INICIAR SESIÓNDan estaba ansioso mientras esperaba que Skylar llegara. Había llegado con demasiado tiempo de sobra, el suficiente para sentarse solo allí y comenzar a torturarse con la posibilidad de que ella no apareciera.
Skylar lo había citado en un café-librería no muy lejos de donde ella vivía. El lugar no estaba tan lleno y no era difícil imaginar que era debido a que era fin de semana. La mayoría de personas preferían pasar ese día en otros lugares.
Skylar entró al restaurante usando un vestido y unos zapatos de tacón bajo. Ella lucía hermosa sin importar lo que usara, pero no pudo evitar recordarla vestida con su chándal. La apariencia casual y despreocupada había desaparecido.
Se dio cuenta que, a parte del atuendo, había algo diferente en ella. Había ganado algo de peso —algo que jamás le diría si quería salir vivo de allí—, incluso sus senos parecían más grandes. Pero eso no era todo. Ella brillaba.
Se dio cuenta que no era el único hombre del lugar mirándola. un par de jóvenes no le habían quitado la vista de encima desde que entró. No podía culparlos por hacerlo, pero más les valía que no intentaran nada más o, entonces, tendrían un problema.
En cuanto ella llegó a su mesa se puso de pie para apartar la silla para ella.
—Gracias —dijo Skylar con cortesía, pero sin ningún tipo de emoción.
La miró a los ojos esperando ver algún indicio de la mujer que tantas veces se había derretido en sus brazos. Egoístamente había esperado que ella no hubiera podido superarlo. Era decepcionante ver que ella era indiferente a él.
El camarero se acercó para tomar sus pedidos. Skylar ordenó una porción de mousse de limón y una taza de té. Él se conformó con otra taza de café.
—Skylar…
—Dan… —dijeron al mismo tiempo.
Esperó que ella sonriera o rodara los ojos, pero solo lo miró.
—Adelante —dijo.
—No, tu primero.
Quería saber que le tenía que decir, pero ella no parecía preparada.
—Está bien. Yo quería disculparme por la manera en la que te traté.
—¿Dos meses después? ¿Ahora si me crees? ¿Qué fue lo que te hizo cambiar de opinión? Porque tú estabas muy seguro de lo que había sucedido.
Ella habló con una calma casi irritante, era como si solo le estuviera mostrando una parte de lo que sentía. No por eso parecía menos fiera.
—James me explicó lo que sucedió.
Skylar soltó una pequeña risa desprovista de humor.
—Sabía que ese granuja tenía algo que ver. Supongo que te dijo lo que yo te hubiera contado de haberme dado una oportunidad. Sin embargo, no lo hiciste y eso es algo que no puedes cambiar.
El camarero regresó en ese momento y esperó hasta que se marchó para hablar.
Skylar se veía implacable, pero él no se iba a rendir.
—Escucha, sé que te juzgue precipitadamente y que debía haber confiado más en ti. Lo lamento por eso.
—No te di ningún motivo para dudar de mí. Me lastimaste y eso no se arregla con un lo siento, pero ya no importa más. Los dos continuamos con nuestra vida. —Skylar no vaciló mientras hablaba—. No estoy aquí por tus disculpas, no las necesité para seguir y no las necesito ahora. Aunque agradezco el detalle.
No podía culpar a otra persona de su actitud más que a él.
—Si estoy aquí es porque tengo que decirte algo importante y espero que esta vez me escuches hasta el final antes de alterarte o decir algo de lo que te arrepientas después. No voy a tolerar ninguna acusación de tu parte.
—Está bien.
Skylar soltó un suspiro.
—Esto es más difícil de lo que creí —musitó ella y tomó un sorbo de su bebida.
Siguió sus movimientos con atención. Después de haber pasado todo ese tiempo sin ella, se sentía como una sediento en medio del desierto aprovechando cada gesto o palabra. Cualquier cosa que pudiera recordar en sus horas sin ella.
—Unas semanas antes de… de mi renuncia —empezó ella— comencé a sentirme mal. Por las mañanas despertaba con náuseas y me sentía más cansada de lo usual
Skylar se quedó en silencio y le dejó imaginándose los peores escenarios.
Su corazón se detuvo al pensar que ella podía estar enferma. Se le hizo difícil respirar y la vista se le nublo.
¿Y si tenía cáncer al igual que su madre?
No podía, ni quería, imaginar un mundo en el que ella no estuviera, apenas había soportado no verla durante esos meses.
Fue entonces que lo comprendió.
La amaba.
Le había tomado tanto tiempo comprender sus sentimientos por ella y había luchado contra ellos creyendo que era algo que se le pasaría.
—Me hice una prueba de embarazo y dio positivo —musitó ella—. Después fui al doctor para confirmarlo.
Dan no estaba seguro de haber escuchado bien.
—¿Estás embarazada? —preguntó en un murmullo.
No estaba enferma.
Nunca había sentido tanto alivio.
—Sí, de un poco más de cuatro meses.
No sabía que más decir, así que se quedó en silencio mientras asimilaba lo que ella acababa de decirle.
Skylar y él iban a tener un hijo. Era por eso que ella lucía diferente. Su cuerpo estaba cambiando por la vida que llevaba en su interior.
Debería estar asustado, temblando de pánico; pero solo podía sentirse feliz… bueno, quizás si estaba un poco asustado. Pero qué hombre no lo está al enterarse de que va a ser padre.
—Antes de que preguntes. No, no lo planeé; pero no me voy a disculpar.
Ni por un segundo se le ocurrió pensar eso. Ya había desconfiado suficiente de ella, no iba a seguir arruinándolo. Pero no le sorprendió que ella pensara que ese sería su pensamiento.
—¿Por qué no me lo dijiste? —En cuanto terminó de hablar supo que era una pregunta estúpida. En su defensa, su cerebro y su boca habían perdido comunicación.
—¿En serio? ¿Quieres hablar sobre eso? Te lo iba a decir la noche de la fiesta, pero todo se complicó. Quise volver a intentarlo un día antes de renunciar, pero te negaste a escucharme.
Recordó que ella le había dicho que tenía algo importante que decirle y él no la había escuchado.
Entendió entonces porque su primo lo había golpeado, se lo tenía bien merecido.
—Lo siento. —Ese día terminaría disculpándose más veces de lo que había hecho en toda su vida—. Debió ser difícil para ti descubrirlo y no tener a nadie a tu lado.
Ahora entendía lo que había arruinado con su desconfianza y quizás no sería capaz de arreglarlo. Pero no se iba a rendir. Tenía que recuperar los meses perdidos y asegurarse de no volver a fallarle ni a Skylar, ni a su hijo en un futuro.
—En eso te equivocas, tuve a mi familia.
Él era quién debería haber estado allí para tranquilizarla. Skylar tenía tantos planes y descubrir que estaba embarazada debía de haberle afectado y él no había ayudado ni un poco.
—¿Te has hecho tus controles?
—Sí. Tengo la ecografía conmigo por si quieres verla.
—Eso me gustaría.
Ella le extendió un papel en el que se veía un montón de manchas y en medio lo que asumió era su bebé. Era una cosa pequeña y frágil que dependería de él y de su madre para mantenerlo seguro. Nunca se habría imaginado que sería alguien que podía llorar a esas alturas de su vida, pero allí estaba al borde del llanto.
—Es tan perfecto —dijo con la voz ronca y un nudo en la garganta—. ¿Ya sabes si es mujer o varón?
—Aún no.
—¿Puedo ir a la siguiente consulta? Me gustaría estar allí.
—Yo… déjame pensarlo.
—Mi madre estará feliz cuando se entere. Seré el bebé más consentido del mundo. —No pudo evitar que una sonrisa se extendiera en su rostro—. ¿Todavía sientes náuseas?
—Sí, pero no tanto como antes.
—¿Estás alimentándote bien? ¿Duermes cómo debe de ser?
—Soy capaz de cuidar de mi misma —dijo mordaz.
—No estaba insinuando lo contrario. —Tomó su mano sobre la mesa— Skylar, quiero una oportunidad. Nada de a escondidas o una relación sin nombre.
—No estoy interesada. —Ella retiró su mano.
Su rechazo dolió.
—Podríamos hacer esto juntos.
—No te necesito. Si estoy aquí es porque es mi… Es nuestro bebé quien te necesita. Lo que hubo entre nosotros, nos trajo en su mayoría problemas. No quiero complicarme las cosas más.
—Skylar…
—No.
Dan no insistió más. Quería decirle que la amaba, pero estaba seguro de que ella no le iba a creer. La había lastimado y había quebrado su confianza. Eso no se iba a arreglar con unas cuantas palabras bonitas.
Mientras terminaban de comer, no dejó de hacer preguntas, desesperado por conocer cada detalle que gracias a su estupidez se había perdido.
—Déjame llevarte —pidió cuando estuvieron afuera.
—No creo que sea lo mejor. Mi padre no sabe que tú eres el papá de mi bebé. Se lo diré durante la semana y me pondré en contacto contigo para que acordemos que vamos a hacer en adelante.
Dan no quería dejarla marchar, pero se limitó a asentir.
Skylar había dejado de estar a la defensiva, pero todavía actuaba con cautela. No quería arruinar el poco progreso que esperaba haber logrado esa tarde.
—Esperaré tu llamada.
La acompañó a tomar su taxi y luego fue por su auto.
Estaba conduciendo a su departamento cuando su celular comenzó a sonar.
—Dan Harris al habla.
—Señor Harris, buenas tardes.
Reconoció la voz de su investigador de inmediato.
—¿Qué sucede?
—Tengo lo que me pidió, si está disponible puedo entregárselo hoy mismo.
—Está bien, nos vemos en media hora.
Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md
—¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s
Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se
—Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve
Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de
—¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal







