LOGINTodo el mundo hablaba de una sola cosa... la señora Stone. Era el tema del momento en vallas publicitarias, revistas, programas de televisión, periódicos; prácticamente en cualquier medio que difundiera noticias.
TITULAR: ADRIAN STONE HA TOMADO POR ESPOSA A VIVIAN LANE, UNA PANADERA LOCAL.
Vivian leía esto en una de las fotos de las vallas publicitarias que Stacy le había enviado mientras hablaban por videollamada, aprovechando que Adrian no estaba en casa.
—¿Así que discutiste con ese tipo y él cree que el mejor castigo es casarse contigo? —reflexionó Stacy.
—No es algo bueno —suspiró Vivian.
—¿Cómo que no es algo bueno? Ese hombre literalmente satisface todas tus necesidades —prácticamente gritó Stacy.
—Llevo aquí apenas una semana, Stace —Vivian puso los ojos en blanco mientras tomaba un *cupcake*—. Además, casi no ha estado en casa debido a todas las reuniones de negocios y ruedas de prensa a las que debe asistir. Cuando él está en casa, es un caos absoluto. Tenemos que compartir habitación —se quejó Vivian.
—¿Estás en tus cabales? ¿Sabes distinguir entre lo bueno y lo malo? Te casaste a la fuerza con un multimillonario de metro ochenta y cinco...
—Metro ochenta y seis... —corrigió Vivian.
—Mejor aún. Un hombre que apenas está en casa, que es el sueño de cualquier chica y que literalmente te dio una tarjeta de crédito sin límite. ¿Tu padre está en Dubái con mil millones de dólares recibiendo tratamiento para la diabetes que tú no pudiste tratar durante más de tres años? ¿Y te estás quejando? Ojalá hubiera ido yo a esa fiesta y hubiera discutido con él —rio Stacy.
Vivian también rio.
—Pero no lo amo —suspiró Vivian.
—Mira, este matrimonio no durará para siempre si tú no quieres... —dijo Stacy.
—Te escucho... —Vivian sabía que Stacy tenía una idea. —Básicamente, lo único que tienes que hacer es ahorrar mucho dinero que Adrian deposite en tu antigua cuenta bancaria. Haz que invierta en ti y consigue propiedades y empresas a tu nombre. Luego, el gran golpe maestro llega cuando tienes un hijo con él. Ese niño llevará su apellido y heredará absolutamente todo lo que Adrian posee. Después, pides el divorcio una vez que nazca el bebé. Así de simple —dijo Stacy.
—Es una genialidad, Stacy... —murmuró Vivian con dulzura.
—Es una genialidad, pero va a ser increíblemente difícil. ¿Cómo vas a convencerlo de tener un hijo contigo? Además, probablemente le haga algo a tu padre si intentas jugarle una mala pasada —comentó Stacy.
—Ay, no hay esperanza —dijo Vivian.
—¿Qué es lo que no tiene esperanza? —preguntó Adrian al entrar en la habitación.
—Uf, tú no otra vez —dijo Vivian.
—¿Es Adrian...? ¡Quiero saludarlo! —gritó Stacy.
Vivian se golpeó la frente con la mano. ¿Cómo había olvidado colgar?
—¿Quién es? —preguntó Adrian mientras se quitaba la chaqueta.
—No es asunto tuyo —respondió ella frunciendo el ceño.
—No me obligues a restringir tus privilegios con el teléfono —advirtió él, acercándose.
—¿Puedes hacer eso? —preguntó ella, algo insegura.
—¿Quieres apostar? —dijo él con una sonrisa burlona.
—Te odio —dijo ella, poniéndole el teléfono en la cara—. Ella es mi mejor amiga, Stacy.
—Hola, Adrian. ¿Por casualidad tienes algún mejor amigo atractivo que pueda estar interesado en cierta rubia de ojos color avellana...? —Stacy intentaba promocionarse a sí misma.
—Parece... eh... simpática —dijo Adrian en tono sarcástico.
—Vale... —Vivian colgó—. Ya se conocen. Así que nada de quitarme privilegios. —Forzó una sonrisa.
—Ya veremos —dijo él mientras se miraba al espejo.
—Estaba tan feliz cuando no estabas... ¿Por qué tenías que venir hoy? —dijo ella. —Yo tampoco te extrañé. Todo lo que tuve que hacer tenía que ver contigo, así que no es algo que me entusiasme precisamente.
—¿Tenía que ver conmigo? —preguntó ella.
—Al parecer, todo el mundo quiere saber cómo nos conocimos y cómo nos «enamoramos» —dijo él, marcando las comillas con los dedos al decir «enamoramos».
—Qué asco. ¿Cómo pueden creer que estamos enamorados? —bufó Vivian.
—Por las fotos —respondió él.
—Ese día, mientras te miraba, me esforzaba al máximo por no vomitar encima de ti —dijo ella.
—¿De verdad? ¿O más bien te esforzabas por no corrérteme encima? —dijo él, acercándose a donde ella estaba.
—No, no era eso. Tengo un control excelente de mi cuerpo —mintió ella.
Él caminó hacia ella mientras ella retrocedía hasta chocar contra la pared.
—¿Quieres poner a prueba esa teoría? —preguntó él con una sonrisa burlona.
El sonido de la puerta principal al abrirse hizo que Vivian se incorporara.Llevaba casi veinte minutos mirando el mismo punto de la pared del dormitorio, intentando no mirar su teléfono. No había dejado de vibrar desde que estalló el escándalo y, cada vez que la pantalla se iluminaba, sentía una nueva oleada de ansiedad recorrerla.Al final, había decidido apagarlo.No podía soportar otro titular.Otra fotografía.Otro desconocido diciéndole lo que estaba pasando en su matrimonio.La puerta de abajo se cerró.—¿Vivian?La voz de Adrian.Ella cerró los ojos por un instante.Había llegado a casa.Unos segundos después, escuchó sus pasos subiendo las escaleras. Caminaba rápido, casi con prisa, y ella pudo darse cuenta de que la estaba buscando.—¿Vivian?—Estoy arriba.Su voz salió más baja de lo que pretendía.Los pasos se hicieron más fuertes.Entonces Adrian apareció en la puerta.Todavía llevaba la ropa de trabajo, pero tenía la corbata floja y el cabello parecía indicar que se habí
Adrian Cross estaba teniendo una buena mañana.Por una vez, se había despertado sin que su teléfono sonara junto a su cabeza. Había desayunado con su esposa, le había besado la frente antes de salir de casa y le había prometido regresar lo suficientemente temprano para cenar con ella.Más importante aún, realmente tenía la intención de cumplirlo.No iba a pasar todo el día enterrado en reuniones. No se quedaría sentado en su oficina hasta la medianoche mientras Vivian lo esperaba en casa. Y, desde luego, no permitiría que otra emergencia empresarial le robara el poco tiempo que finalmente había decidido dedicarle a su familia.Su familia.A veces, la idea todavía le parecía extraña.Pero de la mejor manera posible.Adrian salió del ascensor en el piso ejecutivo, ajustándose los gemelos mientras caminaba hacia su oficina.—Buenos días, señor Cross.—Buenos días.—Buenos días, señor.—Buenos días.Saludó a sus empleados sin reducir el paso, manteniendo la misma expresión tranquila que l
Por primera vez en semanas, Adrian despertó sin buscar su teléfono.Era algo pequeño.Casi insignificante.Pero para un hombre que había pasado las últimas semanas revisando sus correos electrónicos antes incluso de abrir completamente los ojos, aquello era prácticamente un milagro.Su teléfono estaba sobre la mesita de noche, vibrando cada pocos segundos.Correos electrónicos.Llamadas perdidas.Mensajes de su asistente.Un recordatorio sobre una reunión programada para las nueve de la mañana.Otro recordatorio sobre una reunión programada para las once.Y un mensaje de su director financiero pidiéndole que revisara un documento antes de la tarde.Adrian los ignoró a todos.En cambio, giró la cabeza hacia la mujer que dormía a su lado.Vivian estaba acurrucada bajo las sábanas, con el cabello extendido sobre la almohada. Una mano descansaba debajo de su mejilla, mientras que la otra estaba cómodamente apoyada sobre su vientre.Parecía tranquila.Adrian sonrió.No podía recordar la úl
Vivian apenas había dormido.Incluso después de guardar su teléfono, no podía sacarse los mensajes de la cabeza.La fotografía.El número desconocido.La extraña insistencia en que necesitaba saber algo sobre Adrian.Y, lo más importante, la manera en que quien le había enviado los mensajes parecía decidido a hacerla desconfiar de su propio esposo.Lo odiaba.Odiaba que un desconocido pudiera enviarle una sola fotografía y dejarla despierta junto al hombre que amaba, preguntándose si había algo sobre él que no sabía.No era justo.Especialmente porque Adrian ya llevaba semanas comportándose de manera extraña.Trabajaba hasta tarde. Apenas dormía. A veces llegaba a casa con el aspecto de alguien que no había comido en todo el día y, cada vez que ella le preguntaba qué le pasaba, él lo atribuía al trabajo.Vivian entendía que su trabajo era exigente.Entendía que dirigir una empresa no era fácil.Pero ella era su esposa.No quería ser la persona que compartía una casa con él mientras pe
La casa se sentía extrañamente silenciosa aquella noche.Vivian llevaba casi una hora sentada en la sala, fingiendo que veía televisión.En realidad, no estaba viendo nada.Tenía los ojos puestos en la pantalla, pero su mente estaba en otra parte.Cada pocos minutos, miraba el reloj.Después, su teléfono.Luego, la puerta principal.Y finalmente volvía a mirar la televisión.Adrian le había dicho que llegaría tarde a casa.Otra vez.A esas alturas, casi se estaba acostumbrando.Casi.Las últimas semanas lo habían cambiado todo.Adrian trabajaba constantemente.Apenas dormía.Siempre estaba cansado.A veces llegaba a casa después de la medianoche.Otras veces, no regresaba hasta la mañana.Y cada vez que Vivian le preguntaba qué estaba pasando, él le daba la misma respuesta.Trabajo.Negocios.Reuniones.Nada serio.Todo estaba bien.Pero Vivian no creía que todo estuviera bien.No del todo.Algo lo estaba molestando.Simplemente, no lograba descubrir qué era.Miró el reloj.1:16 a. m.
Vivian no durmió mucho esa noche.Cada vez que cerraba los ojos, escuchaba el sonido de la puerta principal abriéndose.Cada vez que escuchaba un auto afuera, pensaba que era Adrian.Y cada vez que miraba hacia el camino de entrada, estaba vacío.Finalmente, el cansancio ganó.Se quedó dormida en el pequeño sofá frente a su habitación en algún momento después de las cuatro de la mañana.No sabía cuánto tiempo había estado dormida cuando despertó.Lo primero que notó fue la luz del sol.Lo segundo fue que le dolía el cuello.Lo tercero fue el silencio.Vivian abrió los ojos lentamente.Durante unos segundos, no pudo recordar por qué no estaba en la cama.Entonces todo volvió a su mente.Adrian.Inmediatamente tomó su teléfono.7:21 A. M.No había mensajes.Ni llamadas perdidas.Nada.Sintió un vacío en el estómago.Se incorporó.Entonces escuchó algo abajo.Una puerta cerrándose.Vivian se quedó inmóvil.Alguien estaba en casa.Se levantó rápidamente y caminó hacia las escaleras.Su co







