INICIAR SESIÓNDan levantó la cabeza al escuchar su puerta abrirse. Era raro que no hubieran tocado antes de entrar. Todos sabían que no le gustaba que interrumpieran en su lugar sin un aviso. Debía ser alguien que estaba listo para morir.
Se trataba de James. En cuestión de segundos él cerró la puerta y caminó aceleradamente hacia él. Se levantó de su sillón, antes de que tuviera oportunidad de mandarlo de regreso por donde había venido. Él le propinó un puñetazo en el mentón.
Dolió como la m****a y le tomó un par de segundos recuperarse. El desgraciado sabía cómo dar un golpe. Había sido Dan quien le había enseñado a pelear cuando estaba en el colegio.
—¡¿Qué demonios te sucede?! —gruñó furioso.
—Solo te devuelvo favor, idiota. —James no parecía presentir el peligro.
Estaba a nada de abalanzarse contra él.
—A ver si ese golpe te ayuda a pensar con claridad porque es obvio que eres un completo estúpido.
—Piensas explicarme de qué estás hablando o solo seguirás insultándome —dijo entre dientes.
—Hablé con Skylar…
—Te dije que…
—No ahora tú me escucharas a mí. Ella me dijo lo que sucedió y sigo sin entender cómo pudiste creer que ella te había engañado. Skylar me dejó claro desde el principio que no me veía más que como un amigo. La única vez que la besé fue aquella noche. Supongo que quien tomó la foto de ese momento, no lo hizo de cuando ella me abofeteó.
—¿Por qué conocías su casa?
—No debería explicarte nada, pero lo haré. Su hermana tuvo un accidente y la llamó. Yo me ofrecí a llevarla al hospital y luego las llevé a su casa.
La verdad se sintió como un balde de agua helada. Se había apresurado a sacar conclusiones y había tratado a Skylar de la peor manera.
Las pocas veces que había pensado que ella podría ser inocente, había descartado la idea de inmediato y todo porque no se había sentido preparado para aceptar que podía haber cometido el mayor error de su vida.
—Es divertido ver que estás cayendo en cuenta de las idioteces que seguro le dijiste sin darle oportunidad de defenderse. Pero vas a pagar por ello y si no sacas pronto la cabeza del culo te perderás algo importante.
—¿De qué hablas?
—¿Qué? ¿Ahora si me quieres escuchar? —su primo sonrió con ironía.
—Déjate de juegos estúpidos. ¿De qué estabas hablando?
—Tendrás que averiguarlo por tu cuenta. —James estaba divirtiéndose—. Ya dije demasiado.
Su primo se dio la vuelta para marcharse, se detuvo en la puerta y lo miró sobre el hombro.
—Por cierto, felicidades por tu compromiso. Skylar te envía sus mejores deseos.
James se marchó antes de que tuviera oportunidad de decirle que aquel artículo era una mentira. Había esperado que la gente no se lo tomara enserio, pero había sucedido todo lo contrario. Había recibido algunas felicitaciones y su madre lo había visitado el mismo día que la noticia había salido a la luz, aun cuando pudo haber esperado hasta la noche para hablar con él.
A diferencia del resto su madre no había ido a felicitarlo.
—¿Es cierto? —había preguntado ella entrando a su oficina.
—Hola mamá, es un gusto verte aquí.
—No me vengas con esas a mí. ¿Es cierto?
—Creí que querías que me casara. Deberías estar feliz.
—Y lo estaré si te casas con la mujer que amas. No con esa… —Ella se había detenido como si estuviera la palabra correcta para describir a Jenna— mujer. Solo anda detrás de tu dinero, cualquiera puede darse cuenta de eso.
—Ni siquiera la conoces.
—Claro que sí, la vi en un par de eventos y no fue difícil darse cuenta de la clase de persona que es.
Su madre podía entender porque a su madre no le agradaba ella. Jenna no solía ser alguien que generara simpatía en la primera impresión.
—Además, no la amas —había continuado su madre.
—Pero podría hacerlo.
—Entonces es cierto.
—No, no lo es; aunque lo estuve considerando. —Había llegado a creer que ella podría hacerle olvidar a Skylar, pero esos no eran los motivos correctos para casarse—. Ella es una mujer de familia, tiene buena educación y es práctica como yo.
—Todavía estamos hablando de una esposa porque pareciera que me estás mencionando las cualidades de un socio de negocios. Debiste quedarte con Skylar. Ella era la mujer indicada. Vi cómo se te iluminaban los ojos con ella en la misma habitación y como estabas siempre pendiente de ella. Eras feliz a su lado. Te has vuelto un ermitaño desde que se fue.
—Bueno, ella no es de confiar —había dicho antes de pedirle que se retire con la excusa de tener mucho trabajo.
Su madre se había marchado, no sin antes decirle lo tonto que era y durante la cena de esa noche no había dejado de observarlo evaluativamente. Ella ni siquiera tenía idea de lo que había sucedido, aun así, era claro que apoyaba a Skylar. Bueno, todos lo hacían. Era el único que no había confiado lo suficiente.
La noticia sobre su compromiso no le había importado mucho hasta ese momento. La idea de que Skylar hubiera leído aquella noticia y que pensara que él no había tenido problemas remplazándola, no le agradaba. Aunque para eso tenía que sentir algo por él todavía y Dan no estaba seguro de que ese fuera el caso.
No dudaba de que lo que James le acababa de contar fuera cierto. Incluso si lo era, estaba cansado de luchar contra sus deseos de volver a verla. El problema era si ella quería verlo. La había jodido en grande.
Dejó de regodearse en su miseria. No era el único que había pagado por su estúpido error. Tenía que comenzar a actuar.
Tenía que recuperarla.
Si fuera un hombre más honorable, habría optado por dejarla en paz; pero no lo era. Estos últimos meses sin ella habían sido una completa tortura. Desde que ella se había marchado apenas y sonreía. Más de una vez había subido a su auto con el firme propósito de ir en su busca, pero se había echado para atrás tan pronto recordaba el motivo por el cual se habían separado.
Jenna había sido la única persona que había tolerado su humor durante todo ese tiempo. Se habían llegado a convertir en amigos cercanos. No había posibilidad de que alguna vez la viera de otra manera.
Lo primero que tenía que hacer era averiguar quién había enviado aquella foto. Y cuando lo descubriera le haría pagar.
Revisó su reloj y vio que ya casi era la hora del almuerzo. Agarró su saco del respaldo de su sillón y se dirigió a la puerta. Al abrir se encontró con Jenna que tenía la mano levantada en un puño.
Ella sonrió al verlo.
—Estaba por tocar. Veo que estás listo.
Nunca se había sentido tan idiota, ni siquiera podía recordar que hacía ella allí.
—¿Listo? —preguntó arriesgándose a quedar como un tonto.
—Saldremos a almorzar. No me digas que lo olvidaste.
«¡Demonios!»
Lo había hecho. Pero en su defensa, tenía algo más importante que hacer en ese momento como para pensar en ir a comer.
—Lo siento, pero tendré que cancelar. Lamento hacerlo de improvisto, pero se presentó una emergencia.
Ella hizo un puchero y parecía molesta; pero pronto recuperó la compostura.
—¿Algo en lo que pueda ayudar?
—No. Lo siento. Te llamaré —dijo pasando por su costado prácticamente corriendo hacia el ascensor.
Ya había perdido bastante tiempo, era hora de arreglar las cosas.
Cada vez que entraba al ascensor era como viajar en el carril de los recuerdos. Por un lado, estaba el día que había besado a Skylar por primera vez; ese día se había sentido increíble y no había manera de que fuera a olvidar lo suave de sus labios y su entrega. Y por el otro, estaba la despedida; el dolor que sentía cada vez que recordaba lo que ella había dicho no se comparaba a nada.
«…Espero que nuestros caminos no se vuelvan a cruzar». Casi podía escuchar su voz repitiendo aquellas palabras.
Desde su auto llamó al investigador privado y le pidió que se reuniera con él en el lugar de siempre. A veces lo contrataban para investigar a futuros posibles socios y era uno de los mejores encontrando cosas que el resto de personas no podía.
Condujo a toda velocidad a su departamento para recoger su anterior celular que estaba guardado en uno los cajones de su armario aun con la pantalla rota. Luego manejó hasta el restaurante a un par de cuadras para encontrarse con el investigador.
Él ya estaba allí cuando llegó.
—Necesito que averigües a quién pertenece el número que me envió unas fotos —dijo entregándole su celular—. Aun funciona, así que no debería haber problemas.
—Está bien, señor.
—¿Cuánto tiempo tomará?
—Alrededor de una semana.
Asintió, aunque había esperado que fuera más rápido que eso.
—Esto es privado, así que cárgalo a mi cuenta personal.
El hombre asintió de acuerdo y luego lo dejó.
Dan se quedó sentado allí por un rato antes de pensar en su siguiente paso. No iba a ser tan fácil como lo que acababa de hacer, ni de cerca. Tenía que pensar como lo iba a hacer porque podía apostar que su tigresa no iba a aceptarlo con los brazos abiertos… era más probable que en cuanto lo viera sacara sus afiladas garras.
Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md
—¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s
Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se
—Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve
Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de
—¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal







