FAZER LOGINDan localizó al investigador en una de las mesas del fondo y caminó directo hacia él. El hombre se levantó y le extendió la mano.
—Señor, buenas tardes.
—Es un gusto verte tan pronto. Creí que tardarías un poco más.
Los dos se sentaron antes de que Dan volviera a hablar.
—¿Qué es lo que averiguó?
—El número estaba registrado a nombre de una agencia de modelaje, al investigar un poco más descubrí que el celular es uno de tantos que la agencia les da a sus empleadas. Este en particular se lo dieron a… Tengo el nombre por aquí. —El hombre empezó a revisar en el archivo que tenía con él.
Dan esperó mientras una conjetura se formaba en su cabeza. Esperaba estar equivocado porque sin importar de quién se tratará no iba a tener piedad.
—Aquí esta. Es de Jenna Anderson.
Ese día estaba descubriendo lo tonto que podía ser.
—Hice una investigación completa de ella. Encontrará todo en este archivo —el investigador le entregó la carpeta.
El hombre nunca le decepcionaba. Siempre era minucioso con su trabajo.
—Asegúrate de pedir un bono extra —dijo poniéndose de pie.
—Gracias, señor.
Se despidió de él y salió de allí. Quería estar en su departamento para poder leer lo que aquel archivo contenía.
En cuanto llegó, se sirvió una copa de whisky y se acomodó en la sala. Colocó su vaso sobre la mesa de café y abrió la carpeta. Leyó página tras página y conforme avanzaba más idiota se sentía.
Jenna había jugado su papel bastante bien y él había creído cada una de sus mentiras. Ella no había cambiado, ni tampoco era la persona solidaria que había llegado a considerarla. Estaba más que claro que había planeado cada una de sus acciones.
Ella no había sido sincera sobre nada y lo que era peor había enviado aquella foto. Probablemente porque lo quería para ella, o para ser más exactos, quería su dinero.
Él le había dado lo que quería cuando se separó de Skylar. Era gracias a Jenna que había perdido a Skylar.
No.
No podía echarle la culpa de todo. Sí, ella había enviado la foto, pero no había tenido nada que ver con su desconfianza. Ese había sido él por su cuenta.
Agarró su vaso y tomó su bebida de un solo trago. Sintió como el whisky ardía al bajar por su garganta.
Su celular comenzó a sonar y al ver en el identificador en nombre de Jenna pensó en contestar y mandarla al demonio, pero sabía que eso no sería suficiente. No después de lo que había hecho. Además, no se iba a arriesgar a que causara más daño.
—¿Salimos a cenar esta noche? —preguntó ella cuando le contestó.
Escuchar su voz le causó repulsión. No entendía como había pasado tiempo con ella y no se había dado cuenta de sus intenciones y lo que era peor es que la había llegado a considerar una amiga.
—Estoy agotado. ¿Por qué no vienes a mi departamento y comemos aquí? Ordenaré algo.
—Eso suena mejor.
No necesitaba verla para saber que ella estaba sonriendo. Probablemente pensaba que por fin tendría suerte y lo llevaría a la cama. Se llevaría una sorpresa cuando se diera cuenta del verdadero motivo de su invitación.
—Entonces te esperó dentro de una hora.
—Allí estaré.
Dio por terminada la llamada y se comunicó con recepción para que dejaran entrar a Jenna. Luego le escribió a Skylar para saber cómo había llegado y se quedó con el celular en la mano por los siguientes quince minutos, que fue el tiempo que ella tardó en contestar.
«Sin problemas» decía su mensaje.
«Cuídate y llámame si necesitas algo», escribió y envió.
Se la imagino frunciendo el ceño y pensando que no necesitaba que se lo dijera.
Pasaron otros diez minutos antes de que ella respondiera.
«OK»
Sonrió y sacudió la cabeza. Estaba jodido.
—Dan, cariño —dijo Jenna cuando llegó. Se acercó a darle un beso en la mejilla, pero antes de que ella lo alcanzara se alejó en dirección al bar.
—¿Deseas algo de beber? —preguntó sirviéndose otro trago de whisky. Lo iba a necesitar para no matarla mientras trataba de averiguar la verdad.
—Una copa de vino, si no es mucha molestia.
—Por supuesto.
Le sirvió su bebida y se la entregó. Luego ambos se sentaron. Optó por el sillón con el objetivo de mantenerla lejos de él.
—¿Qué hiciste hoy? —preguntó Jenna antes de mover su copa con suavidad y tomar un sorbo. Después se lamió los labios.
Sus movimientos eran tan calculados que se dio cuenta de lo que trataba de hacer de inmediato.
Se tomó unos segundos para responder.
—Salí en una cita —dijo con total naturalidad y observó atento su reacción.
Sus hombros se tensaron ligeramente y molestia brilló en sus ojos. Lo encubrió bastante rápido, pero no lo suficiente.
—¿Una cita? —Esta vez Jenna tomó de su bebida con menos suavidad. Estaba molesta.
—Así es. —No dio más información a propósito—. ¿Y qué hiciste tú?
—Nada demasiado importante como tener una cita —respondió ella con una sonrisa—. ¿Con quién saliste?
Alzó una ceja. Se lo diría, pero más adelante, por ahora quería averiguar otras cosas.
—¿Recuerdas aquella ocasión que nos reunimos en Australia?
—Por supuesto, fue una noche agradable.
—No te pareció sospechoso que los periodistas obtuvieran una gran toma de nosotros. Era casi como si hubieran sabido que estaríamos allí. Lo mismo que sucedió unas semanas atrás.
Ella soltó un suspiro cansado.
—Así es con ellos. Nunca sabes que te están siguiendo hasta que aparece tu rostro en las revistas. —Sonrió al final.
Bebió de su vaso sin quitarle la vista de encima. Se preguntó hasta donde sería capaz de llevar la mentira.
Se había equivocado de profesión, debería haber optado por ser actriz. Era muy buena actuando, aunque los directores pronto se habrían aburrido de su carácter de diva y su poco sentido de la responsabilidad, tal y como había sucedido con muchos de los diseñadores que habían dejado de llamarla.
—Tienes razón. No entiendo como lo aguantas.
—Son gajes del oficio y te acostumbras.
—Por supuesto. Por cierto, me gustaría que des una entrevista para aclarar el malentendido del anillo.
—No creo que haya necesidad. De todas formas, ya todos se olvidaron de eso.
—Probablemente, pero no quiero que la mujer con la que estoy saliendo se sienta muy cómoda con eso.
—¿Tu cita?
—Así es.
—¿De quién se trata?
—De Skylar, creo que la conoces. Trabajo en mi empresa un tiempo.
—¿Ustedes están juntos de nuevo? Creí que ella te había engañado.
Allí estaba su respuesta. Jenna se había delatado más rápido de lo que había esperado.
—¿Engañado? No tengo idea de lo que hablas.
—Ella estaba viéndose a escondidas con tu primo.
Se dio cuenta en el preciso momento en que Jenna notó que acababa de delatarse.
—¿Cómo sabes eso? Estoy seguro que nunca hablé sobre ello.
—Debí escucharlo de alguien.
—No, no fue así. —Se puso de pie y se acercó a ella mirándola con odio.
Jenna se apretó en el sofá. Hacia bien en temer porque sentía que podía hacerle daño.
—¿Dónde está el celular que te dio tu agencia?
Ella palideció, pero todavía no confesó nada.
—No tiene sentido que actúes con inocencia, sé lo que hiciste. Fuiste tú quién me envió la foto de Skylar y James besándose.
Ella abrió los ojos como platos.
—Lo hice porque me preocupaba por ti. Estaba yendo a mi habitación cuando los vi.
—Y aprovechaste tu oportunidad. Necesitabas que ella saliera de tu camino para poder hacer tu movimiento.
—Estás malinterpretando todo. Skylar te engañaba y yo solo me estaba preocupada por ti.
—Te aconsejó que no digas su nombre otra vez —amenazó y ella pareció asustada por primera vez—. Sé que estás cerca de la quiebra. Tus vicios y gustos caros no se pagan solos, pero la mayoría de líneas de ropas y perfumes ya no te quieren contratar y tus padres se cansaron de financiar tus caprichos. Es allí donde entró yo, tu gallina de los huevos de oro.
—Dan, no es así. Yo te quiero, siempre te he querido. —Ella alzó una mano para acariciarlo.
Antes de que lograra tocarlo se hizo para atrás.
—Hubiéramos estado bien juntos. Hacemos una gran pareja.
—Es una lástima que no piense igual. Te arrepentirás del momento en que decidiste regresar a mi vida. No sabrás cuando ni donde, pero un día despertarás y habrás perdido lo poco que aun te queda. Si te vuelvo a ver tan solo aceleraras las cosas.
Caminó con tranquilidad hacia el bar para dejar su vaso.
Ella comenzó a reírse histérica.
Escuchó un vidrio romperse y con total desinterés se giró hacia ella. La copa yacía rota en su mano.
—Te voy a destruir, diré que me agrediste.
—Adelante —dijo despreocupado—. Tengo cámaras por toda la casa, solo bastará con entregar el video a la policía, o mejor aún a los reporteros. Sé cuánto te gusta salir en primera plana.
Ella observó alrededor como si no creyera en su palabra, al final tiró en su dirección la copa. Él logró esquivarlo a tiempo y esta se estrelló en la pared detrás de él.
—Seguro has escuchado las cosas terribles que la competencia dice de mí y el lunes a primera hora vas a darte cuenta de que no todas son mentiras. Ahora, largo.
Ella abrió la boca para hablar, probablemente suplicar, pero la calló con un gesto.
—Y Jenna —dijo deteniéndola a medio camino—. Te aconsejo que llames a la basura que nos toma las fotos y canceles lo que tengas en mente para hoy o me aseguraré de hundirlo también.
Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md
—¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s
Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se
—Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve
Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de
—¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal







