hace rato habían escapado varios mechones. No estaba para nada presentable y mucho menos se sentía preparada mentalmente para enfrentarse a él.

¿¡Qué diablos estaba haciendo él allí?!

Por un segundo creyó que James había abierto su boca, pero lo descartó de inmediato. Él le había dicho que no diría nada.

«¿Y si sabe sobre mi embarazo?» se cuestionó.

Miró si su barriga era muy notoria, aunque todavía no era muy grande, a veces, cuando usaba algún top pegado a su cuerpo, se percibía con mayor facilidad. Pero la casaca que traía puesta ese día le quedaba suelta y ocultaba muy bien su estado.

—Skylar —llamó Dan del otro lado de la puerta.

Dio un respingo.

Él se escuchaba calmado, no había en ella el reproche de la última vez, ni tampoco la furia.

—¿Qué haces aquí? —preguntó.

—No pienso hablar a través de una puerta.

—Es una lástima porque no pienso abrir.

—Vamos, tigresa.

—No me digas a así.

—No crees que estás siendo infantil.

Tomó el pomo de la puerta y la abrió de un tirón. Ahora estaba furiosa. Los cambios de humor estaban a la orden del día y a veces eran difíciles de controlar. En especial cuando alguien estaba allí para provocarla.

Lo miró directo a los ojos esperando que él viera las ideas asesinas que cruzaban su mente. Colocó un dedo sobre su pecho y lo empujó.

—¿Infantil? —preguntó molesta—. Ni se te ocurra llamarme así de nuevo. —Con cada palabra le daba un nuevo empujón.

Él esbozó una sonrisa de lado y se dio cuenta que él solo la había estado provocando y ella le había dado lo que quería.

Era un maldito manipulador.

Intentó volver a cerrar la puerta y dejarlo allí parado, pero esta vez él fue más rápido que ella y sujeto la puerta.

—Debemos hablar.

Allí estaba, exigiendo sin dar ninguna explicación. ¿Y que esperaba de ella? Que accediera, así como nada, después de lo que había pasado.

Y sí, tenían que hablar. Pero no de lo que sea que él tuviera en mente.

—¿Debemos? Creo que olvidas que ya no trabajo para ti y no tengo porque hacer lo que tú dices.

—No lo hacías ni cuando trabajabas para mí.

—Porque no siempre tenías la razón.

—Está bien, ¿podemos hablar?

—¿De qué?

—No creo que este sea el lugar.

—Y aun así aquí estás.

—Sabía que, si te llamaba para pedirte que nos encontremos en algún lugar, no ibas a aceptar.

—¿Y crees que aceptaré porque viniste hasta mi casa? Al parecer me conoces aún menos de lo que creí.

Dan hizo una mueca ante sus palabras.

—Escucha solo quiero que nos reunamos a hablar, por favor. Me quedaré en tu puerta hasta que aceptes.

—Por mi puedes hacer lo que quieras —dijo sin tomarse en serio su amenaza.

Dan la miró unos segundos y luego se fue a sentar en los escalones de ingreso. Parecía decidido a permanecer allí hasta que aceptara.

Iba a cerrar la puerta, pero pensó en su padre. Él no tardaría mucho en llegar y si encontraba allí a su jefe tendría muchas preguntas.

—Siempre tienes que salirte con la tuya ¿verdad?

—Solo quiero que me escuches.

—Es lo mismo que yo te pedí meses atrás y recuerdas cual fue tu respuesta. Seguro que yo estoy siendo más civilizada.  

—Lo siento, por eso.

—Y se supone que eso lo arreglé. Escucha, Dan, no sé porque estás aquí y no me importa. —Quizás si lo hacía un poco, pero eso él no tenía por qué saberlo—. Me reuniré contigo, pero es porque yo también tengo que decirte algo.

Había llegado la hora de hablarle sobre el bebé. Estuviera comprometido o no, eso no tenía por qué influir en su decisión de decírselo.

—Te recogeré más tarde.

Sonrió con ironía. No haría nada más según sus términos.

—No. Nos vemos el sábado por la tarde. Te enviaré la hora y la dirección por mensaje.

Sin decirle más cerró la puerta y se dio la vuelta.

Casi dio un salto de susto cuando vio a su hermana parada allí.

—No deberías escuchar las conversaciones de los demás a escondidas.

Hailey no parecía ni un poco arrepentida.

Se dirigieron de regreso a la sala. Se acomodó sobre el cojín en el suelo y agarró lo que estaba más cerca de ella para mantenerse entretenida.

—¿Era ese tu jefe? —preguntó su hermana volviendo a lo suyo.

—Ex jefe, sí.

—¿Qué quería?

—¿Terminaste de trabajar? —preguntó cambiando de tema.

Ella frunció el ceño.

—No.

—Entonces será mejor que nos apuremos.

—¿No ibas a prepararte algo de comer?

—Cierto —respondió, pero no se movió. Había perdido el apetito.

Por la siguiente hora fingió observar a su hermana trabajar cuando en realidad no estaba prestando atención a nada. La visita de Dan le había dejado con muchas preguntas.

¿Por qué Dan había tenido que aparecer en su vida otra vez? ¿Qué es lo que quería esta vez?

No importaba. Tenía otras cosas en las que pensar.

—Rayos creí que nunca acabaría —dijo Hailey sacándola de su burbuja—. Estoy agotada. —Ella se desperezó.

—Prepararé la cena, papá no tardará en llegar.

—Está bien, ordenaré todo aquí e iré a tomar una

Buscó su celular en uno de los sofás y lo llevó consigo a la cocina.

Tan pronto estuvo a solas marcó el número de James. Si él había tenido algo que ver con la repentina visita de Dan, lo iba a matar.

—¿Qué le dijiste a tu primo? —preguntó tan pronto él contestó, interrumpiendo su saludo.

—No sé de lo que hablas. —Él sonaba tan seguro.

—¿Entonces porque vino a mi casa hoy?

—¿Fue a tu casa?

Tal vez se había precipitado al creer que él tenía la culpa. Quizás Dan solo había venido porque… No se le ocurría ni siquiera una idea. Nunca había llegado a entender del todo como funcionaba su cabeza.

—Sí. Apareció de pronto.

—¿Y qué quería?

—Que nos reuniéramos para hablar.

—Esa suena a una buena idea. Bueno, hermosa, tengo que dejarte. Estoy algo ocupado.

—Está bien, adiós.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Comentários (4)
goodnovel comment avatar
D. Sirenia Corona
Querida Joana cuantos capítulos más vas a subir? Recuerda q nos prometiste un maraton....
goodnovel comment avatar
Beltre Elizabeth
por fis k Jenna no sé de cuenta de nada pq cuando el descubra quien es k lo engaño durante tanto tiempo se jefe helado...
goodnovel comment avatar
Beltre Elizabeth
nos deja en la mejor parte quiero ver su cara cuando sepa el embarazo y que ella lo castigue anuk le quiera por tonto
VER TODOS OS COMENTÁRIOS

Último capítulo

  • Resistiendo al amor   Epílogo

    Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md

  • Resistiendo al amor   Capítulo 10

    —¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s

  • Resistiendo al amor   Capítulo 9

    Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se

  • Resistiendo al amor   Capítulo 8

    —Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve

  • Resistiendo al amor   Capítulo 7

    Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de

  • Resistiendo al amor   Capítulo 6

    —¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status