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Sé quien es

Author: Angel Summer
last update publish date: 2026-10-25 09:17:54

El ruso observó a su amigo con una expresión más seria. Había conocido a Giorgio como un hombre frío, calculador y capaz de tomar decisiones terribles cuando sus territorios estaban en peligro, pero desde que lo había visto junto a Lia comprendía que existía una parte de él completamente diferente. El italiano adoraba a su esposa de una manera que no admitía dudas y, aunque Kail disfrutaba provocándolo, comenzaba a entender por qué el nombre de Santana despertaba semejante reacción.

Sin embargo
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  • Traicionada... me casé con su enemigo   Ellos me corren siempre :'(

    Kail se levantó del sillón y estiró los brazos por encima de la cabeza, recuperando aquella expresión despreocupada que parecía utilizar para irritar a sus amigos. Después de tantos días encerrado en la casa de seguridad, por fin sentía que la investigación comenzaba a tomar una dirección concreta.—Bueno, muchachos, creo que por ahora tenemos suficiente trabajo. Voy a poner a mis hombres a buscar a la pequeña Ginny y veremos cuánto tarda en aparecer. Debo reconocer que todo esto se está poniendo cada vez más interesante. ¡Y yo que estaba comenzando a aburrirme!Jean soltó una carcajada incrédula.—¿Aburrirte? ¡Pero si llevamos semanas intentando que no nos maten!—¡Precisamente, anciano! ¡Por eso necesitamos un poquito de entretenimiento! Aunque debo admitir que habría preferido algo menos complicado que una prima traicionera y un misterioso ruso que juega a esconderse.Giorgio negó con la cabeza, incapaz de comprender cómo aquel hombre podía bromear después de haberles contado lo oc

  • Traicionada... me casé con su enemigo   Le di una oportunidad y no la aprovechó

    Jean se inclinó hacia el escritorio y tomó el teléfono que Giorgio había dejado sobre la superficie. Volvió a reproducir la grabación, deteniéndola justo en el momento en que la mujer levantaba el rostro hacia la cámara. Aunque la mascarilla ocultaba buena parte de sus facciones, aquellos ojos grises resultaban inconfundibles. Los había visto demasiadas veces durante las reuniones familiares de los Bellamonte como para necesitar una fotografía más clara. Amplió la imagen una vez más, intentando convencerse de que podía tratarse de una coincidencia, pero terminó soltando un suspiro de incredulidad.—¿Qué demonios hace Ginny aquí? —preguntó, levantando la mirada hacia Giorgio—. Espera un momento... ¿Eso significa que está trabajando con el ruso que intenta matarnos? ¿Nuestra querida Ginny se metió en todo este desastre? O sea cuando fue parte del secuestro, pensé que lo hizo por su amiguita paula, pero no por maldad.Kail frunció el ceño y se inclinó hacia adelante, observando alternati

  • Traicionada... me casé con su enemigo   Sé quien es

    El ruso observó a su amigo con una expresión más seria. Había conocido a Giorgio como un hombre frío, calculador y capaz de tomar decisiones terribles cuando sus territorios estaban en peligro, pero desde que lo había visto junto a Lia comprendía que existía una parte de él completamente diferente. El italiano adoraba a su esposa de una manera que no admitía dudas y, aunque Kail disfrutaba provocándolo, comenzaba a entender por qué el nombre de Santana despertaba semejante reacción.Sin embargo, aquella seriedad no duró demasiado, una sonrisa traviesa apareció lentamente en sus labios.—Ahhhh... Ahora entiendo. Los celos, los malditos celos... Esos celos que te hacen daño y te enloquecen —canturreó, moviendo exageradamente la cabeza—. ¡Pero qué interesante! Ustedes dos son mucho más parecidos de lo que imaginaba.Jean entrecerró los ojos.—¿De qué demonios estás hablando ahora?—De ti y del italiano, anciano. Los dos son unos celosos insoportables. Uno amenaza con arrancarle la cabeza

  • Traicionada... me casé con su enemigo   No me fue tan bien

    Los tres hombres se encontraban reunidos en el despacho de Giorgio, lejos de las conversaciones y las risas que momentos antes habían llenado la sala. Jean se acomodó cuidadosamente en uno de los sillones frente al escritorio, procurando no hacer demasiada presión sobre la herida que todavía estaba cicatrizando, mientras Kail ocupaba el asiento contiguo con una tranquilidad que contrastaba con la expresión sombría de su rostro. Giorgio permaneció de pie unos segundos, observando al ruso, antes de acercarse a su propio sillón. Conocía demasiado bien a Borkovski para comprender que, si había llegado hasta la casa del lago con aquella mirada, las noticias no podían ser buenas.—Bueno, muchachos, no me fue bien —comenzó Kail, dejando escapar un suspiro mientras se acomodaba contra el respaldo.Giorgio frunció inmediatamente el ceño.—¿Qué pasó?—¡Un momento! —intervino Jean, levantando una mano—. ¿De qué demonios están hablando? ¿Alguien puede darme un poco de contexto antes de comenzar c

  • Traicionada... me casé con su enemigo   ¡¡¡NO LE ABRAN!!!

    Apenas habían desaparecido en el piso superior cuando el timbre de la entrada principal resonó por toda la casa.Jean levantó la cabeza y miró hacia los ventanales, desde donde podía distinguirse parte del camino de acceso. Una enorme camioneta negra acababa de estacionarse frente a la entrada y, al reconocerla, abrió los ojos con auténtico horror.—¡NO ABRAN! —gritó inmediatamente, intentando incorporarse del sofá—. ¡QUE NADIE ABRA ESA MALDITA PUERTA!Pero ya era demasiado tarde.Una de las empleadas había abierto la entrada y unos pasos seguros comenzaron a resonar sobre el suelo de mármol del vestíbulo. Jean dejó caer la cabeza contra el respaldo del sofá y cerró los ojos con resignación, mientras Fiorella miraba hacia la puerta con curiosidad.—¡Pero qué recibimiento tan desagradable! —exclamó una voz masculina desde el pasillo—. ¿Qué quieres, hermanito? ¿Que rompa una ventana para entrar? ¡Mira que puedo hacerlo! ¡Tengo fuerza de sobra!Kail Borkovski apareció en la entrada de la

  • Traicionada... me casé con su enemigo   La mejor inspiración

    La casa del lago había recuperado aquella tranquilidad que tanto disfrutaban sus habitantes. Después de varios días de ausencia, Giorgio y Lia finalmente estaban de regreso, y aunque la seguridad alrededor de la propiedad continuaba siendo mucho más estricta de lo habitual, dentro de la mansión reinaba un ambiente cálido y familiar.Giorgio se encontraba sentado en uno de los amplios sofás de la sala, con Lia cómodamente acomodada sobre sus piernas y los brazos alrededor de su cuello. Él acariciaba distraídamente su cintura mientras conversaba con Jean, quien ocupaba el sofá contiguo acompañado de Fiorella. Sin embargo, la conversación se veía constantemente interrumpida por las protestas de Valestri que observaba con auténtico horror el vaso que su prometida acababa de colocar frente a él.El líquido tenía un color verde bastante sospechoso y una consistencia que, a juzgar por la expresión de Jean, no inspiraba demasiada confianza. Fiorella sostenía además una pequeña tableta medicin

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