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Me gustas tú

last update publish date: 2026-09-17 12:04:08

Alexander estaba recostado junto a Valentina, observándola mientras trabajaba en la propuesta para su proyecto. Llevaba toda la semana dedicada a ello, además de encargarse de los preparativos para su fiesta de cumpleaños. Alexander comenzaba a sentirse un poco culpable por la presión que le estaba poniendo.

Aun así, Valentina no se había quejado en ningún momento; al contrario, parecía disfrutar cada una de las cosas que estaba haciendo.

Después de varias horas frente a la computadora, Valenti
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  • Seduciendo a mi Esposo   Paso tres

    Daniel llegó a su departamento. Al entrar en la sala, su ceño se frunció al encontrar a un hombre de cabello castaño claro, vestido completamente de negro, sentado en el sofá principal mientras bebía tranquilamente un vaso de whisky.—Carajo, ¿en serio regresaste? —soltó Daniel, sin darle demasiada importancia a su presencia—. Alexander me dijo que lo visitaste hace unos días.El hombre asintió, manteniendo sus ojos color avellana sobre Daniel.—Sí, aunque no pareció agradarle demasiado mi visita —respondió el hombre—. ¿Tú qué piensas?—Me da igual —contestó Daniel mientras se sentaba en el sofá de enfrente—. ¿Qué es lo que quieres, Nikolái? Tu regreso debe tener un motivo.—Lo tiene —dijo Nikolái, dejando el vaso sobre la mesa de centro—. Es sobre la esposa de Alexander.Daniel frunció el ceño y cruzó los brazos. Que Nikolái hubiera regresado ya era motivo suficiente para desconfiar, pero que su interés estuviera relacionado con Valentina podía complicar las cosas. Mucho más ahora qu

  • Seduciendo a mi Esposo   Me gustas tú

    Alexander estaba recostado junto a Valentina, observándola mientras trabajaba en la propuesta para su proyecto. Llevaba toda la semana dedicada a ello, además de encargarse de los preparativos para su fiesta de cumpleaños. Alexander comenzaba a sentirse un poco culpable por la presión que le estaba poniendo.Aun así, Valentina no se había quejado en ningún momento; al contrario, parecía disfrutar cada una de las cosas que estaba haciendo.Después de varias horas frente a la computadora, Valentina movió lentamente la cabeza de un lado a otro, intentando aliviar la tensión de su cuello. Trabajaba desde la cama porque no tenía otro lugar preparado para hacerlo.—¿Por qué no utilizas el estudio? —preguntó Alexander al notar el gesto de cansancio.—Porque es tu estudio —respondió ella sin dejar de teclear—. No quiero que pienses que soy una invasora y que estoy apropiándome de tus cosas.Alexander soltó una risa silenciosa. Si ella supiera que ya se había apropiado de algo mucho más import

  • Seduciendo a mi Esposo   Lo voy a destruir

    Daniel llegó a la mansión Hart a la mañana siguiente, poco después de que Alexander se marchara. Era mejor así; la conversación que tendría con Valentina debía mantenerse en privado hasta que él considerara necesario informar a Alexander.—Hola, soploncito —dijo Valentina al llegar a la sala.Daniel sonrió, resignado a que ese sería su apodo para su jefecita, y respondió con una pequeña reverencia a modo de saludo.—Jefecita, no tengo mucho tiempo, así que vamos directo al grano —sugirió Daniel.Valentina asintió, desbloqueó su teléfono y se lo entregó.—Ese es el número desde el que me llamaron ayer para decirme eso sobre Alexander —dijo con seriedad.—¿Dijo algo más? —preguntó Daniel mientras anotaba el número en su celular. Sospechaba que probablemente se trataba de un número desechable.—No… Bueno, no le di tiempo de decir más. Colgué la llamada —respondió Valentina, cruzándose de brazos, como si aquello no le diera demasiada importancia.Daniel sonrió sin apartar la mirada del ce

  • Seduciendo a mi Esposo    Cosas del pasado

    Valentina frunció el ceño y colgó la llamada de inmediato. No pensaba caer en ese tipo de trampas; para ella, aquello no era más que un intento de sembrarle dudas.—¿Acaso será la zorra de la psicóloga? —murmuró para sí, mirando la pantalla de su teléfono—. ¿O Miranda y Anthony?Se recostó contra el cabezal de la cama. Su relación con Alexander comenzaba a despertar cierta envidia a su alrededor, algo que no le preocupaba demasiado, pero sabía que debía ser cautelosa y descubrir quién estaba detrás de aquella llamada.Desbloqueó la pantalla de su celular y entró directamente al chat del Soploncito de lujo. Si había alguien, además de Alexander, en quien podía confiar, era en él. Después de todo, sabía que era leal a Alexander.“¿Puedo hablar contigo sin que Alexander se entere? Recibí una llamada de un número desconocido. Me dijeron que él es un asesino.”….Daniel frunció el ceño al leer el mensaje de Valentina. La petición era inesperada, pero no tardó en comprender que, si ella hab

  • Seduciendo a mi Esposo   Ella será quien mande

    Alexander llegó a su oficina, donde Daniel seguía revisando los documentos relacionados con las propiedades que Dinora Luna, la abuela de Valentina, había dejado en herencia.—Al fin llegas. Tienes que revisar esto —dijo Daniel, levantando algunos documentos—. Llevo buena parte del día investigando y hay algo que me resulta sorprendente sobre esta propiedad.Alexander se quitó el saco y caminó hasta el sofá. Se sentó junto a Daniel y tomó los documentos. A medida que avanzaba en la lectura, su expresión se volvió más seria y entrecerró los ojos.—¿Estás seguro de esto? —preguntó Alexander sin apartar la mirada de los documentos.—Sí —afirmó Daniel con seguridad—. La propiedad figura como un inmueble común y, según los registros actuales, su valor no parece ser significativo. Sin embargo, hay algo en esos documentos que no encaja.Daniel tomó una de las hojas y la revisó nuevamente antes de continuar.—He encontrado información antigua relacionada con la propiedad y con los terrenos qu

  • Seduciendo a mi Esposo   Quedarse sin herencia

    Alexander y Valentina bajaron al comedor justo a tiempo para la comida. Los veinte minutos habían sido suficientes para que ambos se arreglaran antes de salir de la habitación.Edward arqueó las cejas al verlos entrar. Alexander intentaba mantener su expresión seria, pero el brillo en sus ojos lo delataba.—¿Cuánto tendremos que esperar? —preguntó Edward, mirando a su hijo con una sonrisa maliciosa—. ¿Nueve meses?—Basta, papá —soltó Alexander al entender perfectamente a qué se refería.Valentina sintió que las mejillas le ardían y tomó asiento rápidamente, evitando la mirada de su suegro.—¿Nueve meses para qué? —preguntó Amanda, completamente ajena a la insinuación.—No es nada, mamá —respondió Alexander, tomando asiento junto a Valentina.—Bueno —dijo Amanda—. Por cierto, Alexander, Valentina y yo hemos avanzado bastante con los preparativos de tu cumpleaños. Incluso ya tenemos el lugar.Alexander asintió y miró de reojo a Valentina.—Supongo que será aquí, como todos los años —dijo

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