LOGIN“En la empresa él da las órdenes y, a solas, me prepara el café”.Liara FerrazÉl se dirigió hacia la cafetera con una gracia natural, manejando el vaporizador con la habilidad de alguien que realmente apreciaba el ritual de la mañana. Mientras la leche se espumaba, se volvió hacia mí, apoyando la cadera en la encimera.—Entonces, signorina, ¿cuál es tu evaluación profesional de mi desempeño como asistente de cocina? —preguntó, arqueando una ceja, con los ojos brillando con una mezcla de burla y sensualidad.—Bueno, como cocinero, eres un excelente destructor de recetas —respondí, sacando dos tazas del armario y colocándolas sobre la mesa—. Pero admito que tu técnica para limpiar los residuos tiene... potencial. Un cinco por el pastel, un diez por el esfuerzo de mantenerme entretenida.Giovanni soltó una sonora carcajada, un sonido profundo que llenó el espacio e hizo que mi corazón se saltara un latido.—Soy un hombre enfocado en los resultados, Liara. El pastel está en el horno, ¿no
“Es como un sueño despertar en tus brazos” Liara Ferraz Me desperté con el rostro apoyado en el pecho de Giovanni y sus brazos a mi alrededor. Una enorme satisfacción y una sensación de pertenencia me llenaron de calidez. Aquí es donde quiero estar. Conseguir una relación exclusiva con él fue un gran logro. La noche de ayer fue maravillosa; tenía miedo de que el plan no funcionara, de que él renunciara a mí al creer que yo había seguido adelante, pero su madre realmente conoce al hijo que tiene. Después tendré que agradecérselo; fue increíble. Me quedé acostada, escuchando los latidos de su corazón. El sonido rítmico me daba sueño, pero preferí disfrutar del momento. El calor de su piel contra la mía parecía crear una burbuja de protección contra el resto del mundo, un refugio donde las dudas de las últimas semanas finalmente se disipaban. Cada latido firme bajo mi oído era como un recordatorio silencioso de que ahora él era mío, completamente mío. Unos minutos después, empezó a
“Tu sabor es adictivo, siempre me hace desear más”Giovanni MorettiElla tensó el cuerpo en respuesta. Continué alternando entre mordiscos, succiones y penetraciones con los dedos y la lengua. En pocos minutos, estaba gimiendo mi nombre y sujetándome del cabello mientras se retorcía, llegando al orgasmo en mi boca.Lamí cada gota. Me puse el preservativo, la puse de espaldas a mí y la penetré de una sola vez, hasta sentir mis testículos rozar su cuerpo. Ella gimió, excitada.Arremetí con fuerza, aumentando el placer cada vez que mi pelvis chocaba contra sus nalgas. Cambió de posición, doblando las rodillas, lo que elevó aún más sus caderas y me permitió entrar más profundamente.La sujeté del cabello y cambié el ritmo, yendo despacio para disfrutar de la sensación de la cabeza de mi pene entrando poco a poco. Mojé mi pulgar con su lubricación y lo presioné contra su ano; en respuesta, su vagina se contrajo alrededor de mi pene, aumentando el placer. Con dos dedos de la otra mano, hice
Un solo pensamiento en mente. Quiero entrar en ella “ Giovanni Moretti Al llegar a la habitación, encendí la luz con ella todavía en mis brazos. Caminé hacia la cama y me senté con ella sobre mí. Cuando intenté besarla de nuevo, se levantó y comenzó a quitarse el vestido lentamente. De abajo hacia arriba, subía centímetro a centímetro, sin prisa, para mi agonía. Vi los lueros de cuero negros sujetos a las medias de seda y encaje. Subió más, revelando una tanga minúscula, y poco después un corsé de cuero negro. Mi sangre hirvió. Sentí una mezcla de rabia, alivio y excitación. Rabia por saber que ella no se había vestido así para mí. De verdad iba a seguir adelante. Alivio por saber que el tipo con el que saldría nunca llegaría a tenerla, porque tomé la decisión correcta. Si él hubiera tenido la oportunidad, podría haber sido lo suficientemente inteligente como para nunca dejarla ir. Mis ojos se oscurecieron mientras rastreaba cada pedazo de piel que ese maldito vestido azul iba dej
“El deseo de llevarla a mi cama lucha contra la urgencia de tenerla ahora” Giovanni Moretti A la salida de la discoteca, apoyé a Liara contra mi coche y la besé durante largos minutos, matando la añoranza que, aunque me costara admitirlo, estaba sintiendo; la verdad es que echaba de menos todo de ella. Sus labios sobre los míos, su cuerpo contra el mío, su voz suave, sus gemidos, todo me hacía sentir bien. Cuando las cosas empezaron a calentarse y mis pantalones me quedaron demasiado apretados, la subí al coche y tomamos la carretera. Mi deseo de poseerla era tan grande que sopesé llevarla a un hotel, pero me resistí; la quería en mi cama y pretendía no dejarla salir de allí hasta que tuviéramos que volver al trabajo. Hablamos bastante en el camino, nada serio, solo descubriendo intereses en común. El motor del coche rugía suavemente en la noche, pero el sonido que realmente llenaba mis oídos era su respiración, aún un poco acelerada por el enfrentamiento en la discoteca. Mientra
“Es hora de jugar duro” Liara Ferraz Me alegré de que todo estuviera saliendo bien. Seguimos bailando hasta que Toni vino hacia nosotras. Luna estaba de espaldas y, cuando se giró, hizo una mueca al verlo. — Buenas noches, chicas —saluda. — Buenas noches —respondo. — Buenas noches, hermano —dice Júlia, dándole un abrazo. Luna, en vez de saludarlo, hace una mueca y le pregunta a Júlia: — ¿Eres su hermana? — Sí, ¿se conocen? — Es la chica con la que dije que me iba a casar —Toni responde. Presuntuoso. La tensión cómica e inesperada entre los dos sirvió como una breve distracción para el hielo que se había instalado en mis manos. Ver la expresión de conmoción mezclada con irritación en el rostro de Luna fue casi magnético, pero mis ojos se obstinaban en escanear la penumbra justo detrás de ellos. Mi cuerpo entero estaba en estado de alerta máxima, cada terminación nerviosa esperando el impacto de la verdadera confrontación que estaba por venir. En ese momento, Luna y Toni emp







