LOGIN— Mira, no sé qué es lo que buscas, pero te aseguro que no es a mí, sean equivocado de persona. —Le informo cómo puedo.
Él niega con la cabeza y con una sonrisa cínica me ve.
— Ne dubito. Mi appartieni già. —contestó voz calmada.
— ¡Imbécil! Podrías hablar en mi idioma cuando te refieres a mí, no entiendo nada de lo que estás diciendo y menos si me hablas en chino, en árabe o quién sabe en qué estúpido idioma. —Mis palabras salen apresuradas y cargadas de furia.
Ladea una sonrisa y habla de nuevo.
— Vaya, tienes muchas agallas, y eso me fascina más —sonríe —. Dudo que me haya equivocado de persona. Ya que tú me perteneces. — Declara —Y esa boquita tan linda —su tono fue algo sensual — no debería ser insolente.
Pasa la lengua lentamente por su labio inferior, parecía saborear cada palabra que dijo.
¿Pero qué carajo le pasa a este tipo? Está completamente loco.
— ¡Eres un maldito demente! —lo arremetí pegándole en el pecho con mis dos manos.
Con rapidez y con solo una mano me detuvo, sentía mis ojos humedecerse.
— Quédate quieta —masculló a entre dientes irritado —.O si quieres que te obligue hacerlo.
No sabía a dónde me llevaban, preferí quedarme en silencio para que no me lastimaron y así guardar mis energías por si llegaba a tener la oportunidad de escapar. En ningún momento bajé la guardia. No sabía que estaba dispuesto a hacerme, y tenía que defenderme de cualquier forma.
Ya cuando estaba más tranquila, me aparto las manos, y después me atreví a mirarlo de reojo. Aparentaba como de casi treinta años o tal vez menos edad, vestía de negro con camisa y pantalón de vestir, se notaba que eran muy costosos, su cabello estaba peinado hacia atrás como lo había visto en el club. Aunque se le medió alboroto un poco, me imagino que fue en el momento en que forceje contra él cuando intenté golpearle, pero me detuvo. Sus ojos seguían oscurecidos, pero recordaba que eran grises, un gris como azulado.
Y creo que él también me recorrió con su mirada, porque no dejaba de mirarme en ningún momento todo mi cuerpo y puedo darme cuenta de eso cuando se detuvo en mis pechos.
¡Maldito pervertido!
Su aura de peligrosa ponía mis vellos de punta. No dejaba de verme descaradamente. Hasta sentía que me desnudaba con su mirada.
— ¿Te gusta el sexo duro o cómo lo prefieres? — preguntó, y curvó su labio.
— ¿¡Qué!? — espeté molesta.
— Hablo del sexo. ¿Cómo te gusta? — cuestiona así como si nada, como si estuviera haciendo una pregunta normal.
— ¡Pero qué carajo se cree! —exclamé —. Está equivocado conmigo, no soy una de esas chicas que usted piensa. No estoy dispuesta a responder a su absurda pregunta. — digo, con un tono terminante.
¿Qué le pasa? Acabó de confirmar que es un pervertido y descarado. Mis nervios comienzan a alterarse. Si ya me había tranquilizado de un arranque de desesperación, ahora era mucho más peor.
Llegamos a uno de los hoteles más caros y elegantes de la ciudad. Era un lugar muy famoso, ya que muchas celebridades y millonarios se hospedaban en él cuando venían a Nueva York. Era mi oportunidad para pedir ayuda, pero en brevedad comprobé que eso iba a ser muy difícil. Todos ahí lo conocían y le servían como si fuera su rey. Me llevaba fuertemente sujeta del brazo, antes de bajar del auto me amenazó con darme un balazo si intentaba hacer algo indebido, como gritar o algo más. Así que mis esperanzas de huir habían sido descartadas.
Los tipos mastodontes nos siguieron. Cuando llegamos a la que creo que es una suite, me zarandeo hasta entrar ahí. Sus guardias se quedaron fuera.
Me jalo hasta la habitación donde se encontraba la cama y me empujó hacia ella. Reprimí un quejido, al caer. Me giré para enfrentarlo, y me encontré con una mirada oscura y peligrosa.
— No sé qué es lo que quiere de mí. De mí no obtendrá nada, así que déjeme ir — digo, tratando de sonar segura en mis palabras.
— Tú no saldrás de aquí hasta que yo lo autorice… y hagas lo que te ordené — dice y lo piensa por un momento —. Primero, desnúdate completamente. —Piden con arrogancia.
—P- pero… ¿qué...? — no logré completar una frase, del temor.
— ¡He dicho que te desnudes! — gruñe alto.
La palpitación en mi pecho se agita latiendo a mil, mis manos tiemblan y mis piernas también lo hacen.Tengo miedo.
Quiere que me desnude frente a él, ¿me irá a violar? No sé por qué quiere que me quite la ropa, no creo que algo bueno quiera hacerme.
— Está completamente loco si cree que haré eso. —replique.
Sin más que agregar, él saca su arma detrás de su pantalón y la coloca en una mesilla que se encontraba a lado de un sofá. Me ve y dice.
— Al parecer eres una fiera que deberé domar, espero así también seas en la cama. — Su tono es descarado, toma asiento al mismo tiempo que toma su arma— obedece, si no quieres que te dé un puto tiro en esa preciosa cabecita.
Suplico mentalmente para que no me haga daño, decidí obedecerle, quizás solo eso quería, verme desnuda. Me quité mi abrigo y después la falda y el top con el que había bailado en el club. Quedando solo en ropa interior.
— ¡Dije todo! — grita alterando. Sin dejar de apuntar con su arma.
Y doy un brinco del susto, esto no me gusta, pero tengo que hacerlo si quiero seguir viviendo. Me desnudo completamente como había ordenado. Me quedo expuesta ante su mirada lujuriosa. Mientras él me mira con los ojos más abiertos y sorprendidos se podría decir, su respiración sube y baja a un ritmo entrecorto, como si estuviera por perder el control. Y tiemblo más, pero no por frío, sino porque estoy muerta de miedo.
Los minutos pasan, y puedo creer que hasta pasó más de una hora. Se me ha hecho eterno. Mi trasero ya se entumeció de tanto estar sentada en un inodoro. Me levanto y salgo de ahí. Mi amiga aún no responde, y eso quiere decir que tal vez no ha visto mi mensaje o aún no termina con su asunto. Tendré que ir a buscarla porque no se detendrá si no la obligo . Lo que quiero es irme ya.Salgo del servicio de damas, pero primero me cercioro de que esos sujetos no andan por ahí cerca. Rezo por ello y avanzo hacia fuera. Cuando voy por los pasillos y llego hasta el mostrador de bebidas, no veo a Mika por ningún lado. ¿En dónde rayos se ha metido? Le pregunto a la chica que nos atendió al principio, pero no logra decirme casi nada, solo que la vio irse hace unos minutos con un tipo por el rumbo contrario de donde venía yo. No me dice exactamente qué lugar es ese y por qué motivo se fue allá. Le doy las gracias y me giro para ir hacia ese lugar. Es un pasillo largo. Más adelante veo unas puertas a
Lillie—Insisto en que debemos irnos —digo cuando entramos al sitio al que mi amiga me arrastró—. No me agrada este lugar.—Deja de quejarte. —Jala mi brazo para que avance—. No nos vamos a quedar, solo comprobaré si me está engañando y después nos iremos.Resoplo molesta.Mi amiga se está obsesionando con ese tipo. Es la primera vez que hace esto. Nunca había llegado hasta el punto de vigilar a uno de sus conquistas o novios o lo que sea que signifiquen para ella.El lugar es muy distinto al que solemos trabajar. Este sí es un table dance, pero de esos de baja . En donde nosotras trabajamos solo bailamos sin quitarnos la ropa y otras chicas ofrecen servicio de compañía. Acostarse con los clientes no está permitido. Aquí, al parecer, es lo contrario. En la pista de baile hay chicas semidesnudas y otras sentadas al lado o sobre sus clientes. Ellos les meten mano. Hay algunos que hasta sexo tienen en los pasillos, lo digo porque ahorita pasamos a una pareja gimiendo mientras se movían pe
Ella está muy furiosa, y parece que saca chispas de sus ojos. En cambio, yo no dejo de sonreír.—¡Imbécil! —sisea entre dientes.Sonrío aún más.—Me encanta cuando te pones así. —Llevo mis manos a los bolsillos del pantalón y me inclino un poco hacía ella, que aún se encuentra frente a mí—. Eso hace que mi falo se prenda más. —Con una media sonrisa, le guiño un ojo.Se queda boquiabierta. Cuando procesa todo lo que dije, bufa y se gira por completo, alejándose. Me carcajeo por su reacción.—¡Largo! —Se gira para verme—. ¡No eres bienvenido aquí!—Tu familia no pensó lo mismo hace unos días.—Cínico, sinvergüenza, engreído. ¡Te odio! —Lanza sus puños a mi pecho, que golpea, mientras me insulta con todos esos apodos que me ha puesto.Mi sonrisa se borra al momento que la veo a punto de llorar. ¿Es por su mamá que llora? ¿O yo lo provoqué? Soy un maldito imbécil, merezco que me odie de por vida. Agarro sus muñecas y la atraigo a mis brazos para abrazarla. Ella comienza a sollozar. Acarici
DantePor fin será mía. Al fin. Solo no entiendo por qué no estoy emocionado como pensé que lo estaría. El propósito siempre fue ese, hacerla mía, tenerla por una noche, satisfacer mis instintos más salvajes, poseer ese exuberante cuerpo y hacerla gritar mientras la follo duro. Pero ¿qué me ha hecho cambiar?Estoy molesto, pero más que nada conmigo, ya que empiezo a sentir algo por esa chiquilla. Ese no soy yo. Quiero hacer eso, tomarla y hacerla mía a la fuerza, pero muy en el fondo algo me dice que no lo haga.Estos días llegué a pensar en qué se sentiría tener a alguien a tu lado, una relación, algo estable, una novia o quizás a una esposa, una mujer a la que consentir, y compartir cosas con ella en vez de tener sexo, hacerle el amor, dormir abrazados y tal vez formar una familia.¿Y por qué no? Será porque soy un maldito asesino, un mafioso que está lleno de enemigos y que podrá correr con el mismo destino que el de sus padres. En vez de que me hagan daño a mí, se lo harán a ellos.
Lloro sin parar en mi habitación. Me encerré para que mi madre y mi hermana no se enteraran de nada. Tengo que hacerlo por ellas, que dieron todo por mí. No puedo dejarlas solas cuando más me necesitan. No tenía muchas opciones. También debía ese dinero, y por esa razón él me acorraló en el baño del hospital. Si le doy lo que tanto me ha pedido desde que lo conocí, tal vez después me deje en paz y se marche para siempre de nuestras vidas. Solo será una noche, solo una noche.¿En realidad quiero eso? ¿Quiero que se vaya? Ya no sé qué es lo que quiere y qué no.Me duermo por un instante, pero tengo sueños extraños. Es una casa enorme y parece ser de las afueras. De repente, un hombre de cabello oscuro, piel bronceada, tatuado, aparece. No veo su rostro. Me recuesta en un escritorio y me agarra de las piernas. Yo solo sollozo. Él desabrocha su pantalón y lo baja para tomarme a la fuerza, sin contemplaciones ni nada, mientras grito con desesperación. Lloro de nuevo cuando me despierto. Sud
LillieMe dejó desconcertada con toda su falsa actuación. Mi familia se creyó toda la amabilidad que les demostró. Además, alucinan con él. Por ese lado, las comprendo. Puedo decir que en alguna otra ocasión también pasó conmigo, pero no tengo que dejar que eso vuelva a ocurrir. No puedo darle gusto en lo que él quiera. Si lo hago, creerá que tiene todas las de ganar conmigo y pensará que ya me tendrá comiendo de su mano. Tengo que pensar con inteligencia y astucia. Necesito hacerlo, ya que todo esto me confunde. No puedo creer que en tan poco tiempo que tiene de haberse ido ya lo comienzo a extrañar. Es algo estúpido y sinsentido, pero algo en mí cambia.Tengo dolor de cabeza por no haber dormido muy bien. Mi mente no dejó de pensar en él, así que no logré conciliar el sueño. Mi hermana me dio algo para el dolor. Me encuentro con ella en la cocina preparando el desayuno. Hoy es domingo, por lo que no trabaja, de modo que le toca cocinar.—¿Todo bien? —le pregunto cuando la noto distra