LOGINCuando llegaron a la mansión, Alys le sugirió a Cooper que se quedara a cenar y que durmiera en el cuarto de invitados esa noche. Él se negó al principio, pero después decidió aceptar.—Gracias amiga —susurró Maya—. Estoy preocupada por él, ha estado muy débil y con malestar, preferiría que no anduviese manejando a estas horas, es peligroso.Después de comer, esperaron a que el hombre se fuera al dormitorio y ellas se encerraron en la alcoba de Alys.—Bien, ya se debe haber quedado dormido. Ve y hazte la prueba —le recomendó Alys a su amiga Maya.—¡Uff...! Estoy nerviosa, amigas.—Ánimo, amiga, estamos contigo —soltó Evelyn.—Lo entiendo, querida. Ya pasé por eso —Alys le tomó las manos y le colocó las pruebas diciendo—: Entra y tómate tu tiempo, nos avisas cuando obtengas el resultado.Los minutos que pasaron parecieron eternos, pero Maya nada que salía.—Cuñada, ¿será que le pasó algo ahí adentro?—No lo sé, esperemos cinco minutos más y si no sale, tocamos la puerta.—Me parece bie
—¿Y mis hijos? Ellos no tuvieron nada que ver con lo que hicimos, no puedes dejarlos sin nada —Darla cayó de rodillas en el mármol frío, con el rostro desencajado y completamente derrotada. Sabía que al dejarlos sin recursos financieros, Abel los estaba castigando donde más les dolía—. Mantenlos a ellos fuera de esto y no mandes a mi esposo a la cárcel, por favor, te lo suplico. Eso acabaría con la reputación de la familia.—Eso debieron pensarlo antes de atentar contra los míos.La orgullosa mujer se mordió la parte interna del labio hasta que sintió el sabor metálico de la sangre y, juntando las manos, se obligó a implorar por una salida.—Sobrino, déjalo pasar por esta vez. Te prometo que no volverá a suceder.—Bien, puedo hacer una excepción, pero tengo una condición.—Dime cuál, haremos todo lo que pidas.Abel se levantó hacia el minibar y se sirvió un vaso de whisky, se acomodó nuevamente en la silla y, cruzando una pierna, meneó el costoso licor lentamente. Era el comportamient
Cuando llegaron a la ciudad, la noche estaba cayendo. La limusina de los abuelos estaba aparcada cerca de la pista para trasladarlos hasta su mansión.—Evelyn, querida, ve y acompaña a tu cuñada a la mansión de tu hermano. Esta noche Abel tiene asuntos importantes que atender y probablemente llegue tarde —le encomendó la abuela a su nieta.—Está bien, abuela, no te preocupes, la cuidaré bien; así aprovecho para pasar tiempo con ella. Con todo lo sucedido en la finca no pude disfrutar mucho de su compañía —expresó Evelyn con su entusiasmo habitual.Maya, quien estaba cerca, también se ofreció a ir con ellas.—Pierda cuidado, señora Lenox, nosotras cuidaremos bien de Alys, no permitiremos que le hagan daño a ella, ni a mis sobrinos.—Confío en ustedes, chicas —manifestó la matriarca con una sonrisa divertida. «Estas jovencitas de ahora son demasiado enérgicas, se creen heroínas con poderes especiales», se dijo a sí misma. Se subió al auto con su esposo y ordenó al personal de seguridad
Abel la acorraló contra la pared, le levantó con firmeza la barbilla clavándole una mirada intensa y peligrosamente seductora en los hermosos ojos verdes de su esposa.—¿Cómo me acabas de llamar? —el sutil ronroneo salió como una advertencia aterciopelada pero implacable.—Señor Lenox —respondió Alys en tono desafiante, retándolo con una mirada afilada.—¿Así es como llamas a tu hombre? —protestó Abel en tono bajo y amenazante. Observando fijamente los irresistibles labios de su mujer; este acortó la distancia deliberadamente hasta casi rozarlos.Un jadeo involuntario salió de la garganta de Alys y apoyó sus manos en el pecho de su marido tratando de alejarlo, pero fue en vano, era como luchar contra un muro humano de piel y músculos inamovible. El calor le subió por las mejillas y su corazón se desbocó; era obvio que su marido la estaba provocando adrede. —¡Abel...! Para, por favor... Nos pueden escuchar —balbuceó con evidente desesperación.—Llámame como se debe y te suelto, querid
Dicho esto, Abel se quitó los guantes ensangrentados y salió de la casucha en ruinas, dejando detrás de él los gritos aterradores de Marcos. Se subió a la camioneta acompañado de sus dos amigos, Lucas y Cooper. Los escoltas, incluida Martha, los custodiaban en varios vehículos rústicos durante todo el trayecto de vuelta.En la cabaña de la cascada el ambiente era totalmente diferente; Alys y Maya conversaban bastante entretenidas.—Amiga, cuando me enteré de lo que te pasó, me preocupé muchísimo por ti y por mis sobrinos —expresó Maya con profunda preocupación.—Gracias a Dios, no fue nada grave, querida. Estáte tranquila que ya pasó el peligro.—Sí, pero debes cuidarte; es evidente que hay personas que quieren hacerte daño y han arremetido en tu contra más de una vez en estos últimos días. Primero los pequeños dizque accidentes, después el ataque mediático y ahora el intento de ahogamiento; esto no es casualidad, amiga, a mi parecer es demasiado sospechoso.—Tienes toda la razón y po
La cacería no se hizo esperar, aparte de los agentes que se quedaron para la seguridad personal de Abel y su esposa; todos los demás fueron desplegados en un operativo de captura en el vasto bosque. Pero cerca del río la joven que estaba infiltrada como personal de servicio, seguía de cerca los pasos del delincuente. Ella lo había rastreado desde que salieron de la casa principal. Pero durante el accidente del auto, le perdió la pista por un momento. Unos minutos posteriores a la agresión de Alys, la joven mujer volvió a localizar el paradero del maleante. El asistente Liam se acercó para darle las novedades a su jefe.—Señor, una de las agentes dio con el paradero del atacante. Se trata de uno de los obreros de la finca. Ya lo llevamos al sitio que usted nos indicó.—Entendido, una vez atiendan a mi esposa y verifique que todo está bien, iré a ajustar cuentas con él. Lo voy a interrogar personalmente.Alys se despertó en una habitación desconocida, su estilo era campestre pero muy







