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Capítulo 16.

Author: Kester
last update publish date: 2026-09-27 18:21:27

El rugido de los motores del jet privado de Aethel Corp, que despegaba rumbo a Ginebra, se oía débilmente desde el despacho de Elena, en el último piso. La mujer permanecía inmóvil junto al enorme ventanal, observando la silueta plateada del avión atravesar las nubes anaranjadas del cielo vespertino de City-B. El informe sobre el desvío de las rutas de distribución internacional acababa de ser firmado, marcando una victoria aplastante sobre la descabellada maniobra que Charlie Vane había intent
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  • Su Mayor Arrepentimiento Fui Yo   Capítulo 29.

    La mañana en la lujosa residencia de Elena en City-B comenzó con una serena actividad. En el majestuoso vestíbulo principal, Elena lucía deslumbrante con un elegante traje formal de blazer color marfil. Llevaba el cabello recogido impecablemente, proyectando el aura de una mujer de negocios poderosa y, al mismo tiempo, refinada. Estaba arrodillada frente a Leo, arreglando con calidez el cuello del uniforme de jardín de infancia de su hijo, un gesto que contrastaba con la frialdad que mostraba ante el mundo exterior.La puerta principal recibió unos suaves golpes y Aria entró con una tableta de trabajo en las manos. Sus pasos se ralentizaron por un instante al contemplar la armonía entre madre e hijo, pero enseguida se acercó con profesionalismo.—Señora —saludó Aria con una respetuosa inclinación antes de mirar a Leo con una tierna sonrisa—. El coche que recogerá al joven amo Leo ya está listo afuera.—Mami... me voy a la escuela —se despidió Leo con su adorable voz infantil, besando

  • Su Mayor Arrepentimiento Fui Yo   Capítulo 28.

    La noche en City-B se sentía tan silenciosa y fría detrás de los muros de cristal de la sede central de Aethel Corp. En el último piso del rascacielos, Elena permanecía de pie, contemplando la extensión de luces de la ciudad que brillaban como un mar de estrellas artificiales. Sobre su escritorio, el informe financiero del segundo trimestre mostraba unas cifras de crecimiento extraordinarias. Su negocio de cosméticos y productos de cuidado a base de hierbas se había convertido oficialmente en un gigante sin rival en el mercado nacional.Lo tenía todo. Poder, riqueza y el respeto absoluto del mundo empresarial. Sin embargo, en medio de noches silenciosas como aquella, el vacío en un rincón de su corazón solía hacer eco del pasado. Los ojos de águila de Charlie Vane —el hombre que ella creía enterrado bajo la fría tierra del continente europeo— aparecían de vez en cuando en su mente sin ser invitados.Elena se dio la vuelta lentamente y caminó hacia el sofá de cuero negro donde Aria est

  • Su Mayor Arrepentimiento Fui Yo   Capítulo 27.

    Habían pasado seis meses desde aquella noche crítica en Zúrich. El fresco otoño envolvía ahora una tranquila clínica privada de fisioterapia en las afueras de Ginebra. Dentro de la sala de ejercicios, que daba a un jardín cubierto de hojas de arce enrojecidas, Charlie permanecía de pie, apoyándose en las barras paralelas de metal.La camisa de lino blanco que llevaba ya no le quedaba demasiado holgada. Gracias a una dieta estricta, un tratamiento pulmonar intensivo y un entrenamiento físico incansable, su cuerpo, que antes había sido frágil y delgado, estaba recuperando poco a poco su solidez y su porte erguido.—Un paso más, señor Vane. Contenga la respiración y exhale lentamente —indicó el fisioterapeuta local que lo acompañaba.Charlie inhaló profundamente. Sus pulmones ya no se sentían como si miles de agujas los atravesaran; el oxígeno fluía con mucha más facilidad, llevando energía a cada célula de su cuerpo que había permanecido entumecida. Con un firme impulso de la pierna, av

  • Su Mayor Arrepentimiento Fui Yo   Capítulo 26.

    En un hospital privado de rehabilitación oculto en las afueras de Zúrich, Suiza. Muy lejos del alcance de la inteligencia de Aethel Corp, que creía que Charlie Vane había sido enterrado en una fosa social de Havre.Charlie yacía en una cama junto a la ventana, contemplando el cielo gris con la mirada perdida. La mascarilla de oxígeno seguía cubriendo su rostro, mientras el monitor registraba lentamente los latidos de su corazón. La noticia de que Elena había quemado su carta y dejado que su «muerte» transcurriera sin una sola lágrima había llegado a sus oídos a través de un informe de radio.La puerta de la habitación se abrió. Ray entró con paso firme, ya sin mostrar el rostro desesperado que había tenido aquella vez en el muelle.—Señor Vane —Ray se quitó el abrigo y caminó hasta la cama—. Nuestro plan ha funcionado. El hospital de Havre ha emitido un comunicado sobre su muerte, y la asistente de la señora Elena se ha asegurado de que esa «muerte» quede confirmada. Desde hoy, a los

  • Su Mayor Arrepentimiento Fui Yo   Capítulo 25.

    Las luces de las Galeries Lafayette se apagaron lentamente cuando el reloj marcó las dos de la madrugada, dejando tras de sí un silencio gélido a lo largo de las calles nevadas de París. Dentro de la limusina que atravesaba la noche rumbo a su mansión privada en las afueras de la ciudad, Elena permanecía recostada. El vestido de noche plateado seguía sobre su cuerpo, pero la calidez de la celebración de su éxito parecía haberse evaporado sin dejar rastro.Sobre su regazo, una tableta mostraba el gráfico de ventas de Aura Herbal, que se había disparado en cuestión de horas después del lanzamiento. Era la cúspide del éxito que siempre había soñado alcanzar desde la noche en que fue expulsada de la residencia Vane cinco años atrás. Había ganado. Había construido un imperio sobre las ruinas de su vida destrozada.Sin embargo, cada vez que sus ojos se posaban en el reflejo de su rostro sobre el cristal oscuro del automóvil, las palabras manuscritas de Charlie, manchadas de sangre en el rev

  • Su Mayor Arrepentimiento Fui Yo   Capítulo 24.

    La noche del lanzamiento global de Aura Herbal en las Galeries Lafayette de París transcurrió con una magnificencia sin igual. Los destellos de los flashes de cientos de fotógrafos de moda provocaban un resplandor constante sobre la alfombra roja. Toda la aristocracia, las celebridades de primer nivel y los altos ejecutivos empresariales de Europa se habían reunido para presenciar la expansión del gigante cosmético creado por Elena.En medio del salón principal, adornado con una lujosa decoración botánica, Elena era el centro de todas las miradas. El vestido de noche de seda color blanco plateado se ceñía perfectamente a su cuerpo, haciendo que su figura pareciera resplandecer bajo las lámparas de araña de cristal. Su sonrisa era elegante, su manera de hablar, serena, y cada apretón de manos que ofrecía sellaba alianzas de millones de euros para el futuro de Aethel Corp.—Un logro extraordinario, señora Elena —dijo un destacado crítico de belleza francés mientras levantaba su copa de

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