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CAPÍTULO SETENTA Y DOS

Author: Pri Hernandez
last update publish date: 2026-08-24 10:04:46

Ésto parece irreal; como si estuviese metida en una burbuja de ensueño.

Ver los ojos de Niko, brillantes, grandes, y cautivadores; escuchar su voz masculina, grave, estremecedora; sentir sus brazos junto a los míos; sus manos recorriéndome con descaro, provocándome un cosquilleo delicioso en mi interior; y sus labios, creo que puedo probar sus labios aún sin que esté besándome; todo eso en su conjunto transforman en irreal la noche que empezó como una auténtica pesadilla.

Percibirlo cerca; peli
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  • Sugar Daddy LIBRO I   EPÍLOGO

    NUEVE MESES DESPUÉSLos tibios rayos del me dan de lleno, mientras riego la maceta de tulipanes que tanto me ha costado hacer crecer. La compré hace unos dos meses, a un vendedor de plantines y flores cuando venía llegando a casa, tras realizar algunas diligencias.Era la flor favorita de mamá.Tener tulipanes aquí me ayudan a sentirla cerca, a nuestro lado, acompañándonos siempre.Sobreponerse no fue fácil, pero confieso desde lo más profundo de mi ser que después de lo ocurrido, su ausencia no me desgarra por dentro como aquellos primeros días, incluso semanas. He ido acostumbrándome a no verla, a no oírla y a no tocarla. Y pese a que la extraño muchísimo su partida ya no me hiere como al principio.Hace ocho meses que nos mudamos. Mis hermanos y yo nos alejamos de Seattle y de Washington, y vinimos a probar suerte en la mágica Nueva York. Contraté el servicio de un agente de bienes raíces y vendí las propiedades que estaban a mi nombre. La gran casa estilo mediterránea, el lugar dó

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    Han pasado dos días; cuarenta y ocho horas; dos mil ochoscientos ochenta minutos, pero para mí es como si hubiera pasado una eternidad desde que de mi vida, se fueron personas que amaba con el alma.Todavía no he podido llorarlas; no he querido hacerlo.Mis lágrimas no han vuelto a caer y a ellas las sustituyó un profundo dolor que me quema el pecho, que me acompañará por años y con el cuál tendré que aprender a convivir por el resto de mis días.Pasó tanto en tan poquito tiempo, que ni siquiera alcanzo a procesarlo todo.Cuando pienso en que mi madre murió, siento desconsuelo. Un enorme desconsuelo, porque ella sí se despidió de mí y yo no quise darme cuenta. Ignoré el pálpito de que algo no andaba bien y entonces, como el soplo de una brisa la muerte se la llevó. Sin rodeos ni preámbulos. Sin sufrimientos. Sin agonía. Su corazón sencillamente dejó de funcionar. Estaba tan débil, que pasó lo que sus médicos le advirtieron iba a pasar. Al menos eso fue lo que me explicaron, cuando lue

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    Mis ojos amenazan con cerrarse, pero mi yo interior se rehúsa a enfrentar con cobardía lo que será una penosa masacre. Aunque no estoy lista para ver a un demente ejecutar personas a sangre fría, me convenzo de hacer frente a mis últimos suspiros. Si esta va a ser mi forma de morir, que al menos sea viendo a los ojos al hombre del que estoy enamorada.—Nicolas, vas a hacerme los honores —Rafael, pisando fuerte se le acerca. Dos de sus matones lo levantan del piso y baldean su cuerpo con agua helada.Estremeciéndose se endereza, y veo cómo el agua mezclándose con la sangre de su rostro se escurren por su piel. Sus ojos verdes y amarronados, ahora enrojecidos se abren con desmesura, su pecho sube y baja embravecido y como loco empieza a negar con la cabeza.Trago saliva con dificultad, al darme cuenta que la idea del dealer es que él apunte y él dispare.De eso se trata, ¿no? Un "juego" suicida en dónde el azar y la suerte cumplen un rol importante si de evitar recibir un tiro en la si

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