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Capítulo 43: Paso a paso

Autor: Joana Guzman
last update Fecha de publicación: 2022-03-15 11:59:02

Skylar levantó la mano para cubrirse la boca mientras bostezaba. Estaba cansada y apenas era un poco más de la una de la tarde. Lo bueno es que no tenía ninguna clase por el resto del día porque las probabilidades de quedarse dormida, eran bastantes elevadas.

Quizás con un poco de cafeína en su sangre podría reaccionar, pero no podían consumir ninguna bebida que la contuviera, así que solo tenía su fuerza de voluntad para lograr llegar al final del día. Bueno, eso y una pequeña siesta.

—¿Te parece si aprovechamos hoy para buscar la información necesaria y nos reunimos mañana? —preguntó Benjamín espabilándola.

Benjamín era uno de sus compañeros y con quién solía hacer la mayoría de trabajos. Era un muchacho responsable y bastante aplicado. Se habían conocido a inicios del año y, aunque no podía considerarlo un amigo precisamente, le agradaba bastante.

—Está bien, a las seis entonces —dijo mirándolo.

—Genial. —Él sonrió, pero su expresión cambio de pronto—.  ¿Es mi imaginación o aquel hombre es el dueño de Industrias Hoteleras Harris? —preguntó haciendo un movimiento con la cabeza.

¿Qué probabilidad había de que Dan estuviera allí?

Con bastante lentitud miró hacia donde él le había indicado y comprobó que Benjamín estaba en lo cierto.

El sueño se evaporó y fue remplazado por sorpresa.

Unos metros allá, a un lado de la acera, estaba estacionado el auto de Dan y el dueño estaba reclinado sobre una de las puertas con los brazos cruzados en una posición que buscaba ser casual, pero, por las miradas que le daban las personas, no lo estaba logrando.

—Sí, es él —respondió.

Se preguntó qué estaba haciendo Dan allí.

Él se enderezó en todo su esplendor y la miró con fijeza.  

Mantuvo el ritmo y le sostuvo la mirada, aunque lo que quería era darse la vuelta y caminar en sentido contrario.

—¿Crees que haya venido a dar alguna conferencia?

Skylar lo dudaba mucho y así se lo dijo.

—Parece que te está mirando. ¿Lo conoces?

«Para mi mala suerte», se sintió tentada a decir.

—Eso se podría decir —dijo en su lugar—. Trabajé con él.

—¡Oh, diablos! Tú sí que estás en otra liga. Siempre creí que eras increíble, pero esto te pone a otro nivel. —Benjamín empezó a divagar sobre todo lo que había leído sobre él y lo grandioso que debería haber sido trabajar para él.

No podía negar que lo había sido. Como jefe, él era excelente, aun con su arrogancia.

Benjamín detuvo su perorata en cuanto se detuvieron frente a él.

Skylar lo miró con sospecha, pero se guardó las preguntas para después.

—Señor Harris, buenas tardes —lo saludó.

Él alzó una ceja.

—Skylar.

—No esperaba encontrármelo por aquí —dijo con una sonrisa educada en el rostro. Se estaba divirtiendo bastante—. Déjeme presentarle a Benjamín. —Miró a su compañero—. Benjamín, Dan Harris.

Su compañero estiró la mano para estrechar la de Dan.

—Señor Harris, es un honor conocerlo. Soy un gran admirador de su trabajo.

«Genial, lo que él necesitaba. Otra persona que se rindiera a su encanto».

Aunque la incomodidad de Dan era algo entretenido de ver.

—Espero no ser demasiado imprudente —continuó Benjamín—, pero me gustaría hacerle algunas preguntas.

El nerd que vivía dentro de su compañero estaba en su máxima expresión, pero tenía que aceptar que lo comprendía. Nadie con un poco de inteligencia desaprovecharía una oportunidad para aprender algo de uno de los hombres más astutos para los negocios.  

—¿Qué te parece si llamas a mi oficina? —Él le tendió una de sus tarjetas—. Estaré encantado de responder todas tus preguntas.

Miró a Dan sorprendida. Esperaba una negativa. Después de todo, ya tenía bastantes responsabilidades.

—¿Enserio?

Dan asintió.

—Eso es genial. Muchas gracias, señor Harris.

—¿Nos vamos? —le preguntó él.

—De hecho, estaba acordando algunas cosas con Benjamín.

—¿Te molesta si se retira? —Esta vez Dan se dirigió a Benjamín.

«Maldito». Era demasiado inteligente. Sabía que su compañero no iba a poner ninguna queja, menos cuando se había comportado tan amable con él.

—Para nada, ya terminamos.

—¿Entonces? —le preguntó Dan.

Iba a irse con él, pero solo porque no quería atraer más atención.

—Nos vemos mañana —se despidió de Benjamín.

Él se acercó a darle un abrazo que la tomó por sorpresa. Sobre todo, porque parecía un gesto sincero.

—Gracias por esto —susurró él cerca de su oído—. Hasta luego, señor Harris —dijo luego separándose.

Dan se limitó a asentir con la cabeza.

—¿Qué haces aquí? —preguntó en cuanto estuvieron en su auto.

—Tengo la tarde libre y pensé en llevarte a almorzar. —Abrió la puerta para ella.

—Pudiste preguntarme si estaba de acuerdo.

—Lo hice. Te envié algunos mensajes, no dijiste que no.

Skylar buscó su celular en su bolso y encontró cuatro mensajes de Dan. En los dos primeros él le preguntaba sobre su día, algo que había estado haciendo desde su encuentro del sábado, tres días atrás. En el tercer mensaje le preguntaba si le parecía bien ir a almorzar y en el último le avisaba que iba a pasar por ella.

—Sabías que estaba en clase y que no revisaría mi celular.

—Tal vez.

—No sé qué estás tramando, pero te digo que no funcionara.

Él la miró.

—Skylar, es solo una comida.

Lo miró con sospecha, pero él regresó la vista a la pista.

—¿Quién era ese? —preguntó Dan cambiando de tema.

Intentó descifrar si preguntaba por una razón específica, pero en su rostro no se reflejó ninguna expresión.

—Al parecer tu más grande fan —respondió con ironía.

Dan soltó una carcajada.

Su celular comenzó a vibrar en sus manos. Apenas miró el identificador, colgó; pero este volvió a sonar casi de inmediato.

—¿Quién es? —preguntó Dan.

—James.

Esperó ver alguna reacción de su parte, pero él parecía tranquilo. En el pasado cuando mencionaba su nombre siempre hacía alguna mueca. Quizás siempre había desconfiando de ella.

Sacudió la cabeza, no quería pensar en el pasado. No quería seguir molesta sobre eso, no quería que en el momento en que su hijo llegara a ese mundo creyera que sus padres se odiaban. Tal vez no estaban juntos, pero podían llevarse bien.

Cuando volvió a colgar por tercera vez, le llegó un mensaje.

«¿Estás ignorándome?», leyó.

Eso debería ser evidente. No había contestado sus llamadas desde que Dan le había dicho que James le contó lo sucedido, justo después de haberle escrito un mensaje en el que le llamaba traidor.

«Sí», respondió.

«¿Por qué?».

«No entiendes lo que significa ignorar».

«Mi inteligencia deja mucho que desear».

Sonrió. Había extrañado su extraño sentido del humor.

«Hablaste con Dan».

«Jamás me dijiste que no podía hacerlo, solo me pediste que no le contara lo del bebé. No veo el problema».

«Estás equivocado. No hay nada malo con tu inteligencia… tendrías tener una para eso».

Sacudió su cabeza y guardó su celular.

—¿El viernes en la noche estás ocupada? —preguntó Dan.

—Depende.

—¿Quería invitarte a la cena familiar?

—Estás bromeando ¿verdad? —Intentó no sonar alterada.  

—No. Quiero contarles a mis padres sobre tu embarazo y quiero que te conozcan.

—¿Estás seguro? Eso lo hará aún más real, no podrás cambiar de opinión después.

—No pienso cambiar de opinión sobre la paternidad. Entiendo tus dudas, pero estoy en esto porque realmente quiero. No me voy a ir a ningún lado.

Dan podía haberla defraudado a ella, pero no significaba que haría lo mismo con su bebé. Él parecía bastante sincero con sus sentimientos respecto a su embarazo. Era imposible fingir la ilusión y el cariño que brillaba en sus ojos cuando hablaba sobre su hijo o hija. Cuando le había hablado de su embarazo, podía jurar que había visto sus ojos húmedos.

Negarse sería irracional. Además, no se trataba de ella.

—Está bien, pero no les diremos nada que no sea necesario.

—Si es lo que deseas. ¿Hablaste con tu padre?

—¿Ha estado en tu oficina recientemente?

—No —dijo él extrañado.

—Esa es tu respuesta.

Dan sonrió.

No tardaron mucho en llegar al restaurante. Skylar estaba muriéndose de hambre cuando el camarero les tomó las órdenes.

—¿Cómo se ha estado comportando nuestro bebé?

Skylar no estaba segura si sonrió solo por la mención del bebé o porque el uso la palabra “nuestro” con bastante cariño.

—Estos últimos días las náuseas parecen haberse ido por fin, aunque todavía me siento mal cuando huelo algunas cosas —encogió la nariz con desagrado.

Dan estiró la mano para tocarla, pero por acto reflejo se hizo para atrás. No es que su tacto le molestara, es solo que había la hacía sentir algunas cosas que prefería evitar. No quería revivir nada.

Dan hizo una mueca, pero siguió preguntando sobre ella y el bebé. La tensión entre ellos parecía desaparecer cuando se mantenían en temas seguros y Skylar esperaba que Dan no hiciera ningún intento por hablar sobre ellos.

—¿Pensaste sobre lo que te pedí? Enserio me gustaría poder estar en tu siguiente control.

—Puedes venir —dijo.     

Era el padre de su bebé y tenía el derecho a estar presente.

—Gracias —musitó él con una sonrisa sincera.

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Comentarios (6)
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Juarez Barron Leonor
esperando más capítulos por favor ......
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Brenda Martinez
muy buena historia, habrá capitulos hoy?
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Maricruz Wú Anaya
Hola esta buenísima la novela esperando con ansías nuevos capítulos no nos dejes muchos días en espera saludos .........
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