LOGINDante
Después de haber recibido el informe con toda la información detallada de la hermosa mujer que me trae vuelto loco, estaba impaciente por leerlo, pero lo dejé por un momento a un lado, ya que no tenía tiempo. Tenía que arreglar primero los asuntos de la organización.
El día que terminé con los tipos que tenía que interrogar y luego de haber acabado en la boca de Tamara, los chicos y yo fuimos a hacer lo acordado con lo del cargamento. Les pusimos una trampa a los rusos que solían ser nuestros aliados. Nos traicionaron con el fin de tomar más poder. Los interrogamos. Al igual que los otros tipos del clan diferente, nos dijeron lo mismo, que la mafia alemana estaba detrás de todo esto.
Aún se me hace difícil de creer, pero quizás es verdad, ya que son nuestros enemigos de toda la vida, pero no entiendo cuál es el motivo. No me he metido con su gente desde que tomé el lugar. Los conflictos con ellos se habían calmado hace muchos. Mientras uno no se metía con el otro cartel, todo estaba bien. Como se inmiscuyeron en mis asuntos, ellos solos firmaron su muerte con el Diablo, así que planeé con mi equipo un ataque hacia los alemanes, pero aún no tenemos bien claro por dónde atacar. Mandé a algunos de mis hombres a investigar información sobre ellos, si tienen puntos débil.
Tengo entendido que la cabeza de la organización alemana es Lionel Bachman, que está encargado de una mafia muy grande. Lleva años siendo el jefe. Todavía no sé si es un linaje o si él lo formó. No tengo muchos datos de ese cartel, y no es porque no me importe, sino porque no he tenido tiempo ni necesidad de investigar, hasta ahora, que es muy necesario.
El informe de investigación de Esmeralda lo pude leer después de unos días de haber resuelto todos mis asuntos pendientes, cuando estaba en mi habitación de mi casa en Italia. Con el ambiente más tranquilo, lo leí. Lo que investigó Charlie de ella fue su nombre completo: Lillie Watson. Es estudiante de Medicina en una facultad prestigiosa de la cuidad y tiene 19 años. Con razón se miraba tan joven, pero de cuerpo es una mujer bien proporcionada. Trabajó en una cafetería durante unos meses y después cayó en el club de Julie. En la actualidad, tiene más del año allí. Es un trabajo que haré que deje pronto. Tiene que ser mía. No puedo dejar que siga con ese empleo en ese sitio. De ninguna manera voy a permitir que otros hombres la vean en poca ropa, solo yo puedo hacerlo. Tiene una familia, una madre que quedó viuda antes de que ella naciera —algo sospechoso. Luego lo investigaré—, la cual está muy enferma de cáncer. Además, tiene una hermana mayor y una sobrina pequeña. Son de bajos recursos, por ese motivo su hermana dejó de trabajar y ella tomó el empleo en el club.
La información está muy detallada y completa. Detalla toda su vida durante estos 19 años. Haré que Charlie investigue también a su madre y hermana por si hay algún secreto oculto, ya que me intrigó que la señora hubiese quedado viuda cuando estaba supuestamente embarazada de Lillie, a quien le puso sus apellidos de soltera. En cambio, su otra hija sí tiene los apellidos de ambos padres, y no solo eso, en el informe hay cuatro fotos de cada una. Lillie no se parece a su hermana, pero con su madre sí tiene algo de parecido. La hermosa Esmeralda es rubia de ojos verdes, con mucho resplandor. En cambio, su madre y su hermana son castañas, con ojos del mismo tono, solo que la señora tiene algunos rasgos parecidos a Lillie. Como soy muy curioso, y cuando algo me llama la atención no lo dejo escapar, averiguaré la verdad. Como todo lo relacionado con esa chica me intriga, no lo puedo dejar escapar.
Iván y los demás me dijeron que perdí el juicio en mí, que ya no pienso razonable por querer a toda costa a esa chiquilla. Sé que tienen razón. Ya perdí cualquier argumento referente a ello y no pienso bien. Deseo tenerla a mi merced y poseerla como quiera. Sin embargo, la chica es difícil y brava. Recuerdo cuando la besé la primera vez y me mordió. No voy a negar que eso me prendió más. Todo en ella me enciende y me hace anhelarla más y más.
Cuando me encuentro de vuelta en Nueva York, lo primero que hago es ir a buscarla. Ni de Edgardo me salvé. También me reclamó igual que el hijo, pero como a mí nadie me da órdenes los mandé al carajo. Ya están en las instalaciones de la universidad. Mandé a mis hombres en su búsqueda y les pedí que no la tocaran, que la convencieran para que los acompañara al auto sin tener que forzarla. Quiero que agarre confianza y no tenga miedo. Si no, se me complicará lo que estoy dispuesto a proponerle. Ya teniéndola conmigo, los dos encerrados en mi auto, podré hablar y llegar a un acuerdo que nos favorecerá a ambos. Podré aprovechar para hacerla entrar en razón. Estoy al tanto de su necesidad por el dinero y puedo jugar con ello para que caiga. Sé que no será fácil, pero algo me dice que tarde o temprano caerá.
La fiera está a pocos centímetros de mí. No deja de verla. Esos hermosos ojos, al igual que sus exuberantes pechos, desde que los vi por primera vez los deseé como loco y no dejo de pensar en ellos.
—Con esto confirmo que estás completamente loco —espeta—. Eres un arrogante y un imbécil.
—Gracias por el cumplido. —Sonrío con descaro.
Resopla molesta, lo puedo notar en su bello rostro.
—No me interesa tu trato ni nada parecido, así que déjame ir. No estoy de ánimos para aguantar a un tipo soberbio.
Y me insulta más, pero no le tomo importancia. Al parecer, no soy de su santa devoción, pero puedo comprender por qué empezamos mal. Tengo que hacer cualquier cosa para convencerla, pero no sé qué pueda funcionar. Tal vez si intento comenzar desde cero solo para que caiga. No suelo ser amable, mucho menos con las mujeres, pero tengo que hacer algo.
—De acuerdo, empecemos de nuevo. Hagamos como que nos acabamos de conocer y que no ha pasado nada.
Tengo que fingir para que agarre confianza y ahí será cuando yo me aproveche.
—Sigue sin interesarme nada de uste. No me hará cambiar de opinión. —Se cruza de brazos.
Gruño irritado. Esta mujer me exaspera y me excita a la misma vez. Paso mi mano por la cara y mi cabeza. Es mucho más difícil de lo que pensé.
—No te estoy pidiendo permiso, te lo estoy ordenando —digo entre dientes.
—Sabía que no tenía intenciones buenas —contraataca—. Tú no eres de confianza.
Y sigue.
Tengo que pensar en algo para convencerla, quizá con lo de su madre.
—Para que veas que soy generoso, te daré un poco de tiempo para que lo pienses bien. —Tengo que intentarlo de algún modo.
No dice nada, parece que lo considera. Después de unos minutos, rompe el silencio.
—Debo irme. ¿Era todo lo que me querías decir?
Sigue con su mismo mal humor.
Intenta abrir la puerta, pero no lo logra por el seguro.
—Yo te llevaré.
Sin esperar respuesta o algún reclamo de su parte, enciendo el auto para dar marcha al camino hacia su casa. Ella nunca me dijo dónde es, pero con toda la información que tengo todo lo sé. Después de unos minutos, llegamos a un vecindario humilde, pero se mira decente. Estaciono enfrente del edificio. Son lugares de construcción media. Al parecer, cuentan con algunas viviendas que comparten el inmueble.
Se nota irritada. Sé que es porque no la dejé marcharse. Intenta abrir la puerta de nuevo para salir, pero al darse cuenta de que no logró su objetivo bufa furiosa y se gira hacia mí para observarme.
—¿Acaso no piensas quitar el seguro? —pregunta cansada—. ¿O piensas secuestrarme y retenerme a la fuerza? —Su tono es sarcástico.
Sonrío y, sin dejar de verla, le respondo: —Es una buena idea —finjo pensarlo mientras agarro mi barbilla, pensativo—, pero como no soy el tipo de hombre que secuestra mujeres para follarlas, no lo haré. Quiero que aceptes por ti misma.
Niega con la cabeza y muestra una media sonrisa fingida.
—Pues quédese sentado —mira sus uñas con arrogancia—, porque se puede cansar esperando.
Esta mujer feroz debería exasperarme por su comportamiento, pero solo logra que me encapriche más con ella. También sonrío para demostrarle que sus palabras no me afectan en nada, al contrario.
—Pues tendré que esperar todo lo que sea necesario —suelto burlón.
Como ve que no me afectó en lo más mínimo, deja de actuar para mostrar su enojo. Sonrío más porque me gusta sacarla de quicio. ¿Es en todos los malditos aspectos? No sé, y la verdad ni me interesa saber cómo tratar correctamente a una mujer. No me interesa enamorarla. Esas estupideces no van conmigo. Mi único interés es llevármela a la cama y hacerla mía por completo, demostrarle quién manda.
Los minutos pasan, y puedo creer que hasta pasó más de una hora. Se me ha hecho eterno. Mi trasero ya se entumeció de tanto estar sentada en un inodoro. Me levanto y salgo de ahí. Mi amiga aún no responde, y eso quiere decir que tal vez no ha visto mi mensaje o aún no termina con su asunto. Tendré que ir a buscarla porque no se detendrá si no la obligo . Lo que quiero es irme ya.Salgo del servicio de damas, pero primero me cercioro de que esos sujetos no andan por ahí cerca. Rezo por ello y avanzo hacia fuera. Cuando voy por los pasillos y llego hasta el mostrador de bebidas, no veo a Mika por ningún lado. ¿En dónde rayos se ha metido? Le pregunto a la chica que nos atendió al principio, pero no logra decirme casi nada, solo que la vio irse hace unos minutos con un tipo por el rumbo contrario de donde venía yo. No me dice exactamente qué lugar es ese y por qué motivo se fue allá. Le doy las gracias y me giro para ir hacia ese lugar. Es un pasillo largo. Más adelante veo unas puertas a
Lillie—Insisto en que debemos irnos —digo cuando entramos al sitio al que mi amiga me arrastró—. No me agrada este lugar.—Deja de quejarte. —Jala mi brazo para que avance—. No nos vamos a quedar, solo comprobaré si me está engañando y después nos iremos.Resoplo molesta.Mi amiga se está obsesionando con ese tipo. Es la primera vez que hace esto. Nunca había llegado hasta el punto de vigilar a uno de sus conquistas o novios o lo que sea que signifiquen para ella.El lugar es muy distinto al que solemos trabajar. Este sí es un table dance, pero de esos de baja . En donde nosotras trabajamos solo bailamos sin quitarnos la ropa y otras chicas ofrecen servicio de compañía. Acostarse con los clientes no está permitido. Aquí, al parecer, es lo contrario. En la pista de baile hay chicas semidesnudas y otras sentadas al lado o sobre sus clientes. Ellos les meten mano. Hay algunos que hasta sexo tienen en los pasillos, lo digo porque ahorita pasamos a una pareja gimiendo mientras se movían pe
Ella está muy furiosa, y parece que saca chispas de sus ojos. En cambio, yo no dejo de sonreír.—¡Imbécil! —sisea entre dientes.Sonrío aún más.—Me encanta cuando te pones así. —Llevo mis manos a los bolsillos del pantalón y me inclino un poco hacía ella, que aún se encuentra frente a mí—. Eso hace que mi falo se prenda más. —Con una media sonrisa, le guiño un ojo.Se queda boquiabierta. Cuando procesa todo lo que dije, bufa y se gira por completo, alejándose. Me carcajeo por su reacción.—¡Largo! —Se gira para verme—. ¡No eres bienvenido aquí!—Tu familia no pensó lo mismo hace unos días.—Cínico, sinvergüenza, engreído. ¡Te odio! —Lanza sus puños a mi pecho, que golpea, mientras me insulta con todos esos apodos que me ha puesto.Mi sonrisa se borra al momento que la veo a punto de llorar. ¿Es por su mamá que llora? ¿O yo lo provoqué? Soy un maldito imbécil, merezco que me odie de por vida. Agarro sus muñecas y la atraigo a mis brazos para abrazarla. Ella comienza a sollozar. Acarici
DantePor fin será mía. Al fin. Solo no entiendo por qué no estoy emocionado como pensé que lo estaría. El propósito siempre fue ese, hacerla mía, tenerla por una noche, satisfacer mis instintos más salvajes, poseer ese exuberante cuerpo y hacerla gritar mientras la follo duro. Pero ¿qué me ha hecho cambiar?Estoy molesto, pero más que nada conmigo, ya que empiezo a sentir algo por esa chiquilla. Ese no soy yo. Quiero hacer eso, tomarla y hacerla mía a la fuerza, pero muy en el fondo algo me dice que no lo haga.Estos días llegué a pensar en qué se sentiría tener a alguien a tu lado, una relación, algo estable, una novia o quizás a una esposa, una mujer a la que consentir, y compartir cosas con ella en vez de tener sexo, hacerle el amor, dormir abrazados y tal vez formar una familia.¿Y por qué no? Será porque soy un maldito asesino, un mafioso que está lleno de enemigos y que podrá correr con el mismo destino que el de sus padres. En vez de que me hagan daño a mí, se lo harán a ellos.
Lloro sin parar en mi habitación. Me encerré para que mi madre y mi hermana no se enteraran de nada. Tengo que hacerlo por ellas, que dieron todo por mí. No puedo dejarlas solas cuando más me necesitan. No tenía muchas opciones. También debía ese dinero, y por esa razón él me acorraló en el baño del hospital. Si le doy lo que tanto me ha pedido desde que lo conocí, tal vez después me deje en paz y se marche para siempre de nuestras vidas. Solo será una noche, solo una noche.¿En realidad quiero eso? ¿Quiero que se vaya? Ya no sé qué es lo que quiere y qué no.Me duermo por un instante, pero tengo sueños extraños. Es una casa enorme y parece ser de las afueras. De repente, un hombre de cabello oscuro, piel bronceada, tatuado, aparece. No veo su rostro. Me recuesta en un escritorio y me agarra de las piernas. Yo solo sollozo. Él desabrocha su pantalón y lo baja para tomarme a la fuerza, sin contemplaciones ni nada, mientras grito con desesperación. Lloro de nuevo cuando me despierto. Sud
LillieMe dejó desconcertada con toda su falsa actuación. Mi familia se creyó toda la amabilidad que les demostró. Además, alucinan con él. Por ese lado, las comprendo. Puedo decir que en alguna otra ocasión también pasó conmigo, pero no tengo que dejar que eso vuelva a ocurrir. No puedo darle gusto en lo que él quiera. Si lo hago, creerá que tiene todas las de ganar conmigo y pensará que ya me tendrá comiendo de su mano. Tengo que pensar con inteligencia y astucia. Necesito hacerlo, ya que todo esto me confunde. No puedo creer que en tan poco tiempo que tiene de haberse ido ya lo comienzo a extrañar. Es algo estúpido y sinsentido, pero algo en mí cambia.Tengo dolor de cabeza por no haber dormido muy bien. Mi mente no dejó de pensar en él, así que no logré conciliar el sueño. Mi hermana me dio algo para el dolor. Me encuentro con ella en la cocina preparando el desayuno. Hoy es domingo, por lo que no trabaja, de modo que le toca cocinar.—¿Todo bien? —le pregunto cuando la noto distra