ログインMe detuve en el segundo escalón.
"He venido a recoger mis cosas, Julian."
Hubo una pausa.
"¿Perdón?"
Continué subiendo las escaleras.
No tardé mucho. Tres años viviendo en aquella casa y resultó que las cosas que realmente me pertenecían cabían en cuatro maletas. Todo lo demás, los muebles que Julian había elegido, las decoraciones que Martha había escogido, la vida que habían construido a mi alrededor mientras yo la financiaba, nada de eso era mío y no quería nada de ello.
Arrastré yo misma la primera maleta hasta la puerta. Luego la segunda.
Cuando bajé las escaleras con la tercera, Julian estaba de pie en medio del pasillo.
"No hablas en serio."
Pasé junto a él y dejé la maleta junto a la puerta.
"¿Hasta dónde piensas llevar esto?", preguntó.
Volví a subir por la cuarta maleta.
"Elise." Su voz me siguió escaleras arriba. "Elise, te estoy hablando."
Cuando volví a bajar, tenía los brazos cruzados y el rostro mostraba esa expresión que siempre ponía cuando quería hacerme entender que yo era la que estaba siendo irracional.
"Piensa en tu futuro", dijo. "Piénsalo bien. Ahora ya no tienes a nadie, tu padre ha muerto. ¿Adónde exactamente piensas ir? ¿De vuelta a esa casa vacía para quedarte sola?" Exhaló brevemente. "Estoy intentando cuidar de ti. Eso es todo. Si tan solo te calmaras y pensaras con claridad, lo entenderías."
Lo miré durante un largo momento.
Luego miré a Martha, que seguía sentada tomando su té. A Edmund, que había dejado el periódico para observar.
Y pensé en todo lo que había soportado durante tres años. Cada cena en la que sonreía y no decía nada. Cada noche en la que pagaba las cuentas de Julian y encima le agradecía que me lo permitiera. Cada mañana en la que despertaba en una casa que funcionaba con mi dinero y aun así me decían que no estaba aportando lo suficiente.
Pensé en aquella tarde en que mi padre me llamó y su voz sonaba diferente, y supe que algo iba mal. Pensé en todas las visitas al hospital que hice sola porque Julian estaba demasiado ocupado. Pensé en las últimas palabras que mi padre me dijo antes de que ya no pudiera hablar, y en cómo conduje de regreso a casa después y permanecí sentada dentro del coche frente a esta casa durante veinte minutos antes de reunir el valor para entrar, porque no quería estar allí, pero no tenía ningún otro lugar adonde ir.
No era que los Sterling fueran pobres, simplemente preferían gastar mi dinero antes que el suyo. Siempre afirmaban que su empresa estaba pasando por tiempos difíciles, pero generaba millones en cuestión de meses.
Pensé en la sala del funeral aquella tarde. El retrato de mi padre rodeado de lirios blancos y aquellas tres personas de pie frente a mí con una carpeta mientras el incienso aún seguía ardiendo.
"¿Cuidar de mí?", dije.
Julian asintió, como si lo peor ya hubiera pasado.
"Mi padre estuvo enfermo durante meses", dije. "Meses, Julian. Y durante todos esos meses lo visitaste solo dos veces, únicamente porque te lo rogué. Ni una sola vez me preguntaste cómo estaba. Ni una sola vez te sentaste a mi lado para decirme algo que se pareciera al consuelo. Cuando estaba en el hospital y te llamé, no respondiste." Mi voz permaneció firme. "Murió. Y no viniste. Durante tres días no apareciste ni respondiste mis llamadas, y luego entraste a su funeral con un acuerdo de transferencia de activos esperando que lo firmara."
Julian abrió la boca, pero no salió ninguna palabra.
"Me llamaste estéril", continué. "Delante de tus padres, delante de los invitados, delante de cualquiera que quisiera escuchar. Permitiste que tu madre me dijera cosas en cada cena familiar que yo no le diría ni a alguien a quien odiara. Vivías en una casa que yo pagaba y gastabas el dinero que yo ganaba mientras te hacías llamar el cabeza de la familia. Y cuando necesité un esposo, cuando necesité cualquier versión de lo que se suponía que debías ser, no hubo nada."
Tomé el asa de la maleta más cercana.
"Así que no, Julian. No voy a calmarme. No estoy pensando en mi futuro. Estoy pensando en los tres años que pasé en esta maldita casa olvidada por Dios."
Capítulo 149Elise dejó caer su bolso sobre el sofá en cuanto cruzó la puerta.Kael levantó la vista de su teléfono."—Llegas temprano a casa".Ella no respondió.En su lugar, caminó directamente hacia él y le tendió un juego de llaves.Kael las miró por un momento.Luego miró su rostro."—¿Qué pasó?"."—Pasó Blackcrest".Sus dedos se detuvieron alrededor de su teléfono."—¿Qué hicieron?"."—Me enviaron un auto".Kael miró las llaves de nuevo."—¿Un auto?"."—Un auto muy costoso".Se dejó caer en el sillón frente a él."—Quiero decir, ridículamente costoso".Kael se reclinó hacia atrás."—¿Repararon tu auto viejo?"."—Ese no es el punto"."—¿Cuál es el punto?".Elise sacó la carta de su bolso y la arrojó sobre la mesa de centro."—El Presidente Crest me envió esto".Kael la recogió.Sus ojos se movieron sobre el breve mensaje.Mantuvo su expresión neutral."—¿Nunca lo has conocido?"."—No"."—¿Has hablado con él?"."—No"."—¿Entonces por qué te envió un auto?"."—¡Exacto!".Elise leva
Capítulo 147Elise apenas se había acomodado en su rutina matutina cuando la recepcionista la llamó."—Señorita Calloway, hay alguien aquí preguntando por usted"."—¿Quién?"."—Dice que viene de parte de Blackcrest".Elise frunció el ceño."—Hazlo pasar".Unos minutos más tarde, las puertas del ascensor se abrieron.Un hombre elegantemente vestido salió, sosteniendo un gran sobre de color crema en una mano. Iba acompañado de otro hombre que permaneció cerca del ascensor."—¿Señorita Calloway?"."—Sí".El hombre se acercó a su escritorio."—Vengo en nombre de Blackcrest".Elise miró el sobre."—¿De qué se trata esto?"."—Me dieron instrucciones de entregarle algo".Le entregó el sobre y un juego de llaves de auto.Elise se le quedó mirando a las llaves."—¿Qué es esto?"."—Ya lo verá".Se giró hacia las puertas de cristal que daban al exterior.Elise siguió su mirada.Su expresión cambió.Un gran vehículo de lujo negro estaba estacionado directamente frente al edificio.Era elegante, i
Elise giró la llave en el encendido.Nada.Lo intentó de nuevo.Un tenue chasquido vino de debajo del capó, seguido de silencio."—Tienes que estar bromeando".Lo intentó una vez más, presionando ligeramente el acelerador.Nada.Elise se reclinó contra el asiento del conductor y miró a través del parabrisas el estacionamiento casi vacío.De entre todos los días.Sacó su teléfono y llamó a un mecánico. Después de explicarle lo sucedido, esperó hasta que llegó veinte minutos más tarde.El mecánico abrió el capó, revisó el motor y luego se agachó cerca de la parte delantera del auto."—Hay algo mal con el motor de arranque y posiblemente con el sistema eléctrico", dijo. "—Tendré que llevarlo al taller".Elise suspiró. "—Está bien. Lléveselo".Él recogió las llaves y coordinó para que el auto fuera remolcado.Elise miró la hora.Había planeado regresar a casa conduciendo ella misma.En su lugar, pidió un taxi.Para cuando llegó a casa, ya estaba cansada.Kael estaba en la sala de estar cu
Elise supo que algo andaba mal en el momento en que el motor emitió un extraño chasquido. Frunció el ceño y giró la llave de nuevo.Clic.Nada. Lo intentó una vez más.El tablero se iluminó, el motor tosió, luego se apagó."No puede ser en serio."Revisó la hora. De todos los días posibles, apenas había salido del estacionamiento de la oficina cuando su coche decidió derrumbarse.Después de varios intentos más, se rindió y llamó a un mecánico. Llegó poco después, abrió el capó, revisó debajo del coche, y eventualmente sacudió la cabeza."Tendré que llevarlo al taller."Elise echó un vistazo al cielo que se oscurecía. "¿Cuánto tiempo?""No puedo saberlo hasta que haga un diagnóstico completo."Le entregó las llaves. "Llévelo."Como no tenía idea de cuánto tiempo tardarían las reparaciones, pidió un taxi y se fue a casa. Para cuando cruzó la puerta principal, estaba cansada, hambrienta, y completamente irritada con su día.Kael bajaba las escaleras cuando la vio. Su mirada se desplazó m
"Porque Blackcrest no es una empresa en la que puedas simplemente indagar sin consecuencias."La expresión de Julian se endureció. "Sterling Company tampoco.""Sabes a qué me refiero."Volvió a mirar la pantalla. "Creo que encontré algo.""¿Qué?""Una fotografía.""¿Qué clase de fotografía?""Una de los antiguos ejecutivos de Blackcrest.""¿Y?""Hay alguien en ella cuya identidad fue deliberadamente ocultada."Martha guardó silencio. "¿Crees que es el Presidente Crest?""No lo sé.""¿Pero crees que podría serlo?""Sí.""Entonces averígualo."Julian sonrió levemente. "Ese era el plan."Terminaron la llamada, y Julian volvió a su laptop. Amplió la fotografía de nuevo. La complexión del hombre era visible: alto, hombros anchos, y ropa oscura, aunque su rostro seguía oculto.Julian miró fijamente la silueta. Algo en ella le resultaba familiar, aunque no podía explicar por qué.Abrió otra carpeta que contenía fotografías de personas vinculadas a Blackcrest, y luego otra. Comenzó a comparar
Julian apenas durmió esa noche. Para las dos de la mañana, su dormitorio estaba iluminado únicamente por el resplandor de la pantalla de su laptop.Ya había buscado el nombre del Presidente Crest cientos de veces, y los resultados eran casi irrisorios. Aparecían artículos sobre la expansión de Blackcrest, informes sobre adquisiciones multimillonarias, entrevistas con ejecutivos de Blackcrest, y anuncios firmados en nombre del presidente. Pero nunca había un rostro, un nombre, ni una fotografía.Julian se recostó en su silla. "¿Cómo puede un hombre dirigir una de las corporaciones más grandes del país sin que nadie sepa cómo es?"Abrió otro artículo. Blackcrest había sido fundada años atrás, sin embargo incluso los informes más antiguos se referían a su líder únicamente como Presidente Crest. No había nombre de pila, ni biografía, ni familia, y nada personal.Julian frunció el ceño mientras abría los registros corporativos oficiales de Blackcrest. La estructura ejecutiva de la empresa







