Asiento sin pensármelo dos veces y aunque no lo conozco., aunque sé que no debo aceptar nada de desconocidos, ese hombre me ayudó., el misterioso sujeto apareció para impedir quién sabe cuánta atrocidad y por ello me aferro a su mano como si de un salvavidas se tratara.Mis pantalones se ensuciaron producto de la caída y las rodillas han comenzado a dolerme., no obstante la seguridad que los dedos cálidos proporcionan influyen a olvidar breves segundos el mal momento atravesado.—Eso es. —Sisea poniéndose de pie, y poniéndome de pie a mí también, sin recurrir a algún esfuerzo. —Dime, ¿te hicieron daño? —Pregunta lúgubre, adoptando un matiz vocal tan bajo que genera precaución., cierto grado de terror.Evito mirarle y niego. Cabizbaja evitando las retinas de todos los hombres alrededor niego casi demencial no una, ni dos, ni tres, sino varias veces. Ocasiones seguidas enfocando las orbes al suelo y permitiéndole a la impotencia inundarme íntegra.¡Estuve a punto de ser violada! ¡Humill
Última atualização : 2026-08-24 Ler mais