Share

Capítulo 2

Author: Venancio
—¡Dios! ¿Los guardias de seguridad del Grupo Judd siempre han sido tan holgazanes? ¿Por qué dejan entrar a cualquiera?

Había perdido toda la fuerza en mi cuerpo, haciéndome bolita en el piso, pero me aferraba a la carpeta entre mis brazos como si mi vida dependiera de ello.

Después de siete años en la unidad de investigación ultrasecreta, el proyecto por fin se acercaba a su conclusión. Celeste fue alumna de Daniel. Él me recalcó que debía entregarle el archivo intacto en sus manos.

Sin embargo, fue precisamente por esa reacción que Ethan notó el sobre de documentos entre mis brazos. Arqueó una ceja, con un poco de curiosidad en medio de su mirada hostil. Le leí la mente y negué con la cabeza desesperadamente.

—Míralo, Ethan. Después de todo, sigue aferrándose a ese estúpido sobre. ¿Quién sabe? Tal vez haya una carta de amor para la señora Judd ahí dentro. Escuché que todos estos novatos quieren tomar atajos turbios hoy en día.

—Incluso vi en internet cómo algunos pasantes intentan seducir a sus jefas, cambiando sus currículums por fotos subidas de tono...

Esas palabras fueron como una chispa que encendió toda la furia en el corazón de Ethan. Apretó los dientes, con una mirada fría y asesina mientras avanzaba paso a paso.

—Maldito perdedor y muerto de hambre. Quieres seducir a mujeres ricas, ¿eh? Hoy te voy a dar una lección que no olvidarás. ¡De ahora en adelante, te lo pensarás dos veces antes de siquiera mirar a una mujer!

Una fuerza descomunal me arrancó del piso. Cada uno me agarró de un brazo, levantándome en el aire. En medio del caos, vi a Ethan hurgando en el cajón.

Al final, caminó hacia mí con una sonrisa siniestra y una navaja en la mano.

—¡N-No! —grité—. ¡Todo esto es un malentendido! ¡No vine aquí a seducir a nadie!

Apenas habían salido las palabras de mi boca cuando Ethan levantó la pierna y hundió su puntiagudo zapato de cuero en mi estómago. Solté un grito; el dolor fue tan repentino que sentí que la vista se me nublaba.

El sudor me empapó la espalda como si me hubieran sumergido en una piscina. Al segundo siguiente, sentí sangre en la garganta y mi estómago se rebeló. Vomité.

—¡Uf! ¡Qué asco!

Los dos lacayos que me sostenían se apartaron de un salto, mientras yo me desplomaba contra el piso como un muñeco de trapo. Sentía tanto dolor que no lograba pronunciar ni una sola palabra.

Sin embargo, aquello no fue suficiente para satisfacer a Ethan. Se abalanzó sobre mí y se sentó en mi pecho.

—Mantenido sinvergüenza. ¡Deberías haber invertido tu juventud haciendo algo de provecho en lugar de estar detrás de mujeres ricas! Yo voy a ser el yerno de la familia Judd, mientras que tú... ¡no eres nada para mí!

Se inclinó hacia mí, entrelazando sus dedos en mi cabello antes de apretar el agarre y obligarme a levantar la cabeza. Soltando una risita, deslizó la navaja por mi cara.

—Tus cejas serán las únicas víctimas de hoy. Vuelve a hacer el ridículo y te rasuraré hasta el último mechón de cabello de la cabeza.

Por supuesto, no estaba siendo delicado conmigo. La navaja se arrastraba sobre mi piel, dejándome un montón de cortes de los que brotaba sangre fresca. Para ese momento, ya me habían torturado hasta el punto de casi perder el conocimiento, y a duras penas me daba cuenta de lo que me estaba haciendo.

—¡Ay, por Dios! ¡Mírenlo sin cejas! —soltó una carcajada uno de los empleados—. ¡Parece un fenómeno!

—Se lo tiene merecido. Deberíamos desnudarlo, tomarle fotos y pegarlas en las paredes de nuestro vestíbulo. ¡De esa forma, cualquiera que intente coquetear con la señora Judd lo pensará dos veces!

Uno de ellos sacó su celular creyéndose en todo su derecho y me apuntó con la cámara.

Ignorando mis humildes súplicas, Ethan me rasgó la camisa, le pidió prestado un lápiz labial a una colega y escribió un montón de groserías por todo mi cuerpo.

Los empleados a mi alrededor murmuraban mostrando su apoyo a la idea, y algunos incluso encendieron los flashes de sus celulares para capturar mi estado actual.

—¡Vete al diablo! ¡Ya estoy harto de mantenidos sinvergüenzas como tú!

—Mientras Ethan esté aquí, ningún hombre podrá acercarse a la señora Judd y salir ileso.

Ethan desbloqueó mi celular y abrió mi lista de contactos. Hasta arriba estaban los números de mis padres, así como el de Celeste. Furioso, agarró una pluma fuente del escritorio y me la clavó en el dorso de la mano.
Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Sangre de un Linaje Ignorado   Capítulo 8

    La noche que regresé a casa, Celeste ya me esperaba en el aeropuerto con su auto. En cuanto me vio, un destello de incredulidad cruzó por sus ojos.—¡Por Dios, Ozzy, en serio te pusiste más guapo que antes!Sonreí con entusiasmo y guardé mi maleta en el maletero.Durante el trayecto de vuelta, ella volvió a mencionar a Ethan.—Durante el año que estuviste fuera, su padre murió. Escuché que fue después de que lo sentenciaran a prisión. Su esposa huyó con otro hombre y la situación de Ethan se mantuvo en secreto.—Su padre tuvo un colapso mental y se quitó la vida en su celda. No tienes idea de lo feo que fue... Dijeron que se destrozó el cráneo y murió.Desde el asiento trasero, papá se rio de forma burlona.—Se lo merecía, aunque debo decir que la muerte fue su salida más fácil. Debería haber experimentado todas las torturas que han existido en la historia.Mientras tanto, mamá tenía una duda.—Entonces, ¿qué pasó con Ethan? Después de todo lo que hizo, ¿no lo sentenciaron?Estiré la m

  • Sangre de un Linaje Ignorado   Capítulo 7

    Celeste se tapó la nariz con asco y luego le asestó una patada brutal en el abdomen a Ethan. Él lanzó un alarido de dolor mientras la sangre le brotaba a borbotones de la boca.El resentimiento le había nublado la mente. Como si no fuera suficiente, agarró un tubo de acero que estaba a un lado, apuntó la abertura hacia la palma de Ethan y se lo clavó hasta atravesarla.Después de una serie de gritos de agonía, todas sus fuerzas se esfumaron. Su visión se nubló y se desplomó hacia adelante. Al mismo tiempo, extendí la mano para agarrar a Celeste, tratando de aferrarme al último hilo de cordura que le quedaba.—Ya es suficiente, Celeste —murmuré—. No querrás matarlo y terminar con el mismo destino que ellos, ¿verdad? No quiero que termines en prisión.—Lo siento mucho, Ozzy... —dijo Celeste, cuyo cuerpo se paralizó mientras se daba la vuelta para mirarme con los ojos rojos y arrasados en lágrimas—. Llegué demasiado tarde. ¡Si no hubiera salido a esa reunión, estos monstruos no te habrían

  • Sangre de un Linaje Ignorado   Capítulo 6

    —Mandarlos a la cárcel no será suficiente para calmar el odio que siento —dijo Celeste—. ¡Antes de eso, quiero que paguen cientos, miles de veces por el dolor que le causaron a Ozzy!Con un ademán tajante de su mano, los guardaespaldas que estaban detrás de ella avanzaron al unísono. Ignorando las súplicas desesperadas de Ethan y Simon, los arrastraron y los obligaron a subir a un auto.En cuanto a mí, mis heridas eran demasiado graves. Se me oscureció la vista y perdí el conocimiento.***Cuando volví a abrir los ojos, estaba recostado en la residencia Judd.En el momento en que mamá me vio despierto, se le arrugó la nariz y las lágrimas rodaron sin control por sus mejillas.—¡Ozzy, por fin despertaste! ¡Estuviste inconsciente tres días!Me sujetó la mano con fuerza; tenía la cara demacrada y exhausta, como si no hubiera dormido bien en varias noches.Me obligué a incorporarme en la cama.—Mamá, estoy bien... ¿Dónde está Celeste?Al escuchar mi voz, papá entró a toda prisa por la puer

  • Sangre de un Linaje Ignorado   Capítulo 5

    Celeste se detuvo frente a mí. Al verme tirado ahí, apenas consciente y empapado de sangre, el pánico de sus ojos se transformó en furia.—Entonces —dijo en voz baja, con un tono tan hostil que carecía de toda calidez—, ¿este es el hombre que decías que intentaba coquetear conmigo?Ethan asintió con entusiasmo; lucía una sonrisa de confianza y adulación mientras daba un paso al frente, intentando pasarle un brazo por los hombros.—Es él. No tiene idea... Hice de todo para quitarle de encima a toda esta gente irrelevante. Hasta me lastimé la mano de tanto golpearlo. Y encima insistía en que no intentaba acercarse a usted, ¡pero vi que tenía su contacto fijado hasta arriba en su lista!Apenas iba a la mitad de su discurso cuando notó que el cuerpo entero de Celeste estaba temblando.—Señora Judd, ¿qué pasa? ¿Mi castigo no fue lo bastante severo? Si aún no está satisfecha, puedo...Antes de que pudiera terminar, Celeste dejó de contener su furia. Con una sola orden, un guardia que estaba

  • Sangre de un Linaje Ignorado   Capítulo 4

    Al ver en qué estado me encontraba, Daniel y los demás soltaron un grito, aterrorizados.—Dios mío... ¿Cómo te hicieron esto?—¡Esto es una locura! ¿No saben que es ilegal?—¿Y ustedes quiénes se creen que son? —preguntó Ethan, soltando una carcajada breve y divertida tras escuchar eso. Se acercó a mí sin la más mínima preocupación—. ¿Cómo se atreven a meterse en mis asuntos?—¿No lo saben? —se burló—. En esta ciudad, ¡la familia Judd es la ley! Y yo... yo soy el prometido de la líder de esa familia. ¡Digan una sola palabra más a favor de él y me aseguraré de que ustedes y sus patéticas familias se hundan con él!Sus palabras provocaron escalofríos en todos los presentes, excepto en Daniel. Él había visto a Celeste crecer, así que, naturalmente, jamás creería que ella fuera capaz de casarse con un hombre así.—Cece, están torturando a Ozzy aquí —exclamó Daniel tras marcar su número de celular—. ¡Tienes que venir a la oficina!Al ver eso, Simon le arrebató el celular y lo arrojó al suel

  • Sangre de un Linaje Ignorado   Capítulo 3

    La punta afilada de la pluma perforó fácilmente mi mano. La sangre de un tono rojo rubí brotó a borbotones de la herida. Grité de dolor, con la cara torcida en una mueca grotesca. Podía sentir vívidamente cómo se aplastaban y desgarraban los tendones de mi mano.—Eres un imbécil —dijo Ethan tras recoger la carpeta, hacerla pedazos sin dudarlo y arrojarme los trozos de papel a la cara—. Te enseñaré lo que tu inútil padre no pudo enseñarte: ¡mantén las manos y los ojos lejos de lo que no es tuyo!Dicho esto, sus secuaces volvieron a levantarme por los aires.La patada había dejado mi cuerpo empapado en sudor. Me mantenía cabizbajo, casi a punto de morir, pensando que Ethan dejaría que todo terminara ahí, solo para escucharlo ordenar que me llevaran al vestíbulo de la empresa.***El personal de recepción y los transeúntes que estaban afuera miraron la escena boquiabiertos. Algunos curiosos, sin tener idea de lo que pasaba, preguntaron qué había ocurrido.—Es solo un asistente nuevo que n

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status