LOGINVoy a la barra y les pregunto a los chicos por mi amiga. Ellos responden que hace unos instantes se había ido al despacho de Julie. Les agradezco por su información y me dirijo a la planta alta para ir en busca de Mika.
Toco la puerta al llegar, y después se abre. Es uno de los guardias del lugar, me ve con cara de asombro, no sé por qué. Le pregunto por Mika y él responde que está ocupada adentro con la jefa. Escucho a mi amiga gritar.
¿Qué sucede?
Empujo la puerta sin importarme el guardia, intenta detenerme, pero ya estoy adentro. Mika se encuentra de pie frente al escritorio, y Julie al verme se queda congelada en su lugar. No sé qué esperaba, es la misma reacción del guardia.
Mi amiga, al notar el comportamiento de la jefa, se gira para ver, ya que yo me encontraba detrás de ella. Al verme, sus ojos se abren y sin pensarlo se lanza hacia mí para abrazarme.— ¡Lilli! — grita antes de llegar a mí, y me abraza eufóricamente, me barre toda con su mirada, como cerciorándose de que nada me faltará. — ¿Estás bien? ¿No te hicieron nada?
Cuando interroga me comprueba a qué se refiere y eso me deja saber que estaba al tanto de mi situación peligrosa. ¿Pero cómo supo?
— ¿Tú ya lo sabías? — pregunto con miedo.
Y es que tenía miedo a saber que mi amiga estuviera involucrada en mi secuestro instantáneo y de que casi abusa de mí ese tipo.
Ella niega enérgicamente con la cabeza.
— No, yo me enteré hace un momento y viene a reclamarle a Julie. Nadie sabía decirme dónde estabas, pero cuando me enteré de que te habían ofrecido al mafioso más peligroso. Vine a comprobar si ella tenía que ver.
Dijo refiriéndose a la jefa, y la miré sin comprender. Ella había dado su palabra de no llegarme a vender con nadie, que mi trato era de solo bailar, pero al parecer no había cumplido bien con su parte.
— ¡Tú lo prometiste! — le grité, señalándola con mi dedo, indicé, mientras me acerco más al escritorio. — Ese era el trato.
Se pone de pie y suspira.
— Lo sé, pero no podía decirle, no al Diablo — dijo preocupada—. Él es casi dueño de esta ciudad y de todos los lugares en los que pisa. Con un chasquido de dedos puede cerrar el club y quítame todo lo que me pertenece. — Resopla—. Además, yo tengo tratos con él y sus colegas, y por ese lado también no tendría alternativa. Él me prometió que no te haría daño, por esa razón fue que al final acepté, ya que me había negado. Por favor, créeme. — súplica.
Puedo entenderla ya que ella siempre había sido buena conmigo, con todas, y ella misma tenía esas políticas que no se prostituyen sus chicas. Estaba comenzando a dudar eso de ella, ¿pero y si tenía razón?
— Aún así te tenías que seguir negándote. — conteste, decepcionada.
— Y lo hice, como te dije yo me negué, pero él dijo que no te iba hacer nada, que solo quería tu compañía, yo le dije que tampoco hacías ese tipo de trabajo, que solo bailabas para el club.
— Él me dijo que había pagado. — reclamo al recordar lo que dijo.
— Sí, pero yo no lo acepté, aún así dejo el dinero, pero hay está el maletín con todo el dinero. Yo se lo regresaré a su amigo, que es más sensato que él.
— No creo poder seguir trabajando aquí, temo que regrese por mí. Me lo ha dicho.
— No puedes hacerme esto, te necesito. Haré lo posible para protegerte, pero por favor no te vayas.
— No sé, no puedo volver a correr el riesgo, ¡Ese maldito estuvo a punto de violarme! — digo furiosa.
Mi amiga me toma del brazo preocupada.
— No creí que te fuera hacer daño. — responde Julie.
— ¡Cómo puedes decir eso! — mi amiga le grita — Sabemos que ese tipo es un demonio, es alguien despiadado sin corazón. ¡La has expuesto ante ese desgraciado!
La tranquilizó tomando su mano, es lo que más me gustaba de ella, siempre me defendía y cuidaba de mí, como una hermana.
Mi amiga sujeta más fuerte mi mano y me jala para sacarme de allí. Salimos de ese lugar en silencio y sin hacer caso a los que nos llaman. Ella me arrastra hasta su auto, se que esta preocupada por mí y tengo que tranquilizarla. Ya estando en el coche, toma una bocanada de aire y habla.
— Perdón — dice cabizbaja — Debí cuidarte — golpea el volante molesta. — Soy una mala amiga.
Niego y pido que me vea.
— No, no es tu culpa — le respondo — Tú no sabías lo que iba ocurrir. — froto su brazo para que se relaje — Mírame, estoy aquí sana y a salvo.
Me mira con sus ojos húmedos, le regaló una sonrisa. Y ella me responde con una casi igual pero medio forzado. Se que se preocupa por mí y se que no se lo perdonaría si me pasara algo malo, pero ni ella, ni yo somos culpables en esto.
Después de hablar bien las cosas y tranquilizarnos mutuamente, emprendemos el viaje hacia nuestras casas. Espero que mi madre y mi hermana ya estén durmiendo sino tendré que inventarme algo, por llegar más tarde.
Los minutos pasan, y puedo creer que hasta pasó más de una hora. Se me ha hecho eterno. Mi trasero ya se entumeció de tanto estar sentada en un inodoro. Me levanto y salgo de ahí. Mi amiga aún no responde, y eso quiere decir que tal vez no ha visto mi mensaje o aún no termina con su asunto. Tendré que ir a buscarla porque no se detendrá si no la obligo . Lo que quiero es irme ya.Salgo del servicio de damas, pero primero me cercioro de que esos sujetos no andan por ahí cerca. Rezo por ello y avanzo hacia fuera. Cuando voy por los pasillos y llego hasta el mostrador de bebidas, no veo a Mika por ningún lado. ¿En dónde rayos se ha metido? Le pregunto a la chica que nos atendió al principio, pero no logra decirme casi nada, solo que la vio irse hace unos minutos con un tipo por el rumbo contrario de donde venía yo. No me dice exactamente qué lugar es ese y por qué motivo se fue allá. Le doy las gracias y me giro para ir hacia ese lugar. Es un pasillo largo. Más adelante veo unas puertas a
Lillie—Insisto en que debemos irnos —digo cuando entramos al sitio al que mi amiga me arrastró—. No me agrada este lugar.—Deja de quejarte. —Jala mi brazo para que avance—. No nos vamos a quedar, solo comprobaré si me está engañando y después nos iremos.Resoplo molesta.Mi amiga se está obsesionando con ese tipo. Es la primera vez que hace esto. Nunca había llegado hasta el punto de vigilar a uno de sus conquistas o novios o lo que sea que signifiquen para ella.El lugar es muy distinto al que solemos trabajar. Este sí es un table dance, pero de esos de baja . En donde nosotras trabajamos solo bailamos sin quitarnos la ropa y otras chicas ofrecen servicio de compañía. Acostarse con los clientes no está permitido. Aquí, al parecer, es lo contrario. En la pista de baile hay chicas semidesnudas y otras sentadas al lado o sobre sus clientes. Ellos les meten mano. Hay algunos que hasta sexo tienen en los pasillos, lo digo porque ahorita pasamos a una pareja gimiendo mientras se movían pe
Ella está muy furiosa, y parece que saca chispas de sus ojos. En cambio, yo no dejo de sonreír.—¡Imbécil! —sisea entre dientes.Sonrío aún más.—Me encanta cuando te pones así. —Llevo mis manos a los bolsillos del pantalón y me inclino un poco hacía ella, que aún se encuentra frente a mí—. Eso hace que mi falo se prenda más. —Con una media sonrisa, le guiño un ojo.Se queda boquiabierta. Cuando procesa todo lo que dije, bufa y se gira por completo, alejándose. Me carcajeo por su reacción.—¡Largo! —Se gira para verme—. ¡No eres bienvenido aquí!—Tu familia no pensó lo mismo hace unos días.—Cínico, sinvergüenza, engreído. ¡Te odio! —Lanza sus puños a mi pecho, que golpea, mientras me insulta con todos esos apodos que me ha puesto.Mi sonrisa se borra al momento que la veo a punto de llorar. ¿Es por su mamá que llora? ¿O yo lo provoqué? Soy un maldito imbécil, merezco que me odie de por vida. Agarro sus muñecas y la atraigo a mis brazos para abrazarla. Ella comienza a sollozar. Acarici
DantePor fin será mía. Al fin. Solo no entiendo por qué no estoy emocionado como pensé que lo estaría. El propósito siempre fue ese, hacerla mía, tenerla por una noche, satisfacer mis instintos más salvajes, poseer ese exuberante cuerpo y hacerla gritar mientras la follo duro. Pero ¿qué me ha hecho cambiar?Estoy molesto, pero más que nada conmigo, ya que empiezo a sentir algo por esa chiquilla. Ese no soy yo. Quiero hacer eso, tomarla y hacerla mía a la fuerza, pero muy en el fondo algo me dice que no lo haga.Estos días llegué a pensar en qué se sentiría tener a alguien a tu lado, una relación, algo estable, una novia o quizás a una esposa, una mujer a la que consentir, y compartir cosas con ella en vez de tener sexo, hacerle el amor, dormir abrazados y tal vez formar una familia.¿Y por qué no? Será porque soy un maldito asesino, un mafioso que está lleno de enemigos y que podrá correr con el mismo destino que el de sus padres. En vez de que me hagan daño a mí, se lo harán a ellos.
Lloro sin parar en mi habitación. Me encerré para que mi madre y mi hermana no se enteraran de nada. Tengo que hacerlo por ellas, que dieron todo por mí. No puedo dejarlas solas cuando más me necesitan. No tenía muchas opciones. También debía ese dinero, y por esa razón él me acorraló en el baño del hospital. Si le doy lo que tanto me ha pedido desde que lo conocí, tal vez después me deje en paz y se marche para siempre de nuestras vidas. Solo será una noche, solo una noche.¿En realidad quiero eso? ¿Quiero que se vaya? Ya no sé qué es lo que quiere y qué no.Me duermo por un instante, pero tengo sueños extraños. Es una casa enorme y parece ser de las afueras. De repente, un hombre de cabello oscuro, piel bronceada, tatuado, aparece. No veo su rostro. Me recuesta en un escritorio y me agarra de las piernas. Yo solo sollozo. Él desabrocha su pantalón y lo baja para tomarme a la fuerza, sin contemplaciones ni nada, mientras grito con desesperación. Lloro de nuevo cuando me despierto. Sud
LillieMe dejó desconcertada con toda su falsa actuación. Mi familia se creyó toda la amabilidad que les demostró. Además, alucinan con él. Por ese lado, las comprendo. Puedo decir que en alguna otra ocasión también pasó conmigo, pero no tengo que dejar que eso vuelva a ocurrir. No puedo darle gusto en lo que él quiera. Si lo hago, creerá que tiene todas las de ganar conmigo y pensará que ya me tendrá comiendo de su mano. Tengo que pensar con inteligencia y astucia. Necesito hacerlo, ya que todo esto me confunde. No puedo creer que en tan poco tiempo que tiene de haberse ido ya lo comienzo a extrañar. Es algo estúpido y sinsentido, pero algo en mí cambia.Tengo dolor de cabeza por no haber dormido muy bien. Mi mente no dejó de pensar en él, así que no logré conciliar el sueño. Mi hermana me dio algo para el dolor. Me encuentro con ella en la cocina preparando el desayuno. Hoy es domingo, por lo que no trabaja, de modo que le toca cocinar.—¿Todo bien? —le pregunto cuando la noto distra







