تسجيل الدخولDesde que se volvieron a ver, él se la pasó poniéndola a prueba, buscándola, poseyéndola, perdiendo el control, buscando venganza, peleando... Hizo hasta lo imposible, por las buenas o por las malas, para demostrar que el tiempo y la distancia no habían logrado separarlos. Ese torbellino de emociones intensas era su manera de percibir su existencia, la única prueba que tenía de que lo suyo todavía no había llegado a su fin.Hasta que la vio ahí, tendida en esa cama de hospital, casi sin vida, como una muñeca de porcelana que se rompería con solo tocarla. Fue en ese preciso instante cuando cayó en la cuenta de lo terriblemente equivocado que estaba.—Ahora entiendo que, ya sea amor o resentimiento, nada de eso importa más que su bienestar.Si ella ya no lo amaba, que así fuera. Con tal de que estuviera a salvo y con salud, aunque pasaran a ser dos extraños, aunque no volvieran a cruzarse en la vida, le bastaba con saber que ella andaba por algún rincón del mundo, respirando y viviendo
La madera de la silla crujió bajo su peso.La sonrisa de Horacio se fue desvaneciendo por completo. Dejó a un lado lo que estaba haciendo y se quedó observando a Marcos con total atención. Se veía fatal. Aunque su traje seguía impecable y el nudo de la corbata lucía perfecto, todo su cuerpo irradiaba un cansancio absoluto y un dolor profundo. No tenía la cara de alguien que acaba de ganar o perder un caso. Se notaba que algo lo había destrozado por dentro.Horacio no quiso presionar con más preguntas. Se levantó en silencio, sirvió un café bien cargado —como sabía que a Marcos le gustaba— y deslizó la taza con cuidado sobre la mesa, dejándola justo frente a él.Marcos ni se inmutó. Seguía con la mirada perdida, atrapado en su propio mundo, sin registrar la taza ni nada de lo que pasaba a su alrededor. El tiempo perdió todo el sentido en medio de ese silencio tan denso. Afuera, la luz de la tarde se fue apagando lentamente hasta que la noche cayó por completo.Horacio no encendió las
Marcos apretó los puños en silencio. Teresa lo miró de nuevo, con los ojos cargados de una mezcla de tristeza y reproche.—Cuando ustedes se volvieron a ver, de verdad pensé que ella tendría un nuevo comienzo. Nunca me imaginé que las cosas le fueran a pegar tan duro, y el juicio de custodia de Cecilia terminó siendo la gota que derramó el vaso.Marcos se quedó inmóvil, de una pieza. Una culpa inmensa y un remordimiento asfixiante le cayeron encima, calándole hasta los huesos. Recordó cada una de sus provocaciones, sus reclamos llenos de rabia al enterarse de la verdad y esa fría notificación del abogado... ¿Qué demonios le había hecho?—El doctor dice que el exceso de ansiedad y todo este estrés hicieron que la depresión regresara con fuerza. Lo de mi hija ya no es solo un bajón emocional. El cuerpo le está pasando factura por tanto dolor. Este desmayo es una advertencia muy grave. Si sigue bajo tanta presión, va a terminar colapsando por completo. La próxima vez, Dios no lo quiera,
La Clase G de Marcos avanzaba a toda velocidad, abriéndose paso entre el tráfico de la ciudad. El paisaje pasaba como un borrón detrás de la ventana. Los semáforos, los embotellamientos y los peatones se convirtieron en obstáculos que lo estaban volviendo loco de la desesperación. Le urgía tanto llegar al hospital que el camino se le hacía eterno.Noelia se había desmayado. ¿Por qué así, de la nada?Mil preguntas le daban vueltas en la cabeza y cada una alimentaba su peor pesadilla. Ese miedo terminó por tumbarle todas sus defensas. Sí, le guardaba rencor... su plan era pelear la custodia para hacerla sufrir, para cobrarle cada una de sus mentiras... Pero jamás le cruzó por la mente la idea de perderla de verdad. Al imaginar que algo malo pudiera pasarle, el juicio y el maldito orgullo pasaron a segundo plano. Lo único que le importaba en ese instante era verla y saber que estaba bien.Veinte minutos después, Marcos llegó a toda prisa al hospital. Subió las escaleras corriendo hacia
—Mami, ¿qué tienes? —se escuchó a lo lejos la voz de Cecilia.Antes de que Noelia pudiera responder, los destellos frente a sus ojos se expandieron y empezaron a dar vueltas a toda velocidad, convirtiéndose en un resplandor blanco que la dejó por completo aturdida. Los sonidos del mundo exterior se apagaron de golpe, volviéndose distantes y borrosos. Noelia intentó aferrarse al marco de la puerta, pero sentía los brazos tan pesados que el cuerpo simplemente no le respondió.Lo último que percibió fue el impacto frío contra el piso de piedra y el grito lleno de terror de su madre desde el interior de la casa:—¡Noelia!***Mientras tanto, en la sala del tribunal civil, el ambiente era solemne y de absoluta tensión. Ivana revisaba su reloj a cada rato. Ya casi era hora de comenzar y el secretario ya estaba pasando lista, pero Noelia no aparecía por ningún lado ni respondía los mensajes.Apenas anoche, cuando hablaron por el celular, le había recalcado que por ningún motivo llegara tard
Ivana se dio cuenta de que su reacción no había sido muy profesional y recuperó la compostura de inmediato:—Señorita Bustos, en un juicio de custodia, lo principal que evalúa el juez es el interés superior del menor. La situación sentimental de los padres no es, por sí sola, un factor determinante ante la ley, pero eso no quita que tenga cierto peso. Si la contraparte tiene una pareja estable, o si planea rehacer su vida y formar una nueva familia, el juez podría tomarlo en cuenta al evaluar el entorno en el que va a crecer la niña. Además, cuenta mucho si esa nueva pareja está dispuesta a aceptar y tratar bien a una criatura que no es suya. Llegado el momento, podemos sembrar dudas razonables sobre eso.Noelia recordó lo que Cecilia le había contado sobre la pregunta de Lorena, de si le gustaría tener otra mamá. Por lo visto, Marcos ya había tocado el tema con Lorena y, al menos en apariencia, ella la aceptaba. De solo pensar que Marcos podría quitarle a su hija para armar una famil







